Yo vendo unos ojos negros (novela)

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Yo vendo unos ojos negros Ver y modificar los datos en Wikidata
de Alicia Yánez Cossío Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Subgénero Literatura feminista Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana Ver y modificar los datos en Wikidata
País Ecuador Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1979 Ver y modificar los datos en Wikidata
Novelas de Alicia Yánez Cossío
Yo vendo unos ojos negros Ver y modificar los datos en Wikidata

Yo vendo unos ojos negros es una novela de la escritora ecuatoriana Alicia Yánez Cossío,[1] publicada en 1979 por la Casa de la Cultura Ecuatoriana.[2] La obra es una crítica feminista a la sociedad de consumo y a la manipulación de las mujeres por las empresas de productos de belleza.[1] Cuenta la historia de María, una mujer de clase media que en su intento por independizarse enfrenta condiciones adversas, por las cuales empieza a trabajar como vendedora de cosméticos.[3] Su historia retrata la condición de la «mujer necesitada» en la sociedad latinoamericana de su época.[1][2]

El título proviene de una canción popular chilena. Además, de acuerdo a la autora, también hace referencia al engaño con el cual las vendedoras convencen a las mujeres a las que ofrecen sus mercancías. La idea de vender superficialidad, es un concepto personificado en la novela por la firma neoyorkina de belleza Christine Farrow.[4]

María es una mujer de clase media que, luego de haber vivido por años bajo la sombra de su esposo,[3] comienza a cuestionarse la posición de las mujeres en la sociedad.[5] A medida que analiza las injusticias y desventajas que sufren por su género, se da cuenta de la magnitud del problema. Cuando ve lo inmaduro y aburrido que realmente era su esposo, decide mandarlo de regreso con su madre y buscar empleo. Sin embargo, la tarea resulta más difícil de lo que María había anticipado,[4] especialmente por no haber ido a la universidad y por el estigma que representaba el ser una mujer separada de su esposo.

Luego de revisar los clasificados decide aplicar a un anuncio, del que posteriormente la contactan. Al llegar se encuentra con decenas de mujeres que también buscaban el empleo, aunque ninguna sabía a ciencia cierta en qué consistía. Durante las pruebas les piden contestar una lista interminable de preguntas absurdas que no parecen tener nada que ver con medir habilidades para un trabajo. Poco a poco el grupo se reduce y María queda entre las escogidas. Santos de León, un hombre que las trata con condescendencia y que resulta ser el jefe, les revela entonces en qué consiste el trabajo: venta puerta a puerta de productos de belleza de la firma neoyorquina Christine Farrow. Nadie sabe cómo reaccionar, pero las comisiones que de León les promete las convence. Al día siguiente comienzan el entrenamiento, en que de León las hace memorizar las mejores técnicas para adular (o hacer dudar de sus esposos) a las posibles clientas y asegurar ventas. María odia el trabajo, pero la falta de dinero la obliga a persistir.

María y el resto de sus compañeras, cuyas vidas y necesidades son mostradas a lo largo de la trama, viven toda clase de disparatadas situaciones en sus recorridos diarios de ventas.[6] Sin embargo, con el tiempo empiezan a desanimarse al constatar que el esfuerzo de su trabajo enriquecía una empresa que solo veía a las mujeres como fuentes de dinero. María decide renunciar y buscar otro trabajo, mientras sueña con un mundo en que mujeres y hombres construyeran juntos una sociedad más justa para todos.[7]

Escritura

Alicia Yánez Cossío en 2014.

La idea original de la novela tiene su origen en la propia vida de la autora. Cuando ella y su esposo se mudaron a Ecuador luego de vivir una temporada en Cuba, pasaron por momentos económicos difíciles, por lo que comenzaron a trabajar como vendedores puerta a puerta de libros. Para entrenarse tuvieron que seguir distintos cursos. A su esposo le fue muy bien y pronto se convirtió en vendedor estrella. Yánez, en cambio, fracasó rotundamente, dado que solo logró vender un ejemplar, que fue comprado por una amiga que conocía de sus problemas económicos. Una situación similar forma el arco argumental de la novela, donde un grupo de mujeres necesitadas son entrenadas para vender cosméticos.[1]

La decisión de escribir la obra con un enfoque feminista nació luego del disgusto que le produjeron los ataques que recibió su novela Bruna, soroche y los tíos (1973) por parte de escritores varones a los que había derrotado con dicha obra en el concurso de literatura Ismael Pérez Pazmiño, de diario El Universo, y que acusaron a Yánez de haber plagiado la novela Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez.[8]

Temas centrales

Adaptación televisiva

Referencias

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