Serenata n.º 7 (Mozart)

obra camerística de W. A. Mozart (1776) From Wikipedia, the free encyclopedia

La Serenata n.º 7 en re mayor, K. 250 (248b), también conocida como Serenata Haffner, es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en julio de 1776, cuando el compositor tenía 20 años.[1][2][3][4][5]

Mozart en 1777.

Historia

Contexto

En Salzburgo durante la década de 1770 la serenata, la casación y el divertimento no eran considerados "música ligera" en sentido despectivo, sino que eran piezas de música funcional, ceremonial y de escala considerable. La producción sinfónica mozartiana sufrió su brecha cronológica más grande entre 1774 y 1778, que abarcó el intervalo entre la Sinfonía n.º 30 y la Sinfonía n.º 31 París. Durante ese período el maestro vienés se dedicó a escribir sus Serenatas n.º 4, n.º 5, n.º 6, n.º 7 y n.º 8. Las serenatas mozartianas de este período no son menos sustanciales que sus sinfonías. De hecho en aquella época la sinfonía se consideraba meramente una atracción secundaria como parte de algún evento o velada teatral. Por su parte, la serenata se solía crear para servir como obra destacada en una ocasión especial como graduaciones universitarias, festividades aristocráticas o celebraciones civiles con un concierto al aire libre o en un gran salón. En Salzburgo las serenatas habían llegado a ser un género muy convencional y desarrollado. Mozart a menudo las construía de tal manera que varios movimientos podían extraerse y difundirse como un concierto, mientras que otros podían ensamblarse como una sinfonía completa.[6]

Composición

La composición de esta obra se desarrolló en julio de 1776 en Salzburgo. En la partitura manuscrita original figura la inscripción: «20 de julio de 1776 / producida el 21 de julio». La pieza fue concebida "para la boda del signor Späth y la signorina Elisabetta Haffner". Sigmund Haffner el Joven encargó a Mozart una composición para emplearla el 22 de julio en el curso de las festividades previas a la boda de su hermana Maria Elisabeth Haffner con Franz Xaver Späth. Sigmund era un amigo de infancia de Wolfgang, filántropo, masón, comerciante, burgomaestre e hijo del alcalde de Salzburgo, Sigmund Haffner el Viejo. La serenata K. 250 es la primera de dos obras que el maestro vienés compuso para la familia Haffner. La segunda originalmente era una serenata de seis movimientos de los que solo sobrevivieron cuatro, que forman la Sinfonía n.º 35 "Haffner", K. 385 que fue escrita en 1782 por la concesión del título nobiliario "Edler von Innbachhausen" a Sigmund Haffner el Joven. Contando la Serenata Haffner perdida, Mozart escribió doce serenatas a lo largo de su vida. El maestro utilizó el título serenata indistintamente con divertimento, casación y concertone: obras de hasta ocho movimientos, generalmente para ocasiones especiales de carácter social más que formal e interpretadas en diversos lugares durante un período de varias horas. El término serenata significa "música vespertina" y es apropiado para la K. 250, que fue interpretada durante toda la noche víspera de la boda.[2]

La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en una colección privada en Suiza.[7]

Estreno y publicación

El estreno se celebró el 21 de julio de 1776 durante la noche víspera del casamiento. La interpretación corrió a cargo de una orquesta ambulante bajo la dirección del propio compositor, que además tocó la parte del violín solista de los movimientos II, III y IV.[2]

La primera edición pudo haber sido llevada a cabo hacia 1792 en Offenbach por el editor Johann Anton André, que publicó la obra como Opus 25 probablemente en particellas. Otra de las primeras publicaciones tuvo lugar en 1839 en la ciudad de Leipzig y fue preparada por Gustav Nottebohm para la editorial Breitkopf & Härtel.[8] Según la NMA, la edición de 1880 es la "Erstdruck" o primera impresión de la serenata.[1]

Instrumentación

La partitura está escrita para un conjunto formado por:[1]

El violín asume un papel protagonista en los movimientos II, III y IV. La instrumentación es para una orquesta festiva salzburguesa con colores brillantes en el registro agudo y la autoridad rítmica de los timbales. Las trompetas y los timbales tienen la función de hacer anuncios en los movimientos extremos mediante cadencias a modo de puntuación formal y no como mero cierre armónico. Los oboes y fagotes no solo hacen la función habitual de doblar sino que también sirven para afilar la articulación y aportar un matiz casi teatral a las texturas interiores. La serenata proyecta con estos recursos un carácter más nítidamente perfilado de lo que su función social podría sugerir.[3]

Estructura y análisis

La pieza consta de ocho movimientos:[1]

  • I. Allegro maestoso 4
    4
    Allegro molto, en re mayor 2
    2
  • II. Andante, en sol mayor 3
    4
  • III. Menuetto, en sol menor – Trio, en sol mayor 3
    4
  • IV. Rondeau. Allegro, en sol mayor 2
    4
  • V. Menuetto galante, en re mayor – Trio, en re menor 3
    4
  • VI. Andante, en la mayor 2
    4
  • VII. Menuetto, en re mayor – Trio I, en sol mayor – Trio II, en re mayor 3
    4
  • VIII. Adagio 4
    4
    Allegro assai, en re mayor 3
    4

La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 50 y 55 minutos. La estructura en ocho movimientos es una arquitectura típica de la serenata salzburguesa. Hay un marco ceremonial, movimientos de danza con función social y dos movimientos lentos que elevan la apuesta expresiva. Esta serenata, al igual que muchas otras serenatas orquestales de Mozart, contiene otras obras incrustadas como una “isla” concertante en el interior. Los movimientos II, III y IV conforman una especie de concierto para violín en tres movimientos, en los que destaca la parte de violín solista que fue interpretada por el propio compositor. El cuarto movimiento Rondeau ha sido arreglado para violín solo y se programa como una pieza popular de virtuosismo. Mozart experimentó con combinaciones de tonalidades en sus serenatas. La K. 250 está nominalmente en re mayor, pero escribió en sol mayor el movimiento II, el trío del III y el IV. El minueto del movimiento III está en sol menor, la tonalidad más oscura del lenguaje mozartiano. El movimiento VI comienza en la mayor. Para Robbins Landon "aquellos que conocen las últimas obras de Mozart encontrarán en la K. 250 muchos pasajes que presagian la música del período vienés: el repentino velo dibujado sobre la música por un cambio armónico; la intensidad deslizante de las notas de paso cromáticas; la calidad emocional profundamente perturbadora que subyace a gran parte de la atmósfera aparentemente jovial; todas estas son marcas del estilo maduro y sumamente individualista de Mozart."[2][3]

I. Allegro maestosoAllegro molto

El primer movimiento, Allegro maestoso – Allegro molto, está escrito en la tonalidad de re mayor, en compás de 4/4 que luego pasa a ritmo alla breve. Se abre con una introducción, marcada Allegro maestoso, que es pausada, amplia y rica en contrastes. En ella aparecen anticipaciones temáticas del siguiente Allegro y del Rondeau. Está pensado para acompañar la llegada y funciona casi como una obertura pública, proclamando tanto el prestigio de la familia como el del compositor. El carácter "maestoso" no solo indica el tempo. Las trompetas y los timbales también aportan una autoridad casi civil. Mozart dosifica las cadencias para que se perciban como pilares estructurales. Le sigue un Allegro molto en 2/2 que sigue el patrón habitual de la forma sonata. El tema principal de las cuerdas es ágil, brillante y difunde su energía por todo el movimiento sostenido por la colorida cadencia de trompas y trompetas. El esplendor sonoro aporta una impronta típicamente sinfónica, acentuada también por la teatralización del marcado contraste temático. El segundo tema es fuertemente contrastante con respecto al primero. No faltan momentos de canto más relajado dibujado por los violines, pero pronto volvemos a una figuración rítmica vivaz. A la hora de ser interpretado este movimiento plantea hasta qué punto una serenata debe sonar "sinfónica”. Los directores que lo abordan como "música para un evento" articulan las secciones con mayor nitidez, dejando respirar los gestos de fanfarria como retórica ceremonial; mientras que quienes lo abordan como un Allegro sinfónico temprano subrayan la continuidad de la línea larga y la elaboración temática. La partitura admitee ambas lecturas y ahí reside parte de su profundidad.[3][4]

II. Andante

El segundo movimiento, Andante, está en sol mayor y en compás de 3/4. El amplio movimiento lento destaca por el lirismo de extraordinaria delicadeza expresiva y el sentido de la proporción. Se percibe un estilo de canto expansivo y fácilmente comunicativo. El protagonista es el violín solista, apoyado en los acordes sincopados de las otras cuerdas y en ocasiones realizando pasajes virtuosos. Es una pieza más conversacional y sugiere una intimidad cortesana en medio de la celebración pública. Se articula como un tempo de concierto solista, en el que el tutti orquestal se alterna con episodios dirigidos por el violín solista; la música es dulce e íntima, nunca empañada por ondas de ningún tipo. El color de los vientos suaviza la superficie de las cuerdas. El maestro parece subrayar aquí el significado emocional de la boda que merece un arco musical verdaderamente sostenido.[3][4]

III. MenuettoTrio

El tercer movimiento, MenuettoTrio, está en sol menor que en el trío pasa a sol mayor y en compás de 3/4. El primer minueto marca un cambio radical de atmósfera. El minueto propiamente dicho va adornado con elegantes modulaciones. El modo menor, las tensiones rítmicas y armónicas introducen un elemento de contraste efectivo -casi un invitado no deseado que se cuela entre los invitados- en la atmósfera festiva de la obra de Mozart. El ambiente relajado del Trío destaca aún más en un contexto tan oscuro, en el que el violín solo permanece en compañía únicamente de flautas, fagotes y trompas. El trío central contrastante recupera la voz del violín solista. Los minuetos de una serenata son símbolos sociales con sus gestos de orden y jerarquía, además de formas de danza. La elegancia del compositor está en cumplir esa función y, aun así, variar textura y acentuación para que la música no caiga en un relleno festivo genérico.[3][4]

IV. Rondeau. Allegro

El cuarto movimiento, Rondeau. Allegro, está en sol mayor y en compás de 2/4. Se caracteriza también por una escritura concertante en que los pasajes del violín solista se alternan con el tutti orquestal. Mozart aplica aquí el esquema formal, de su predilección, del llamado «rondó-sonata»: un tema principal hace las veces de estribillo y se alterna con algunos episodios; pero el primero de ellos, en la tonalidad de la dominante, se retoma poco antes de la conclusión y se lleva de vuelta a la tónica. El tema recurrente del rondó es desenfadado y presenta una cualidad robusta, adecuada para el aire libre. Los episodios contrastantes proporcionan rápidos cambios de registro y color, como una secuencia de “vueltas” cómicas o teatrales dentro de un marco esencialmente luminoso y público. Es un perpetuum mobile fluido y chispeante y particularmente variado en sus armonías y ritmos. Este célebre rondó se interpreta a menudo por separado. Violinistas como Fritz Kreisler en su arreglo, lo consideraron propicio como pieza de lucimiento, pues su brillo tiene más que ver con el carácter y la ligereza que con la pura virtuosidad.[3][4]

V. Menuetto galanteTrio

El quinto movimiento, Menuetto galanteTrio, está en re mayor que en el trío pasa a re menor y en compás de 3/4. El segundo minueto lleva el título de Menuetto galante probablemente para diferenciarse del primero, que era sombrío y dramático. El minueto propiamente dicho destila cortés galantería en un tono agradable y gracioso. El trío central contrastante trae consigo un cambio de atmósfera. El modo cambia a menor, la intensidad sonora se reduce manteniéndose piano. Destaca el tema del violín y la orquesta se limita únicamente a las cuerdas. Este movimiento recalibra la atención permitiendo que el desarrollo de la velada cambie, que los invitados se muevan, que la conversación se reanude, que el ritual social vuelva a configurarse antes de que el maestro vienés vuelva a requerir una escucha atenta. [3][4]

VI. Andante

El sexto movimiento, Andante, está en la mayor y en compás de 2/4. El segundo movimiento lento enriquece la celebración con otro momento de reflexión. Su carácter es ondulado con sonidos dulces, sin demasiado sentimentalismo. Es una pieza llena de encanto y delicadeza, de escritura camerística, imaginativa y refinada. Se estructura de nuevo como un rondó mezclado con sonata. El tema principal consta de tres motivos distintos que se recombinan de diversas formas en los sucesivos estribillos. Aplica el principio de la sonata al situar el primer episodio en la tonalidad dominante y lo retoma, llevándolo de vuelta a la tónica, antes de los estribillos finales. También aplica el principio formal de la variación ya que el motivo A nunca se repite exactamente igual. Los estribillos que lo retoman someten el motivo a diversas variaciones. Se inspira en un sofisticado juego formal, en el que principios diferentes y aparentemente incompatibles se entrelazan sutilmente.[3][4]

VII. MenuettoTrio I – Trio II

El séptimo movimiento, Menuetto – Trio I – Trio II, está en re mayor que en el primer trío pasa a sol mayor y en el segundo vuelve a re mayor; el compás es 3/4. El tercer minueto devuelve la música a la esfera social con una temática más vivaz que galante. Tras la gravedad anterior trata de estabilizar, funciona como el equivalente ceremonial de regresar a una sala bien iluminada después de una conversación más íntima. Presenta un carácter festivo y es más extenso que los anteriores, ya que presenta un doble trío. El primer trío reduce la sonoridad, confiando el delicado juego concertante a la flauta y al fagot con un discreto apoyo de las cuerdas. El segundo trío asigna la melodía principal a las flautas, a la vez que destaca el timbre de los metales con las trompas y un característico perfil rítmico de la trompeta.[3][4]

VIII. Adagio — Allegro assai

El octavo y último movimiento, Adagio — Allegro assai, retoma la tonalidad inicial y el compás es 4/4 que en el Allegro assai pasa a 3/4. El Finale supone un retorno a la escritura sinfónica del movimiento inicial, del que recupera también la estructura formal: una introducción lenta, marcada Adagio, seguida del cuerpo principal del movimiento, marcado Allegro assai, en forma sonata. El Adagio comienza piano, con una melodía ensoñadora, casi nostálgica. El Allegro assai realiza un cambio radical de atmósfera. Ya desde el tema principal, reducido a lo mínimo melódico, ágil y de ritmo nervioso, el movimiento se desarrolla bajo el signo de una extraordinaria y festiva impetuosidad. Este carácter elegante y fosforescente parece recordar el ambiente de baile de la fiesta nupcial, tal vez en el jardín o bajo una pérgola iluminada por velas.[3][4]

Recepción de la obra

El éxito inmediato de la Serenata K. 250 se deduce del hecho de que permaneció en circulación y en la memoria como “música Haffner”, una pieza ligada a una familia de renombre de Salzburgo.[3]

La opinión generalizada es que la Serenata Haffner fue su obra revelación para orquesta. H. C. Robbins Landon la ha calificado como «la primera gran obra orquestal de Mozart, es decir, la primera en la que la destreza técnica y el genio musical se unen a la perfección». Para Jens Peter Larsen «fue la pieza orquestal más majestuosa que Mozart había compuesto hasta entonces... una obra cuya perfección artística no puede sino asombrarnos». Georges Saint-Foix encontró en ella «el pleno florecimiento de sus dones más excepcionales para la música y la poesía... el punto álgido, por no decir la apoteosis, del periodo que hemos denominado galante».[2]

Con el paso del tiempo sigue siendo un recordatorio de que la frontera entre “entretenimiento” y “arte” era permeable en la producción mozartiana. La serenata ha resultado reveladora porque puede abordarse desde diferentes culturas interpretativas: una gran orquesta moderna que subrayan su brillantez y amplitud, o un conjunto basado en la época que enfatizan la articulación, el equilibrio del viento y los orígenes de danza de sus minuetos. Las interpretaciones más esclarecedoras suelen ser las que preservan la función social de música para ocasión y al mismo tiempo toman en serio su peso sinfónico, en especial en los dos movimientos Andante. En ese equilibrio la Serenata Haffner sigue sonando como lo que era en origen: una celebración pública, compuesta con toda su fuerza.[3]

Referencias

Véase también

Enlaces externos

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