Desde el estallido de la primera guerra del Opio, la Fuerza Expedicionaria Británica bajo el mando del General Plenipotenciario Charles Elliot había logrado varias victorias sobre las fuerzas de defensa navales y costeras chinas frente a la estratégicamente importante ciudad comercial de Cantón. Esas victorias causaron el colapso de las defensas costeras chinas y permitieron así a los británicos acercarse al centro comercial de Cantón desde el mar. El comandante chino Qishan, que había intentado sin éxito evitar más avances británicos a través de acciones diplomáticas después de la segunda batalla de Chuenpee haciendo para ello concesiones respecto a la Convención de Chuenpee, fue arrestado el 13 de marzo. La defensa posterior de la ciudad quedó desde entonces a cargo de los generales Yishan y Yang Fang, a quienes el emperador encargó destruir las tropas de los bárbaros (Yi). En ese momento, Yishan todavía estaba de camino a llegar a Guangdong.[1] Yang Fang en cambio había estado presente en la ciudad desde febrero. Sin embargo, los contemporáneos chinos notaron que Yang Fang no hizo ningún esfuerzo ni plan para hacer una corresponciente contraofensiva.[2]