Ángel Velarde y Bustamante
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por José Fernández Díaz de la Madrid, obispo de Cartagena de Indias
| Ángel Velarde y Bustamante | ||
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21.er Obispo de Popayán | ||
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15 de septiembre de 1788-6 de julio de 1809 (20 años y 294 días) | ||
| Predecesor | Jerónimo Antonio de Obregón y Mena | |
| Sucesor | Salvador Jiménez de Enciso y Cobos Padilla | |
| Información religiosa | ||
| Ordenación episcopal |
1 de mayo de 1789 por José Fernández Díaz de la Madrid, obispo de Cartagena de Indias | |
| Iglesia | Católica | |
| Información personal | ||
| Nombre | Ángel Velarde y Bustamante | |
| Nacimiento |
3 de marzo de 1746 Queveda, Cantabria, | |
| Fallecimiento |
6 de julio de 1809 (63 años) Asunción de Popayán, Virreinato de la Nueva Granada, | |
Ángel Velarde y Bustamante (Queveda, 3 de marzo de 1746-Asunción de Popayán, 6 de julio de 1809) fue un sacerdote y prelado católico español que ejerció como vigésimo primer obispo de Popayán desde 1788 hasta su muerte.[1]
Origen
Ángel Velarde y Bustamante nació el 3 de marzo de 1746 en la población de Quevedo (o Queveda), en Cantabria, que era jurisdicción de la diócesis de Santander,[2] poco se sabe de su familia y sus primeros años, se tiene constancia que ya entrado en su vida clerical recibió la dignidad de arcediano de Carriónde la santa iglesia catedral de Palencia.[1]
Episcopado
El 15 de septiembre de 1788, mientras ejercía como canónigo en Palencia, fue presentado como candidato a gobernar la diócesis de Popayán,[3] que para momento llevaba desde 1785 en periodo de sede vacante tras la muerte del ilustre señor Jerónimo de Obregón y Mena.
En diciembre de 1788 fue oficialmente electo y preconizado por su santidad papa Pio VI.[1] Tras arribar al Nuevo Mundo, fue ordenado obispo el 1 de mayo de 1789 de manos de José Fernández Díaz de LaMadrid, obispo de Cartagena de Indias,[4] tomó posesión de su diócesis en junio del mismo año, por medio de su procurador don Francisco Antonio Boniche y Luna,[1] entrando a la ciudad de Popayán en el 6 de julio de 1789.[5]
Su gobierno episcopal se caracterizó por la ejecución de múltiples visitas pastorales a su extenso territorio; la primera, se documenta inmediatamente después de su llegada a la ciudad hacia el año de 1791, en el contexto de una crisis crónica que comprometía un posible fraccionamiento de la diócesis, especialmente en el norte de la provincia de Antioquia,[6] se cuenta que empleó más de tres años, confirmando a más de cien mil personas.[1] Durante este viaje, se recuerda su paso por la aldehuela de San Pedro de los Milagros el 17 de febrero de 1792, donde declaró solemnemente como única y principal patrona a Nuestra Señora de Regla.[7]
Se opuso tenazmente a la erección de una sede eclesiástica en la provincia de Antioquia, debido a que se afectaban gravemente las rentas del episcopado de Popayán. No obstante, durante su mandato se consumó la fundación de la nueva diócesis de Antioquia por Pio VII el 31 de agosto de 1804, recibiendo gran parte de su territorio desmembrado de la provincia de Popayán.[8] Sin embargo, el 14 de enero de 1808 monseñor Velarde y Bustamante consiguió crear la parroquia de Amagá, siendo nombrado como primer párroco José Joaquín de Escobar el 3 de mayo de 1808 quien venía ejerciendo como párroco de Santa Bárbara.[5]
Entre las obras que realizó en la ciudad de Popayán, se destacan:
- La planificación de la construcción de la tercera y actual catedral de Popayán, con planos y mapas solicitados a España en 1788 por un precio de mil pesos a la Academia de San Fernando de Madrid, además de contar con la inapreciable colaboración del arquitecto español Antonio García,[9] sin embargo, debido a problemas por el valor y por el tiempo, el proyecto terminó en manos del presbítero payanés Marcelino Pérez de Arroyo.
- La reconstrucción del Real Seminario de San Francisco de Asís de Popayán en 1789 con un presupuesto de veinte mil pesos,[1] que se encontraba en deterioro por la reciente expulsión de los jesuitas en 1767[10] y el sismo (del señor Obregón) de 1785.
- Se le recuerda por ser celoso de la inmunidad eclesiástica y sumamente caritativo, dado que destinaba la mayor parte de sus rentas en socorrer a los pobres y a las familias vergonzantes de la ciudad, haciéndola descender discretamente por un balcón de la casa episcopal.[9] A honor de su benevolencia se le dedicó un poema lírico conocido como Oda.[11]
Fallecimiento
Durante sus últimos años de vida se había planteado renunciar a la diócesis y retirarse a vivir a un convento de benedictinos en España reuniendo diez y seis mil pesos, en mil onzas selladas.[9] Sin embargo, falleció en Popayán el 6 de julio de 1809 a las 11 de la mañana,[2] fue sepultado en las bóvedas de la Iglesia de San José que servía como catedral pro tempore, para lo cual fue necesario exhumar el cuerpo de su predecesor Jerónimo de Obregón y Mena, siendo sepultado en aquel mismo lugar el día 9 del mismo mes.[1]
Tras su muerte la diócesis entró en un periodo de sede vacante hasta 1816 (6 años y 245 días), la segunda más prolongada en la historia de esta sede episcopal tras la vivida entre 1645 a 1658; debido a que el virreinato de Nueva Granada y el imperio español entraron en una profunda crisis por la independencia de Colombia y las guerras napoleónicas.
