Sionismo católico
reconocimiento político y civil del catolicismo romano al establecimiento del Estado de Israel, y afinidad religiosa con el pueblo judío.
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El sionismo católico hace referencia a la corriente de pensamiento política y las dinámicas históricas dentro del catolicismo romano que interactúan o simpatizan con el sionismo (el movimiento nacionalista judío que dio origen al Estado de Israel).[1]

La relación entre el catolicismo romano y el sionismo abarca aspectos teológicos, históricos y sociales, y frecuentemente se ha superpuesto con las relaciones católico-judías. La región geográfica de Palestina tiene una profunda importancia religiosa para los católicos romanos, que la consideran Tierra Santa, y una profunda importancia nacional para los sionistas, que la consideran la Tierra de Israel.
La Iglesia Católica Romana rechaza el sionismo como un imperativo teológico o dogmático. [2] [3] [4] [5]El Vaticano [6] estableció relaciones diplomáticas con el Estado de Israel en 1993 [7]y con Palestina en 2015,[8] y aboga oficialmente por una solución de dos Estados para la región. [9]
La doctrina católica no dicta formalmente las actitudes políticas individuales o grupales de sus seguidores hacia la existencia de Israel. [2] Por lo tanto, el mundo católico alberga una amplia pluralidad de opiniones sobre este tema. En general, las posturas se dividen entre quienes apoyan la causa israelí, quienes respaldan a Palestina y aquellos que optan por la neutralidad. [4] [7] [10] [11]
También resulta relevante el papel de figuras católicas en el conflicto israelí-palestino, tanto en la región como fuera de ella.
Historia del enfoque político del Vaticano hacia el sionismo
Antes de 1948
La oposición tradicional del Vaticano al sionismo provenía en gran medida de una base teológica.[12] Theodor Herzl, el fundador del sionismo político, que era ateo, se reunió con el papa Pío X en el Vaticano en 1904, en un encuentro organizado por el conde austrohúngaro Berthold Dominik Lippay, para averiguar la posición de la Iglesia católica sobre el proyecto de Herzl de fundar un Estado judío en la Palestina otomana. Pío X le dijo a Herzl:
No podemos impedir que los judíos vayan a Jerusalén, pero nunca podemos sancionarlo... si la tierra de Jerusalén no siempre fue sagrada, ha sido santificada por la vida de Jesucristo. No puedo decirle otra cosa como líder de la Iglesia. Porque los judíos no han reconocido a nuestro Señor, no podemos reconocer al pueblo judío.[cita requerida]
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Vaticano se aseguró de que sus esfuerzos en ayudar al pueblo judío amenazado por la Alemania nacionalsocialista no fueran interpretados como un apoyo para establecer una patria judía en Tierra Santa.[13]Esto tenía como objetivo evitar que sus propios intereses y derechos sobre esos territorios se vieran amenazados por la llegada de colonos judíos.[cita requerida]
Cuando se presentó el plan de partición de Palestina de las Naciones Unidas de 1947, el Vaticano decidió respaldar la propuesta del corpus separatum dentro del plan, que habría hecho de Jerusalén una zona internacional administrada por las Naciones Unidas.[7]
Después de 1948

Bajo el pontificado de Pío XII, la Iglesia católica resistió la presión estadounidense para reconocer diplomáticamente al nuevo Estado de Israel.[14]
Bajo el pontificado de Juan XXIII de 1958 a 1963, el Vaticano modificó su posición política hacia el sionismo.
El Vaticano reconoció el Estado de Israel en 1993 como resultado de los Acuerdos de Oslo,[3][15] considerándolo un paso necesario en la nueva realidad política y no como un respaldo teológico al proyecto sionista.[7] El Vaticano también firmó un acuerdo con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 2000, durante el pontificado de Juan Pablo II. A esto le siguió un acuerdo de 2015 bajo el papa Francisco, que reconoció el Estado de Palestina.[16]
Desde 1993, la posición política oficial del Vaticano ha sido la coexistencia de un Estado israelí y un Estado palestino lado a lado, como reiteró el papa Francisco en 2023.[9] Existe no obstante otra opinión en la Santa Sede, pronunciada por el cardenal Fernando Filoni en 2024, de que una solución de un solo Estado en Palestina con plenos derechos para todos sus habitantes –tanto judíos como no judíos - podría ser una mejor opción que la solución de dos Estados.[17]
Sionismo católico
El fenómeno del sionismo católico surgió después de 1948, cuando se estableció el Estado de Israel, y remonta sus orígenes a la postura del Concilio Vaticano II con respecto al pueblo judío.[7][18]
Gavin D'Costa escribe que el sionismo católico tiene como fundamento teológico "el don incondicional de la elección del pueblo judío" y la "visión bíblica" del gobierno judío en Tierra Santa. Aunque, el sionismo católico es un poco más comprensivo que el sionismo evangélico (dispensacionalista) respecto a las preocupaciones palestinas, y concibe el gobierno judío en Tierra Santa como posible en un sentido binacional o como parte de un marco multinacional más amplio, sin tener que adoptar estrictamente la forma del actual Estado-nación israelí.[19]
En 2025, surgió una ruptura entre Kairos Palestine, compuesta por palestinos católicos, ortodoxos y protestantes, y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). Esto ocurrió después de que la USCCB publicara un recurso educativo conjunto con el Comité Judío Estadounidense, destinado a "condenar el antisemitismo y educar a los cristianos en contra de las frases y creencias antisemitas". Kairos Palestine condenó la publicación como "teológica y moralmente errónea" y desestimó una defensa del documento por parte del arzobispo Timothy Broglio, presidente de la USCCB.[20]