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Rebelión de Huancho Lima

rebelión indigena siglo XX en el Perú From Wikipedia, the free encyclopedia

La rebelión de Huancho Lima, conocida también como la sublevación de Huancané, fue un levantamiento indígena ocurrido en el departamento de Puno, Perú, en 1923. Fue encabezado por el dirigente indígena Luis Condori, conocido con el sobrenombre de Carlos Condorena Yujra, quien fue nombrado presidente de la República Aimara del Tahuantinsuyo.[1]

País Perú
Localidad Comunidad de Huancho
Lugar Huancané
Datos rápidos Localización, País ...
Rebelión de Huancho Lima
Localización
País Perú
Localidad Comunidad de Huancho
Lugar Huancané
Datos generales
Tipo rebelión
Suceso El levantamiento se realizó contra el poder de los gamonales locales, influenciado por las ideas del indigenismo y la lucha por la justicia social.
Participantes

Carlos Condorena Mariano Luque Rita Puma Justo Evaristo Corimayhua Mayor Luis Vinatea

Augusto B. Leguía
Histórico
Fecha de inicio 1923
Fecha de fin 1924
Desenlace
Resultado La rebelión fue aplastada brutalmente. Según registros, al menos 2000 campesinos fallecieron y los principales líderes, fueron capturados y ejecutados.
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La rebelión se gestó en Huancho en respuesta a los abusos de los gamonales y las autoridades locales, y estuvo acompañada de acciones como la fundación de escuelas clandestinas y la solicitud al presidente Augusto B. Leguía de la autorización para fundar un pueblo indígena libre de gamonales.[2][3]

Contexto histórico

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el sur andino vivió una serie de sublevaciones campesinas e indígenas que evidenciaban el rechazo al orden gamonal y republicano. Tras la independencia, la oligarquía criolla consolidó un sistema de dominio de las haciendas, la cual despojó a las comunidades de sus tierras, impuso tributos y servicios personales, y reprimió las formas autónomas de organización indígena.[4] Frente a ello, surgieron múltiples levantamientos en Puno, Cuzco, Huancané, Azángaro, Ayacucho, Huancavelica, entre otras regiones que buscaron recuperar sus tierras, la justicia y el autogobierno.[3][4]

En ese contexto, campesinos aimaras fundaron hacia 1920 el Comité Pro-Derecho Indígena Tahuantinsuyo, inspirado en las ideas de justicia social y autogobierno. Este comité, con apoyo de intelectuales de la Asociación Pro-Indígena y del discurso indigenista, promovió la alfabetización, la fundación de escuelas y la defensa de los ayllus frente a los abusos de los “mistis” o notables locales.[5]

Causas y desarrollo de la rebelión de Huancho Lima

En 1922, Carlos Condorena y Antonio F. Luque viajaron a Lima, donde fueron recibidos por Leguía, quien les habría entregado un plano de la ciudad de Lima y autorizado la fundación de una "nueva capital indígena".[5] Este hecho alimentó la idea de crear una segunda Lima o una República del Tahuantinsuyo, una república paralela donde gobernaran los indígenas.[6][5]

De retorno a Puno, los dirigentes fundaron el pueblo de Huancho-Lima. Trazaron calles y avenidas siguiendo el modelo limeño, se erigieron mercados, una escuela y una iglesia, se establecieron comités de limpieza y oficios. A esta ciudad se pusieron el nombre de Huancho Lima,[7][5] y proclamaron que quedaban suspendidos los trabajos gratuitos (pongueaje) y los tributos en Huancané.[5] Allí, Carlos Condorena fue designado presidente provisional de esta república tahuantinsuyana, que para los pueblos aimaras representaba una posibilidad de autogobierno y soberanía.[8][9][6][1]

No se trataba de crear una república dentro de otra, los pobladores querían tener la opción de elegir sus propias autoridades administrarse ellos mismos, liberarse del control directo de los hacendados y del aparato estatal centralizado.[8]

Los llamados mistis de Huancané, alarmados por esta organización indígena, decidieron provocar la rebelión. El hacendado de nombre Alberto Riveros se infiltró en las comunidades, incitando una sublevación violenta para justificar la brutal represión.[5]

A comienzos de diciembre de 1923, miles de campesinos de Huancho, Wilacuna, Acogollo y otras comunidades aledañas cercaron Huancané, cortaron las líneas telegráficas y sitiaron la ciudad. El 15 de diciembre fue un momento para el levantamiento, se ocuparon los Poko Paka y Jacha Chaka, se encendieron fogatas y sonaron los pututos.[5]

El objetivo era tomar la ciudad y liberar la provincia. No obstante, las fuertes lluvias y la fuerte reacción armada del ejército al mando del mayor Luis Vinatea y las milicias encabezadas por los gamonales Lucas Darío Carpió, Antolín Carpió y Rufino Alayza impidieron el éxito del cerco.[5] Las tropas arrasaron con las estancias de Huancho, saquearon bienes y quemaron viviendas, perpetraron masacres de campesinos, mujeres y niños, y los líderes fueron perseguidos, encarcelados y torturados.[5]

En 1924, se creó una comisión investigadora eclesiástica presidida por el Arzobispo Cossio, pero su informe no logró justicia. Condorena y otros líderes como Ezequiel Urviola, presentaron memoriales ante el Congreso y el Ministerio de Fomento, denunciando asesinatos, desapariciones y destrucción de escuelas, pero estas denuncias no prosperaron.[5]

Actores relevantes

Líderes indígenas

  • Rita Puma: fundadora y maestra rural de la primera escuela de alfabetización en Moho.[5] Participó activamente de la sublevación junto con otros maestros como Evaristo Corimayhua, Mariano Luque, Mariano Larico, etc[5]
  • Carlos Condorena: fue arrestado en 1924 pese a encontrarse en Lima durante los hechos. Pasó cuatro años en prisión en Puno y continuó denunciando los abusos desde la cárcel.[5]
  • Mariano Luque Corimayhua: dirigente aimara local, impulsor de la rebelión. Lideró la comunidad insurgente y, tras la ofensiva militar del 16 de diciembre del 1923, fue capturado, torturado y fusilado.[9]
  • Evaristo Corimayhua Carcasi: docente y dirigente campesino local. Enfrentó a Vinatea durante la represión y fue el primero en ser fusilado.[5]
  • Mariano Paqo Mamani: dirigente campesino y presidente de la “Liga Mutua de Defensa del Indígena”.
  • Antonio F. Luque: maestro rural y dirigente local afiliado a la Liga Mutua del Indígena.[5]
  • Cecilia Luque Poma: dirigente campesina aimara. Se la identifica como una de las líderes ejecutadas durante la masacre del 16 de diciembre de 1923.[9]

Fuerzas políticas

  • Mayor Luis Vínatea Vidal: comandante del contingente militar enviado por el gobierno para sofocar la insurgencia.[5]
  • Augusto B. Leguía: Presidente de la República. Inicialmente tiene apertura a escuchar las demandas de las comunidades indígenas, pero cuando estos de rebelan envía apoyo a los hacendados.[5][8]

Autoridades locales

  • Alejandro Vélez

Legado y memoria

Homenajes y monumentos

En 2024 se inauguraron en Huancané bustos y una cripta denominada “Cripta a los héroes civiles de la Rebelión de Huancho Lima (1923)”.[10]

Literatura

El escritor José Luis Ayala Olazával ha dedicado varios títulos a realzar la rebelión y sus líderes. Ha denominado a este conjunto como el ciclo narrativo Wancho Lima, y de él forman parte los títulos: Yo fui canillita de José Carlos Mariátegui. Autobiografía de Mariano Larico (Concytec, 1990), Wancho Lima (Ed. San Marcos, 2005), Celebración Cósmica de Rita Puma (Ed. San Marcos, 2005), El presidente Carlos Condorena Yujra (Ed. San Marcos, 2006) y Fusilamiento y resurrección de Mariano Paqo (OTV, 2007).[11]

Cine

La película Uyariy, de 2025, explicaba la rebelión y el proyecto de autogobierno «Ciudad de las Nieves», una zona aimara imaginaria donde se organizaban comunas y la recuperación de tierras comunitarias, y que aspiraba a establecer una capital indígena con reconocimiento estatal. La zona proyectada fue destruida.[12]

Véase también

Referencias

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