Sima de los Huesos

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Sima de los huesos

En 2016 se reconstituyeron 17 cráneos de los 28 individuos de la Sima de los huesos[1]
Localización geográfica
Continente Europa
Cordillera Sierra de Atapuerca
Coordenadas 42°21′N 3°30′O / 42.35, -3.5
Localización administrativa
País EspañaBandera de España España
División Castilla y León Castilla y León
Subdivisión Burgos Burgos
Localidad Atapuerca
Mapa de localización
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La Sima de los Huesos designa una sima que contiene un yacimiento de hace 430 000 años,[2] cuya riqueza en fósiles la convierte en la principal fuente de información de la paleoantropología de este periodo. La cueva está formada por una sala al fondo de un pozo de 14 metros, excavada por un antiguo río subterráneo en la Cueva Mayor de la sierra de Atapuerca (España), macizo clasificado como Patrimonio de la Humanidad.[3][4] La Sima de los huesos despertó el interés por la sierra de Atapuerca tras el descubrimiento de una antigua mandíbula humana completa en 1976.[3] Más tarde, en el lugar se hallaron una gran cantidad de fósiles que pertenecen al menos a 28 individuos,[5] lo que representa más del 80% de los fósiles humanos del Chibaniense hallados hasta la fecha, y constituye el mayor yacimiento humano del registro fósil.[6] El carácter no accidental de este conjunto de huesos podría representar la manifestación más antigua documentada de un acto ritual[7] 300 000 años antes que los yacimientos acreditados de Es Skhul y Qafzeh en Israel. Múltiples impactos, algunos de ellos letales, en varios de los cráneos, atestiguan la violencia de ciertas muertes, y uno de los individuos fue con certeza asesinado.[8][1] Esas personas eran diestras.[9][10][11] Hasta la fecha no se ha podido demostrar que no existiera lenguaje hablado en estos individuos, lo que haría retroceder la aparición del lenguaje a una fecha muy anterior de la evolución humana.[12][10][11][13] De estatura similar a la de los neandertales, su ancha osamenta sugiere un cuerpo más pesado que el de los hombres modernos, con una menor altura.[14][15][16][17][18]

Los fósiles presentan un estado de conservación tan excepcional que permitió extraer en 2013 y en 2016 el ADN humano más antiguo que se ha analizado hasta la fecha, a pesar de la edad de los huesos. Esta información ha posibilitado reconstruir el árbol filogenético probable entre los linajes humanos recientes, cuyo ADN ya es conocido: el hombre de Neandertal, el hombre de Denísova y el hombre moderno.[19][20] Atribuidos en principio al Homo heidelbergensis,[21] el equipo de Atapuerca cambió la clasificación en 2014.[2] En cualquier caso, desde su descubrimiento, los individuos de la Sima de los Huesos estaban próximos de los ancestros de los denisovianos, y su linaje es el de los primeros neandertales, que vivieron en Europa durante 400 000, hasta la llegada del hombre moderno hace 50 000 años.[22][2][19][20] Las excavaciones se siguen realizando todos los veranos desde 1984.[3] A un ritmo de varios centímetros por año, todavía se esperan importantes descubrimientos.

Visitas recientes

Fachada del monasterio de San Pedro de Cardeña, en Burgos.

La cueva aparece citada desde el siglo X en los documentos del monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos). Los visitantes llevan mucho tiempo dejando grafitis que señalan su paso, muchos de ellos en el complejo de la Cueva Mayor. La inscripción más antigua data de 1444 y está situada en la Cueva del Silo. Los ingenieros de minas Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar, que visitaron la cueva en 1868 y publicaron un libro en el que relataban su exploración, dijeron haber visto una inscripción que estimaron del siglo XIII, así como varios motivos que les parecieron árabes (los árabes abandonaron la región en el siglo VIII). Un bufón de la corte del rey Carlos I relató una visita de la corte a la gruta. Aunque este testimonio no es fiable, al menos demuestra que el lugar era conocido.[23] No obstante, no hay ninguna indicación de que estos visitantes hubieran entrado también en la Sima: entonces era conocida solamente como El Silo, el pozo que da nombre a la galería que conduce hasta allí, la Galería del Silo.

La visita a la Sima de los Huesos más antigua documentada aparece en un manuscrito de 1795. Describe una visita de los habitantes del pueblo de Rubena, que llevaban cuerdas y exploraron los pozos de la cueva. Ante la ausencia de inscripciones en la Sima de los Huesos, creyeron ser los primeros en descender. Descubrieron una acumulación de huesos que inspeccionaron someramente, solo en la base del pozo, renunciando a descender por la rampa. Por el tamaño de los huesos y los dientes, pensaron que procedían de grandes animales y se llevaron algunos.[24]

El complejo kárstico se describe en la obra de Sampayo et Zuaznavar (1868), que incluye un plano y varios dibujos de la gruta. Los autores describen con detalle la cueva, sus estalactitas y silos, pero no revisaron el silo rico en huesos por falta de medios.[25]

En 1951, varios apasionados de la espeleología fundan el Grupo espeológico Edelweiss en Burgos y estudian la sierra de Atapuerca, donde cartografían el sistema kárstico y la Sima de los Huesos. Descubren fósiles en la Trinchera del Ferrocarril, sin autorización para efectuar excavaciones, y con medios quizás poco ortodoxos, pero bajo la dirección del paleontólogo catalán Miquel Crusafont. Algunos fueron confiscados, mientras que otros sirvieron para aprovisionar el Institut de Paleontologia Miquel Crusafont de Sabadell.[26]

Descubrimiento oficial

Mandíbula AT-1, primer fósil oficialmente descubierto en la Sima de los Huesos, expuesto en el Museo Geominero de Madrid.

En diciembre de 1975, el ingeniero de minas Trinidad de Torres, estudiante de doctorado, participaba en una conferencia sobre la conservación de las cuevas burgalesas. Habló de los fósiles de la Trinchera del Ferrocarril con miembros del grupo Edelweiss, y estos le invitaron a organizar una expedición en el verano siguiente. La campaña comienza en agosto de 1976 en la Trinchera, donde Torres divide y renombra los sitios como Gran Dolina y Tres Simas (Galería). Torres buscaba fósiles, sin éxito hasta el 12 de agosto, cuando el grupo llega a la Sima de los Huesos. El primer fósil humano oficialmente descubierto fue una mandíbula bautizada como AT-1, encontrada por los miembros del grupo de Torres bajo una capa que contenía huesos de un ursus deningeri, ancestro del oso cavernario, lo que revelaba la gran antigüedad del sitio.

Torres se dio cuenta del enorme potencial de la cavidad: el descubrimiento de la mandíbula es tan importante como el de la mandíbula de Mauer en 1907, aunque en este caso, además, se adivinaba la posibilidad de encontrar una gran cantidad de huesos humanos, por lo que pidió una autorización para realizar excavaciones arqueológicas en la Cueva Mayor. El 25 de septiembre se hace público el descubrimiento en la prensa local, y el 28, el grupo Edelweiss cierra el cruce entre la Cueva del Silo y la Cueva Mayor, que se encuentra a pocos metros de la Sima, para evitar los pillajes. Trinidad de Torres se considera el primero que comprendió el interés de la sierra de Atapuerca.[26] Torres todavía era doctorando y su interés se centraba en los fósiles de osos, por lo que su director de tesis, Emiliano Aguirre, organizó un grupo de estudio de Atapuerca y dirigió las investigaciones hasta su jubilación en 1990, en tanto que Torres dejó de pertenecer al equipo.[27] La dirección de las excavaciones pasó entonces a Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro. El equipo de investigación de Atapuerca recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1997) y el premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades (1998).[27]

Las excavaciones regulares de los sedimentos comenzaron en el verano de 1984. En 1987, se colocaron planchas sujetas a las paredes para proteger el suelo. Ese mismo año, se cavó un pozo entre el techo de la Sala de los Cíclopes y el suelo exterior subyacente para reducir el material necesario para trabajar y para evacuar fácilmente las piezas descubiertas. Este pozo también sirve para ventilar la zona del aven donde trabaja el equipo. Durante las primeras investigaciones, se fragmentaron bloques de arenisca para buscar fósiles. Los restos habían quedado en un agujero, en la Sala de los Cíclopes. Durante las excavaciones del 90 y el 91 se estudiaron estos restos, lo que permitió el descubrimiento de nuevos fósiles, entre otros, varios dientes pertenecientes a la mandíbula AT-1.[3]

Junto al resto de sitios arqueológicos de la sierra de Atapuerca, la Sima de los Huesos está inscrita como Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.[4]

Descripción de la cueva

Plano de los yacimientos de la sierra de Atapuerca, con la Sima de los Huesos en el extremo sur de la Cueva Mayor[3]
Corte longitudinal de la Sima de los Huesos con sus chimeneas, entre ellas el pozo C2, que parte de la terraza de la Sala de los Cíclopes (reproducción a partir de un escáner 3D).[2][1]

El aven de la Cueva Mayor

Actualmente, para acceder a la Sima hace falta recorrer medio kilómetro desde la entrada al complejo Kárstico principal, la Cueva Mayor. La entrada a la Sima de los Huesos está situada en la Sala de los Cíclopes. Esta sala comunicaba también con la Cueva del Silo por un estrecho conducto descubierto en 1965 durante una exploración del grupo Edelweiss de Burgos. Esta vía se cegó poco después por seguridad y para restringir el acceso a la Sima.

El estudio de las paredes de la Sala de los Cíclopes muestra que su mitad sur estuvo durante un tiempo rellena de sedimentos que fueron arrastrados durante una fase erosiva de la historia del karst. Actualmente, todavía quedan sedimentos pegados a las paredes y al techo.[28] Estos sedimentos podrían proceder de una o varias entradas hoy desaparecidas. En la parte baja del muro sur de la Sala de los Cíclopes, un corto pasillo conduce a una pequeña sala terminada en un talud. Las medidas gravimétricas y magnetométricas indican la existencia de otra entrada. Se aprecian arañazos de oso, y, sin embargo, no se han encontrado útiles de piedra ni fósiles. La altura de los arañazos en las paredes muestra que la topografía del lugar ha cambiado poco desde la desaparición del último oso.

En el rincón sudeste de la Sala de los Cíclopes, una empinada rampa de 5 m conduce a una terraza donde se encuentra la entrada del pozo que comunica con la Sima de los Huesos. Se accede al aven por una sima de 13 m de profundidad que se abre sobre una rampa de una docena de metros. Esta pendiente desciende en dirección oeste y acaba en una sala baja de unos 27 m², coronada por un conducto vertical que se va estrechando durante varios metros hasta quedar obturado por roca arenisca.[3]

Estratigrafía

 Estratigrafía de la Sima de los Huesos.
Síntesis de unidades litoestratigráficas (UL) encontradas en el lugar de las excavaciones en la Sima de los Huesos. Los restos humanos fueron descubiertos en la UL6[2][29][1]

La litoestratigrafía de la gruta queda establecida por el estudio de los diferentes niveles de suelos estalagmíticos, numerados por unidad litoestratigráfica (UL) de abajo arriba. Sobre un suelo de marga blanca, las capas más interesantes son sobre todo la UL6, que contenía restos humanos, huesos de oso de Deninger y de otros carnívoros, y la UL7, en la que se acumulan más restos de osos.[2][1][29]

La repartición horizontal de los huesos sugiere que fueron dispersados y rotos por osos atrapados en la cueva y por precipitaciones, que crearon cierto reajuste entre los huesos de los carnívoros y los restos humanos más antiguos. Esta hipótesis es más probable cuanto que aún pueden apreciarse arañazos en la base del pozo, como en otros ejemplos de aven, donde los osos sobrevivían a la caída y después intentaban salir.[3][30][29]

Dataciones

  • En 1997 y 2003 se dataron muestras de suelos estalagmíticos que cubrían los restos humanos por el método del uranio-torio, y se evaluaron según su equilibrio isotópico en unos 350 000 años[31][32]
  • En 2014, el equipo de la excavación desvela una serie de dataciones realizadas por RPE, luminiscencia estimulada ópticamente (TT-OSL) y pIR-IR. Los resultados de estos distintos métodos convergen en una datación de la capa de sedimentos que contiene restos humanos en 430 000 años, con un índice de error mucho menor.[2][34] Esta última estimación en 430 000 años sigue en vigor desde su publicación.[20][8]

Señalemos también que el análisis del ADN mitocondrial de uno de los osos de Deninger permitió una estimación de alrededor de 409 000, según la tasa de mutación supuesta de la especie durante este periodo, a pesar de una incertidumbre de más de 200 000 años.[35]

El bifaz Excalibur

La bifaz de la Sima de los Huesos
El bifaz Excalibur, única herramienta tallada que se ha encontrado en la Sima de los Huesos, hecha de cuarcita roja y amarilla, expuesta en el museo de la Evolución Humana de Burgos. Podría tratarse de una ofrenda

En la Sima de los Huesos solo se ha descubierto un artefacto, un bifaz, encontrado en 1998. Herramienta emblemática de la industria achelense, el bifaz apareció en Europa hace 500 000 años. El bifaz hallado en la Sima, llamado Excalibur por los antropólogos que la extrajeron de la roca en la que estaba incrustada desde hace 400 000 años, está tallado en un bloque de cuarcita roja y amarilla, corresponde a la tecnología identificada en la capa GIIb del sitio vecino de la Galería. Pasó una primera fase de configuración al percutor duro para darle su forma general, y por una segunda fase al percutor blando para el acabado de los bordes convexos distales.[30][36] Su medida es de 15 cm, superior a la media, y posee una simetría muy cuidada. Parece no haberse utilizado nunca, ya que siguen adheridas lascas que se originan en los bordes con los golpes del percutor. No obstante, los rastros de abrasión geológica causados por los sedimentos arenosos sobre la totalidad de la superficie, y en particular, sobre la aristas y los bordes, podrían haber borrado las posibles marcas de utilización.[30]

La ausencia de otras herramientas, así como el material y el notable aspecto general de este bifaz, plantean interrogantes sobre su cometido en la Sima. Se considera la hipótesis de que fuera colocado a título simbólico,[7] en cuyo caso, este hecho sería el primer acto simbólico humano documentado en la historia. De todas formas, esta hipótesis sigue siendo imposible de verificar, y podemos también suponer que el bifaz llegó a la Sima por accidente.

Restos humanos

Interpretaciones

Véase también

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