Xenoglosia

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La xenoglosia es un fenómeno paranormal, que corresponde a la habilidad de poder hablar o escribir un lenguaje no familiar, totalmente ajeno, para un individuo. Existen casos comprobados de xenoglosia mediante notarios y personas certificadas, expertas en sus respectivos campos de medicina, neurología, lingüística, etcétera, donde se verificó y documentó que las personas que hablaron estos idiomas, actuales como el hebreo y el yiddish, y antiguos, lenguas muertas como latín y arameo y otros, no sólo no han tenido contacto alguno con dichas lenguas, sino que además se trató de personas sin siquiera acceso o posibilidad de estudiar tales idiomas. Sin tal acceso, los individuos exhibieron un perfecto y fluido manejo de los mismos, con toda su estructura verbal y gramatical, probando una sapiencia humanamente imposible de tener de repente, de un momento a otro, sino que por el contrario, les llevaría sin duda mucho tiempo de aprender.

Se trató, muchas veces, de personas humildes y de zonas rurales, de geografías más o menos alejadas de centros educativos y con evidente poca o nula instrucción, sin formación académica, que de golpe, de la noche a la mañana, hablaron tales lenguas enteramente desconocidas para ellas, sin defecto alguno. También se las ha visto escribir, por ejemplo, no sólo en hebreo, sino a todo esto, sin ver la hoja en que lo hacían. Y el texto resultante, por si faltara más dato impresionante al respecto, estaba bien escrito. Nada torpemente trazado.

La xenoglosia no se debe confundir con la glosolalia y el don de lenguas, pues estos aunque similares son tres cosas diferentes, desde el punto de vista científico y de fe.[1]

Este término fue acuñado en el siglo XX por el fisiólogo francés Charles Richet (1850-1935).

En griego se escribe ξενογλωσσία (ksenoglossía), del griego xenós (‘extranjero’ o ‘extraño’), y glossa (‘idioma’).

Tipos de xenoglosia

Existen dos tipos de xenoglosia:

  • Recitativa: la forma más común; el individuo dice palabras pero no entiende lo que habla, ni es capaz de conversar en este idioma.
  • Sensitiva o consciente: la persona puede llevar a cabo una conversación en un idioma nunca antes aprendido o conocido.[1]

Un caso de xenoglosia sensitiva fue el del «príncipe Galitzin», un mesmerista que hipnotizó a una mujer alemana que comenzó a contar su vida en el siglo XVIII.[1]

Explicaciones de la xenoglosia

Fuera del ámbito religioso judeocristiano, la xenoglosia se asocia generalmente con la personalidad múltiple, el delirio, el sueño, la regresión a vidas pasadas, la telepatía con otra persona viva distante y a la mediumnidad, por el presunto contacto con seres humanos muertos.[1]

Dentro del cristianismo, este fenómeno preternatural se atribuye a seres demoníacos. Como tienen una naturaleza e intelecto abrumadoramente superior al ser humano, y existen desde antes del inicio de la humanidad, conocen a total perfección todos los idiomas y dialectos del mundo y pueden hablarlos sin dificultad.

Personalidad múltiple

Otra explicación de este fenómeno son los trastornos disociativos, particularmente la personalidad múltiple.[2]

En 1791, Eberhard Gmelin (1751-1809) publicó el primer caso de personalidad múltiple: una paciente alemana que podía hablar francés sin haberlo estudiado. Aparentemente no existía manera de que hubiese aprendido francés. En lugar de caer en el facilismo de aceptar esto como una posesión por un demonio o por el espíritu de un francés muerto, Gmelin buscó las causas naturales del fenómeno, desarrollando la primera descripción científica de este síntoma en una paciente con personalidad múltiple:[2]

En 1895, Sigmund Freud y Josef Breuer publicaron el caso de su paciente Anna O., que hablaba alemán e inglés.[3]

En 1899, T. Flournoy[4] pudo publicar De la India al planeta Marte informó un caso de personalidad múltiple donde su paciente Helen hablaba francés, hindú y un supuesto «idioma marciano». Flournoy descubrió cómo fue posible que aprendiera esos tres idiomas.[4]

En 1920, una mujer estadounidense de nombre Pearl Curran (1883-1937), dictó ―canalizando supuestamente al espíritu de una mujer inglesa muerta llamada Patience Worth― una novela llamada Telka, escrita en inglés medieval. Las personas que la conocían creían que Curran nunca había aprendido ese tipo de inglés.[5]

En 1930, Giovanni Enrico Morselli publicó el caso de la italiana Elena F., víctima de abuso sexual incestuoso, que padecía de personalidad múltiple y podía hablar francés.[4]

En septiembre de 2007, Matěj Kus, un corredor de autos de 18 años proveniente de Pilsen (República Checa), después de un choque automovilístico se levantó y comenzó hablar en inglés. Esta xenoglosia no duró mucho, y el joven corredor de autos tampoco recordaría este episodio.[6][7]

Posesión por espíritus

Algunos escritores también lo han atribuido a casos de posesión demoníaca. Un ejemplo fue el de Anna Ecklund de principios del siglo XX, quien podía hablar y entender un gran número de idiomas,[cita requerida] que antes de estar poseída, nadie sabía que hubiera aprendido.[5]

Infusión del Espíritu Santo

Lenguas de fuego, en el Pentecostés.

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles (perteneciente al Nuevo Testamento de la Biblia cristiana), se cuenta que en la fecha de Pentecostés (‘cincuenta días’ después de Resurrección de Cristo) los doce discípulos principales de Jesús experimentaron la llegada del Espíritu Santo (una de las tres personas de la Santísima Trinidad) quien se les apareció en forma de "lenguas de fuego" sobre la cabeza de cada uno, y entonces pudieron hablar en distintos idiomas.

No se sabe a ciencia cierta cuántos idiomas hablaron estos doce apóstoles, pero la Biblia documenta que los judíos en la diáspora hablaban 17 idiomas diferentes.[8]

Según Refoulé y Lauret, este fenómeno del don de lenguas había sido la antibabel. Babel ―según los judíos que fueron llevados como esclavos a Babilonia―, habría sido el lugar donde los seres humanos habían querido construir una torre tan grande que llegara al Cielo donde habitaba Dios. Según estos escritores, en esa época la humanidad hablaba un idioma único, pero mientras construían la torre de Babel ―lo cual era una muestra de soberbia hacia Dios, llamado Yahvé en el Antiguo Testamento― Dios decidió castigarlos creando varios idiomas diferentes, para que los constructores y albañiles no pudieran entenderse.,[9] por eso Babel significa 'confusión', porque Dios confundió la soberbia humana que, de nuevo, pretendía igualarse a él.

El don de lenguas en contextos cristianos

En la actualidad, existen sectas y movimientos religiosos que creen que este fenómeno místico del don de lenguas (también llamado glosolalia) puede imitarse repitiendo sílabas de manera que nunca genere palabras comprensibles para el hablante. Sería el fenómeno opuesto al don de lenguas mencionado en la Biblia (en que cada apóstol era entendido por un grupo de personas). Algunos resuelven esto mediante un colaborador que «traduce» el sinsentido que articula el hablante.

Reencarnación

Véase también

Referencias

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