Santuario de Cuicuno
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| Santuario de Cuicuno | ||
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| Localización | ||
| País |
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| División | Cotopaxi | |
| Dirección | 58XM+VCP, Vía Guaytacama Toacazo, Saquisilí | |
| Información religiosa | ||
| Culto | Católico | |
| Parroquia | Guaytacama | |
| Acceso | Libre | |
| Uso | Santuario | |
| Advocación | Señor del Árbol | |
El Santuario de Cuicuno también conocido como el Santuario del Señor del Árbol es un templo católico ubicado en Cuicuno, provincia de Cotopaxi. Su estructura original data del siglo XVI,[1][2] aunque el edificio ha padecido varias reconstrucciones debido a los terremotos y su apariencia actual se remonta a la década de 1980.[3] El santuario es conocido por su advocación al Señor del Árbol.
Las diferentes versiones de la leyenda de origen del santuario varían en detalles menores. En general, según la tradición,[3][4][5] un hombre llamado Domingo Barahona había venido desde Guápulo y adquirió unos terrenos en el lugar donde ahora se asienta el santuario y que originalmente le pertenecieron a la familia Rovayo. Al notar la escasa vegetación en dichos terrenos, Barahona trajo algunos árboles de quishuar o kishwar desde las faldas del Iliniza. Los árboles además de ser una fuente de leña proveerían de sombra a sus rebaños. Tiempo después, sospechando que el más grande y frondoso de estos árboles era utilizado como refugio por los cuatreros, decidió derribarlo a hachazos. Al cortar la primera rama, en ese mismo punto del árbol, descubrió una figura tallada de Cristo crucificado.
La siguiente cita ilustra con más detalle la escena de la leyenda:

Cuando una tarde se apareció un señor, que con la misma velocidad que apareció, desapareció. Entonces, ¿qué dijo él? este es el ladrón. Entonces cogió su hacha y se fue en camino al árbol. [...] Medio molesto, botó una rama y cuando se agachó a recoger la rama, escuchó alguien como que lloraba, como que le dolía, a una persona sufrida. Entonces, vio la imagen del Señor Crucificado, en la parte donde le cortó la rama. [...] Él vio, se asustó de ver al Señor tan sufrido, que le chorreaba sangre de todas partes, de la nariz, de las manos, de todas partes. Entonces se asustó y fue a llamar a su esposa y a llamar a sus hijos para que también vean, y, en efecto, ellos también vieron y comenzaron a... [...] a llamar a la gente y fueron a comunicar al Obispo para que venga a ver, y bueno, dé el veredicto de que es verdad.
[...]
Al poco tiempo comenzaron grandes milagros... Entonces, ya vieron que el Señor era milagroso.[6]
Esta imagen es el Señor del Árbol, que todavía se conserva al interior del santuario.
