Fue una de las cantantes más conocidas en los principales círculos musicales de Madrid en la época de Isabel II (1833 y 1868). En 1841 figura como socia de número dentro de la sección de música del Liceo Artístico y Literario de Madrid, institución con una intensa actividad concertística, que reuniría a intérpretes y compositores destacados del momento como Carnicer, Rossini o Liszt, o cantantes como Rubini o Paulina García.[2] Sus actuaciones en las sesiones musicales de esta institución, algunas de ellas dirigidas por Baltasar Saldoni, contribuyeron al aumento de su fama y prestigio entre los artistas del Romanticismo.
Entre 1849 y 1851 actuó como contralto en la Real Cámara e interpretó papeles en las óperas Ildegonda y La conquista de Granada, de Emilio Arrieta. También obtuvo éxitos cantando, entre otras obras, La Straniera, de Bellini; Luisa Miller, de Verdi; Lucía de Lammermoor, Lucrecia Borgia y Torquato Tasso, de Donizetti o Semiramide, de Rossini. En alguna de estas óperas compartió escenario con Manuela Oreiro Lema.[3] Además, cantó obras religiosas como la Misa de gloria a cuatro voces (1844) de Baltasar Saldoni, en cuyo estreno en Albacete, colaboraron también las cantantes Paulina Cabrero, Manuela Oreiro Lema y las monjas clarisas de Hellín (Albacete).[4]
Sofía Vela compuso música religiosa, canciones basadas en poemas de Pedro Antonio de Alarcón y piezas para piano como la titulada Pazzarella. Entre otras muchas composiciones religiosas se encuentran las obras Memorare; Camino del cielo, Miserere al Santísimo Cristo de la Salud y Flores a María. Sus obras fueron publicadas casi en su totalidad por la editorial Romero y algunas todavía se conservan.[4] Como pianista era buena intérprete de Schubert y participaba en las reuniones musicales de su maestro Juan María Guelbenzu, en las que se organizaban conciertos a los que asistían personajes destacados de la sociedad madrileña del siglo XIX.[5]
El compositor ruso Glinka, durante su estancia en Madrid, la describió como “contralto con perfectas dotes y música excelente”[6] y Manuel Cañete, escritor y crítico teatral, se refirió a ella como una “artista de gran corazón e inteligencia, y cuyo mérito es sólo comparable a la modestia con que procura ocultarlo”.[1]
Falleció en Madrid el 24 de noviembre de 1909.