República de Vasto
From Wikipedia, the free encyclopedia
La República de Vasto fue una república hermana de la Primera República Francesa después de la Revolución francesa, fue proclamada en la ciudad Vasto, que le pertenecía a la provincia de Abruzzo Citra del Reino de Nápoles, en 1799 y existió durante un corto período debido a la primera campaña italiana.
| República de Vasto Repubblica Vastese (italiano) République du Vasto (francés) | |||||||||||||||||||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
Estado satélite de la I República Francesa (República hermana) | |||||||||||||||||||||||||||||||
| 1799 | |||||||||||||||||||||||||||||||
|
Bandera | |||||||||||||||||||||||||||||||
|
Vasto controlado por el Reino de Nápoles | |||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Vasto | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad |
Estado satélite de la I República Francesa (República hermana) | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Idioma oficial | Italiano, Napolitano | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Religión | Catolicismo | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Período histórico | Revolución francesa | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 6 de enero de 1799 | Los municipalistas hacen sonar la campana parlamentaria, se proclama la república | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 22 de enero de 1799 | Anexionada a la República Partenopea | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Forma de gobierno | República | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Legislatura | Senado | ||||||||||||||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||||||||||||||
Historia
El estallido de la revolución Francesa en 1789 no tuvo repercusiones inmediatas en el Reino de Sicilia; sólo después de la caída de la monarquía francesa y la decapitación de la realeza francesa (1793 ) la política del rey de Nápoles y Sicilia , Fernando IV y su esposa María Carolina de Habsburgo-Lorena, comenzó a tener un claro carácter antifrancés y antijacobino.
En 1796, las tropas francesas, lideradas por el general Napoleón Bonaparte, lograron importantes éxitos en Italia; el 5 de junio, los ejércitos napolitanos se vieron obligados a firmar el armistizio di Brescia, dejando la carga de la resistencia francesa únicamente a los austriacos. Durante los dos años siguientes, los franceses continuaron expandiéndose por Italia; una tras otra, se proclamaron repúblicas hermanas, profrancesas y jacobinas: la República Cispadana en 1796, la República Ligur y la República Cisalpina en 1797, y la República Romana en 1798. Mientras tanto, Napoleón partió de Italia debido a la campaña de Egipto.
Orígenes de la república

Al mando del general Duhesme, las tropas republicanas francesas, comenzaron a entrar victoriosamente en los Abruzos, el gobierno borbónico de Vasto reaccionó decretando el reclutamiento obligatorio para todas las edades y clases sociales. El 20 de diciembre de 1798, los reclutas fueron enviados a Chieti.[1]
Mas, fueron precedidos por los franceses, que poco después ocuparon también la cercana Pescara y tuvieron que retirarse maltrechos.[2] Desde allí, el general francés Mounier ordenó a los Vastesi que declararan caído el gobierno borbón y proclamaran la república.[3]
Paolo Codagnone y Filippo Tambelli, recién liberados de la prisión de Vicaria en Nápoles, donde habían estado recluidos por motivos políticos, se esforzaron por difundir las nuevas ideas revolucionarias entre la población hasta que, como diputados del pueblo, Francesco Antonio Ortensio, Floriano Pietrocola y Epimenio Sacchetti fueron enviados a Pescara para negociar con el general francés.
De él obtuvieron las patentes de presidente del municipio para Codagnone y de municipalistas para Tambelli, Ortenzio, Pietrocola y Celano. Este último sustituyó a Sacchetti, cuyo pasado estaba manchado por el delito de emisión de moneda falsa. Al regreso de la delegación, el 6 de enero de 1799, hicieron sonar la campana parlamentaria declarando la pérdida de los cargos reales y baroniales. Mediante una proclama, ordenaron el uso de una escarapela tricolor y colocaron a otros ciudadanos en puestos civiles y económicos. También ordenaron el desarme general y la construcción del árbol de la libertad. En ausencia del marqués Tommaso d'Avalos que, fiel al rey, había partido el 21 de diciembre para reunirse con Fernando IV, que se había refugiado en Palermo, el Palazzo d'Avalos estaba preparado para recibir a las tropas francesas.[1]
Desarrollo
Tras la desaparición del escudo republicano erigido en la puerta municipal. Los municipalistas, intuyendo que el nuevo régimen no estaba firmemente arraigado y que una revuelta podría ser inminente, decidieron pedir ayuda al general francés a finales de enero. Por esta razón, Codagnone y Tambelli embarcaron hacia Pescara, pero un viento contrario los obligó a desembarcar en Ortona, donde, sin embargo, los rebeldes los capturaron, los fusilaron y quemaron sus cuerpos en la hoguera que prendieron a los documentos conservados en el archivo municipal. Cuando la noticia llegó a Vasto en la mañana del 2 de febrero, también allí la gente comenzó a amotinarse. Los alborotadores, antiliberales y antifranceses, fueron posteriormente llamados Sanfedisti. El árbol de la libertad fue destruido.[3] Al igual que en Ortona, se quemaron importantes documentos públicos. Como en muchas otras ocasiones, quienes buscaban que los documentos que reconocían los "usos cívicos" de la propiedad feudal desaparecieran de los archivos públicos, lograron explotar la revuelta para sus propios fines. Los alborotadores, al grito de "¡Viva el Rey!" y "¡Muerte a los jacobinos!", saquearon las casas de muchas familias, incluso de aquellas completamente ajenas al conflicto político, sin siquiera perdonar iglesias ni lápidas.[3]
Entre otros, Sacchetti fue asesinado y, el 6 de febrero, los dos municipalistas Ortensi y Pietrocola que habían intentado escapar tambien. Tan pronto como estalló la revuelta, el pueblo quiso legalizar la nueva situación eligiendo a cuatro generales: el barón Pasquale Genova, Francesco Maria Marchesani, Leopoldo Cieri y el conde Venceslao Majo, todos pertenecientes a familias adineradas de la zona. Sin embargo, esto no impidió que continuaran los saqueos y las atrocidades, que también se extendieron a las localidades vecinas.[4]
El 18 de febrero, llegó a Vasto la noticia de que los franceses, procedentes de Pescara y Chieti, se dirigían a Guardiagrele, Ortona, Lanciano y Vasto para sofocar las revueltas.[4] Tras fracasar en su intento de organizar un ejército para bloquear su avance, los rebeldes, para evitar acusaciones por sus fechorías, arrestaron a todos los perjudicados en el saqueo y los encerraron en el Colegio de Clérigos Regulares de la Madre de Dios con la intención de eliminarlos.La masacre se evitó mediante un compromiso, redactado formalmente por el diputado del pueblo, Nicola Maria Marchesani, que establecía la liberación de los prisioneros a cambio de un indulto general para los saqueadores. Dada la caída de Guardiagrele por el fuego, de Ortona y Lanciano, con las masacres consiguientes, se consideró oportuno negociar la rendición y se envió una delegación para tal fin.[1][5]
El general francés Luigi Gouthard concedió el indulto al pueblo de Vasto, aunque condicionado al desarme y la restitución de los bienes robados, reservándose el derecho a castigar con la muerte a los cuatro generales de la revolución (Mayo, Genova, Marchesani, Cieri). Al mismo tiempo, una banda de bandidos albaneses, tras haber pedido en vano un rescate al pueblo de Vasto (concedido pero retenido por los portadores), hacia la tarde, descendió de Monteodorisio para saquear Vasto. Sin embargo, a principios del 27 de febrero, un contingente del ejército francés compuesto por más de mil hombres llegó a la ciudad, obligó a los bandidos a huir e instaló un nuevo consejo compuesto por los barones Pasquale Genova, Alessandro Muzii, Romualdo Celano, Nicola Barbarotta, Angelo Maria de Pompeis y, como presidente, Venceslao Mayo, administrador de las propiedades de los Dávalos. Además, 200 rebeldes fueron arrestados y muchos de ellos fueron posteriormente fusilados. Gracias a los buenos oficios de Romualdo Celano, los municipalistas supervivientes, Mayo, Genova, Marchesani y Cieri obtuvieron el indulto a cambio de un cuantioso rescate en oro.[6]
El 23 de enero de 1799 se proclamó la República Partenopea, a la cual se unio Vasto (terminando su independencia), que duro hasta el 13 de junio de 1799.[6]
Restauración borbónica
La administración profrancesa perduró, sin embargo, a la llegada del ejército sanfedista, que se presentó a las puertas de Vasto el 18 de mayo, bajo el mando de Giuseppe Pronio. El general Nicola Neri, al mando del contingente francés de tan solo mil hombres, prefirió retirarse de noche y no desafiar a los sanfedistas, que eran cuatro veces más numerosos. A la mañana siguiente, el consejo se rindió. Los sanfedistas perdonaron la ciudad a cambio de un rescate de 8400 florines e instauraron una nueva administración municipal con el teniente Giovanni Battista Crisci y el juez jurado Pietro Laccetti.[3]
El clima político antirrevolucionario cambiaria una vez más en 1806 con el regreso de los franceses.[6]
Legado

Se le ha dedicado un camino en Vasto in memoriam de estos eventos.[7]
Vittorio D'Anelli abre su libro "Histonium and the Vasto" con:
- AI PRIMI VASTESI/ MARTIRI DELLA REDENZIONE D'ITALIA/ PAOLO CODAGNONE/ FRANCESCO ANTONIO ORTENSIO/ FLORIANO PIETROCOLA/ FILIPPO TAMBELLI /MUNICIPALISTI NEL 1799"
- A los primeros vastesi/Mártires de la redención de Italia/ PAOLO CODAGNONE/ FRANCESCO ANTONIO ORTENSIO/ FLORIANO PIETROCOLA/ FILIPPO TAMBELLI / Municipalistas de 1799 .
Vittorio D'Anelli
En 1899, con motivo del centenario, Luigi Anelli con su editorial imprimió "La città del Vasto en 1799", en una bibliografía.