Victoriana de Ávila
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Catalina Josefa González de Rivera y Cruz Moreno
| Victoriana de Ávila | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre completo | María Victoriana de Ávila y González de Rivera | |
| Nacimiento |
22 de marzo de 1774 Holguín | |
| Fallecimiento |
13 de enero de 1864 (89 años) Gibara | |
| Familia | ||
| Padres |
Diego Ramón de Ávila González-Norate Catalina Josefa González de Rivera y Cruz Moreno | |
| Cónyuge | José Romero | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Terrateniente, filántropa, benefactora | |
| Conocida por | Donaciones sociales en Holguín y Gibara. Fundación del Hospital de Caridad San Juan de Dios. Obras de asistencia durante la sequía de 1840. Contribuciones a la iglesia de San Fulgencio. | |
Victoriana de Ávila (Holguín, 22 de marzo de 1774 – Gibara, 13 de enero de 1864) fue una terrateniente, filántropa y benefactora cubana cuyo nombre pasó a la posteridad en su provincia natal, Holguín, por sus aportes a la asistencia social y a la infraestructura sanitaria y religiosa de la región.
María Victoriana de Ávila y González de Rivera pertenecía a una familia de clase acomodada de Holguín, ligada al linaje de propietarios fundadores de la ciudad.
Contrajo matrimonio con un ciudadano de origen español, José Romero, natural de Canarias, quien se estableció en la villa de Gibara, donde tuvo diversos negocios: uno de los primeros muelles del puerto, un almacén comercial, una hacienda, un ingenio azucarero, cafetales, y ganado vacuno y caballar. Como parte de su patrimonio matrimonial, Víctoriana también disponía de viviendas y un comercio en Holguín.[1]
Labor benéfica y contribuciones sociales
Víctoriana de Ávila participó activamente en obras de carácter social. En particular, integró la llamada “Junta de Vacunas” con el propósito de llevar campañas de vacunación a diversos sectores poblacionales.
Cuando afectó la región una severa sequía en la década de 1840, con graves consecuencias para la agricultura y la ganadería, la situación social se volvió crítica. Ante la debilidad económica del cabildo municipal, Víctoriana vendió sus joyas para crear un fondo destinado a ayudar a campesinos y familias humildes afectadas por la crisis.[2]
Además, promovió la construcción de un hospital destinado a la atención de los más necesitados. Para ello donó terrenos y convocó a rifas con prendas de valor, logrando reunir una suma significativa (más de 7 000 pesos de la época). Gracias a esos fondos se edificó el hospital de caridad cuyo nombre fue Hospital San Juan de Dios, inaugurado el 19 de marzo de 1849. Posteriormente, este centro funcionó como hospital civil y más tarde como asilo de ancianos.
En su ciudad de adopción, Gibara, también aportó a la edificación de un nuevo templo: costeó la construcción de una iglesia dedicada a San Fulgencio, suministrándole altares, ornamentos y vasos sagrados, y asegurando servicios de mantenimiento.