Sangre en el ojo
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| Sangre en el ojo | ||
|---|---|---|
| de Lina Meruane | ||
| Género | Novela | |
| Subgénero | Autoficción | |
| Idioma | Español | |
| Editorial | Eterna Cadencia | |
| País | Chile | |
| Fecha de publicación | 2012 | |
| Premios | Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2012) | |
Sangre en el ojo es una novela de la escritora chilena Lina Meruane, publicada por primera vez en 2012 por la editorial Eterna Cadencia.[1] La trama de la obra, que comparte varios elementos autobiográficos de la vida de la autora, sigue la historia de Lucina, una escritora que firma sus obras con el nombre de Lina Meruane y que sufre una hemorragia interna en sus ojos que le produce la pérdida casi total de la visión, y que luego intenta acceder a una operación que le permita recuperar la vista.[2] La obra obtuvo el prestigioso Premio Sor Juana Inés de la Cruz en su edición de 2012.[3]
El libro forma parte de una suerte de trilogía de novelas en que Meruane explora el tema de la enfermedad, y que también incluye las novelas Fruta podrida (2007) y Sistema nervioso (2018).[4][5]
Lina es una escritora que vive con su novio en Nueva York y que, debido a una enfermedad congénita, corre el riesgo de sufrir una hemorragia interna en el ojo que podría dejarla ciega.[1] A pesar de sus constantes precauciones, un día en que asiste a una fiesta una de las venas de su ojo revienta y su globo ocular se llena de sangre. Antes de poder someterse a una operación para intentar remediar su ceguera, el doctor le comunica que necesitan observar cómo evoluciona el coágulo en su ojo, por lo que decide viajar a Santiago de Chile para pasar ese tiempo con su familia. Sus padres le insisten en que visite un médico chileno, pero Lina se niega de forma rotunda.[6]
De regreso en Nueva York su médico la examina y, al no encontrar mejoría, decide operarla. Sin embargo, una segunda hemorragia evapora las posibilidades de curarse de la ceguera. La última esperanza de Lina para recobrar la vista recae entonces en las manos de su novio, a quien justo un día antes Lina le ha exigido que esté listo para realizar el más grande sacrificio como prueba de amor por ella.[7][6][8]
Personajes

- Lucina: Es la protagonista de la novela. Aunque su verdadero nombre es Lucina, comenzó a usar el nombre de Lina Meruane cuando decidió dedicarse por completo a la escritura. Antes de ser escritora era periodista, pero dejó la carrera luego de ser echada del trabajo por "falsear la verdad objetiva de los hechos". Se marchó durante su adolescencia de Chile, su país natal. Al principio de la novela vive con su novio Ignacio en Nueva York, ciudad en la que sufre la hemorragia vítrea (fruto de la diabetes avanzada que padece) que le provoca la pérdida casi completa de la visión.[9]
- Ignacio: Es un profesor universitario de literatura originario de la comunidad española de Galicia. Tiene una relación amorosa con Lucina, a quien conoció en una cena tras una conferencia.[8] Luego de la hemorragia de Lina se convierte en su guía, en una relación que cada vez se vuelve más dependiente. Sus amigos empiezan a ver a Lina como una persona egoísta que se aprovecha de su enfermedad para retener a Ignacio a su lado.[9]
- Lekz: es el médico de Lina, un oculista ruso residente en Nueva York. Lina decide tratarse con él y no con el médico chileno que le recomendaron sus padres porque lo encuentra mucho más empático en su diagnóstico.[10]
Composición y estructura
Meruane incluyó de forma deliberada varios elementos autobiográficos al momento de escribir la novela, entre ellos la ceguera súbita que padeció a causa de la diabetes (aunque en su caso logró recuperar la vista), además de que tanto ella como la protagonista son chilenas, hijas de padres doctores, tienen el mismo nombre, cuentan con residencia en Nueva York, padecen diabetes, entre otras semejanzas. De acuerdo a Meruane, durante el proceso de escritura decidió de forma consciente iniciar la historia narrando su experiencia propia de perder la vista y luego continuar la trama con eventos ficticios.[2][7]
Sobre los elementos autobiográficos y su decisión de orientarlos a la ficción en la obra, Meruane dijo en una entrevista:[11]
En un momento pensé que escribiría una memoria (tenía en mente Esa visible oscuridad de William Styron, y A Bell Jar de Sylvia Plath) pero abstenerme de la ficción me impedía hurgar en lo que estaba detrás del evento, y que de pronto era mucho más importante. En ese momento abandoné la mímesis y me permití ir hacia el otro lugar de la novela. Y aunque el texto trabaja con el recurso del detalle minucioso, a ratos milimétrico, sin duda ésta es una trampa que se le tiende al lector para llevarlo hacia una situación imposible que le obligue a preguntarse si es posible que todo lo demás, todo lo que leyó, pueda ser cierto.
La novela está compuesta por sesenta y dos capítulos cortos contados por un narrador autodiegético, cada uno de los cuales cuenta hechos aislados de la trama y tienen títulos en letra minúscula.[12][7][10] Entre las decisiones estilísticas tomadas por Meruane en la obra, se encuentra el empleo de oraciones con finales abruptos, algunas de ellas terminadas con preposiciones o conjunciones.[6]
