Turismo sexual
viajar para participar en actividades sexuales
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El turismo sexual o sexoturismo es una forma de turismo con el propósito de tener relaciones sexuales, normalmente de hombres con prostitutas mujeres, pero también hay mujeres turistas sexuales y turismo sexual homosexual tanto femenino como masculino.[1][2] Esta es la práctica de viajar a países extranjeros, a menudo en el Sur global, con la intención de participar en actividades sexuales pagadas o en relaciones de tipo sexual remunerado.[3][4] El turismo sexual es conocido por ser una industria de varios miles de millones de dólares,[3] con industrias de servicios como las aerolíneas, taxis, restaurantes y hoteles que se benefician de ella.[4] La mayor parte del turismo sexual implica hombres que viajan desde países desarrollados hacia países del Sur global, como en Asia oriental y sudoriental y América Latina.[5]

La Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas ha reconocido que esta industria está organizada tanto dentro como fuera de las leyes y redes estructuradas creadas por ellos.[6] El turismo sexual se considera comúnmente un desafío transnacional, ya que suele dirigirse a poblaciones marginadas en naciones en desarrollo, como países de América o del Sudeste Asiático. Las principales preocupaciones éticas surgen de: la brecha económica entre el cliente y la trabajadora sexual, la trata de personas con fines sexuales, la posible explotación de menores y la ventaja que toma el cliente de la facilidad con la que puede relacionarse con trabajadoras sexuales. Estos grupos e individuos están sujetos a las leyes extranjeras sobre prostitución de la jurisdicción de destino, lo que a menudo resulta en explotación y abuso. La prostitución con menores es formalmente ilegal en todos los países. Sin embargo, en la práctica, la aplicación varía y la prostitución infantil ocurre libremente en algunas regiones debido a problemas sistémicos como la corrupción o la insuficiente protección legal.
Historia



El turismo sexual ha estado presente desde la antigüedad, las diligencias militares necesitaban lugares de recreación durante los largos trayectos dentro de los campamentos o lugares en específico como punto geográfico de referencia.
Al desarrollarse la militarización en los mares así como los viajes del comercio, las ciudades portuarias se convirtieron en zonas de tránsito con lugares de tolerancia para los marineros y traficantes de mercancías.
En el siglo XIX, la vida de Belle Époque en Francia, después de la revolución industrial, trajo otros modos de entender el turismo sexual, por ejemplo la apertura de cabarets y centros nocturnos que dieran un ambiente bohemio y romántico de muchas ciudades europeas e inmediatamente después ciudades de otros continentes. El Lapin Agile fue el primer cabaret parisino, abierto en 1875, que sirvió de modelo para los cabarets del siglo XX.
EL turismo sexual no surgió como una forma de hacer turismo, los centros nocturnos, burdeles y cabarets fueron lugares diseñados para la población local de las ciudades donde se desarrolló la prostitución, pero a través de los comentarios de las experiencias vividas, por los sucesos en los periódicos y el morbo por saber que ocurre en ciertas ciudades se extendió a oídos de países limítrofes o lejanos.
A principios del siglo XX, los cabarets se extienden a otros continentes desde Europa, En La Habana se funda el Tropicana, el cual fue abierto en 1939 como uno de los cabarets más renombrados en América y que generó la apertura de burdeles en la isla. El turismo sexual se extendió al continente asiático y americano y norafricano por influencia europea, tomando otros conceptos locales desde años antiguos lo que atrajo principalmente al turismo europeo y estadounidense hacia estos países.
Siendo los estadounidenses un pueblo conservador y religiosamente protestante, eso orilló a que las ciudades fronterizas de México se convirtieran en centros de ocio, que permitiera a los estadounidenses hacer lo que en su país no podían hacer. Tijuana fue la ciudad que más cobró fama durante todo el siglo XX para visitar y encontrar todas las posibilidades de entretenerse y regresar el mismo día a los Estados Unidos, aunque algo de lo mismo se encontró en varias otras ciudades fronterizas. Se hablaba de zonas de tolerancia. Los lugares de apuesta se extendieron en la ciudad, la compra de alcohol era más fácil, la prostitución se desarrolló por la población flotante venida de otras ciudades y pequeñas localidades tanto mexicanas como centroamericanas, con la ilusión de que algún día estarían en los Estados Unidos. Había sex-shows; se chismeaba en EE. UU. la noticia (o mito) de que se incluía a una mujer supuestamente solazándose con un burro. La canción del francés Manu Chao Wellcome to Tijuana, Tequila, Sexo and Marihuana reafirmó el carácter que tiene la ciudad mexicana fronteriza para con el extranjero.
Las Vegas fue el primer centro turístico de los Estados Unidos que concibió un mercado para adultos; el auge de esta ciudad tiene mucho que ver con el cierre de La Habana como centro de ocio para los norteamericanos, tras la revolución de 1959. La ciudad fue diseñada para el ocio, los placeres y las excentricidades que atrajera principalmente millonarios. La ciudad se crea como un gran escaparate de luces y escenografías que deleitara la vista de propios y extranjeros. Los bares o cantinas del viejo oeste sirvieron como fuente de inspiración para darle vida a Las Vegas. Inmediatamente se crea todo un concepto de vida nocturna que mantuviera la imagen de vedettes o chicas que amenizan y acompañan a los apostadores. Nevada es el único estado de los EE. UU. en el cual la prostitución está legalizada (también es el único en que el apostar es legal), aunque no está permitida en la misma ciudad de Las Vegas.
Aunque en el continente asiático ya los franceses e ingleses habían abierto muchos cabarets en las zonas portuarias, fue después de la Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos cuando la prostitución proliferó para atender a los ejércitos; al término de la guerra, los soldados estadounidenses se marcharon a los Estados Unidos, pero quedaron los establecimientos que frecuentaban; no solo se desarrolló la prostitución femenina, también la masculina, ello dio origen al sexoturismo de la Cuenca del Pacífico.
Es en el siglo XX es cuando surge el sexoturismo, debido a la proliferación de enfermedades venéreas tanto en la población local como de aquella que vino de otros países, así también las perversiones sexuales de los visitantes como la pedofilia o sadomasoquismo buscaron normar los establecimientos legalmente constituidos para la práctica de actividades sexuales que no atentara contra la población, la prostitución infantil y el trato de blancas crearon redes criminales que explotaron a los seres humanos como mercancía de atracción del turismo venido principalmente países desarrollados.
Turismo sexual femenino
Este es el turismo sexual en el que las mujeres buscan tener relaciones sexuales en lugares distintos del de su área de residencia en forma turística.
Las mujeres que practican el turismo sexual suelen elegir principalmente Cuba, pero en América Latina ha proliferado la prostitución en otros países como México, Argentina, Chile, dejando de lado países con habitantes de etnia "diferenciada" como Bolivia, Ecuador, etc., y algunos países del norte de África.
Una de las críticas más comunes sobre el tratamiento periodístico que se hace sobre el turismo sexual femenino es que se le ve desde otra óptica más romántica, teniéndole mayor consideración a las mujeres que adquieren servicios de prostitución, a pesar de que se realiza la misma práctica. Por ejemplo, cuando lo practican las mujeres con frecuencia se le llama "turismo de romance" y no "turismo sexual".
Las ciudades del turismo de negocios son un lugar donde prolifera la prostitución femenina, los empresarios de importantes firmas muchas veces combinan los eventos empresariales con actividades de recreación, las damas de compañía son una realidad para los hombres con actividades empresariales ejecutivas. Hay otros modos de prostitución dentro del turismo de negocios, como las casas de cita, los clubs nocturnos, restaurantes prestigiados y hoteles con servicio completo para cerrar las negociaciones. En el país sudamericano de Chile se usó una modalidad local de nombrar Cafés en piernas a los establecimientos que solían visitar los empresarios chilenos y trabajadores sobre los andadores comerciales del centro de Santiago, más tarde el concepto proliferó en otras ciudades chilenas y en otros países vecinos como una modalidad de turismo.
Los fines de semana en muchas ciudades y los lugares de playa, son otro lugar de contacto para tener actividades sexuales, por ello muchas mujeres se desplazan a los centros turísticos de todo el mundo para trabajar en la vida nocturna de bares, discotecas, restaurantes y amenizar hoteles. El varón casado que muchas veces viaja sin su esposa o los jóvenes solteros que buscan conocer gente u oportunidades para una relación sentimental. Los países latinoamericanos cobraron fama de que tenían las mujeres más hermosas del mundo alimentado por los concursos de belleza, eso orilla a algunos varones de países del primer mundo a visitar países latinoamericanos o caribeños en busca de mujeres para tener solo una fantasía o encontrar a la mujer hogareña, maternal y sometida para ser su esposa sobre la base de los estereotipos ficticios de la mujer latinoamericana.
Prostitución femenina bisexual y lésbica
El turismo sexual lésbico existe en alguna forma en Lesbos (Mytilini) en Grecia, Bangkok y Pattaya en Tailandia. Es el tipo de turismo menos conocido dentro del mercado, pero que ha ido cobrando espacios en diversos países del mundo.
Turismo sexual masculino

Este es el turismo sexual en el cual los varones buscan tener relaciones sexuales en lugares distintos del de su área de residencia en forma turística. El sexoturismo masculino difiere un poco al turismo sexual femenino: son los países del primer mundo los principales destinos. El sexoturismo masculino es un poco más oculto, por eso solo se presentan como destinos de homosexuales o bisexuales o bares para mujeres. Los jóvenes prostituidos de las ciudades europeas provienen principalmente de países extranjeros, suelen andar solos en bares, parques, estaciones de tren o calles a diferencia de la protección que reciben las mujeres prostituidas. En cambio, en EE. UU. son principalmente nacionales.
La prostitución masculina no solo se enfoca a la clientela masculina, también la clientela femenina acude a sitios turísticos para buscar encuentros con hombres que se prostituyen, como es el caso de Senegal.[3][4]
El turista masculino incluso conforma comunidades en línea en las que comparten consejos sobre sitios por visitar[7][8] y, aunque no es la más común, existe la categoría de “ser tratado como novio” que, en algunos casos, evoluciona a una relación emocional[7][9]
Cuestiones legales

Esta industria particular de la prostitución es una razón para los viajes masculinos, pero ha sido criticada por alimentar la trata de personas.[10] y es extremadamente rentable. Muchos países han intentado prohibir este tipo de turismo, ya que se aprovecha de niños vulnerables y mujeres marginadas, y han realizado esfuerzos para cambiar el tipo de turistas que llegan.[11] Surgen cuestiones éticas debido a las situaciones de las partes participantes; muchas víctimas de la prostitución provienen de entornos de bajos ingresos usualmente ubicados en sociedades subdesarrolladas, donde la única forma de satisfacer necesidades básicas es participar en servicios sexuales.[10] Los gobiernos y las fuerzas del orden a menudo no priorizan la vigilancia de la prostitución y la trata sexual.[12] Por ejemplo, en Camboya, el gobierno camboyano ha pasado por alto anteriormente las violaciones o el acoso de turistas a adolescentes camboyanos.[3] Los individuos no están exentos de procesamiento. El turismo sexual, tal como lo reconoce los CDC, apoya la trata de personas y la esclavitud.[13] Incluso si la prostitución es legal en un país o región, la trata de personas, los encuentros sexuales con menores y la pornografía infantil son casi universalmente delitos y los individuos atrapados infringiendo estas leyes pueden ser procesados. Los ciudadanos de cualquier país extranjero deben cumplir tanto las leyes del país del que son ciudadanos como las leyes locales del país que visitan, incluidas las leyes relativas al consentimiento sexual.[14]
Demografía
Los turistas sexuales son con mayor frecuencia hombres provenientes de países del «mundo occidental». Sin embargo, la idea de que quienes participan en el turismo sexual son exclusivamente blancos es un error: los surcoreanos gastaron 12 mil millones de USD en prostitución en 2015.[15] Los destinos más comunes para estos turistas sexuales son países menos desarrollados económicamente en Sudeste Asiático como Tailandia, Filipinas, Vietnam y Camboya, así como Nepal y Gambia. Países de América Latina como México, Brasil y Cuba también son habituales.[16][17][18] La autora y víctima de trata camboyana Somaly Mam ha descrito detalladamente cómo el gobierno pasó por alto la trata sexual infantil hacia varones occidentales.[3]
La autora Kajsa Ekis Ekman escribe en su libro Being and Being Bought - Prostitution, Surrogacy and the Split Self que la razón por la que Tailandia se ha convertido hoy en un centro de turismo sexual se debe a la Guerra de Vietnam.[4] El gobierno tailandés hizo un acuerdo con el ejército estadounidense para proveer burdeles («centros de descanso y recreación») para los soldados en permiso. Estos soldados, tras finalizar la guerra, regresaban y participaban en la compra de sexo o incluso abrían burdeles propios.
Un estudio realizado por la organización sin fines de lucro ProCon reveló el porcentaje de hombres que habían pagado por sexo al menos una vez en su vida entre 1994 y 2010. Encontró las tasas más altas en Camboya, donde entre el 59-80 % de los hombres habían pagado por sexo al menos una vez. Tailandia ocupó el segundo lugar con un estimado del 75 %, seguido por Italia con 16,7-45 %, España con 27-39 %, Japón con 37 %, Países Bajos con 13,5-21,6 % y Estados Unidos con 15,0-20,0 %.[19]
Las dificultades para recopilar datos han dificultado conocer el número exacto de personas que trabajan en la industria del turismo sexual. Las estimaciones muestran 24,9 millones de víctimas atrapadas en esclavitud moderna, de las cuales 4,8 millones (aproximadamente el 19 %) fueron explotadas sexualmente.[20] Se estima que alrededor del 21 % del total de víctimas de explotación sexual comercial son niños,[21] y el Departamento de Estado de los Estados Unidos estima que más de un millón de niños son traficados con fines sexuales en todo el mundo. La industria del turismo sexual a menudo se aprovecha de los más vulnerables, lo que podría explicar por qué niños y mujeres son más propensos a ser forzados a entrar en la industria.[22]
Actitudes culturales
A nivel global existen diferentes actitudes culturales hacia el turismo sexual. En países menos desarrollados, por ejemplo, familias de zonas rurales pobres pueden vender a sus hijos a traficantes de personas, quienes los llevan a grandes ciudades para trabajar en la industria del sexo.[23] En Tailandia, por ejemplo, las mujeres apoyan a sus esposos convirtiéndose en prostitutas.[23] Enviar a las hijas a la industria del sexo, particularmente en países menos desarrollados, a menudo se ve como una fuente viable de ingresos para familias de bajos recursos.
Las actitudes culturales hacia el turismo sexual en países altamente desarrollados como Australia, donde la trata sexual es ilegal y fuertemente vigilada, pueden ofrecer una perspectiva diferente a la de los entornos de bajos recursos. Los burdeles siguen existiendo en estados como Nueva Gales del Sur, Tasmania y Victoria, donde las personas pueden intercambiar dinero por sexo. Estudios recientes sugieren que la esclavitud sexual aún ocurre en Australia, explotando la vulnerabilidad de individuos y familias de entornos pobres.[24]
El turismo sexual puede evadir la vergüenza asociada con la prostitución en el país de origen. En un foro sobre trabajo sexual en Filipinas y Tailandia, un miembro afirmó: «vemos que todos los demás están relajados y felices pagando por sexo y esto lleva a una sensación de liberación porque no existe el sentimiento de culpa o vergüenza que podríamos sentir si estuviéramos con una prostituta en casa».[25] Quienes participan en turismo sexual a menudo buscan neutralizar su comportamiento. En Weitzer (2025), se reconoce que los turistas sexuales «niegan el daño» (p. 4), afirmando que las trabajadoras sexuales lo hacen de forma consensuada y por voluntad propia. Además, tanto quienes pagan como quienes proveen servicios de turismo sexual suelen atribuir la necesidad del turismo sexual a problemas más amplios de opresión económica global. Por ejemplo, la mayoría de las trabajadoras sexuales del Sudeste Asiático envían parte de sus ganancias para apoyar a sus familiares, lo que lleva a ver el trabajo sexual como cuidado recípropro o contribución al bien público.[4] Aquí es importante notar que la coerción ocurre debido a normas institucionalizadas y necesidades extremas (por ejemplo, una mujer debe dedicarse al trabajo sexual por necesidad para mantener económicamente a sus hermanos), no solo por fuerza directa.
Los turistas masculinos, a veces conocidos como «sexpats» (expatriados + turistas sexuales), se unen a comunidades en línea en las que comparten consejos sobre destinos[26][27] y, aunque no es de los casos más comunes, existe la categoría de «experiencia de novia», que en algunos casos evoluciona hacia una relación emocional.[26][28]
Las actitudes generales hacia el trabajo sexual son complejas y a menudo se consideran controvertidas.[23] Muchos países de origen de los turistas pueden tener actitudes más duras hacia los servicios sexuales.[12] A menudo los hombres que viajan para pagar por sexo lo hacen porque es mucho más difícil participar en trabajo sexual en sus países de origen. Además, en algunos países como Camboya y Tailandia, esta práctica se considera habitual y los hombres que no participan en sexo comercial pueden ser vistos como inusuales por sus pares.[19] Sociólogos de la Universidad de Leicester realizaron un estudio para el Consejo de Investigación Económica y Social y la campaña End Child Prostitution and Trafficking, entrevistando a más de 250 turistas sexuales del Caribe.[29] Entre sus hallazgos se encuentran:
- Las preconcepciones sobre racialización y roles de género influyeron en las opiniones de los turistas.
- Los países subdesarrollados se consideran culturalmente diferentes, por lo que, en la comprensión de los turistas occidentales, la explotación o dominación masculina de las mujeres no tiene consecuencias ni estigma como en sus países de origen.
A pesar del gran interés en el turismo sexual entre los teóricos, los estudios detallados sobre actitudes culturales son raros,[30] independientemente de la creciente accesibilidad de estudios grupales en las últimas tres décadas.[31][32]
Implicaciones económicas y de políticas
El turismo sexual tiene implicaciones para todas las naciones involucradas.[12] Económicamente, el turismo sexual es incentivado por los sectores turísticos de los países de destino. Atrae a individuos adinerados con el atractivo de actividades sexuales baratas y sin estigma, y estimula la economía de naciones más pobres. Esta línea de trabajo sexual asegura un flujo constante de ingresos hacia las economías de los países en desarrollo.[33] En un artículo publicado por la Universidad de Chicago, se argumenta que la promoción del turismo sexual atiende a los turistas mediante el uso de estereotipos raciales y étnicos.[34] Esto a su vez crea implicaciones éticas y de políticas, ya que actitudes coloniales y tradicionales refuerzan la desigualdad entre los grupos.[34] El Estado juega un papel vital en esta interacción, ya que los gobiernos crean barreras motivadas financieramente cuando se les pide formular políticas más progresistas y éticas.[34]
El trabajo sexual puede generar salarios más altos que otros sectores y fomentar la participación en la industria para quienes buscan mejorar significativamente su calidad de vida.[33] Esta tentación económica a menudo lleva a la explotación sexual de niños.[33] Las niñas jóvenes y las adolescentes son algunas de las más comúnmente vendidas en esclavitud o transportadas a través de fronteras nacionales para trabajar en la industria del sexo comercial.[33]
Turismo sexual y colonialismo
El turismo sexual puede perpetuar historias y narrativas continuas de colonialismo. En Tailandia, el distrito rojo de Bangkok, Thaniya Road, es frecuentado por 1,5 millones de hombres japoneses anualmente que buscan trabajadoras sexuales tailandesas.[35] Según Hung (p. 3), «el encuentro con la pobreza se ve como un factor primario que impulsa a los grupos financieramente desfavorecidos y marginados a trabajar como trabajadoras sexuales comerciales».[36] Por lo tanto, ingresar al campo del trabajo sexual a menudo es una decisión basada en legados de colonialismo, violencia y la economía política global.
Turismo sexual gay
La industria del turismo sexual ofrece un mercado para turistas gays, bisexuales y bi-curiosos. Los estudios sugieren que el turismo sexual gay tiene motivaciones similares al turismo sexual no gay.[37] Estos estudios indican que «las actividades de ocio y las vacaciones tienen un significado particular para los hombres homosexuales, ya que proporcionan una oportunidad para construir, confirmar y/o cambiar su identidad sexual».[38]
Mercados populares de turismo sexual gay se encuentran en Bangkok, Gran Canaria, Ibiza, Cerdeña, Sicilia e Fire Island.[39] Al igual que en los mercados heterosexuales, algunos arreglos pueden ser monetarios y otros no. Diferentes lugares tienen distintas formas de identificar su interés en tales arreglos. Por ejemplo, en Río de Janeiro, Brasil, el turismo sexual gay se ha convertido en un nicho popular que acoge un mercado racialmente diverso. Allí los trabajadores son llamados «Michês» y se destacan por usar toallas azul brillante y a menudo trabajan en saunas.[40]
Resorts solo para adultos
En los últimos años, los resorts solo para adultos con enfoque sexual se han convertido en una alternativa popular para viajeros que desean experimentar sexo consensuado en el extranjero sin los problemas éticos de la actividad sexual pagada. Estos resorts se caracterizan por ser espacios seguros, consensuados y de naturaleza sexualmente positiva, donde todas las expresiones de género, orientación y relaciones están libres de presión.[41] Estos resorts se encuentran principalmente en México y el Caribe. Algunos establecimientos son resorts sin ropa obligatoria, donde los viajeros pueden conocerse y utilizar «salas de juego».[41]
Turismo sexual infantil
Algunos turistas sexuales viajan con el propósito de mantener relaciones sexuales con niños. Aunque es delito en la mayoría de los países, se cree que esta industria involucra hasta 2 millones de niños en todo el mundo.[42] Tailandia se considera el país con el peor registro de trata sexual infantil, seguido de cerca por Brasil.[43]
«Los turistas sexuales infantiles pueden no tener una preferencia específica por niños como parejas sexuales, pero aprovechan una situación en la que los niños están disponibles para su explotación sexual. A menudo estos individuos han viajado desde un país más rico (o una ciudad o región más rica dentro de un país) hacia un destino menos desarrollado, donde las condiciones económicas más pobres, tipos de cambio favorables para el viajero y el anonimato relativo son factores clave que condicionan su comportamiento y el turismo sexual».[44]
En un esfuerzo por erradicar la práctica, muchos países han promulgado leyes que permiten procesar a sus ciudadanos por abuso infantil ocurrido fuera de su país de origen, incluso si no es ilegal en el país donde ocurrió el incidente. Esto es evidente en Estados Unidos bajo la Ley PROTECT.[45] En el Reino Unido, la Sexual Offences Act 2003 permite procesar en tribunales penales británicos a ciudadanos británicos que cometan delitos sexuales contra niños mientras viajan al extranjero; esta legislación se utilizó para procesar a Richard Huckle en 2016.[46] En Irlanda, la Criminal Law (Sexual Offences) Act 2017[47] otorga jurisdicción mundial a los fiscales para delitos sexuales cometidos contra niños fuera del Estado, y se utilizó para procesar a Kieran Creaven por actos sexuales con un menor y producción de pornografía infantil en Filipinas en 2021.[48] El Código de Conducta para la Explotación Sexual de Niños en Viajes y Turismo es una organización internacional compuesta por miembros de la industria del turismo y expertos en derechos del niño con el propósito de erradicar la práctica del turismo sexual infantil.
UNICEF señala que la actividad sexual a menudo se ve como un asunto privado, lo que hace que las comunidades sean reacias a actuar e intervenir en casos de explotación sexual.[49] Estas actitudes hacen que los niños sean mucho más vulnerables a la explotación sexual. La mayor parte de la explotación de niños ocurre como resultado de su incorporación al comercio sexual adulto, donde son explotados por locales y turistas sexuales.[49] Internet proporciona una herramienta eficiente de red global para que los individuos compartan información sobre destinos y adquisición.[49]
En casos que involucran niños, Estados Unidos tiene leyes domésticas relativamente estrictas que responsabilizan a cualquier ciudadano estadounidense o residente permanente que viaje al extranjero con el propósito de participar en conducta ilícita con un menor.[49] A partir de 2009, el turismo sexual y la trata de personas siguen siendo industrias de rápido crecimiento.[49]
Regulación
Las regulaciones y la participación gubernamental pueden tener un impacto positivo en la comunidad. Se argumenta que, al despenalizar la prostitución, un gobierno puede proteger a las trabajadoras sexuales bajo leyes laborales accesibles para trabajadores de otros campos.[50] Por ejemplo, en los Países Bajos, las trabajadoras sexuales tienen acceso a pruebas gratuitas e ilimitadas de ITS.[50]
Una creciente crisis en el Sudeste Asiático es la coerción en línea de niños hacia la explotación sexual, perpetuada por la falta de regulaciones electrónicas y políticas correspondientes en estados como Camboya y Tailandia (Hung 2023).[36] A escala internacional, es ingenuo insistir en el cierre completo de las industrias del sexo que mantienen a flote las economías de los países y apoyan a muchas familias vulnerables. En su lugar, los gobiernos y las organizaciones internacionales deben investigar soluciones para abordar la marginación de género en educación y mercados laborales, mitigar la violencia y la explotación infantil en la esfera del turismo sexual y enfrentar la economía política global que subyuga al Sur global a trabajos intensivos y peligrosos.
La criminalización de trabajos relacionados con el sexo puede aumentar la vulnerabilidad de las trabajadoras al VIH al incrementar el estigma y la discriminación. Se sugiere que el juicio hacia las trabajadoras sexuales dentro de la comunidad sanitaria actúa como barrera para acceder a atención regular e informada.[50]
Oposición

Una de las principales fuentes de oposición al turismo sexual es el turismo sexual infantil. Este acto se define internacionalmente como viajar para tener relaciones sexuales con una persona menor de 18 años. Un ejemplo sería cuando turistas de países ricos aprovechan la prostitución legal, edades de consentimiento más bajas y la falta de leyes de extradición para mantener relaciones sexuales con menores en países extranjeros.[51] Las naciones desarrolladas con visiones más conservadoras de la sexualidad pueden proporcionar un flujo constante de turistas que alimentan la industria del turismo sexual.[51] Las organizaciones de derechos humanos y los gobiernos argumentan que este patrón crea un incentivo para la trata de niños y la violación de sus derechos humanos.[11]
Las oposiciones al turismo sexual también provienen de preocupaciones por la trata de mujeres. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito considera la trata de mujeres y niños como una preocupación central en su enfoque hacia el crimen transnacional.[11] El Informe Global de las Naciones Unidas sobre la Trata de Personas indica que las mujeres «constituyen la gran mayoría» de las víctimas de trata con fines de explotación sexual en todo el mundo.[16] También señalan que las mujeres representan una porción relativamente grande de los delincuentes de trata —alrededor del 30 % de los traficantes condenados son mujeres—.[16] Se observa que las mujeres involucradas en la trata de personas fueron alguna vez víctimas de trata sexual y explotación sexual ellas mismas.[23]
Estos factores contribuyen al debate sobre derechos humanos y su relación con el turismo sexual. La industria del turismo sexual muestra una visión global de la explotación sexual y una falta de preocupación por los derechos y la dignidad de las trabajadoras sexuales.[52] Se puede argumentar que, a través de la creciente industria pornográfica internacional, se indica una normalización de la prostitución y un aumento en la explotación de las mujeres.[52]
Prostitución por país
La legalidad de la prostitución y la aplicación de dichas leyes varían considerablemente en todo el mundo.[53][54][55]
- aaaa
- Prostitución en América del Norte
- Prostitución en Centroamérica y el Caribe
- Prostitución en América del Sur
- Prostitución en Europa
- Prostitución en África
- Prostitución en Asia
- color #00ffff Despenalización - No hay penas penales por prostitución
- color #008000 Legalización - prostitución legal y regulada
- color #336699 Abolicionismo - prostitución legal, pero actividades organizadas como burdeles y proxenetismo son ilegales; la prostitución no está regulada
- color #ff7f00 Neoabolicionismo - ilegal comprar sexo y participación de terceros, legal vender sexo
- color #FF0000 Prohibicionismo - prostitución ilegal
- color #585858 Legalidad varía según leyes locales
Véase también
Notas
- Como protesta del desarrollo de la industria de la prostitución alrededor de la Eurocopa de Fútbol de 2012, la organización feminista Femen en Ucrania ha llevado adelante una llamativa campaña de denuncia bajo el lema «fuck euro 2012».