Racismo en Suecia

From Wikipedia, the free encyclopedia

El racismo en Suecia ha sido la discriminación, exclusión o prejuicio contra personas o grupos basada en su origen étnico, color de piel, ascendencia o nacionalidad. El racismo en Suecia se ha manifiestado principalmente a través de la discriminación hacia inmigrantes no occidentales—en particular Samis, musulmanes, gitanos y personas de origen africano—en el mercado laboral, la vivienda y el discurso político, impulsado por partidos populistas de derecha que han normalizado la retórica antiinmigración e islamófoba en el debate público.[1] Se han documentado e investigado casos de racismo y xenofobia en Suecia.[2] Según la OCDE, Suecia tiene el mercado laboral más segregado de Europa para personas de origen extranjero, tanto en niveles educativos altos como bajos.[3] Según la Red Europea contra el Racismo, el color de piel y el origen étnico o religioso tienen un impacto significativo en las oportunidades laborales de una persona en el país.[4]

Samis en Härjedalen, Suecia. La colonización sueca de territorio sami se intensificó en el siglo xvii.

El racismo contra personas negras e indígenas en Suecia tiene sus raíces en la colonización sueca del pueblo sami, la trata de esclavos sueca y el colonialismo sueco en África, América del Norte y el Caribe, así como en la promoción gubernamental de ideologías racistas. La colonización sueca de territorio sami comenzó en el siglo xiv y se intensificó en el xvii, cuando el Estado incentivó el asentamiento de colonos del sur en el norte del país.[5] Las colonias suecas incluyeron la Costa de Oro sueca en la actual Ghana, la colonia de San Bartolomé y Nueva Suecia en lo que hoy son los estados de Delaware, Pensilvania, Maryland y Nueva Jersey.[6]

En 2022, tras una visita de cinco días a Suecia, el Mecanismo Internacional de Expertos Independientes de las Naciones Unidas declaró que el gobierno sueco necesitaba desarrollar estrategias para abordar el racismo sistémico.[7]

Costa de Oro sueca

El papel de Suecia en el colonialismo y la esclavización de personas africanas ha sido calificado como «poco conocido» por el público sueco en general, a pesar de la persistencia de recordatorios de la esclavitud y el colonialismo en el arte, la arquitectura y la toponimia suecos.[8]

El Castillo de la Costa del Cabo (Ghana), declarado Patrimonio de la Humanidad. Originalmente fue construido como fuerte Carolusborg por la Compañía Sueca de África en la década de 1650.

En 1649 se fundó la Compañía Sueca de África bajo el patrocinio de la corona sueca, con el objetivo explícito de participar en el comercio de esclavos y oro en África Occidental.[9] En 1650, una expedición al mando de Hendrik Carloff fundó la Costa de Oro sueca en la actual Ghana, estableciendo varios fuertes y factorías comerciales. En 1652 se construyó el fuerte Carlsborg (también Carolusborg) en Cabo Corso, «con el propósito expreso de participar en la trata de esclavos».[9] Este fuerte constituyó la base estructural de lo que posteriormente se convertiría en el Castillo de la Costa del Cabo (Cape Coast Castle), uno de los centros más notorios de la trata transatlántica de esclavos, donde durante los siglos xvii y xviii miles de personas africanas esclavizadas fueron hacinadas en mazmorras subterráneas antes de ser embarcadas hacia América.[10]

El plan original de la Compañía Sueca de África era transportar personas esclavizadas a través del Atlántico para venderlas ilegalmente en los mercados de la América española. Aunque el plan fracasó, la compañía «fue pionera en la transformación de la Costa de Oro en la costa de los esclavos, uno de los principales centros de la trata transatlántica».[9] Suecia también fue uno de los mayores proveedores europeos de hierro durante la era de la trata, un metal utilizado en la fabricación de grilletes y cadenas para personas esclavizadas.[11] La colonia pasó a manos danesas en 1658 y definitivamente a los neerlandeses en 1663, antes de ser conquistada por los británicos en 1664.[10]

Mapa de Cabo Corso (actual Cape Coast, Ghana) realizado por Johannes Vingboons en 1665, que muestra el fuerte originalmente construido por Suecia.

Nueva Suecia

Mapa de la colonia de Nueva Suecia (1638–1655) a lo largo del río Delaware.

En América del Norte, Suecia fundó la colonia de Nueva Suecia (1638-1655) a lo largo del río Delaware, en los actuales estados de Delaware, Pensilvania, Maryland y Nueva Jersey. Los colonos suecos y fineses establecieron relaciones comerciales con los pueblos lenape y susquehannock, aunque las compras de tierras realizadas por los suecos fueron posteriormente contestadas por los líderes lenape, quienes denunciaron que el territorio ocupado excedía con creces lo acordado.[12] La combinación de usurpación territorial, enfermedades europeas y conflictos provocó desplazamientos masivos de la población lenape, que se vio forzada a emigrar hacia el oeste.[12] Tras la conquista neerlandesa de Nueva Suecia en 1655, los colonos suecos obtuvieron acceso a la trata de esclavos a través de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, y hacia 1664 aproximadamente el 20 % de la población de Delaware estaba compuesta por personas esclavizadas.[13]

San Bartolomé

En 1784, Suecia adquirió la isla caribeña de San Bartolomé a Francia a cambio de derechos comerciales en Gotemburgo. La isla fue convertida en puerto franco y funcionó como centro de la trata transatlántica de esclavos durante casi un siglo, hasta su devolución a Francia en 1878.[14] El comercio de esclavos en San Bartolomé se intensificó durante las guerras napoleónicas, cuando la neutralidad sueca permitió a los barcos suecos transportar personas esclavizadas con relativa impunidad.[14]

Pueblo sami

El Estado sueco ha negado históricamente los derechos de los samis, y «la identidad sami ha sido definida sobre la base de concepciones estigmatizantes y racistas», según un informe de la Oficina del Defensor del Pueblo de Suecia presentado ante Naciones Unidas.[5]

En 2021, la Iglesia de Suecia se disculpó por su abuso del pueblo sami a lo largo de varios siglos, incluyendo la cristianización forzosa, el maltrato de niños en las escuelas samis y la recolección de restos óseos de personas samis para investigaciones de biología racial y eugenesia. La iglesia describió sus «actos oscuros» contra los samis como «coloniales» y como «represión legitimada» .[15] Previamente, en 2019, la iglesia había publicado un documento de 1100 páginas compilando su historia de opresión del pueblo sami y la destrucción de la cultura sami.[16]

Pueblo romaní

Las personas romaníes y los resande (viajeros) han sido objeto de políticas discriminatorias sistemáticas por parte del Estado sueco desde principios del siglo xx. Entre 1914 y 1954, Suecia cerró oficialmente sus fronteras a la inmigración romaní, una prohibición paralela a la que aplicó Noruega entre 1933 y 1956.[17] En 1954, la policía sueca llevó a cabo un inventario racial masivo (Z-inventering) en el que se asignó un «número Z» a cada persona romaní del país, registrando datos sobre su «tipo de personalidad» con calificativos como «astuto», «perezoso» o «violento». Estos archivos fueron utilizados tanto por el Instituto Estatal de Biología Racial de Upsala como por las autoridades municipales encargadas de la esterilización forzada y la custodia de menores romaníes.[18]

Entre 450 y 500 personas romaníes itinerantes fueron esterilizadas forzosamente, lo que significaba que aproximadamente una de cada cuatro familias resande incluía al menos una víctima. Las mujeres romaníes eran frecuentemente obligadas a firmar su consentimiento bajo la amenaza de que sus hijos les serían retirados.[19][18] Los romaníes no obtuvieron plenos derechos de ciudadanía, incluido el derecho al voto, hasta mediados de la década de 1960.[18]

En 2013 se hizo público que la policía de Escania había creado una base de datos ilegal con 4.029 personas de origen romaní, incluidos 842 menores de edad y 52 bebés. En 2017, el Tribunal de Apelación de Svea dictaminó que la base de datos constituía un registro étnico y una discriminación, y ordenó al Estado sueco el pago de indemnizaciones.[19] En 2014, el gobierno sueco publicó un libro blanco titulado «La oscura historia desconocida» (Den mörka okända historien) que reconoció oficialmente el sesgo étnico de las políticas de esterilización y asimilación forzada contra la población romaní durante el siglo xx.[20]

Exhibiciones etnográficas en Suecia

Entre finales del siglo xix y mediados del xx, personas samis de Suecia, Noruega y Finlandia fueron exhibidas en «zoológicos humanos» y exposiciones etnográficas en las principales ciudades europeas. El empresario alemán Carl Hagenbeck organizó en 1874 la primera gran exposición de este tipo en Hamburgo, presentando a un grupo de samis en un entorno recreado como «aldea lapona», un modelo que fue replicado posteriormente en ciudades como Berlín, París, Londres y Chicago. Numerosos samis de los tres países nórdicos participaron en estas exhibiciones entre las décadas de 1820 y 1950.[21] En Suecia, el museo al aire libre Skansen, fundado por Artur Hazelius en 1891, incluyó representaciones de la vida sami enmarcadas como exhibición cultural.

Antisemitismo

Historia

El antisemitismo en Suecia tiene raíces profundas. Hasta finales del siglo xviii, a los judíos no se les permitía residir en el país a menos que se convirtieran al luteranismo, la religión oficial del Estado. Cuando finalmente se les autorizó a residir, se les restringió a solo cuatro ciudades: Estocolmo, Gotemburgo, Norrköping y Landskrona, y se les prohibió poseer propiedades en el medio rural, una restricción vigente hasta 1854. Los judíos no obtuvieron plenos derechos de ciudadanía hasta 1870, y los primeros diputados judíos en el Riksdag, Aron Philipson y Moritz Rubenson, fueron elegidos en 1872. Sin embargo, los suecos no protestantes —principalmente católicos y judíos— siguieron sin poder ser ministros del gabinete (statsråd) hasta el 1 de enero de 1953.[22]

En 1923, Barthold Lundén fundó la Unión Antisemita Sueca (Svenska Antisemitiska Föreningen), y durante las décadas de 1920 y 1930 surgieron diversos partidos fascistas y nazis suecos estrechamente vinculados a este movimiento. El Partido Nacionalsocialista Sueco celebró su primer mitin público el 22 de enero de 1932, cuando su líder Birger Furugård se dirigió a una audiencia de 6.000 personas en la plaza de Hötorget en Estocolmo. El punto máximo de popularidad nazi en Suecia se alcanzó en las elecciones municipales de 1934, cuando los partidos nazis obtuvieron victorias en más de cien contiendas electorales.[22] Tras la Segunda Guerra Mundial, los nazis suecos se convirtieron en tempranos defensores del negacionismo del Holocausto ya desde mayo de 1945. En 1956 se formó el Partido del Reich Nórdico (Nordiska Rikspartiet), cuya facción paramilitar contó entre sus activistas a quien sería el primer presidente de los Demócratas de Suecia a finales de la década de 1980.[22]

Durante la guerra, Suecia también desempeñó un papel humanitario: en 1942 dio asilo a 900 judíos noruegos que huían de la persecución nazi, y en octubre de 1943 facilitó el traslado de casi toda la comunidad judía danesa, unas 8.000 personas, a territorio sueco. El diplomático sueco Raoul Wallenberg salvó a miles de judíos húngaros en Budapest proporcionándoles «pasaportes protectores» y estableciendo 32 edificios como instalaciones diplomáticas suecas bajo inmunidad diplomática.[22]

Antisemitismo sueco contemporáneo

Después de Alemania y Austria, Suecia registra la tasa más alta de incidentes antisemitas en Europa.[23] Un estudio encargado por el gobierno en 2006 estimó que el 15 % de los suecos coincidían con la afirmación «los judíos tienen demasiada influencia en el mundo actual», mientras que el 5 % de la población adulta total y el 39 % de los adultos musulmanes albergaban «opiniones antisemitas sistemáticas».[24] El antiguo primer ministro Göran Persson describió estos resultados como «sorprendentes y aterradores». No obstante, un estudio posterior de la Liga Antidifamación mostró que solo el 4 % de la población sueca presentaba tendencias antisemitas.[25]

Crisis en Malmö

La ciudad de Malmö se ha convertido en el epicentro del antisemitismo en Suecia. En 2009, la policía registró 79 ataques contra judíos, aproximadamente el doble que el año anterior; en 2012 se alcanzó un máximo histórico de 60 ataques en un solo año.[26] La Sinagoga de Malmö sufrió ataques incendiarios en 2010 y 2012, y en septiembre de 2012 se produjo una explosión en un centro comunitario judío de la ciudad. La comunidad judía, de unas 700 personas, comenzó a reducirse a un ritmo del 5 % anual debido a la emigración, principalmente hacia Israel. Fredrik Sieradzk, portavoz de la comunidad judía, declaró que «Malmö es un lugar del que marcharse; ahora mismo muchos judíos en Malmö están muy preocupados por la situación y no creen tener futuro aquí».[27][28]

La sinagoga de Gotemburgo. En diciembre de 2017, un grupo de hombres lanzó cócteles Molotov contra el templo tras una manifestación propalestina.

En diciembre de 2010, el Centro Simon Wiesenthal emitió una alerta de viaje advirtiendo a los judíos de «extrema cautela» al visitar el sur de Suecia, debido al aumento del acoso verbal, físico y violento contra la comunidad judía en Malmö.[29] Supervivientes del Holocausto como Judith Popinski, de 86 años, relataron que ya no eran invitadas a las escuelas con alumnado mayoritariamente musulmán para contar su historia, porque los estudiantes las trataban con falta de respeto, ignorándolas o abandonando el aula. Popinski declaró que «Malmö me recuerda al antisemitismo que sentí de niña en Polonia antes de la guerra. Ya no estoy segura como judía en Suecia». En 2012, el presidente del Congreso Judío Europeo, Moshe Kantor, condenó al gobierno sueco por ser «el único país europeo que se niega a debatir el problema del antisemitismo dentro de sus fronteras».[29]

Según una encuesta de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en el 40 % de los incidentes graves de acoso antisemita en Suecia, el agresor fue identificado como alguien con una ideología extremista musulmana.[30] En diciembre de 2017, un grupo de hombres lanzó cócteles molotov contra una sinagoga en Gotemburgo tras una manifestación propalestina; los asistentes al interior del templo se refugiaron en el sótano. Dos días después, un cementerio judío fue incendiado en la misma ciudad.[31]

Instituto Sueco de Biología Racial

El Dekanhuset en Upsala, sede del Instituto Estatal de Biología Racial entre 1922 y 1958.

Durante el siglo xx, el Instituto Sueco de Biología Racial (en sueco: Statens institut för rasbiologi), fundado en 1922 en Upsala y dirigido inicialmente por Herman Lundborg, el director del instituto, que también era profesor de biología racial en la Universidad de Upsala, y ocho miembros, dos de los cuales eran designados por el rey de Suecia.[32][33] El instituto promovió la eugenesia y el racismo científico, llevando a cabo mediciones craneales y antropométricas de la población sueca, con especial interés en clasificar a los samis y a los fineses como supuestas «razas inferiores». Los métodos desarrollados por Lundborg fueron posteriormente utilizados por las autoridades nazis en Alemania.[34] En 1936, Lundborg fue sustituido por Gunnar Dahlberg, crítico de la biología racial, y en 1958 el instituto fue renombrado como Instituto Estatal de Genética Humana e incorporado a la Universidad de Upsala.[34]

Esterilización forzada en Suecia

El Instituto Estatal de Biología Racial proporcionó la base ideológica para el programa de esterilización forzada que Suecia aplicó entre 1906 y 1976, aunque las esterilizaciones sin consentimiento válido se prolongaron hasta 2013. La ley de esterilización de 1934, ampliada en 1941, estableció tres motivos para la esterilización: médico, eugenésico y social. El motivo eugenésico permitía esterilizar a personas consideradas «dementes» o con discapacidades físicas para evitar la transmisión de estos rasgos; el motivo social autorizaba la esterilización de quienes fueran juzgados incapaces de criar hijos por enfermedad mental, «deficiencia intelectual» o un «estilo de vida antisocial». La ley no establecía edad mínima de consentimiento.[35]

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa confirmó en 2011 que las leyes de esterilización eugenésica suecas generaron más de 60.000 víctimas.[36] Según un informe gubernamental del año 2000, se estimó que 21.000 personas fueron esterilizadas por la fuerza, 6.000 fueron coaccionadas para someterse a una esterilización supuestamente «voluntaria» y la naturaleza de otros 4.000 casos no pudo determinarse. El 93 % de las víctimas eran mujeres.[36] El historiador Mattias Tydén estimó que unas 15.000 personas fueron esterilizadas como condición para su liberación de instituciones, y otras 5.500 a 6.000 bajo otros tipos de presión.[35] Las víctimas incluían personas samis, romaníes, de «sangre mezclada», con dificultades de aprendizaje, en situación de pobreza o consideradas «rebeldes» o «promiscuas».[37] Entre los casos documentados figura el de una joven de 13 años esterilizada porque su párroco consideró que no prestaba suficiente atención en las clases de confirmación, y el de otra que fue declarada deficiente mental por no poder leer la pizarra al carecer de gafas.[37]

El número de esterilizaciones eugenésicas alcanzó su pico en la década de 1940 y se duplicó nuevamente en los años cincuenta, cuando la introducción de las prestaciones por hijo incentivó al Estado a esterilizar a quienes consideraba «indeseables» para evitar el pago de ayudas.[38] En 1997, la exministra de Asuntos Sociales Margot Wallström calificó lo ocurrido como «nada menos que barbarie» .[39] Tras una investigación parlamentaria en los años noventa, el gobierno ofreció una compensación de 175.000 coronas suecas (unos 15.000 euros) por víctima; solo unas 1.700 personas recibieron indemnización, una cifra muy inferior al número estimado de víctimas.[37] Hasta 2013, la esterilización fue un requisito obligatorio para las personas transexuales que desearan modificar su documentación legal; tras fracasar los intentos parlamentarios de derogar este requisito por la oposición del partido Democristianos, el Tribunal Administrativo de Apelación de Estocolmo lo declaró inconstitucional el 19 de diciembre de 2012.[40]

Cooperación de Suecia con la Alemania nazi

Fotografía de pasaporte de Raoul Wallenberg (1944). El diplomático sueco salvó a miles de judíos húngaros en Budapest proporcionándoles pasaportes protectores suecos.

A pesar de su declarada neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, Suecia mantuvo una estrecha cooperación económica y logística con la Alemania nazi que ha sido objeto de controversia histórica. La contribución más significativa fue la exportación de mineral de hierro, que alcanzó los diez millones de toneladas anuales y representó hasta el 40 % del suministro de hierro alemán durante los primeros años de la guerra.[41] El gran almirante Erich Raeder declaró que sería «absolutamente imposible hacer la guerra» sin el mineral de hierro sueco .[42] Suecia también exportó rodamientos de bolas, acero y piezas mecanizadas a la industria bélica alemana durante todo el conflicto.[41]

Además del comercio, Suecia permitió el tránsito de tropas alemanas por su territorio. En junio de 1941, durante la Operación Barbarroja, el gobierno sueco autorizó el transporte por ferrocarril de la 163.ª División de Infantería de la Wehrmacht con armamento pesado desde Noruega hasta Finlandia. Hasta 1943 se permitió igualmente el tránsito de soldados alemanes de permiso entre Noruega y Alemania.[42] El primer ministro británico Winston Churchill acusó a Suecia de «ignorar las cuestiones morales más importantes y jugar a dos bandas para obtener beneficios».[42]

La relación entre la ideología racial sueca y el nazismo fue directa: científicos y filósofos alemanes visitaron el Instituto Estatal de Biología Racial en Upsala y trasladaron su metodología a Alemania, donde contribuyó a la creación del Instituto de Biología Racial de Berlín que sentó las bases científicas del régimen nazi.[39] No obstante, Suecia también desempeñó un papel humanitario al acoger a la mayoría de los judíos daneses que huyeron de la ocupación alemana en 1943, compartió inteligencia militar con los Aliados y entrenó a soldados de la resistencia noruega y danesa en bases militares suecas.[22]

Islamofobia en Suecia

Debido al aumento de la inmigración procedente de países de mayoría musulmana en el siglo xxi, la islamofobia en Suecia ha crecido y las actitudes contrarias a la inmigración se han reforzado. Según un informe de la Junta de Integración sueca, los musulmanes son el grupo religioso más expuesto al acoso en Suecia: casi el 40 % de las personas encuestadas afirmaron haber presenciado abusos verbales dirigidos a musulmanes.[43] Según el historiador de las religiones Jonas Otterbeck, las actitudes hacia el islam en Suecia fueron mayoritariamente negativas a principios del siglo xvi, mejoraron durante el siglo xviii y declinaron nuevamente con el auge del nacionalismo sueco a principios del xx.[44]

Organizaciones neonazis y extrema derecha suecos

Diversas organizaciones supremacistas blancas y neonazis operan en Suecia, entre ellas la rama sueca del Movimiento de Resistencia Nórdico, considerada una de las principales organizaciones neonazis del país y que exporta extremismo por toda Escandinavia y mantiene vínculos con grupos extremistas en otros países de Europa, Sudáfrica y América del Norte.[45] Estos grupos contemporáneos forman parte de una historia centenaria de activismo nazi y neonazi en Suecia.[46] El 22 de octubre de 2015, un hombre de 21 años armado con una espada irrumpió en la escuela Kronan de Trollhättan, un centro con alumnado mayoritariamente inmigrante, y apuñaló a cinco personas, de las cuales tres murieron: un asistente pedagógico, un alumno de 15 años y un profesor de matemáticas. Las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron que el atacante seleccionó a sus víctimas por el color de piel, respetando la vida de los alumnos blancos. La policía confirmó que se trataba de un delito de odio con motivación racista; el agresor admiraba a Adolf Hitler, frecuentaba sitios web neonazis y había elegido la escuela por estar ubicada en un barrio con alta población inmigrante.[47][48] Fue el ataque más letal contra una escuela en la historia de Suecia.

Los Demócratas de Suecia, el segundo partido con más escaños en el Riksdag, fueron fundados por activistas de extrema derecha vinculados a movimientos neonazis, supremacistas blancos y fascistas, incluido un cofundador que había sido voluntario de las Waffen-SS. El partido defiende el nacionalismo sueco y las restricciones a la inmigración. Desde que Jimmie Åkesson asumió la dirección en 2005, el partido asegura haber rechazado el racismo y el extremismo, abrazando un «nacionalismo cultural». Sin embargo, sus críticos sostienen que el partido no ha roto completamente con su pasado fascista.[49][50]

Un elemento central del discurso de los Demócratas de Suecia ha sido la vinculación sistemática de la inmigración con la delincuencia. En 2009, Åkesson escribió en Aftonbladet, el diario de mayor tirada de Escandinavia, que «los musulmanes son nuestra mayor amenaza exterior desde la Segunda Guerra Mundial».[51] El partido ha empleado reiteradamente la expresión «criminalidad importada» (importerad brottslighet) para atribuir la violencia de bandas a la inmigración, y un dirigente local del partido llegó a afirmar que las personas procedentes de Oriente Medio poseen un «gen» que las hace más violentas.[52] Según el Centro Europeo de Estudios sobre Populismo, el ascenso de los Demócratas de Suecia obligó a los partidos mayoritarios suecos a adoptar retórica de extrema derecha, «asociando cada vez más a los solicitantes de asilo con amenazas a la seguridad nacional, terrorismo y delincuencia» .[53] Críticos del partido lo han descrito como «muy hábil para señalar un chivo expiatorio», dirigiendo el descontento social contra los inmigrantes.[52]

Esta estrategia es compartida por otros partidos de derecha radical populista en Europa. En Alemania, Alternativa para Alemania (AfD) ha exagerado sistemáticamente la relación entre inmigración y delincuencia: un estudio publicado en el German Law Journal concluyó que el partido «alimenta temores exagerados sobre la delincuencia» al concentrarse exclusivamente en inmigrantes como autores de delitos graves e ignorar las estadísticas oficiales que muestran un descenso generalizado de la criminalidad.[54] En España, Vox ha calificado la inmigración de «invasión brutal» y su líder, Santiago Abascal, ha declarado que esta ha «robado nuestras fronteras, robado nuestra paz y robado nuestra prosperidad» , una retórica que, según sus críticos, contribuyó a generar el clima de hostilidad que precedió a los ataques violentos contra residentes de origen magrebí en Torre Pacheco (Murcia) en julio de 2025.[55] La Fundación Europea de Estudios Progresistas ha señalado que estos partidos «han movilizado a votantes económicamente inseguros convirtiendo a la inmigración en chivo expiatorio», asociándola con la delincuencia, el terrorismo, la escasez de vivienda y la presión sobre los servicios públicos para justificar políticas de exclusión.[56]

Discriminación en el mercado laboral sueco

Según la OCDE, Suecia tiene la mayor brecha de tasas de empleo entre personas nacidas en el país y personas nacidas en el extranjero de todos los países de la organización.[57] La brecha es especialmente pronunciada para las mujeres: la diferencia en la tasa de empleo entre mujeres nacidas en Suecia y mujeres nacidas en el extranjero alcanza los 18 puntos porcentuales, frente a 11 para los hombres. Las mujeres de 20 a 64 años con bajo nivel educativo nacidas en Asia o África registraban en 2015 una tasa de empleo de tan solo el 33 %.[58]

Diversos experimentos de campo han demostrado la existencia de discriminación étnica en los procesos de contratación. Un estudio pionero de Magnus Carlsson y Dan-Olof Rooth (Universidad de Lund), publicado en Labour Economics en 2007, envió solicitudes ficticias idénticas a 1.552 ofertas de empleo en Estocolmo y Gotemburgo, variando únicamente el nombre del candidato entre uno de sonoridad sueca y otro de sonoridad árabe. Las solicitudes con nombre sueco recibieron un 50 % más de respuestas para entrevista que las de nombre árabe. Los resultados mostraron que uno de cada cuatro empleadores discriminó al candidato de minoría étnica.[59] Un estudio complementario de Arai, Bursell y Nekby (2016) encontró que los hombres con nombres árabes sufrían una discriminación más intensa que las mujeres con los mismos nombres, revelando una brecha de género inversa en la discriminación étnica.[60]

Otra investigación demostró que personas de origen inmigrante que cambiaron sus apellidos árabes por apellidos de sonoridad sueca experimentaron un aumento medible en sus ingresos, lo que evidencia el peso del nombre como marcador étnico en el mercado laboral sueco.[61] Estudios con datos longitudinales han mostrado que las brechas salariales y de empleo persisten incluso entre personas de origen no europeo nacidas en Suecia o llegadas antes de los siete años, con toda su educación dentro del sistema escolar sueco y dominio acreditado del idioma, lo que sugiere que «la discriminación en el mercado laboral es una explicación probable de estas brechas».[62] Un estudio del Instituto de Evaluación de la Política del Mercado Laboral (IFAU) de 2023 concluyó, a partir de 7.051 solicitudes de empleo, que las decisiones discriminatorias de los empleadores contribuyen a canalizar a los inmigrantes y sus descendientes hacia «empleos tipificados como de inmigrantes», como la limpieza, el taxi y la restauración rápida.[63]

Controversia de Santa Lucía

La festividad de Santa Lucía (13 de diciembre), en la que una joven vistiendo túnica blanca y corona de velas encabeza una procesión como portadora de luz en el invierno nórdico, es una de las tradiciones más arraigadas en Suecia. Desde que el periódico Stockholms Dagblad convirtió la elección de Lucía en un concurso de belleza en 1928, la tradición quedó asociada durante décadas con el ideal de una joven rubia y nórdica, pese a que la santa histórica era siciliana.[64]

En 2012, una joven adoptada de 14 años y piel oscura originaria de Järlåsa (Upsala) fue elegida como Lucía para la retransmisión televisiva tradicional de SVT desde la catedral de Upsala. Tras la emisión, fue objeto de un aluvión de comentarios racistas en Internet, donde se la llamó con insultos raciales y se acusó a la cadena pública de «humillar a los espectadores». SVT recibió cerca de 4.000 comentarios en su sitio web y se aconsejó a la joven que no buscara su propio nombre en la red debido a la cantidad de mensajes de odio.[65][64] El episodio fue objeto del documental radiofónico Svart lucia ('Lucía negra'), de Måns Mosesson para Sveriges Radio, que ganó el premio al mejor documental en el Prix Italia de 2015.[65]

Cuatro años después, en diciembre de 2016, la cadena de grandes almacenes Åhléns publicó un anuncio para promocionar disfraces infantiles de Lucía con la imagen de un niño de piel oscura. La publicación provocó una nueva oleada de comentarios racistas y sexistas en redes sociales. Los detractores cuestionaban por qué Lucía era representada por un niño de color.[66]

Los comentarios negativos fueron rápidamente contrarrestados por una fuerte ola de apoyo bajo los hashtags #JagÄrLucia ('Yo soy Lucía') y #JagÄrHär ('Yo estoy aquí'), creado por la activista Mina Dennert para combatir el odio en línea. Cerca de 50.000 reacciones de apoyo superaron ampliamente los aproximadamente 200 comentarios hostiles. La ministra de Cultura y Democracia, Alice Bah Kuhnke, hija de un sueco y un gambiano, publicó una fotografía de sí misma vestida de Lucía en solidaridad.[66] Sin embargo, Åhléns retiró el anuncio por petición de la familia del niño, ante la difusión de la imagen en foros con valores que la empresa rechazaba.[67]

El incidente evidenció las tensiones en torno a la identidad nacional sueca y la representación de la diversidad en las tradiciones populares, así como la creciente presencia de discursos racistas en las plataformas digitales.

Racismo en la política y medios alternativos suecos

En diciembre de 2013, el diario Expressen, en colaboración con el grupo periodístico Researchgruppen, informó de que varios políticos de los Demócratas de Suecia publicaban comentarios racistas de forma anónima en sitios web de extrema derecha. Entre los identificados, Tommy Jonsson, político local en Ystad, escribió bajo seudónimo: «Se puede sacar al negro de la selva, pero nunca la selva del negro» y «¿Realmente estaba Adolf tan equivocado?». Marie Stensby, vicemiembro de la junta nacional, describió a los inmigrantes como «fuerzas invasoras» y «plagas de langostas». Ocho candidatos municipales dimitieron o fueron expulsados.[68][69]

En 2024, el programa Kalla fakta de TV4 informó de que el departamento de comunicaciones de los Demócratas de Suecia operaba una red de cuentas anónimas —descrita como una «fábrica de trolls»— que difundía desinformación y descripciones despectivas de políticos rivales. En un artículo previo a las elecciones europeas de ese año, el líder del partido Jimmie Åkesson invocó la teoría del gran reemplazo, escribiendo que «mi Europa construye muros contra la inmigración ilegal, contra el islamismo y contra el reemplazo poblacional».[70]

Discriminación en el mercado de la vivienda sueco

Un experimento de campo realizado por la Universidad de Gotemburgo en 2022 demostró que los solicitantes de vivienda con nombres de origen árabe o musulmán reciben significativamente menos respuestas de los arrendadores que los solicitantes con nombres suecos, y que esta situación no ha mejorado en la última década.[71]

Representaciones en el cine

Véase también

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI