Vergüenza (película de 1928)
Vergüenza es una película chilena de cine mudo, estrenada en 1928. Es considerada uno de los pocos vestigios que quedan del boom cinematográfico en Antofagasta, que llegó a considerarse «el Hollywood de Sudamérica».
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Juan Pérez
Humberto Robledo
Sara Guasch
Edelmira Vidal
| Vergüenza | ||
|---|---|---|
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Guion | Juan Pérez Berrocal | |
| Fotografía | René Berthelón | |
| Protagonistas |
Clara del Castillo Juan Pérez Humberto Robledo Sara Guasch Edelmira Vidal | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País |
| |
| Año | 16 de enero de 1928 | |
| Formato | 35 mm, b/n, muda | |
| Compañías | ||
| Productora | Cine Consorcio | |
| Ficha en IMDb | ||
Vergüenza es una película chilena de cine mudo, estrenada en 1928. Es considerada uno de los pocos vestigios que quedan del boom cinematográfico en Antofagasta, que llegó a considerarse «el Hollywood de Sudamérica».
Un minero de Antofagasta contrae sífilis en un burdel, y al enterarse, se vuelve loco. Su mujer intenta salvar el hogar instalándose con un taller de costuras, pero prontamente comienza a ejercer como regenta en una casa de citas, una actividad mucho más rentable. Pasado un tiempo el marido se recupera y la felicidad vuelve a la pareja. Sin embargo, “El Caimán”, un sujeto que conoce el pasado de la esposa, la chantajea y al negarse a huir con él, la mata. El marido, impactado, reincide en su locura.[1]
Producción
Vergüenza es uno de los pocos vestigios que se conserva del denominado «Hollywood de Sudamérica», el epicentro de producción cinematográfico creado hacia fines de la década de 1920 en Antofagasta. Juan Pérez Berrocal y su esposa, la actriz Clara del Castillo, también se trasladaron hacia esa ciudad para desarrollar esta película, escrita y dirigida por Pérez Berrocal. Según datos recogidos por la investigadora Eliana Jara, experta en cine mudo chileno, la película habría estado basado en un caso real, y el Servicio Nacional de Salud habría adquirido una copia para ser exhibida en charlas de prevención de enfermedades venéreas.[2]
En 1932, a la copia muda de la película se le agregó la sincronización de algunos sonidos, acompañamiento musical y dos o tres canciones cortas. Fue censurada como «no apta para señoritas».[3]