Tres años después de los eventos ocurridos en El Catalejo Lacado (y uno desde El Oxford de Lyra), Lyra y Pan regresan a Trollesund, donde el Jordan College está llevando a cabo una excavación arqueológica sobre antiguos asentamientos proto-pescadores. En ese tiempo, la relación entre Lyra y Pan se ha vuelto distante. Tras su breve separación en la Tierra de los Muertos, Pan ha conseguido la capacidad de alejarse físicamente de Lyra y pasa cada vez más tiempo sólo, mientras Lyra todavía se siente culpable por abandonarlo en aquel mundo, temerosa de hablar abiertamente del tema con Pan.
Aprovechando una visita al pueblo en busca de provisiones, Lyra decide visitar al Dr. Lanselius, cónsul de las brujas, a fin de entender mejor su separación física con Pan. Una vez allí, mientras Pan está distraído explorando el jardín de la casa, Lanselius revela a Lyra que, para poder separarse de sus daimonions, las brujas deben viajar a las ruinas de una antigua ciudad de Siberia; si bien, éstos acaban sintiéndose traicionados por aquella acción. Este fue el caso de Serafina Pekkala, cuyo daimonion, Kaisa, estuvo enfadado con ella durante mucho tiempo, aunque finalmente fue capaz de seguir adelante por la paciencia y esfuerzos de Serafina. Entristecida, pero aliviada en cierta forma por las palabras de Lanselius, Lyra se despide de él y se acomoda en la parte trasera de un remolque para volver al campamento.
Durante el recorrido, Pan revela a Lyra que estuvo hablando en el jardín con el daimonion del Dr. Lanselius mientras ellos dos conversaban en el interior de la casa. Lyra se percata entonces de que el Dr. Lanselius y su daimonion poseen la capacidad de separarse, igual que ellos. A medida que la conversación avanza, la tensión entre Lyra y Pan vuelve a surgir. Lyra se lamenta de que ella y Pan ya no confíen el uno en el otro, reconociendo finalmente la culpa que siente por haberlo abandonado en la Tierra de los Muertos, así como el miedo que tenía de hablar con él.
Reflexionando sobre su relación, Lyra y Pan recuerdan a John, un portero del Gabriel College que no hablaba nunca con su daimonion, ni éste con él, lo que provocó que ambos vivieran infelices el uno con el otro. Pan decide entonces hacer un esfuerzo, y finalmente le confiesa a Lyra lo que tanto quería saber: qué pasó con él cuando se separaron en la Tierra de los Muertos. Según Pan, tanto él como Kirjava (el daimonion de Will) cayeron a un río que descendía hacia una cascada, pero pudieron salvarse porque se tenían el uno al otro. Lyra deduce que aquel suceso debió de ocurrir en el mismo instante en que ella cayó al Abismo, donde fue rescatada por Alas Airosas. Reconfortados por haberse comunicado al fin después de tanto tiempo, Lyra y Pan vuelven a sentirse cómodos el uno con el otro, acurrucándose juntos entre las mantas del remolque. Lyra reflexiona sobre lo afortunada que es de tener a Pan como daimonion y lo orgullosa que se siente de él, antes de quedarse dormida a su lado.