Rashid Rida
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Muhammad Rashid Rida(Árabe: محمد رشيد رضا, romanizado: Muḥammad Rashīd Riḍā) (23 de septiembre de 1865 -22 de agosto de 1935) fue un intelectual y reformista salafista islámico sirio, influenciado principalmente por las ideas de Jamal al-Din al-Afghani y Muhammad Abduh. Se le considera padre del salafismo contemporáneo y del neo-hanbalismo.[1]
Al-Qalamoun (Líbano)
| Rashid Rida | ||
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| Información personal | ||
| Nombre en árabe | محمد رشيد رضا | |
| Nacimiento |
18 de octubre de 1865 Al-Qalamoun (Líbano) | |
| Fallecimiento |
22 de agosto de 1935 (69 años) El Cairo (Egipto) | |
| Nacionalidad | Libanesa | |
| Religión | Islam y sunismo | |
| Educación | ||
| Alumno de | Muhammad Abduh | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Mufassir, filósofo, journal editor, periodista, journal editor, ulema e Islamic theologian | |
| Área | Teología islámica, Tafsir, exégesis e islam | |
| Movimiento | Salafismo | |
| Miembro de | Academia Árabe de Damasco | |

Biografía
Nacido en al-Qalamūn, un pueblo cerca de Trípoli (Líbano), en 1865, Riḍā pertenecía a una familia religiosa suní que afirmaba su parentesco con los descendientes del Profeta. En sus años de juventud, estuvo profundamente involucrado en la Orden Naqshabandī Ṣūfī. En el círculo de Sheikh Maḥmūd Nashshāba de Trípoli (1813-1890), Riḍā leyó la colección Ḥadīth de al-ʾArbaʿīn al-Nawawiyya, y obtuvo su ʾijāza (diploma) en el campo de las tradiciones proféticas. El conocido erudito musulmán Sheikh Ḥusayn al-Jisr (1845-1909), fundador de la Escuela Nacional Islámica de Trípoli, le extendió otra ʾijāza que lo certificaba para enseñar y transmitir conocimientos religiosos. En la escuela de al-Jisr, se hizo hincapié en la combinación entre la educación religiosa y las ciencias modernas, especialmente las matemáticas, las ciencias naturales, el francés, junto con el árabe y el turco. Mientras tanto, el tío de Riḍā, Muḥammad Kāmil Ibn Muḥammad (1843-1939), le enseñó árabe y tuvo gran impacto en sus conocimientos religiosos. Todo esto desencadenaría una serie de disputas ideológicas como la que se inició con Ernest Renan y Al-Afghani, debido a las tesis planteadas por el primero en su conferencia en la Sorbona en marzo de 1883, donde afirmaba que "el islamismo es contrario al espíritu científico". Ésta es una muestra del pensamiento occidental que claramente no compartía Riḍā, quien ante afirmaciones de ese tipo respondía con que "los males de los musulmanes no pueden ser imputados a su religión, sino a las innovaciones que ellos han introducido, y al hecho de que llevan el Islam como una piel puesta al revés".
Riḍā fue un ardiente lector de la revista antiimperialista y panislamista al-'Urwa al wuthqa ('El lazo indisoluble') fundada en París en 1883 por Muhammad Abduh, que había huido de Egipto tras la ocupación británica, y por al-Afghani, y que gracias a un financiero tunecino se pudo distribuir gratuitamente en todo el mundo musulmán —clandestinamente en los territorios controlados por las potencias europeas—. Rashid Rida afirmó que cuando leyó sus artículos sobre 'el llamamiento al panislamismo, al retorno de la gloria, del poderío y del prestigio del islam, a la recuperación de todo lo que el islam poseía antiguamente, y a la liberación de su pueblo de la dominación extranjera", se sintió 'tan impresionado que entré en una nueva fase de mi vida'. De hecho Rashid Rida continuó con la obra de Al Afghani mediante la publicación entre 1898 y 1935 de una revista titulada al-Manār ('La almenara'), que llevó las ideas antiimperialistas y panislamistas del maestro hasta los últimos confines donde hubiera comunidades musulmanas.[2]
Con la fundación de su revista al-Manār en 1895 en El Cairo, considerada como una tribuna reformista, difundió tesis y pensamientos tales como la Reforma Legal, el estudio de la Fatwa, su constante crítica al sufismo y la idea de establecer un nuevo califato siguiendo como modelo el "Estado de Medina" entre otras. El ejemplo político, social y religioso perfecto lo encontramos en el Gobierno de Mahoma en Medina, donde todos se ajustaban a la voluntad de Dios personificada en su Enviado, líder religioso y político de manera indisoluble.
Muhammad Rashid murió el 22 de agosto de 1935 en Egipto.
Activismo político
Tras la revolución de los Jóvenes Turcos en 1908, Riḍā volvió a su patria, Siria, y abrió una campaña de propaganda a favor de unidad entre árabes y turcos en el Imperio Otomano. Al año siguiente viajó a Estambul con dos objetivos: recaudar fondos para su escuela misionera islámica y para ayudar a mejorar las relaciones árabe-turcas. Falló en ambos. En 1910, después de un año en Estambul, llegó a la triste conclusión de que los Jóvenes Turcos se estaban burlando de él. Después de eso, Riḍā ya no tenía fe en el Imperio Otomano. E. Tauber dividió el activismo político de Riḍā en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial en dos: actividad abierta y actividad secreta. La primera se centró en su escuela islámica misionera antes mencionada. La actividad secreta se expresó en el establecimiento de la "Sociedad de la Asociación Árabe". Vio la Gran Guerra como una oportunidad para que los árabes lanzaran una revuelta contra los otomanos y liberar a sus países del yugo del Imperio.
También trató de persuadir al Departamento de Inteligencia británico en El Cairo de la influencia que tenía la Asociación Árabe en los oficiales árabes del ejército otomano y de la voluntad de los oficiales de rebelarse contra sus comandantes turcos y alemanes. Su actitud hacia los británicos siempre fue reservada por sus sospechas y sus ambiciones con respecto a los países árabes.
En ese momento Riḍā desarrolló un sentimiento antihashemita especialmente después de que el rey Ḥusayn rechazara su plan para la unión árabe. Por lo tanto, Riḍā se acercó más a la familia real saudita y su resurgimiento de las ideas wahhābīes, cuyas ideas él consideraba las más cercanas a sus puntos de vista salafíes. También creía que Ibn Saʿūd era la única persona capaz de expulsar al rey Ḥusayn del Ḥijāz. Riḍā enfatizó a Ibn Saʿūd la necesidad de llegar a una alianza entre los gobernantes de la península arábiga para fortalecer el poder político de los árabes. Se acercó al Imam Yaḥyā de Yemen y al-Sayyid al-Idrīsī de ʿAsīr. La guerra impidió la continuación de los contactos con Yaḥyā y al-Idrīsī. En 1912, Riḍā había ido a la India en una gira de conferencias y, en su camino de regreso a Egipto, pasó por Kuwait y Mascate y estableció contactos con líderes árabes allí, tratando de persuadirlos de la necesidad de establecer un estado árabe independiente. Su temor de que las provincias árabes del Imperio Otomano cayeran en manos de las potencias imperialistas europeas fue otro motivo importante detrás de su establecimiento de la Asociación Árabe. Su miedo aumentó tras la derrota del Imperio por los italianos en Libia (1911) y su derrota en la Guerra de los Balcanes (1912-1913).
Padre del salafismo contemporáneo
A Rashid Rida se le considera padre del salafismo contemporáneo debido a su papel crucial en la transformación del reformismo islámico a una doctrina política y social estructurada que cambió en mundo musulmán.[3] Razones concretas que sustentan este título
- Su difusión a través de la revista Al-Manār (1898-1935) de las ideas reformistas salafistas. Esto hizo que el retorno al “islam puro” de los ancestros (salaf) se convirtiera en un mundo transnacional.
- Lideró el repliegue del salafismo hacia un enfoque más conservador, tradicionalista y escrituralista desviándose del racionalismo liberal de su maestro Muhammad Abdhuh.[4]
- Fue el primer musulmán en proponer un Estado islámico totalmente moderno basado en la sharía. Defendió, en su obra sobre el califato, la necesidad de restaurar la institución siguiendo el modelo original de Medina con el objetivo de preservar la unidad de la comunidad musulamana (umma) frente a la secularización y el colonialismo[4][5]
- Rida tuvo un papel clave en la legitimación del movimiento wahhabí originario de Arabia, al presentarlo como una expresión auténtica y depurada del monoteísmo (tawhid). Al describir a los wahhabíes como los “mejores musulmanes” y promover activamente sus escritos, contribuyó decisivamente a la articulación entre el salafismo reformista egipcio y el rigorismo saudí, dando lugar a lo que hoy se denomina salafismo-wahhabismo.[3][5]
- Existió un vínculo directo con el surgimiento de los Hermanos Musulmanes, cuyo entorno ideológico sirvió de base para el pensamiento de Hasan al-Banna. La organización asumió la concepción de Rida de un islam integral que une religión y Estado (dīn wa dawla), lo que se convirtió en uno de los pilares del activismo político islamista del siglo XX.[6]
En vez de limitarse a una adaptación del islam a los valores occidentales, aspiró a emplear instrumentos modernos , como la imprenta y las estructuras estatales, para recuperar lo que concebía como la esencia original e inmutable de la fe musulmana.[5]
Historia
Como estudioso y mufti de la "impresión", Riḍā pudo llegar a lectores de todo el mundo a través de sus obras de construcción de comunidades; y ocupar una posición muy destacada en la vida intelectual musulmana moderna a finales del siglo XIX y principios del XX.[7]
La información biográfica sobre él se toma principalmente de su autobiografía, que publicó más de treinta años después de su migración a Egipto. La famosa biografía de Muḥammad ʿAbduh (1849-1905), Tārīkh al-ʾUstādh al-ʾImām, también se marca como una de las fuentes importantes para su vida. Al escribir este trabajo, Riḍā no solo escribió la historia de su maestro, sino también sintió como si estuviera escribiendo la suya propia. A través de su diario, Riḍā afirmó ser el órgano y difusor de las ideas reformistas de ʿAbduh, un hombre de importancia en su vida. Después de la muerte de ʿAbduh, Riḍā se estableció como un heredero principal de su movimiento reformista al hacerse cargo del comentario del Corán conocido como Tafsīr al-Manār, que ʿAbduh había empezado. El impacto de ‘Abduh en los pensamientos de Riḍā se nota en sus escritos, especialmente los escritos antes de la muerte de Abduh. De diversas maneras, asimiló ideas análogas a las de su mentor y estuvo muy involucrado en las vigorosas defensas de su maestro contra las calumnias lanzadas sobre el islam.
Fuentes de conocimiento de Occidente
Albert Hourani describió a Riḍā como un erudito musulmán, que "pertenecía a la última generación de aquellos que podían tener una educación completa y, sin embargo, vivió en un mundo de pensamiento islámico autosuficiente".[8]
Creía que si no fuera por la Iglesia, por los políticos y por la decadencia interna de los principios islámicos de la fe, Europa bien podría convertirse en musulmana. En comparación con los misioneros y escritores medievales occidentales, admitió la moderación de algunos de estos eruditos occidentales modernos que estudiaron el islam con justicia y no tenían la intención de atacar ciegamente sus escrituras e historia.
Riḍā no podía leer en ningún idioma extranjero, excepto muy poco turco, pero se las arregló para sacar su vasto conocimiento del mundo occidental de diversas fuentes. En más de una ocasión afirmó que adquirió su experiencia principal sobre el progreso moderno de Occidente cuando estaba en el Líbano a través de sus discusiones y contacto personal con aquellos a quienes calificó de "intelectuales cristianos liberales" y con misioneros estadounidenses. Como visitante estudioso de las librerías misioneras estadounidenses y las sociedades cristianas, comenzó a leer sus libros y revistas, revistas árabes famosas como al-Muqtaṭaf y al-Ṭabīb.
Además, el mundo árabe fue testigo en este momento de un rápido aumento en el número de libros traducidos en varios campos. Las empresas editoriales –en su mayoría dominadas por cristianos sirios– trajeron a sus lectores noticias y un tratamiento popular del pensamiento y las instituciones occidentales desde muchas perspectivas. Esto le brindó a Riḍā otra oportunidad de compensar su incapacidad para leer en idiomas occidentales con la ayuda de libros traducidos.
Criticó a los eruditos musulmanes por no tomar ninguna iniciativa para aprender idiomas extranjeros o al menos saber qué está escrito en idiomas extranjeros sobre su religión.
Archivo personal
El archivo contiene miles de papeles, cartas, documentos, y manuscritos publicados e inéditos. Los papeles estaban desorganizados en cajas de cartón y bolsas de plástico.
Como resultado de los hallazgos en el archivo de Riḍā, se encuentra uno con el contenido del material del excapitán militar sirio-turco en el ejército otomano Zekī Ḥishmat Kirām (1886-1946), que fue conservado por su hijo en Kornwestheim, cerca de Stuttgart, Alemania. Kirām fue uno de los informantes y traductores de Riḍā, que también mantuvo a Riḍā al tanto de los desarrollos del orientalismo alemán y le informó sobre la situación de las instituciones musulmanas en Berlín y otras noticias importantes de la prensa alemana. Incluye en gran parte las correspondencias, diarios y manuscritos inéditos y mecanografiados de Kirām y otras obras publicadas.
Revista Al-Manār
Rida siempre se enorgullecía de su revista como una de las pocas revistas musulmanas de su tiempo que se preocupó por defender el islam contra los misioneros. Sus declaraciones llevaron el tono de la crítica a los funcionarios religiosos, como a los de Al-Azhar, por su indulgencia.
En 1913, hizo una observación sobre la intensificación del trabajo misionero entre los estudiantes de Al-Azhar. También criticó a esos estudiantes por su escaso conocimiento del islam, confirmando que los planes de estudio que aprendieron durante su largo periodo de escolarización no fue lo suficientemente útil para ayudarlos a defender el islam. Él expresó su preocupación de que, sin establecer un conocimiento sólido del islam, renovando las enseñanzas de Al-Azhar, algunos de esos estudiantes probablemente se convertirían al cristianismo y abandonarían su religión.
Para que esto no sucediera, Rida sugirió dos cosas: 1.º todo el plan de estudios de las Ciencias de la Teología Islámica debía cambiarse, y 2.º nombrar a cada grupo de estudiantes un líder que investigase sus condiciones, además de prohibirle asistir a las reuniones misioneras.
Ideología
Riḍā participa plenamente de las bases ideológicas de la reforma y, por ello también, de la intención de revitalizar el islam a través de un regreso renovado a sus fuentes institucionales y dogmáticas.
Percibió el dominio europeo sobre los musulmanes como resultado de las debilidades de estos últimos, que atribuyó a la incapacidad de dominar las ciencias, formar instituciones políticas organizadas y restringir el poder de sus gobiernos. Su esperanza eran Arabia y 'Abdul' Aziz Bin 'Abdul Rahman. No podría haber reformas políticas ni independencia, articuló Riḍā una y otra vez y expuso en sus artículos de Al-Manār,[9] si los musulmanes no lograban adquirir los aspectos encomiables de la civilización occidental, como las ciencias, las habilidades técnicas y la riqueza. En Rahman, Riḍā vio a un líder que podía revitalizar el concepto de califato y dar coherencia al concepto de la comunidad musulmana, sin los excesos que presenció de primera mano en Siria.
En vísperas de la desintegración del califato otomano en 1923, Riḍā escribió un tratado, "El califato o el Imamato supremo", que incluía una discusión detallada del califato y un plan para su restauración. Al darse cuenta de los obstáculos que rodean el renacimiento de un califato islámico adecuado de ijtihād, propuso un califato por necesidad, uno temporal, para preservar la solidaridad musulmana. Esencial para este califato fueron los temas de Surah (consulta), ahl al-Hall wal-‘Aqd (aquellos que atan y desatan) e ijtihād –para asegurar la adaptabilidad de las leyes islámicas–.
La filosofía central de Riḍā, a medio camino entre la representada por al-Afghānī y ʿAbduh a la filosofía radical, violenta, reaccionaria, racista y supremacista de Banna y Qutb, giró en torno a la idea misma de reformas moderadas. En su extensa biografía de 'Abduh que, a todos los efectos prácticos, le valió el manto de reformista, Riḍā se distanció del extremismo de' Abduh, ya que su objetivo principal era revitalizar el islam y demostrar su compatibilidad con la modernidad. Es fundamental subrayar que evitó la violencia, ya que concluyó que los árabes pueden y deben asumir la responsabilidad de sus propios destinos.
De este modo, Riḍā se convirtió en un defensor panárabe tanto como en panislamista debido a su experiencia de primera mano bajo el dominio otomano. En numerosos ensayos de al-Manār, promovió el panarabismo, aunque con una inclinación islamista. Aunque pocos lo vieron en ese momento, Riḍā advirtió que el impacto de una desintegración total del Imperio Otomano podría conducir al fin del califato, lo que, a su vez, marcaría el comienzo del imperialismo anglo-francés en la región. Aun así, aunque no favorecía a la entidad otomana, su llamado a la unidad musulmana era similar al califato de Maududi. Sorprendentemente, consideraba a Mustafa Kemal Ataturk un usurpador, desde que disolvió el Califato, y concluyó que el hombre fuerte turco era un títere occidental que conspiró con las principales potencias para debilitar a los árabes.
Críticas desde el islam liberal y el islam tradicional
Rida encabezó lo que muchos historiadores denominan el “repliegue del salafismo”, pasando de la escuela racionalista de su maestro Muhammad Abduh a un enfoque scripturalista más estricto. A diferencia de los modernistas, que buscaban acomodar el islam a los valores occidentales, Rida promovió la “islamización de la modernidad”, empleando herramientas modernas, como la prensa, para recuperar lo que consideraba la esencia inmutable de la fe. En la década de 1920, abandonó su inclinación racionalista inicial y rehabilitó el movimiento wahhabí de Arabia Saudí, presentándolo como la expresión más pura del monoteísmo, lo que generó tensiones con quienes percibían al wahhabismo como una doctrina rústica y fanática.[3]
El islam liberal ha cuestionado a Rida por su papel en la “sacralización de la política” y su rechazo al laicismo. Pensadores liberales como Ali Abdel Raziq desafiaron su tesis sobre la obligatoriedad religiosa del califato, sosteniendo que el islam es una religión esencialmente espiritual que no prescribe un modelo de gobierno específico. Asimismo, Nasr Abu Zayd y otros críticos han señalado que el literalismo promovido por Rida reduce el Corán a una “batalla de citas”, ignorando el contexto histórico y la diversidad interpretativa de generaciones anteriores. También se le reprocha su hostilidad hacia las minorías coptas y judías, a quienes con frecuencia presentaba como instrumentos del colonialismo o partícipes de conspiraciones internacionales.[4]
El islam tradicional criticó a Rida por su falta de formación oficial. Ulemas de instituciones como Al-Azhar cuestionaron su autoridad religiosa, argumentando que carecía de la preparación teológica profunda requerida y que se ocupaba excesivamente de los “asuntos del mundo y la política”. Su rechazo al sufismo —considerado por él como innovador y supersticioso— y su desprecio por la imitación ciega (taqlid) de las escuelas jurídicas medievales le granjearon la enemistad de los clérigos tradicionales, que lo percibían como un innovador peligroso. Incluso dentro del salafismo, los sectores quietistas lo criticaron por su activismo político, señalando que su énfasis en el poder estatal se apartaba de la prioridad salafí de la purificación religiosa y la educación silenciosa.[10][11]
Posición sobre la violencia de Rashid Rida
Rashid Rida sostenía en un inicio que el uso de la fuerza era un deber esencial para expulsar las influencias europeas del mundo islámico. Diferenciaba entre dos formas de yihad: el yihad de expansión del islam (al-talab), que consideraba opcional salvo que se obstaculizara la predicación religiosa, y el yihad defensivo (al-daf), que veía como una obligación individual constante mientras existieran territorios musulmanes bajo ocupación. Su apoyo a la violencia estaba estrictamente circunscrito a la defensa de la soberanía frente al imperialismo británico y francés, considerando la colaboración con estas potencias como un acto de apostasía.
A diferencia de los grupos extremistas contemporáneos, Rida defendía que, según la doctrina suní ortodoxa, los dedicados a la enseñanza y difusión del islam no debían participar directamente en actos violentos. Sin embargo, sí apoyaba que el Estado islámico contara con una fuerza militar suficiente para protegerse y disuadir amenazas externas.
Tras la Primera Guerra Mundial se produjo un cambio significativo en su pensamiento. Comenzó a percibir al movimiento wahhabí de Arabia Saudí no solo como una forma pura de fe, sino también como una fuerza política y militar capaz de resguardar los lugares sagrados del islam frente a las agresiones europeas. Al calificar a los wahhabíes como “los mejores musulmanes” por su adhesión estricta a la doctrina, Rida estableció un marco que vinculaba la purificación religiosa con la defensa militar, un enfoque que posteriormente influyó en el desarrollo del salafismo yihadista.
Aunque no promovía la violencia interna indiscriminada, su obra sentó las bases para interpretaciones más radicales posteriores, como las de Hasan al-Banna y los Hermanos Musulmanes, Sayyid Qutb, y la formulación del concepto de takfīr.[5]
Listado de obras principales
- Tafsīr al-Manār (Exégesis del Corán): Considerada una de las obras de exégesis más influyentes de la época moderna, destaca por su enfoque racional, moderado y sociopolítico.[12] Su origen se remonta a las lecciones impartidas por Muhammad Abduh en la mezquita de Al-Azhar entre 1899 y 1905. Rida recopiló y amplió estas notas, cubriendo desde la Sura al-Fatihah hasta el versículo 125 de la Sura al-Nisa’.[12] Tras la muerte de Abduh, Rida continuó la obra durante aproximadamente 35 años, comentando desde el versículo 126 de la Sura al-Nisa’ hasta el versículo 101 de la Sura Yusuf. La obra emplea el método al-adabi al-ijtima‘i (interpretación ética y social), subrayando la primacía de la razón para comprender el texto divino y su aplicación al mundo contemporáneo.
- Al-Khilāfa aw al-Imāma al-ʿUẓmā (El Califato o el Supremo Imamato): Publicada entre 1922 y 1923, esta obra propone un modelo de Estado islámico moderno, escrita justo antes de la abolición del califato otomano por Mustafa Kemal Atatürk.[4][13] Rida planteó un “califato por necesidad” de carácter temporal destinado a mantener la unidad musulmana. Introdujo ideas modernas como la soberanía popular y el parlamentarismo, vinculándolas a instituciones tradicionales como la surah (consulta) y el ahl al-hall wal-aqd (representantes que eligen al líder).[14] Además, sugirió que el centro del califato debía situarse en una región intermedia entre Anatolia y Arabia, proponiendo Mosul como símbolo de unidad espiritual entre árabes, turcos y kurdos.
- Artículos seleccionados y series en la revista Al-Manār: Este medio fue el principal vehículo de las ideas reformistas y salafistas de Rida. Publicó numerosos artículos defendiendo al movimiento wahhabí de Arabia Saudí, calificando a sus seguidores como los “mejores musulmanes” por su adhesión a la doctrina pura de los ancestros. Fue uno de los primeros intelectuales en advertir sobre la amenaza sionista en Palestina, con artículos críticos desde 1898 y 1902. Además, redactó una serie de tratados titulada Yusr al-Islam wa Usul at-Tashri' al-'Amm, donde argumentaba que el Islam es flexible y capaz de adaptar sus normas sociales (muamalat) a las necesidades modernas mediante el ijtihad. También publicó diálogos pedagógicos entre un “reformador” (salafí) y un “tradicionalista” para mostrar la superioridad del pensamiento renovador frente a la imitación ciega.[12]
Legado e influencia posterior
Rashid Rida resulta fundamental para comprender el escenario político y religioso del mundo islámico contemporáneo. Es considerado el padre ideológico del islamismo moderno y del salafismo actual, actuando como puente entre las concepciones clásicas del califato y las nociones de Estado islámico propias del siglo XX.
Entre los aspectos centrales de su influencia se destaca su ruptura crítica con el legado de su maestro Muhammad Abduh, liderando lo que se ha llamado el “repliegue del salafismo” desde el racionalismo modernista hacia un enfoque más scripturalista, conservador y ortodoxo. Bajo su influencia, el salafismo adoptó progresivamente una orientación athari-wahabí, al mismo tiempo que reivindicaba el derecho al ijtihad, o interpretación independiente de los textos religiosos.
Su pensamiento constituyó un terreno fértil para figuras como Hasan al-Banna, fundador de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes en 1928. Tras la muerte de Rida en 1935, la Hermandad continuó publicando la revista Al-Manār durante un tiempo, reconociendo así su deuda intelectual con él.
Rida también desempeñó un papel clave en la rehabilitación del wahhabismo, presentándolo como una expresión auténtica del islam salafí y estableciendo un vínculo ideológico entre el reformismo egipcio y el rigorismo saudí. Fue pionero en la concepción de un Estado islámico moderno basado en la sharía tras la desaparición del califato, dejando una profunda influencia tanto en corrientes políticas islámicas como en movimientos radicales posteriores. A través de Al-Manār, sus ideas se difundieron a nivel global, sentando las bases doctrinales que marcarían el desarrollo del islamismo político y del salafismo yihadista contemporáneo.
Bibliografía
- Merad, Ali. (2001). El Islam Contemporáneo. México, Fondo de Cultura Económica.
- Ruiz Figueroa, Manuel. (2005). Islam: Religión y Estado. México, Colegio de México.
- Islamic reformism and Christianity: a critical reading of the works of Muḥammad Rashīd Riḍā and his associates (1898-1935).
- Pacheco, Juan Antonio. (1999). El pensamiento árabe contemporáneo: rupturas, dilemas, esperanzas. Sevilla:Mergablum.
- Sirryeh, Eizabeth. (Published online:2007) Rashid Rida's autobiography of the Syrian years, 1865-1897. Pg 179-194.
- Hourani, Albert (1970) Arabic Thought in the Liberal Age: 1798-1939, London: Oxford University Press, Chapter 9.
- López García, Bernabé. (2000). El mundo arabo-islámico contemporáneo. Una historia política, Madrid, Síntesis.
- Gómez García, L. (2021). Salafismo, la mundanidad de la pureza. Catarata.
- Gómez García, L. (2018). Entre la sharia y la yihad: Una historia intelectual del islamismo. Catarata