Una noche de diciembre de 1970, dos coleccionistas de arte llamados Horley y Grinstead discuten en una universidad de Oxford sobre dos singulares piezas de arte que Horley acaba de adquirir: una espeluznante escultura de bronce de un mono y un extraño retrato de una joven mujer que fue realizado hace ochenta años. En palabras de Horley, ambos objetos fueron creados de manera separada, pero siempre han acabado juntos a lo largo de las décadas y, lo que es más extraño, se dice que varias personas que poseyeron esos objetos fueron halladas muertas en extrañas circunstancias.
Esto intriga a Grinstead, quien pide observar el retrato de la joven mujer. Horley accede y conduce a Grinstead a sus aposentos, donde ha depositado el cuadro. Una vez en el despacho de Horley, Grinstead se queda impactado al ver la pintura, reconociendo a la joven del retrato como Marisa van Zee, una antigua amante que, según narra, procedía de otro mundo. Cuando Horley pone en duda el relato de su amigo, Grinstead le explica que existen infinidad de mundos (por ejemplo, uno donde el alma de las personas tiene forma de animal) y que muchos de ellos están conectados a través de grietas o ventanas que permiten el paso entre unos y otros; si bien, el tiempo en cada mundo transcurre de manera diferente, por lo cual, pudo conocer a la mujer décadas atrás. Sobrecogido por la historia de Grinstead, Horley empieza a enfermar, y Grinstead le pide que le enseñe la escultura del mono, la cual, se haya protegida dentro de una caja de madera repleta de clavos. A medida que Horley va retirando los clavos y las tapas metálicas de la caja, su salud empeora y sus fuerzas van mermando poco a poco. Incapaz de terminar la labor, Horley pide a Grinstead que tome el relevo, y éste consigue sacar finalmente la escultura del mono de la caja, dejándola al descubierto. Horley la observa horrorizado y termina por vomitar en el suelo.
Sintiendo que se está quedando sin aire, Horley pide a Grinstead que baje al piso inferior a pedir ayuda. Sin embargo, éste sale al patio a fumar, mientras espera tranquilamente a que Horley muera. Cuando vuelve al dormitorio, el coleccionista ya ha fallecido y Grinstead aprovecha para robar el cuadro, guardándolo en un maletín, pero dejando encima del escritorio la estatua de mono, prometiendo volver a por ella. Al salir de la universidad, Oxford se halla envuelta en una profunda niebla, y es tan poca la visibilidad que hay en las calles que Grinstead acaba siendo atropellado por un taxi, muriendo en el acto. Días después, el cuadro es recuperado y depositado de nuevo en el escritorio de Horley, justo al lado de la espeluznante figura de mono.