Refrito (periodismo)

From Wikipedia, the free encyclopedia

«Refrito» es un término peyorativo que se emplea en el periodismo iberoamericano para referirse a la práctica de elaborar una noticia o artículo a partir de otro previamente publicado por un medio distinto, modificando su redacción con el objetivo de darle una apariencia original.[1]   

Por lo general, el refrito nunca cita la fuente en la que se basa, y recurre a la perífrasis como estrategia para aumentar el volumen de la noticia y evitar la apariencia de plagio. Esta práctica es generalmente considerada una infracción ética dentro del periodismo. No se limita necesariamente a la reescritura de un único artículo, sino que puede integrar información de varios textos, ampliando el contenido, pero sin verificar ni mencionar la fuente original.[2]

El término es equivalente al neologismo inglés churnalism.

El término es una metáfora culinaria que alude a la práctica de «freír»[3] algo que ya se había cocinado antes. En el acto de refreír se pierde gradualmente la calidad original. De ese modo, en el ámbito periodístico, un refrito ofrece información sin suficiente sustancia, regurgitada, insípida o diluida narrativamente, lo que va en detrimento de la calidad informativa y de la profesión.[4] No siempre consiste en refreír el artículo de otro autor: también se considera un refrito el acto de reciclar un artículo propio publicado en el pasado, retocarlo y hacerlo pasar como nuevo para otro medio.[5]

El término igualmente designa una forma de periodismo de baja calidad que recurre a comunicados de prensa y otros materiales prefabricados para elaborar artículos destinados a responder a las crecientes presiones de tiempo y de costo, sin realizar investigaciones adicionales ni verificar los hechos. Esto implica que un refrito no constituye necesariamente un plagio, sino un proceso de difusión que obedece a limitaciones financieras, escasez de personal o falta de compromiso editorial.[6]

Aunque el término se usa con frecuencia en el periodismo, no se limita exclusivamente a este. Su uso se extiende a otras disciplinas, como la literatura, el cine, la televisión y la informática, donde designa, respectivamente, la reelaboración de textos propios o ajenos, la producción de remakes o reboots y la actualización de componentes tecnológicos a partir de versiones previas. De este modo, refrito funciona como una categoría conceptual que señala cualquier proceso de reciclaje o recomposición de materiales preexistentes, conservando la metáfora culinaria de «volver a freír» y la implicación de pérdida o transformación de la calidad original.[7]

Las faltas éticas del «refrito»

En su manifestación cotidiana dentro de muchas redacciones, funciona como un mecanismo para «no asolearse», es decir, para evitar el trabajo directo de recolección de información y beneficiarse del esfuerzo ajeno. En ese sentido, el refrito denota la falta de compromiso profesional y cierto grado de holgazanería. Puede ocurrir tanto en la definición de la pauta, en la recopilación de datos, en la elaboración de los textos y en su presentación. Constituye así una anomalía ética que privilegia la ventaja sobre otros medios o periodistas, y desatiende el derecho del público a recibir información veraz y verificable.[8]

Entre sus modalidades más frecuentes se encuentra la obtención de datos a través de intermediarios, ya sea mediante la intercomunicación entre colegas, donde se reutilizan declaraciones, copias o audios sin el debido reconocimiento, o a partir de contenidos difundidos por medios nacionales o internacionales, que se incorporan directamente en informes y secciones sin acreditar la fuente original. La práctica acarrea un grave riesgo reputacional y a la credibilidad del medio. Puedo desembocar en conflictos legales y la exposición pública de prácticas periodísticas fraudulentas. Evidencia hasta qué punto la ética periodística se ve comprometida cuando se prioriza la inmediatez o el sensacionalismo sobre la verificación y la responsabilidad informativa.[8]

En el contexto digital, el refrito periodístico se ha visto intensamente influido por la dinámica de Internet, donde la abundancia de información es desmedida, constante y de acceso inmediato. Esta circunstancia ha transformado tanto la producción de noticias como la relación con los lectores,[1]  quienes ahora poseen herramientas que les permiten examinar, comparar y verificar los textos con facilidad, haciendo más evidente cualquier similitud con artículos previos. La presión de la competencia digital y la necesidad de publicar rápidamente fomentan el periodismo de composición, en el que se elaboran textos inspirados en otros, aunque sin constituir plagio, como ocurre con artículos que coinciden en contenido o enfoque con otros ya publicados. Los lectores perciben como sospechosos aquellos textos que no citan correctamente sus fuentes y consideran imperativo que los medios mantengan transparencia y originalidad, respetando el trabajo previo de otros periodistas. Así, Internet incentiva la práctica del refrito, pero al mismo tiempo establece nuevas exigencias éticas y de atribución, obligando a los periodistas a equilibrar velocidad, impacto y rigor en la elaboración de sus textos.[9]

Con la irrupción de modelos de lenguaje como ChatGPT, el refrito periodístico ha adquirido nuevas dimensiones y presenta riesgos antes inéditos. Estas herramientas pueden generar múltiples variaciones o paráfrasis de un texto, facilitando de manera exponencial la reescritura de artículos basados en una única fuente o sin un proceso riguroso de verificación. Asimismo, es posible emplearlas para elaborar textos completamente nuevos, sin necesidad de un artículo previo, de manera que la IA construye el refrito en su totalidad, regurgitando información a partir de los datos con los que fue entrenada o con base en los artículos a los que accede el algoritmo. Esto implica que, si un periodista se limita a copiar y pegar el contenido generado sin ejercer criterio editorial, se reproduce implícitamente información de terceros, diluyendo los límites entre creación original y recomposición automática. Uno de los casos más célebres en Hispanoamérica fue el que ocurrió en el diario La Nación, donde se publicó un artículo aparentmente generado por ChatGPT.[10] [11] [12] [13]

En su libro No Time to Think,[14] los autores Howard Rosenberg y Charles S. Feldman enfatizaron la priorización de la velocidad en la degradación de la calidad del periodismo moderno.[15] Se da un ejemplo de la guía de la BBC para el personal en línea que da consejos para asegurar una buena calidad pero también el consejo contradictorio: «Sube la historia lo más rápido posible... Fomentamos un sentido de urgencia: queremos ser los primeros».[15]

El «refrito» a nivel internacional

En su libro Flat Earth News,[16] el periodista británico Nick Davies informó de un estudio en la Universidad de Cardiff realizado por Justin Lewis y un equipo de investigadores[17] que encontró que el 80 % de las historias en la prensa de calidad británica no eran originales y que solo el 12 % de las historias eran generadas por reporteros.[18] El resultado es una reducción de la calidad y la precisión, ya que los artículos están abiertos a la manipulación y la distorsión. Un estudio de 2016 de 1,8 millones de artículos publicados por las ediciones estadounidense e internacional del HuffPost encontró que solo el 44 % fueron escritos por periodistas del personal y por lo tanto podrían considerarse reportajes originales.[19]

Al periodista Waseem Zakir se le ha atribuido la acuñación del término «refrito» mientras trabajaba para la BBC en 2008[20] (sin embargo, Zakir recuerda que fue una década antes).[21] Según Zakir, la tendencia hacia esta forma de periodismo implica que los reporteros se vuelvan más reactivos y menos proactivos en la búsqueda de noticias: «Llega copia de los cables y los reporteros la procesan, procesan cosas y quizás agregan la cita local ocasional. Está afectando a todas las redacciones del país y los reporteros se están convirtiendo en refritistas». Un editorial sobre el asunto en la British Journalism Review vio esta tendencia como terminal para el periodismo: «...un presagio del fin del periodismo de noticias tal como lo conocemos, el veredicto del forense no puede ser otro que suicidio».[22] Otros, como Peter Preston, exeditor de The Guardian, ven el problema como exagerado, diciendo que nunca hubo una edad de oro del periodismo en la que los periodistas no estuvieran sujetos a tales presiones.[23] Nick Davies y Roy Greenslade presentaron evidencia sobre el asunto ante el Comité de Cultura, Medios y Deporte en 2009.[24] El refrito no solo ocurre en los periódicos. Por ejemplo, el amplio uso de «writethroughs» por Chris Anderson en su libro Free: The Future of a Radical Price ha sido etiquetado como refrito.[25]

Causas económicas

Los periódicos tradicionales han reducido personal a medida que sus ingresos por publicidad han disminuido debido a la competencia de otros medios como la televisión y Internet.[26] Ya no tienen suficiente personal para generar historias de noticias haciendo las rondas de actividades cívicas y empresariales. Los periódicos locales y revistas especializadas comúnmente son producidos por solo uno o dos empleados y estos dependen de historias que cada vez más les son traídas por representantes de relaciones públicas, según un alto profesional de relaciones públicas.[27] Cuando el asunto se debatió en la Asociación de Prensa Extranjera, se acordó que había una relación entre el número de empleados de relaciones públicas y los periodistas desempleados.[28] Hubo una caída particularmente pronunciada en los ingresos por publicidad en el Reino Unido en los 6 meses hasta marzo de 2016, con el Daily Mail & General Trust emitiendo una advertencia a los inversores después de que su división de periódicos reportara una caída del 29 % en las ganancias, en gran parte debido a una disminución del 13 % en los ingresos por publicidad impresa; el comentarista de medios de noticias Roy Greenslade dijo en respuesta a esta «caída del acantilado impreso» que los periódicos no tenían futuro.[29]

Otros comentaristas han dicho que el periodismo moderno se realiza cada vez más de una manera más barata y de alto volumen, describiendo el producto resultante con términos despectivos como newszak (combinación de «news» y «muzak»),[30] infotenimiento y periodismo de comida chatarra.[31]

Combatiendo el «refrito»

Véase también

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI