Tranvía de Jerez de la Frontera
Sistema de tranvías de tracción animal en Jerez de la Frontera, España.
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El tranvía de Jerez de la Frontera, conocido popularmente como ferrocarril de sangre o El Bombo, fue una línea de tranvía que funcionó en la ciudad entre el 1859 y 1890. Funcionaba por tracción animal, empleaba mulas y caballos para arrastrar los coches de pasajeros. Fue el primer tranvía urbano de España.[1][2]
Historia
Tranvías de tracción animal
En 1854, fue inaugurada entre Jerez y El Puerto de Santa María el popularmente conocido como tren del vino, el primer ferrocarril de Andalucía, en un periodo de expansión económica y crecimiento de la movilidad asociada a la industria vitivinícola. Su finalidad era facilitar la exportación del vino jerezano desde los puertos de la bahía de Cádiz. El establecimiento del tranvía respondió a la necesidad de conectar la estación de ferrocarril, situada en las inmediaciones de la estación actual,[3] con el centro urbano.[4]
La concesión fue otorgada a Tomás Díez y Carrera, empresario de la ciudad, y el tranvía fue inaugurado el 13 de abril de 1859. El recorrido comenzaba en la estación, continuando por las calles Cartuja, Medina y Santísima Trinidad, la plaza de las Angustias y la calle Corredera hasta llegar a la plaza del Arenal, donde el tranvía realizaba una parada intermedia en ambos sentidos. En la esquina de la calle Corredera y la plaza del Arenal se ubicó durante el siglo XX el bar 'El Bombo', cuyo nombre recordaba precisamente a los primeros tranvías. El recorrido continuaba hasta la Iglesia de La Victoria, en la calle Porvera, a través de las calles Lancería y Larga.[1][5]
En 1863, la emperatriz Eugenia de Montijo realizó una visita a la ciudad. Ella rechazó utilizar el coche de caballos que puso a su disposición el alcalde al llegar en tren a la estación y utilizó el tranvía para llegar al centro de la ciudad.[2][5][6][7]
En 1872, se inaugura la maquinilla, otro sistema de ferrocarril urbano para mercancías, que funcionaba con tracción mecánica.[8]
Clausura y sustitución por sistema de Rípperts
En 1890 la concesión expiró y no fue renovada, lo que llevó al cese definitivo del servicio, ya que el sistema era deficitario y causaba notables deficiencias sobre el adoquinado, por lo que el Ayuntamiento tenía continuamente que parchear la línea férrea. Las vías fueron retiradas poco después. Tras su desaparición, la ciudad ensayó alternativas como los llamados Rípperts o tranvías de goma, carros tirados por mulas pero sin raíles, que ocuparon parcialmente su función durante algunos años antes de la llegada de medios más modernos.[1]
Estos Rípperts seguían el mismo trayecto que los tranvías, aunque la cabecera se encontraba en la plaza de San Juan y no en La Victoria, llegándo hasta ahí a través de la calle Chancillería.[1]
Cuando comenzaron a funcionar los Rípperts de Díez y Vergara, ya operaba desde hacía un mes otro vehículo de características similares, propiedad de Luis Regife Franco, dedicado también al transporte público con carruajes tirados por mulas. Para competir con este servicio previo, Díez y Vergara pusieron en marcha dos coches, con paradas en La Victoria y en la plaza de San Juan, y fueron autorizados a utilizar una corneta para avisar de su paso. Ante esta nueva competencia, Regife amplió su oferta incorporando un coche adicional que cubría el trayecto entre la Puerta Nueva y la antigua estación de ferrocarril. Su vehículo empleaba un silbato en lugar de corneta y ofrecía tarifas más económicas: cuarenta céntimos por el recorrido completo y la mitad hasta la plaza del Arenal, desde cualquiera de los extremos de la línea.[1]
En 1912 comenzaron a circular los primeros vehículos de motor para transporte de viajeros, gestionados por la empresa Jerez Ómnibus, que operó hasta los años cuarenta. Durante los años veinte funcionaron además otras dos empresas tranviarias: la de un industrial llamado Granados y la compañía Jerez-Tranvía. Esta última ofrecía un recorrido más amplio, desde la Estación hasta El Calvario y Tempul, por un precio de treinta céntimos.[1]
Tranvía moderno
En 2009, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera presentaron un proyecto de creación de una línea de tranvía que uniría la zona de Hipercor con el campus universitario, las principales vías del centro (entre ellas, la Porvera, por donde pasaba el tranvía original) y el hospital. Sin embargo, el proyecto se descartó en 2011 por su alto coste económico, tras haberse desembolsado 2,2 millones de euros en el proyecto.[1][9]
En 2022, se inaugura tras 15 años de obras la línea 1 del Tren tranvía de la Bahía de Cádiz, que unen Chiclana de la Frontera y San Fernando con Cádiz, en la que la Junta invirtió 267 millones de euros. La línea 2, aún en proyecto, iría desde Jerez hasta Cádiz pasando por el puente de la Constitución de 1812, aunque su paso por la ciudad sería el mismo que el actual de los trenes de Cercanías.[10][11]
En la actualidad, en cuanto a trasnporte urbano, opera únicamente en la ciudad el sistema de autobuses urbanos.