Un tributo a la tierra

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Idioma inglés
Género Novela gráfica
Primera edición enero de 2020
Editorial Metropolitan Books (en inglés), Reservoir Books (en español)
Un tributo a la tierra
Paying the Land
Idioma inglés
Género Novela gráfica
Publicación
Primera edición enero de 2020
Editorial Metropolitan Books (en inglés), Reservoir Books (en español)
Creador(es) Joe Sacco

Un tributo a la tierra (título original en inglés: Paying the land) es una novela gráfica de Joe Sacco sobre los pueblos indígenas de Canadá (concretamente de los Territorios del noroeste), el impacto de la explotación de recursos naturales (petróleo, gas y diamantes) en su modo de vida y su relación con la Tierra. [1][2][3][4][5][6][7][8]

Paying the Land fue publicado originalmente por Metropolitan Books en 2020 y en español por Reservoir Books el mismo año con el título Un tributo a la Tierra con traducción de Carlos Mayor.

Sacco aborda cuestiones como la colonización, la conexión con la tierra, la identidad cultural y el impacto de las políticas gubernamentales canadienses en las comunidades indígenas. [9]No solo se enfoca en el presente, sino también en el pasado para conocer el contexto histórico. Explora cómo la conexión con la tierra es fundamental para la identidad cultural; la pérdida de esta conexión es una de las heridas más profundas.[8] A pesar del sufrimiento y la adversidad, los personajes muestran una resistencia notable.

Temas Principales

- Colonialismo y Resistencia: la obra ilustra cómo la colonización ha afectado a las comunidades indígenas y cómo éstas han resistido a lo largo del tiempo.

- Conexión con la Tierra: Sacco enfatiza la relación espiritual y cultural que los pueblos indígenas tienen con su entorno natural.

- Políticas Gubernamentales: Se analizan las decisiones políticas que han llevado a la pérdida de tierras y recursos, mostrando las injusticias sufridas por estas comunidades.

Estilo y Narrativa

Joe Sacco, en su doble faceta de dibujante y de periodista, basa su método de trabajo en entrevistas y fotografías para luego reflejarlas en sus novelas gráficas.

Los denes han vivido en el valle del río Mackenzie desde tiempos inmemoriales y practicaban una economía de subsistencia. La tierra es el centro de su modo de vida y creen, al igual que otras culturas nativas, que son ellos los que pertenecen a la tierra y no al revés, que la tierra les pertenezca.[10]

Los territorios del noroeste de Canadá contienen importantes recursos minerales: petróleo, gas y diamantes. Con las explotaciones mineras llegó el progreso en forma de inversiones, trabajo, la llegada de trabajadores foráneos, el dinero, las deudas bancarias y afectó al modo de vida indígena con la llegada de la prostitución y sufrieron los estragos de la drogadicción y el alcoholismo (y las muertes por congelación tras la borrachera). También les afectó el impacto medioambiental debido a la tala de bosques, el fracking, los vertidos tóxicos, los oleoductos y todo un sistema colonialista ya que el gobierno canadiense que se quedó con la propiedad de la tierra ancestral de los indígenas.[11]

Se analizan los conflictos que han tenido los denes desde que su cultura ancestral se cruzó con la eurooccidental que afectó a su concepción de pertenencia a la tierra en lugar de ser propietarios de ésta. Aparecen las controversias por la propiedad de la tierra con el gobierno canadiense por la firma de varios tratados con las naciones originarias.

Un hecho histórico relevante para los indígenas fueron las redadas de niños indígenas para ser llevados en régimen de internado a las Escuelas residenciales indígenas para ser aculturizados y educados en la cultura occidental e intentar quitarles todo lo que puedan haber aprendido de su cultura original. Sufrieron la desvalorización de su propia cultura, la prohibición de hablar sus lenguas y de seguir sus costumbres, se les impuso la religión cristiana, sufrieron abusos sexuales y malos tratos y las peleas eran habituales. Cuando volvieron a sus comunidades no tenían nada en común con su gente; esto les ocasionó alcoholismo, depresión, altos índices de suicidio y repitieron dentro de sus familias los abusos sexuales y malos tratos recibidos.[10]

También trata el difícil equilibrio entre el mantenimiento de la cultura indígena con el extractivismo de recursos naturales en sus tierras tradicionales, la llegada de recursos y la creación de puestos de trabajo que les hace abandonar su forma de vida ancestral basada en la cooperación de toda la comunidad dedicada a la caza para la obtención de pieles y, tras llegar el hombre occidental y sus empresas extractivistas, se produjo un cambio de mentalidad que ocasionó diferencias entre unas comunidades que se oponen al extractivismo y otras que buscan una negociación que les pueda ser favorable a su pueblo.

Aparecen también los activistas indígenas, los liderazgos en ciernes en las generaciones indígenas más jóvenes, las posibilidades de encontrar un equilibrio en la relación con la cultura eurooccidental sin perder la propia, y de avanzar en un desarrollo económico sustentable para la tierra.

Impacto y Recepción

Un tributo a la tierra ha sido bien recibido tanto por la crítica como por el público, destacándose por su enfoque genuino y respetuoso hacia las historias de los pueblos indígenas. Se destaca como un trabajo importante en la literatura gráfica, dada su relevancia social y su capacidad para educar sobre la historia contemporánea de las comunidades indígenas en Canadá.

Este trabajo no solo es una exploración de la historia y la cultura Dene, sino también un llamado a la acción y a la reflexión acerca de las injusticias que siguen ocurriendo hoy en día.

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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