Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI de España, había fundado el Real Convento de la Visitación (vulgo de la Salesas Reales) en 1748.
La reina había previsto su fundación como lugar de retiro en caso de quedarse viuda. Finalmente la reina moriría antes que su marido, en agosto de 1758, depositándose su cuerpo en las bóvedas del convento de las Salesas Reales a la espera de la construcción de un enterramiento definitivo.
Fernando VI moriría un año después que su esposa el 10 de agosto de 1759. Su cuerpo sería depositado en las bóvedas del convento de las Salesas donde se encontraba también el de su esposa.
Su hermano y sucesor en el trono de España, Carlos III, mandó construir un sepulcro en la iglesia del convento según diseño de Francisco Sabatini. De la ejecución del sepulcro se encargó Francisco Gutiérrez Arribas. El sepulcro se encontraba a espaldas del de su esposa, siendo accesible por el público al encontrarse en el muro norte de la capilla lateral de la iglesia dedicada a San Francisco Javier en el lado de la Epístola.
Por su parte, el sepulcro de su esposa se construyó también por orden de Carlos III, a espaldas del de Fernando VI, en medio del coro bajo de las religiosas (actual capilla del Santísimo). El sepulcro de Bárbara de Braganza se sigue conservando en ese lugar.[1][2]
Tras haber finalizado la construcción de sendos sepulcros, los cuerpos de Fernando VI y su esposa serían trasladados a estos, de forma solemne, el 19 de abril de 1765. La traslación estuvo presidida por Luis Fernández de Córdoba, arzobispo de Toledo y Buenaventura de Córdoba Espínola de la Cerda, patriarca de las Indias.