Ángela de Carranza

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Nombre religioso Ángela de Dios Ver y modificar los datos en Wikidata
Ocupación Místico Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activa 1665-1694
Ángela de Carranza
Información personal
Nombre religioso Ángela de Dios Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento c. 1641 Ver y modificar los datos en Wikidata
Intendencia de Córdoba del Tucumán (Virreinato del Perú, Imperio español) Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Místico Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activa 1665-1694

Ángela de Carranza, también conocida como Ángela de Dios (Córdoba del Tucumán, Virreinato del Río de la Plata, entre 1641 y 1642 – después de 1694),[1][2][3] fue una beata agustina acusada por la Inquisición de Lima en 1689. 

Carranza fue hija legítima de Alonso de Carranza y Mudarra, de origen español, y Petronila de Luna y Cárdenas, de origen rioplatense.[1] En su ciudad natal, pertenecía a un grupo social superior del mundo virreinal,[1] pero con unos 25 años se trasladó a la Ciudad de los Reyes, donde se instaló en 1665. Fue en este momento cuando su situación económica se tornó contraria a la situación que vivía en Tucumán.[2]

Allí comenzó sus prácticas como beata y se apellidó a sí misma Ángela de Dios.[4] Empezó a escribir sobre sus revelaciones en 1673, por lo que aumentó su fama de santa e inspirada. Le atribuían el poder de practicar milagros y muchas personas creían que curaba toda especie de males.[3] En 1688, había escrito 543 cuadernos (unos 7500 folios) de visiones, explicaciones místicas y tratados teológicos.[2]

Fue acusada por la Inquisición de Lima y en 1689 tuvo su primera audiencia. En 1694 fue condenada y encerrada en el beaterio de Nuestra Señora de las Mercedes, sometida a penitencia.[1][5]

La época beata

En Lima, eligió al fraile agustino Bartholomé de Ulloa para tenerle obediencia, después de oír voces que le parecieron ser las de Dios. Solo hablaba de estas materias con el fraile y es entonces cuando se inició a la escritura de sus revelaciones. Se mantuvo en esta línea aproximadamente 15 años, tiempo en el que también compartió sus experiencias con otros frailes.[1] En esta época también escribió el diario místico en el que revelaba el misterio de la Inmaculada Concepción, algo que se volvería posteriormente en su contra al ser dichas proposiciones calificadas de heréticas.[1]

Al hacerse públicas sus revelaciones, llegó a alcanzar una reputación poderosa como santa, aunque temporal. Comenzó a regalar y vender rosarios, velas, cuentas, campanillas y romero, todos bendecidos, suponiendo que daban ciertos privilegios. En sus visiones, afirmaba conocer el purgatorio, y haber visitado el infierno donde había debatido con los demonios. Anunciaba desgracias y buenaventuras.[1][3][4]

Proceso judicial y condena

Referencias

Bibliografía

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