Sala off-line
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La sala off-line era una instalación para realizar ediciones de vídeo provisionales, o pre-ediciones, con el fin de ahorrar tiempo y dinero antes de llevar a cabo la edición definitiva en una sala on-line. Suponían una inversión pequeña, pero no consiguieron todos los objetivos encomendados, por lo que fueron sustituidas progresivamente por sistemas de edición no lineal hasta la llegada de los medios digitales, que las hicieron desaparecer en el mundo profesional.
Según Ohanian (1996) no se sabe bien cuando ni donde comenzó a utilizarse la expresión sala off-line, pero apunta un origen radiofónico para la misma. Cuando los programas se estaban emitiendo se utilizaba la expresión "estar en el aire" u on-line inglés, frente a la expresión anglosajona off-line para referirse a los trabajos que no se estaban transmitiendo en ese momento.
De la radio pasó al ámbito de la televisión y por lo tanto al del vídeo cuando este apareció a medidos de la década de los 1950. Siguiendo esta deriva lingüística la sala off-line sería donde se realizaban ediciones provisionales o ediciones off-line, cuya finalidad no eran ser emitidas, sino dar una idea de cómo debería quedar después la edición on-line o edición definitiva (Espinosa y Abbate, 2005, p. 161).
Descripción
Este tipos de salas realizaban principalmente ediciones lineales porque la llegada de los medios digitales terminó uniendo la sala off-line y la on-line en una sola. Esto fue así cuando una sola computadora o grupos de computadoras adquirieron la suficiente potencia como para terminar un trabajo audiovisual (Ohanian, 1996). Hasta la unión de las dos ediciones, la sala off-line cumplía dos funciones.
- Se utilizaba para visionar los brutos de cámara, minutar las distintas tomas y elegir las partes adecuadas de las tomas consideradas como buenas en el rodaje o filmación. Debe tenerse en cuenta que la producción de una película o una serie podía producir cientos de latas de película o miles de minutos de grabación. Visionarlos todos podía requerir muchas horas, pero solo un equipamiento básico, por lo tanto, todo este trabajo podía llevarse a cabo en una sala con un alquiler económico.
- Realizar una o varias ediciones de vídeo y sonido para tener una idea del ritmo, los planos, las secuencias, la banda sonora... pero sin entrar en titulaciones, efectos visuales y demás añadidos, los cuales quedaban para la sala on-line. Esta tarea debía suponer un ahorro considerable de horas en las salas on-line cuya hora de alquiler podía costar 300 dólares o más, pues, en la edición, suele cumplirse la norma de que cada minuto editado necesita por lo menos seis para su edición, sin contar el tiempo previo para seleccionar la toma y la parte de la toma (Ohanian, 1996).
Equipamiento
El equipamiento de una instalación así variaba mucho de unas a otras. Las salas más simples contaban con un monitor y dos magnetoscopios, pero generalmente solían poseer dos magnetoscopios reproductores, uno grabador, dos monitores y una mesa de edición con lector de código de tiempos para minutar todo el material y poder realizar fundidos y encadenados.
Ohanian (1996, p. 64) indicaba que lo habitual en las décadas de 1980 y 1990 era dotar a estas salas de un equipamiento valorado en unos 40.000 dólares. Con dicho presupuesto se podía instalar tres magnetoscopios con sendos monitores, una consola de edición con código de tiempo y mezclador de imágenes y una mesa de sonido para mezclar diálogos con la música y/o los efectos de sonido. Así podía realizarse la edición A/B roll con varios tipos de cortinillas y transiciones entre planos.