Francisco Vidal y Barraquer

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Francisco de Asís Vidal y Barraquer (Cambrils, 3 de octubre de 1868-Friburgo, Suiza, 13 de septiembre de 1943) fue un jurista, arzobispo y cardenal católico español. Ocupó los cargos de administrador apostólico de Solsona (1913-1919) y arzobispo de Tarragona (1919-1943). Ejerció también como senador en las Cortes españolas (1914, 1915, 1919-1920, 1921-1922, 1923).[1] Fue académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Otros títulos Senador por derecho propio (1919-1920; 1921-1922; 1923)
Senador por la provincia eclesiástica de Tarragona (1914; 1915)
Datos rápidos Predecesor, Sucesor ...
Francisco de Asís Vidal y Barraquer


Cardenal presbítero de Santa Sabina
7 de marzo de 1921-13 de septiembre de 1943


Arzobispo de Tarragona
7 de mayo de 1919-13 de septiembre de 1943
Predecesor Antolín López Peláez
Sucesor Manuel Arce y Ochotorena


Obispo titular de Pentacomia
Administrador apostólico de Solsona
10 de noviembre de 1913-7 de mayo de 1919

Otros títulos Senador por derecho propio (1919-1920; 1921-1922; 1923)
Senador por la provincia eclesiástica de Tarragona (1914; 1915)
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 17 de septiembre de 1899
por Tomás Costa y Fornaguera
Ordenación episcopal 24 de abril de 1914
por Antolín López Peláez
Proclamación cardenalicia 7 de marzo de 1921 por el Papa Benedicto XV
Información personal
Nombre Francisco de Asís Vidal y Barraquer
Nacimiento 3 de octubre de 1868 en Cambrils, Tarragona, EspañaBandera de España España
Fallecimiento 13 de septiembre de 1943 en Friburgo, Suiza Suiza
Estudios Doctor in utroque iure
Alma mater Universidad de Madrid
Universidad Pontificia de Tarragona
Seminario Conciliar de Barcelona
Universidad de Barcelona

Escudo de Francisco de Asís Vidal y Barraquer
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Biografía

Familia y primeros años

Nació en Cambrils en 1868, en el seno de una familia acomodada, de juristas por parte de padre y de médicos por parte de madre. Tuvo tres hermanos: Josep, que fue médico; Paula, que fue monja; y Tomás, que murió a los siete años de edad.

Estudios y formación

Hizo sus primeros estudios en la escuela de su municipio natal. A los 12 años sus padres le enviaron a continuar sus estudios en el prestigioso Colegio de San Ignacio de Manresa, regentado por los jesuitas. Pronto destacó por su aplicación al estudio, recibiendo varios diplomas. Sentía preferencia por las matemáticas y por la filosofía.

Terminado el bachillerato, ingresó en la Universidad de Barcelona para estudiar la carrera de derecho. Fue un alumno brillante, aprobando todas las asignaturas de la carrera con la calificación de sobresaliente, a excepción de una sola, en la que obtuvo la calificación de notable. En 1893 obtuvo la licenciatura en Derecho y en Derecho canónico con las mejores calificaciones de la Universidad de Barcelona.

Entonces inició el ejercicio de su profesión como pasante (1893-1895) de uno de los más prestigiosos juristas catalanes de la época, Joaquim Almeda i Roig, catedrático de Derecho romano, que llegó a decir que "Vidal i Barraquer es tal vez el hombre de mayor talento y de mayor competencia en derecho entre todos los pasantes que he tenido en mi despacho".[2]

En 1895 ingresó en el Seminario Conciliar de Barcelona para cursar sus estudios eclesiásticos, continuándolos en la Universidad Pontificia de Tarragona. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1899 por el obispo Tomás Costa y Fornaguera.

El 24 de septiembre de 1900 obtuvo el doctorado in utroque iure —es decir, en Derecho y en Derecho canónico— en la Universidad de Madrid con una tesis titulada El derecho de la guerra en Roma.[2][3]

Sacerdocio

El 27 de noviembre de 1900 fue nombrado fiscal sustituto del tribunal eclesiástico metropolitano de Tarragona. Cinco años después, en 1905, pasó a ser fiscal titular del mismo tribunal eclesiástico metropolitano. Poco después abandonó el cargo de fiscal para ejercer como provisor y como vicario general interino de la archidiócesis tarraconense.

En septiembre de 1907 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo de la Catedral de Tarragona. En 1910 fue nombrado arcipreste de la misma catedral. Ejerció también como presidente del consejo de vigilancia contra el modernismo, comisión que debía ser establecida en todas las diócesis por disposición de la encíclica Pascendi (1907) del papa San Pío X.

En 1909 pasó de ser vicario general interino a vicario general de la archidiócesis de Tarragona, además de juez auditor de testamentos y causas pías, y juez metropolitano.[4] En octubre de 1911, con ocasión de la muerte de Tomás Costa y Fornaguera, hasta entonces arzobispo de Tarragona, Vidal i Barraquer fue nombrado vicario capitular, cargo que ejerció hasta 1913.[5]

Episcopado y cardenalato

Obispo titular de Petacomia y administrador apostólico de Solsona

El 10 de noviembre de 1913, fue preconizado obispo titular de Petacomia y administrador apostólico de Solsona por el Papa San Pío X. Recibió la consagración episcopal el 26 de abril de 1914 en la Catedral de Tarragona de manos de Antolín López Peláez, nuevo arzobispo de Tarragona, que fue asistido por Ramón Barberá y Boada, entonces administrador apostólico de Ciudad Rodrigo, y por Ramon Guillamet, entonces obispo de Córdoba. Tomó posesión de su sede por poder, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Solsona el 24 de mayo de 1914. El 20 de diciembre de 1914 fue elegido senador en representación de la provincia eclesiástica de Tarragona.

Uno de sus principales desvelos fue el seminario diocesano. Le preocupaba la formación de los futuros sacerdotes. Por eso visitaba con frecuencia las clases, presidía los exámenes y trataba de conocer a todos los alumnos, llamándolos por su nombre. Además, fundó una cátedra de sociología en el Seminario Diocesano de Solsona. También le preocupaba la llamada "cuestión social", por lo que favoreció la creación de los sindicatos agrícolas. Además, recorrió varias veces la diócesis en visita pastoral. En abril de 1917 realizó su primera visita ad limina a Roma, donde departió con el Papa Benedicto XV.

En 1918 una grave epidemia de gripe azotó diversas zonas de la diócesis, por lo que el obispo, acompañado únicamente de un bastón, visitó y recorrió las zonas más afectadas para llevar consuelo espiritual y los sacramentos a las personas más afectadas.[6]

Arzobispo de Tarragona y cardenal

Fue preconizado arzobispo de Tarragona el 7 de mayo de 1919 por el Papa Benedicto XV. Recibió el palio arzobispal el 3 de julio y tomó posesión de la sede por poder el 4 de diciembre, haciendo su entrada solemne en la archidiócesis el 21 de diciembre de 1919.

Una de sus principales preocupaciones en Tarragona, como en Solsona, fue la formación del clero. Nombró catedráticos y profesores del Seminario Conciliar de Tarragona a sacerdotes que se habían formado en universidades de prestigio. A los estudiantes más prometedores los envió a cursar sus estudios en las más importantes universidades eclesiásticas y civiles del momento: la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, el Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana de Roma, la Escuela Diplomática del Archivo Vaticano, la Universidad de París, la Universidad de Friburgo (Suiza), la Universidad de Bruselas, la Universidad de Madrid, etc. Cuando, con el advenimiento de la Segunda República española (1931), la archidiócesis se vio en apuros económicos, vendió su coche para poder pagar las becas de sus estudiantes. Defensor de la predicación en catalán, su preocupación por la cultura le llevó a fundar la Biblioteca, el Museo y el Archivo de la archidiócesis tarraconense, gracias a lo cual fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia en mayo de 1920.[7]

Fue creado cardenal en el consistorio público del 7 de marzo de 1921 por el Papa Benedicto XV, con el título de cardenal presbítero de Santa Sabina. Ya como cardenal participó en el cónclave de 1922 en el que fue elegido Pío XI.

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) fue objeto de críticas por parte de la derecha españolista por su defensa de la lengua catalana y su uso en los oficios religiosos. Aunque trataron de separarle de su diócesis, sin éxito, sí consiguieron que la Santa Sede prohibiese el uso del catalán en la predicación. El 24 de mayo de 1925 protestó ante el Papa Pío XI por la política del Directorio militar de Primo de Rivera de no nombrar obispos catalanes para las sedes catalanas: "El gobierno español no presenta obispos catalanes por motivos políticos; a lo que debe oponerse decididamente la Santa Sede".[8] Un año antes, en 1924, había redactado una carta pastoral que fue publicada (7 de marzo) como pastoral conjunta del episcopado catalán, en la que recordaba la doctrina de la autonomía y libertad de la Iglesia frente al poder civil, apoyándose en la encíclica Immortale Dei (1885) del Papa León XIII. Desde el año 1925, ya con el Directorio civil de Primo de Rivera, la campaña de difamación desatada por el gobierno contra Vidal i Barraquer se recrudeció.

Al proclamarse la Segunda República española (abril de 1931) y al ser expulsado poco después el cardenal y arzobispo de Toledo Pedro Segura (junio de 1931) fue una de las figuras más significadas de la Iglesia española, mostrando su disposición al reconocimiento del régimen republicano, sin perjuicio de la defensa de las posturas de la Iglesia, en caso de que sus intereses fuesen menoscabados o atacados.[9]

Al estallar la Guerra civil española (julio de 1936) se encontraba en Barcelona, partiendo de inmediato a Tarragona. Se refugió en el Monasterio de Poblet. Allí fue detenido por milicianos de la FAI y conducido a Barcelona, donde fue salvado in extremis del fusilamiento por el coronel de la Guardia Civil -posteriormente general- Antonio Escobar Huerta. La intervención personal del consejero Ventura Gassol del gobierno de la Generalidad de Cataluña encabezado por Lluís Companys consiguió su liberación y su traslado a Italia, traslado debido a que en las circunstancias extraordinarias que vivía Barcelona el único consulado que pudo tramitar la salida fue el italiano, aunque el cardenal había expresado su deseo de marcharse a través del consulado francés o el británico.

Exilio

Se negó a firmar la Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España, publicada el 1 de julio de 1937, que había sido redactada, a instancias de Francisco Franco, por Isidro Gomá, arzobispo de Toledo, con la colaboración de Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá, y de Enrique Pla y Deniel, entonces obispo de Salamanca; y que fue firmada por la práctica totalidad de los obispos españoles. Su negativa a firmar la carta se basó en dos argumentos: que era un documento "propio para propaganda... poco adecuado a la condición y carácter de quienes han de suscribirlo" y al que "se le dará una interpretación política por su contenido y por algunos datos o hechos en él consignados"; y en segundo lugar, porque su publicación podría empeorar la difícil situación que ya vivían los eclesiásticos que se hallaban en la zona republicana. También aducía el cardenal el origen del documento, complacer la petición del general Franco, pues juzgaba peligroso "aceptar sugerencias de personas extrañas a la jerarquía en asuntos de su incumbencia". Pero la razón fundamental de la negativa del cardenal Vidal y Barraquer fue que "creía que en aquella guerra fratricida la Iglesia no debía identificarse con ninguno de los dos bandos, sino más bien hacer obra de pacificación. Así lo exponía repetidamente en sus cartas al cardenal Pacelli, Secretario de Estado".[10]

Por todo ello, la dictadura no le permitió el regreso a su sede e incluso presionó a la Santa Sede para que le obligase a renunciar, cosa que no fue aceptada por los papas Pío XI y Pío XII. Es más, Pío XII le pidió a Franco que autorizase su vuelta a Tarragona y Franco se negó.

Muerte

Trasladado a Suiza ante la ocupación alemana, falleció en 1943, en la ciudad de Friburgo. Inicialmente, fue enterrado en un monasterio cartujo en Valsainte, aunque en mayo de 1978 sus restos se trasladaron a la Catedral de Tarragona, donde está enterrado. Hay en la cripta un lugar reservado para el que fue su obispo auxiliar en la archidiócesis mientras estaba en el exilio, Manuel Borrás, asesinado en la Guerra Civil, pues se tiene la esperanza de encontrar sus restos y dejarlos reposar junto a los del cardenal.

Distinciones

Obras

Opúsculos:

Cartas pastorales:

  • Carta Pastoral del... Cardenal Arzobispo de Tarragona con motivo del XV Centenario de la definición dogmática de la Maternidad Divina de María y del VI de la consagración del templo metropolitano y primado (Tarragona, 1931).

Correspondencia:

En los últimos años ha sido publicada la correspondencia del cardenal Vidal y Barraquer, cartas y otros documentos, que envió a otras personas o instituciones:

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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