Supremacismo judío

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Cartel histórico del grupo paramilitar Irgún, elaborado para su distribución en Europa Central, c. 1931-1938. Representa el proyecto sionista del Gran Israel, un imperio judío que abarcaría la totalidad de la Palestina histórica y de la zona habitada por el pueblo palestino.

El supremacismo judío, supremacía judía o ultranacionalismo israelí, es la creencia de que el pueblo judío es superior a las personas de otras razas o etnias. El concepto de supremacía judía surge en algunos discursos sobre el conflicto israelí-palestino. Según algunos comentaristas culturales, las opiniones, políticas e identidades etnonacionalistas de algunos judíos israelíes alcanzan el nivel de supremacismo frente al pueblo palestino y el pueblo árabe.[1][2][3][4]

El término ha sido utilizado por diversos críticos de las políticas israelíes, algunos de los cuales argumentan que refleja un patrón más amplio de discriminación contra los ciudadanos no judíos en Israel. También lo han utilizado la extrema derecha estadounidense, promotora de teorías conspirativas antisemitas.[5][6] Según Raz Segal, se trata de un tipo de supremacismo blanco.[7]

Otros autores asocian el surgimiento del supremacismo judío con el kahanismo que tuvo su primer auge en la década de 1970, siendo el supremacismo judío uno de los principios rectores de la Liga de Defensa Judía que fundó el rabino supremacista Meir Kahane.[8]

El profesor Ilan Pappé, un historiador israelí expatriado, escribió que:

La Primera Aliyá, la emigración de los judíos europeos a Palestina, estableció una sociedad basada en la supremacía judía, dentro de unos asentamientos que eran propiedad de los judíos y que estaban controlados solamente por ellos.[9]
El método de colonización de la Segunda Aliyá fue la separación de los palestinos.[9]

El profesor Joseph Massad, profesor de estudios árabes, sostiene que:

El supremacismo judío siempre ha sido un principio dominante en el sionismo religioso y el sionismo secular.[10][11]

Desde la década de 1990, los rabinos judíos ortodoxos de Israel, especialmente aquellos afiliados a la dinastía jasídica Jabad-Lubavitch y a organizaciones religiosas sionistas, incluido el Instituto del Templo, han creado un movimiento noájida moderno llamado noajismo.[12][13] Estas organizaciones noájidas están dirigidas a los no judíos goyim para convencerlos de que deben de seguir las leyes noájidas.[12][13] Los rabinos que guían dicho movimiento judío, muchos de los cuales están afiliados con el movimiento del tercer Templo de Jerusalén,[12][13] exponen una ideología que ha sido criticada por promover el racismo y la supremacía blanca, y que consiste en la creencia de que los judíos son el pueblo elegido de Dios.[12][13] Estas organizaciones son mentores de los noájidas porque creen que la era mesiánica comenzará con el establecimiento de una teocracia judía en Eretz Israel, incluida la reconstrucción del tercer templo de Jerusalén, en el Monte del Templo, en la ciudad santa de Jerusalén y el restablecimiento del sacerdocio judío de los cohanim, apoyado por las comunidades de noájidas gentiles.[12][13]

David Novak, un profesor de teología y ética en la Universidad de Toronto, denunció el moderno movimiento noájida mundial, diciendo:

"Si los judíos les dicen a los gentiles que deben hacer, eso es una forma de imperialismo".[14][15][16]

En 2002, Joseph Massad, profesor de Política Árabe Moderna e Historia Intelectual en el Departamento de Estudios de Medio Oriente, Asia Meridional y África de la Universidad de Columbia,[17] dijo:

El estado sionista de Israel impone un sistema de apartheid brutal a los ciudadanos palestinos, los ciudadanos palestinos viven en un estado supremacista judío como ciudadanos de tercera clase.[1][18]

En 2021, la organización israelí de derechos humanos B'Tselem clasificó al Estado de Israel como «un régimen de supremacismo judío desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo» mediante leyes que constituyen un delito de apartheid, también señaló que, tras su establecimiento en 1989, se centró inicialmente en la situación jurídica y social de los territorios ocupados por Israel, pero que:

Lo que ocurre en los territorios ocupados ya no puede tratarse como algo separado de la realidad de toda la zona bajo control israelí, ya que existe un único régimen que gobierna toda la zona y a sus habitantes, basado en un único principio organizativo.[19]
Trigésimo séptimo gobierno de Israel. El gobierno de coalición está compuesto por cinco partidos: Likud, Shas, Otzmá Yehudit, Partido Sionista Religioso y Nueva Esperanza. Este gobierno está ampliamente considerado como el más derechista de la historia del país.[20]

Tras las elecciones legislativas israelíes de 2022, la coalición ultraderechista, supremacista judía y antiárabe ganadora incluyó una alianza conocida como sionismo religioso (formada por partidos de extrema derecha como Otsmá Yehudit, Noam y el Partido Sionista Religioso) y el Likud,[21][22] que, según el columnista judío-estadounidense David E. Rosenberg:

Está impulsado por la supremacía judía y el racismo antiárabe.[23]

Entre las ideas que defiende la coalición gobernante está la expulsión del país de políticos y civiles «desleales», el control político del sistema judicial y la anexión de los asentamientos judíos de Cisjordania.[21]

Los defensores de la solución de un solo Estado citan el desarrollo de la supremacía judía como una de las principales razones de la necesidad de un solo país que aplique principios democráticos en todos los sectores de la sociedad, independientemente de las afiliaciones étnicas o religiosas.[24]

Ejemplos

Se han citado diversas políticas y prácticas discriminatorias como perpetradoras de la supremacía judía en Israel,[25] incluida la Ley del Retorno[26] y la Ley del Estado-nación de 2018.[27] El partido político israelí prohibido Kach del rabino supremacista Meir Kahane, el fenómeno de la violencia de los colonos israelíes y todos los gobiernos israelíes liderados por Netanyahu han sido acusados de perseguir una agenda supremacista judía, particularmente contra los ciudadanos palestinos.[26][28]

Yaacov Shavit, profesor del departamento de historia judía de la Universidad de Tel Aviv, afirma que:

El líder sionista Abraham Stern, se refería a los judíos como una raza superior y a los árabes como una raza de esclavos.[29]

Sasha Polakow-Suransky escribió que:

El grupo terrorista Leji era descaradamente racista hacia los árabes, sus publicaciones describían a los judíos como una raza superior y a los árabes como una raza de esclavos.

El grupo Leji abogaba por la expulsión masiva de todos los ciudadanos árabes de Palestina y de Jordania[30] y apoyaba incluso su aniquilación física.[31]

El político israelí Benzion Mileikowsky

El judío Benzion Mileikowsky (posteriormente conocido como Benzion Netanyahu, padre del actual primer ministro de Israel: Benjamín Netanyahu) fue editor del periódico sionista revisionista HaYarden, en el cual publicó artículos en los que calificaba a los ciudadanos árabes como «salvajes» y los equiparaba con los pueblos indígenas de América, mientras que los judíos eran, según él, como los colonos estadounidenses anglosajones blancos que debían de conquistar la Tierra.[32] Era partidario del Gran Israel y por ello se opuso al plan de la Organización de las Naciones Unidas para la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.[33] Durante toda su vida siguió manteniendo sus tesis racistas antiárabes y antipalestinas, y se mostró favorable a la deportación forzosa y a la limpieza étnica del pueblo palestino.[34]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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