Acción Democrática
partido político venezolano
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Acción Democrática (AD) es un partido político venezolano fundado el 13 de septiembre de 1941, tradicionalmente identificado con la socialdemocracia y el nacionalismo venezolano. Surgido de las organizaciones políticas formadas por integrantes de la Generación del 28, fue el primer partido moderno de masas de Venezuela y una de las principales organizaciones políticas del país durante el siglo XX.[10][11]
Rubén Limas (dirección reconocida por el CNE)[2]
José Bernabé Gutiérrez (dirección reconocida por el CNE)[2]
| Acción Democrática | ||
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| Presidente |
Isabel Carmona de Serra (dirección en resistencia)[1] Rubén Limas (dirección reconocida por el CNE)[2] | |
| Secretario/a general |
Henry Ramos Allup (dirección en resistencia)[3] José Bernabé Gutiérrez (dirección reconocida por el CNE)[2] | |
| Fundación | 13 de septiembre de 1941 (84 años) | |
| Eslogan | Pan • Tierra • Trabajo | |
| Ideología |
Socialdemocracia[4][5] Históricamente: Nacionalismo revolucionario[6] | |
| Posición | Centroizquierda | |
| Coalición |
Plataforma Unitaria Democrática (dirección en resistencia)[7] Alianza Democrática (dirección reconocida por el CNE)[8] | |
| Sede | Calle Los Cedros, edificio Rómulo Betancourt, La Florida, Caracas | |
| País |
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| Colores | Blanco | |
| Organización juvenil | Juventud Acción Democrática (JAD) | |
| Organización armada | Milicias de AD (1945-1948) | |
| Afiliación internacional | Internacional Socialista[9] | |
| Afiliación regional | Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina | |
| Sitio web | acciondemocratica.org.ve | |
AD participó junto con sectores militares en el derrocamiento de Isaías Medina Angarita en 1945 y encabezó el gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno, durante el período conocido como el Trienio Adeco. Tras la elección de Rómulo Gallegos como presidente en 1947, el partido fue ilegalizado y perseguido por la dictadura militar establecida en 1948. Restablecida la democracia en 1958, fue uno de los firmantes, junto con Copei y Unión Republicana Democrática, del Pacto de Puntofijo, destinado a asegurar el reconocimiento de los resultados electorales y la estabilidad del nuevo régimen democrático.[10]
Entre 1958 y 1993, AD fue la principal fuerza política de la democracia venezolana y ejerció la presidencia durante veinticinco años no consecutivos, bajo los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi. En ese período se consolidó como una organización nacional, disciplinada y de amplia base social, con una estructura que se extendía por sindicatos, asociaciones profesionales, organizaciones campesinas, movimientos estudiantiles y comunidades locales. El partido mantuvo una influencia predominante en la Confederación de Trabajadores de Venezuela y desarrolló extensas redes de intermediación, patronazgo y distribución de recursos públicos.[11][12]
Su penetración en la administración pública y su capacidad para articular demandas sociales contribuyeron inicialmente a la estabilidad del sistema democrático, pero también favorecieron la partidización del Estado, el clientelismo y la formación de una burocracia interna crecientemente centralizada. Estos factores, sumados a las disputas entre sus facciones, la crisis económica y el deterioro de la confianza en los partidos tradicionales, contribuyeron a su pérdida de apoyo durante las décadas de 1980 y 1990.[11][13]
Electoralmente, AD tuvo sus principales bastiones históricos en los estados llaneros, el nororiente, Guayana y los sectores de ingresos medios bajos y bajos de las mayores áreas urbanas. Aunque dejó de ejercer la presidencia tras la destitución de Carlos Andrés Pérez en 1993, continuó siendo una fuerza relevante y obtuvo la mayor votación parlamentaria y regional en 1998. Posteriormente pasó a integrar las principales coaliciones opositoras a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En las elecciones parlamentarias de 2015 obtuvo veinticinco diputados dentro de la Mesa de la Unidad Democrática, convirtiéndose en una de las mayores fuerzas de la mayoría opositora.
Desde 2020, la dirección de AD se encuentra dividida. Una facción encabezada por Henry Ramos Allup, denominada Acción Democrática en Resistencia, sostiene la continuidad de las autoridades partidistas elegidas antes de la intervención judicial. Paralelamente, el Tribunal Supremo de Justicia suspendió a esa dirección y entregó el control de la tarjeta electoral, los símbolos y los bienes del partido a una junta directiva ad hoc encabezada por José Bernabé Gutiérrez. Aunque el tribunal declaró concluido el proceso de reestructuración en 2022, ambas facciones han continuado actuando separadamente y atribuyéndose la representación de la organización.
Historia
Antecedentes y fundación
Los orígenes de Acción Democrática se remontan a la oposición estudiantil contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. En febrero de 1928, un grupo de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, posteriormente conocido como la Generación del 28, protagonizó manifestaciones contra el régimen. Entre sus integrantes se encontraban Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Andrés Eloy Blanco y otros dirigentes que tendrían una participación destacada en la política venezolana durante las décadas siguientes. La represión de las protestas condujo al encarcelamiento o al exilio de varios de ellos y favoreció la formación de una nueva generación política civil, opuesta al predominio de los caudillos militares.[14]

En marzo de 1931, Betancourt y otros exiliados venezolanos suscribieron en Colombia el Plan de Barranquilla, documento que combinaba un análisis de la estructura económica y social del país con un programa de lucha contra el gomecismo. El plan propugnaba, entre otros objetivos, la eliminación del caudillismo militar, la ampliación de las libertades políticas, la convocatoria de una asamblea constituyente, la reforma agraria y una mayor intervención del Estado en la economía. Sus firmantes constituyeron la Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI), considerada uno de los antecedentes políticos más remotos de Acción Democrática.[14][15]
Tras la muerte de Gómez en diciembre de 1935 y el inicio del gobierno de Eleazar López Contreras, varios de los exiliados regresaron a Venezuela y participaron en la creación del Movimiento de Organización Venezolana (ORVE). La organización fue presentada públicamente en marzo de 1936 y reunió a intelectuales, estudiantes, profesionales y antiguos opositores al gomecismo. Sin embargo, el endurecimiento de la política gubernamental y la aprobación de normas restrictivas contra las organizaciones consideradas revolucionarias condujeron a su disolución e ilegalización.[16]
En octubre de 1936, dirigentes procedentes de ORVE y de otras agrupaciones opositoras impulsaron la constitución del Partido Democrático Nacional (PDN), concebido como una organización amplia de izquierda democrática y de alcance nacional. El gobierno de López Contreras negó su legalización, por lo que el PDN continuó funcionando clandestinamente mediante una red de células y comités regionales. Durante ese período, Betancourt y sus colaboradores desarrollaron una estructura centralizada y disciplinada, orientada a incorporar a trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales y sectores medios a una organización política permanente.[16][14]
La apertura política promovida por el presidente Isaías Medina Angarita permitió que los dirigentes del PDN iniciaran en 1941 la organización de un partido legal. En las elecciones presidenciales indirectas de ese año respaldaron la candidatura simbólica del escritor Rómulo Gallegos, quien obtuvo trece votos en el Congreso frente a la candidatura oficial de Medina Angarita. La postulación permitió al grupo presentar públicamente su programa y proyectarse como una alternativa nacional al oficialismo.[17]
El partido fue legalizado con el nombre de Acción Democrática en 1941 y celebró su primer acto público nacional el 13 de septiembre de ese año en el Nuevo Circo de Caracas. Gallegos fue escogido como presidente de la organización y Betancourt como secretario general. Entre sus dirigentes fundadores figuraron también Andrés Eloy Blanco, Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Valmore Rodríguez, Gonzalo Barrios, Leonardo Ruiz Pineda y Luis Lander. Desde sus primeros años, AD se definió como una organización democrática, nacionalista, policlasista y de masas, y emprendió una rápida expansión territorial mediante la creación de seccionales, comités locales y organizaciones sindicales, campesinas, juveniles y profesionales.[17][16]
Revolución de Octubre y Trienio Adeco (1945-1948)
Durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, Acción Democrática exigió la instauración del sufragio universal, directo y secreto para la elección del presidente de la República. En 1945, el partido acordó respaldar la candidatura presidencial de Diógenes Escalante, seleccionada por Medina para sucederlo. Dirigentes adecos, entre ellos Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, negociaron con Escalante su apoyo a cambio del compromiso de impulsar una reforma electoral que permitiera la elección presidencial directa. De este modo, su candidatura llegó a representar una fórmula de entendimiento entre el oficialista Partido Democrático Venezolano y la principal fuerza opositora.[18] La candidatura de Escalante fue retirada después de que manifestara un grave deterioro de su salud mental. Medina promovió entonces al ministro Ángel Biaggini, pero Acción Democrática rechazó esta nueva postulación al considerar que no ofrecía garantías suficientes para ejecutar la reforma política previamente convenida. El fracaso de las negociaciones para encontrar otro candidato de consenso y la negativa del gobierno a introducir la elección presidencial directa profundizaron la ruptura entre AD y el medinismo.[19]

El 18 de octubre de 1945, unidades militares sublevadas y militantes de Acción Democrática derrocaron al gobierno de Medina. Tras el triunfo del movimiento se constituyó una Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Betancourt e integrada por cuatro representantes de AD, dos oficiales de las Fuerzas Armadas y el médico independiente Edmundo Fernández Marquis. La participación del partido en el derrocamiento de un gobierno que había iniciado una apertura política gradual se convirtió posteriormente en uno de los episodios más controvertidos de su historia.[20][21]
La junta anunció que su objetivo principal sería convocar elecciones mediante sufragio universal, directo y secreto, y que ninguno de sus integrantes podría postularse en los comicios presidenciales inmediatos. Durante el gobierno provisional se extendió el derecho al voto a las mujeres y a los ciudadanos analfabetos mayores de dieciocho años, se promovió la organización sindical y campesina y se amplió la intervención estatal en la educación, la industria y la actividad petrolera. Acción Democrática utilizó asimismo su acceso al gobierno para extender rápidamente su organización territorial y consolidar vínculos con sindicatos, asociaciones campesinas, estudiantes y sectores urbanos populares.[21][22]
En las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente de 1946, primeras realizadas mediante sufragio universal en Venezuela, AD obtuvo una amplia mayoría. La Constituyente, presidida por Andrés Eloy Blanco, aprobó la Constitución de 1947, que estableció la elección directa del presidente y del Congreso, reconoció el sufragio universal y amplió los derechos políticos y sociales. La superioridad electoral de AD, unida a su control del gobierno provisional y a su rápida expansión organizativa, dio origen durante el trienio a un sistema de partido predominante.[23][21]

En las elecciones generales de diciembre de 1947, el candidato de AD, Rómulo Gallegos, obtuvo una amplia mayoría y se convirtió en el primer presidente venezolano elegido mediante sufragio universal, directo y secreto. El partido también alcanzó una mayoría considerable en el Congreso y en las legislaturas estadales. Gallegos asumió la presidencia el 15 de febrero de 1948, mientras Betancourt se retiró formalmente del gobierno y retomó sus funciones en la dirección partidista.[24][21]
El predominio alcanzado por AD generó una fuerte oposición entre sectores empresariales, dirigentes de los partidos minoritarios, antiguos funcionarios medinistas, parte de la Iglesia católica y algunos oficiales de las Fuerzas Armadas. La actuación del Jurado de Responsabilidad Civil y Administrativa, creado para investigar el enriquecimiento de funcionarios de los gobiernos anteriores, fue defendida por AD como una campaña contra la corrupción, pero sus adversarios la consideraron un instrumento de persecución y confiscación política. Estas controversias, junto con el estilo centralizado del partido y la movilización de sectores populares, intensificaron la polarización social y política.[25][26]
Las relaciones entre el gobierno y los oficiales que habían participado en el movimiento de octubre se deterioraron progresivamente. Los militares exigieron a Gallegos la separación de varios dirigentes adecos, mayores garantías para las Fuerzas Armadas y modificaciones en la conducción del gobierno, condiciones que el presidente rechazó. El 24 de noviembre de 1948, un golpe encabezado por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Llovera Páez derrocó a Gallegos, disolvió el Congreso y puso fin al período conocido como el Trienio Adeco. Acción Democrática fue ilegalizada, sus principales dirigentes partieron al exilio y numerosos militantes pasaron a organizar la resistencia clandestina.[26][27]
Clandestinidad y resistencia a la dictadura (1948-1958)

Tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos en noviembre de 1948, Acción Democrática fue ilegalizada y sus principales dirigentes fueron encarcelados, perseguidos o enviados al exilio. Mientras Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y otros miembros de la dirección nacional desarrollaban actividades políticas desde el exterior, el partido mantuvo dentro de Venezuela una organización clandestina basada en células, comités regionales, propaganda y redes de comunicación. La resistencia estuvo acompañada por la actividad de sectores sindicales y estudiantiles vinculados a la organización.[29]
La dirección clandestina fue repetidamente desarticulada por la represión. Leonardo Ruiz Pineda, quien asumió la secretaría general clandestina y reorganizó la estructura interna del partido, fue asesinado por agentes de la Dirección de Seguridad Nacional en octubre de 1952. Sus sucesores Alberto Carnevali y Antonio Pinto Salinas fueron detenidos y murieron bajo custodia o durante operaciones de los organismos de seguridad. La pérdida sucesiva de sus principales dirigentes debilitó considerablemente al aparato interno de AD hacia mediados de la década de 1950.[30][29]
En las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente de 1952, AD permaneció ilegalizada y no pudo presentar candidatos. Parte de su militancia respaldó a la Unión Republicana Democrática, que se convirtió en la principal alternativa electoral frente al oficialista Frente Electoral Independiente. Cuando los resultados parciales indicaron una ventaja opositora, el gobierno suspendió el escrutinio y proclamó la victoria oficialista, tras lo cual Marcos Pérez Jiménez asumió la presidencia provisional.[31]
La represión y el exilio de buena parte de la vieja dirigencia favorecieron asimismo el ascenso de una generación más joven y radicalizada dentro de la estructura clandestina. Algunos estudios señalan que sectores juveniles de orientación marxista llegaron a controlar momentáneamente parte del aparato partidista, aunque Rómulo Betancourt y la dirección en el exilio conservaron su influencia y recuperaron posteriormente el predominio sobre la organización.[32]
En 1957, Acción Democrática participó junto con URD, Copei y el Partido Comunista de Venezuela en la formación de la Junta Patriótica, organización clandestina creada para coordinar la oposición civil a la continuidad de Pérez Jiménez. Las estructuras del partido intervinieron en la movilización política y sindical que precedió a la huelga general de enero de 1958 y a la caída de la dictadura. La experiencia de la clandestinidad reforzó la disciplina interna y llevó a la dirigencia adeca a favorecer, después de 1958, una estrategia de cooperación con otros partidos y sectores sociales para estabilizar el nuevo régimen democrático.[33][34]
Retorno a la democracia y primeras divisiones (1958-1963)

Tras la caída de Marcos Pérez Jiménez en enero de 1958, Acción Democrática recuperó la legalidad y sus principales dirigentes regresaron del exilio. En octubre, AD suscribió con Copei y la Unión Republicana Democrática el Pacto de Puntofijo, mediante el cual los tres partidos se comprometieron a respetar los resultados electorales, defender el régimen constitucional y formar un gobierno de coalición. En las elecciones de diciembre de 1958, Rómulo Betancourt fue elegido presidente y AD obtuvo la mayor representación en el Congreso.[35][36]
El regreso a la legalidad reveló profundas diferencias entre la dirección histórica encabezada por Betancourt y los sectores juveniles que se habían radicalizado durante la clandestinidad. Estos últimos rechazaban la alianza con Copei y URD, criticaban la moderación del gobierno y defendían posiciones cercanas al marxismo y a la Revolución cubana. En 1960, la expulsión de varios de sus dirigentes provocó la primera gran división de AD y la formación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), encabezado, entre otros, por Domingo Alberto Rangel, Américo Martín, Moisés Moleiro y Simón Sáez Mérida.[37][38]
Paralelamente adquirió influencia el denominado grupo ARS, una corriente interna formada desde la década de 1940 y encabezada por Raúl Ramos Giménez. El sector cuestionaba la concentración de decisiones en la vieja guardia, la participación de AD en el gobierno de coalición y lo que consideraba una desviación burocrática y conservadora del partido. Después de la salida de los dirigentes juveniles que fundaron el MIR, el grupo ARS amplió su presencia en los organismos internos y llegó a controlar la mayoría del Comité Ejecutivo Nacional en 1961.[37][39]
La disputa culminó en diciembre de 1961, cuando las dos tendencias celebraron reuniones separadas, se expulsaron mutuamente y reclamaron la representación legal de la organización. El Consejo Supremo Electoral permitió provisionalmente que ambas utilizaran el nombre de Acción Democrática, diferenciándolas como AD-Gobierno, correspondiente a la dirección vinculada con Betancourt, y AD-Oposición, encabezada por Ramos Giménez; la tarjeta blanca tradicional quedó reservada mientras se resolvía el conflicto. Jesús Paz Galarraga, quien había ejercido la secretaría general y mantenido vínculos con sectores críticos, no acompañó finalmente al grupo de Ramos Giménez y permaneció en la dirección mayoritaria.[39][37]
En las elecciones de 1963, AD postuló a Raúl Leoni, mientras AD-Oposición presentó a Ramos Giménez. Leoni obtuvo la presidencia y la organización conservó la primera posición parlamentaria, aunque perdió una parte considerable de los votos alcanzados en 1958 como consecuencia de las escisiones del MIR y el grupo ARS. AD-Oposición obtuvo una representación reducida y posteriormente adoptó el nombre de Partido Revolucionario de Integración Nacionalista.[37]
Gobierno de Leoni y escisión del MEP (1964-1969)

Raúl Leoni asumió la presidencia en marzo de 1964 después de imponerse en las elecciones del año anterior. Acción Democrática continuó siendo la primera fuerza parlamentaria, pero carecía de mayoría absoluta y había perdido parte del apoyo obtenido en 1958 como consecuencia de las escisiones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y de AD-Oposición. Leoni organizó inicialmente un gobierno de coalición con la Unión Republicana Democrática y el Frente Nacional Democrático, conocido como de «Amplia Base», procurando reducir la identificación exclusiva entre el Ejecutivo y el aparato partidista.[40][41]
Durante este período, AD mantuvo una amplia presencia en la administración pública, el movimiento sindical y las organizaciones campesinas y vecinales. Al mismo tiempo, se acentuó la centralización de las decisiones en torno al Comité Ejecutivo Nacional y a la dirigencia histórica encabezada por Rómulo Betancourt. La disciplina interna permitió al partido conservar su cohesión después de las divisiones anteriores, pero también alimentó críticas contra el predominio de la llamada «vieja guardia» y la creciente burocratización de la organización.[42]
Las tensiones se manifestaron durante la selección del candidato presidencial para las elecciones de 1968. El presidente del partido, Luis Beltrán Prieto Figueroa, contaba con un importante respaldo entre las bases y los sectores de izquierda de AD, mientras Betancourt y buena parte de la dirección nacional favorecían la candidatura de Gonzalo Barrios, considerado más cercano a la línea política dominante. La intervención de los organismos nacionales para impedir la postulación de Prieto profundizó el conflicto entre quienes defendían los resultados de las consultas internas y quienes sostenían la autoridad del Comité Ejecutivo Nacional para decidir la candidatura.[42][43]
A finales de 1967, Prieto Figueroa abandonó Acción Democrática junto con Jesús Paz Galarraga y un numeroso grupo de dirigentes y militantes, con quienes fundó el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). La ruptura, considerada la más perjudicial de las sufridas por AD durante la década, privó al partido de parte de su ala izquierda y de dirigentes con una prolongada trayectoria sindical, educativa y parlamentaria. El MEP adoptó un programa de izquierda nacionalista y presentó a Prieto como candidato presidencial.[42][43]
En las elecciones de diciembre de 1968, Barrios fue derrotado por un estrecho margen por Rafael Caldera, candidato de Copei, mientras Prieto obtuvo cerca de una quinta parte de los votos. Aunque AD conservó la mayor representación en ambas cámaras del Congreso, perdió por primera vez la presidencia desde la restauración democrática. En marzo de 1969, Leoni entregó el poder a Caldera, produciéndose la primera transferencia pacífica de la presidencia a un partido opositor en la historia contemporánea de Venezuela.[44]
Oposición y retorno al poder (1969-1974)
Aunque perdió la presidencia en 1968, Acción Democrática conservó la primera representación en el Congreso, mientras el gobierno de Rafael Caldera carecía de mayoría parlamentaria propia. AD reconoció el resultado electoral y pasó por primera vez a ejercer la oposición dentro del sistema democrático establecido en 1958. Desde su posición parlamentaria combinó la crítica al Ejecutivo con acuerdos institucionales destinados a garantizar el funcionamiento del Congreso y la aprobación de determinadas políticas públicas.[45]
La derrota electoral y la escisión del Movimiento Electoral del Pueblo impulsaron una reorganización interna orientada a recuperar la unidad del partido. La selección de la candidatura presidencial para las elecciones de 1973 se resolvió en la Convención Nacional de Acción Democrática de 1972, celebrada el 19 de agosto de 1972 en el Teatro California de Caracas. En ella, Carlos Andrés Pérez, apoyado por Rómulo Betancourt y por una parte importante de la dirección nacional, se impuso a Reinaldo Leandro Mora, representante de otro sector de la dirigencia adeca.[45]
La convención permitió resolver la competencia interna sin una nueva escisión y consolidó a Pérez como figura de relevo dentro de la organización. Aunque pertenecía a la generación histórica del partido y había sido ministro durante el gobierno de Betancourt, su candidatura fue presentada como una renovación del liderazgo adeco frente a la imagen más ortodoxa de Leandro Mora. La campaña, desarrollada bajo el lema «Democracia con energía», combinó la estructura partidista, sindical y comunitaria de AD con un estilo fuertemente personalizado y un uso intensivo de la televisión, las encuestas de opinión, la publicidad política y la asesoría electoral profesional.[45]
El programa electoral de Pérez prometía ampliar la intervención del Estado, redistribuir los ingresos petroleros, acelerar la modernización económica y fortalecer la soberanía nacional sobre los recursos naturales. La candidatura logró reagrupar a buena parte del electorado popular que AD había perdido durante la década anterior y contribuyó a una creciente concentración de la competencia entre Acción Democrática y Copei.[46]
En las elecciones de diciembre de 1973, Pérez fue elegido presidente con el 48,7 % de los votos y AD recuperó la mayoría en ambas cámaras del Congreso. El resultado representó la reunificación electoral del partido después de las divisiones de la década de 1960 y consolidó un sistema bipartidista en el que AD y Copei reunieron conjuntamente la mayor parte de los votos durante los siguientes quince años.[47][46]
Primer gobierno de Pérez y derrota de 1978 (1974-1979)

Durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, Acción Democrática alcanzó uno de los momentos de mayor poder institucional de su historia. Además de controlar la presidencia y ambas cámaras del Congreso, el partido mantuvo una extensa presencia en la administración pública, el movimiento sindical, las organizaciones campesinas y los organismos regionales y locales. El aumento extraordinario de los ingresos petroleros permitió ampliar el gasto público, ejecutar grandes proyectos de desarrollo y extender los mecanismos de distribución de recursos a través del Estado, fortaleciendo también las redes de intermediación y patronazgo vinculadas con la organización.[48][49] La popularidad de Pérez y el acceso de sus colaboradores a los recursos gubernamentales favorecieron la formación de una corriente propia dentro de AD, pero esta no llegó a controlar el aparato partidista. La organización conservó una considerable autonomía frente al presidente, especialmente a través del Comité Ejecutivo Nacional, los burós sectoriales y las estructuras regionales, donde continuaban predominando dirigentes de la vieja guardia y cuadros profesionales del partido. Las tensiones entre el entorno presidencial y la dirección nacional se hicieron visibles durante la selección de la candidatura para las elecciones de 1978.[49]
La mayoría de la dirección nacional, con el respaldo de Rómulo Betancourt, favoreció la candidatura de Luis Piñerúa Ordaz, antiguo secretario general del partido, mientras sectores próximos a Pérez mostraron preferencia por Jaime Lusinchi. La escogencia de Piñerúa evidenció que, pese al peso político alcanzado por el presidente, la maquinaria partidista conservaba capacidad para decidir la sucesión con relativa independencia del Ejecutivo. Piñerúa fue presentado como un dirigente disciplinado, austero y estrechamente identificado con la organización.[50][51]
En las elecciones de diciembre de 1978, Piñerúa fue derrotado por Luis Herrera Campíns, candidato de Copei. AD perdió la presidencia y quedó ligeramente por debajo de Copei en la votación parlamentaria, aunque conservó la mayor cantidad de diputados por efecto de la distribución de escaños. La derrota fue atribuida tanto al desgaste del gobierno y a la percepción de que los abundantes ingresos petroleros no habían producido beneficios proporcionales para la población como a las divisiones internas y a la dificultad de Piñerúa para proyectarse como un candidato carismático frente a la campaña de Herrera. Pese al resultado, AD continuó siendo una de las dos principales fuerzas del sistema político venezolano.[52][53]
Oposición y retorno con Lusinchi (1979-1984)
Después de la derrota presidencial de 1978, Acción Democrática continuó siendo una de las principales fuerzas del Congreso, pero sufrió un nuevo revés en las elecciones municipales de 1979, en las que Copei obtuvo una clara ventaja nacional. El resultado profundizó la revisión interna de la estrategia del partido y reforzó la necesidad de recomponer sus estructuras territoriales, recuperar la disciplina de la militancia y presentar una dirección menos asociada con el desgaste del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.[54]
La reorganización favoreció el ascenso de Jaime Lusinchi, dirigente de larga trayectoria que había sido diputado, senador y secretario general de AD. En la XXI Convención Nacional, celebrada en marzo de 1981, fue elegido secretario general mediante un acuerdo entre las principales corrientes internas. Su escogencia permitió equilibrar a la dirección tradicional vinculada con Rómulo Betancourt y a los sectores próximos a Pérez, sin que ninguno de ellos controlara por completo la organización.[55][54]
El deterioro económico durante el gobierno de Luis Herrera Campíns, particularmente después de la devaluación monetaria de febrero de 1983, debilitó considerablemente a Copei y favoreció la candidatura adeca. Lusinchi desarrolló una campaña centrada en el malestar social y en la promesa de recuperar la estabilidad económica, mientras AD movilizó su extensa estructura territorial, sindical y electoral. La campaña presentó al candidato como una figura conciliadora y cercana, menos vinculada con las pugnas entre las principales corrientes históricas del partido.[56]
En las elecciones de diciembre de 1983, Lusinchi fue elegido presidente con el 56,7 % de los votos, la mayor proporción obtenida hasta entonces por un candidato desde 1958. Acción Democrática alcanzó además la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso, con lo que recuperó simultáneamente el control del Ejecutivo y del Legislativo. El resultado reflejó tanto el voto de castigo contra el gobierno de Herrera como la persistencia de la capacidad organizativa y electoral de AD, que regresó al poder después de cinco años en la oposición.[57][56]
Gobierno de Lusinchi y fortalecimiento del aparato partidista (1984-1988)
El amplio triunfo electoral de 1983 otorgó a Acción Democrática el control de la presidencia, una mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso y una extensa representación municipal. Durante el gobierno de Jaime Lusinchi, el partido incrementó su influencia sobre la administración pública y los organismos estatales, al incorporarse numerosos dirigentes y militantes adecos a cargos gubernamentales. Este proceso reforzó las redes de patronazgo ya existentes y estrechó la relación entre la estructura partidista y la distribución de empleos, contratos y beneficios públicos.[58][59]
Una de las manifestaciones más visibles de esta política fue la designación como gobernadores de varios secretarios generales seccionales de AD. Como los gobernadores eran todavía nombrados directamente por el presidente de la República, la acumulación de la dirección regional del partido y de la máxima autoridad ejecutiva estadal otorgó a estos dirigentes control simultáneo sobre la organización adeca y una parte importante de los recursos públicos de sus entidades. La medida fortaleció a la corriente vinculada con Lusinchi y profundizó la superposición entre las jerarquías partidistas y administrativas.[58][60]
El llamado lusinchismo se articuló alrededor del presidente, del secretario general Manuel Peñalver, del secretario de Organización Luis Alfaro Ucero y del ministro de Relaciones Interiores Octavio Lepage. Esta corriente controló los principales cargos que permitían coordinar los recursos del gobierno y del partido, y fue conocida internamente como el sector de los «Ins». Frente a ella se agruparon dirigentes excluidos del círculo presidencial, entre ellos Carlos Andrés Pérez, Luis Piñerúa Ordaz y David Morales Bello, quienes obtuvieron mayor respaldo entre sectores de la militancia de base.[58]
La competencia entre ambas corrientes se intensificó durante las elecciones internas de 1985. Funcionarios del gobierno y gobernadores vinculados con el lusinchismo intervinieron en favor de sus candidatos mediante la asignación de empleos, recursos y beneficios públicos, mientras la dirección nacional defendió normas electorales que preservaban la elección indirecta, la disciplina centralizada y el sistema mayoritario dentro del partido. Aunque el sector oficialista obtuvo la secretaría general en una mayoría de las seccionales, el perezismo conservó una presencia regional considerable, lo que demostró que el control del gobierno sobre AD no era absoluto.[58]
El fortalecimiento de las redes partidistas coincidió con un deterioro progresivo de la imagen pública de AD. Las denuncias de tráfico de influencias, la administración del régimen de cambios diferenciales y la percepción de que el acceso al Estado dependía crecientemente de las conexiones políticas alimentaron las críticas al clientelismo y a la denominada «partidocracia». Aunque el gobierno creó en 1984 la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, cuyas propuestas incluían la descentralización y la elección directa de gobernadores, estas reformas no fueron aplicadas durante la mayor parte del período.[59][58]
Para la selección del candidato presidencial de 1988, Lusinchi y la dirección partidista respaldaron a Lepage, mientras Pérez presentó nuevamente su aspiración. Pese al control institucional ejercido por el lusinchismo, Pérez conservaba una amplia popularidad entre la militancia y se impuso en las elecciones internas de 1987. Su victoria mostró los límites del uso del aparato estatal y partidista para determinar la sucesión y permitió que una corriente situada fuera del círculo presidencial retomara la candidatura de AD.[58]
Segundo gobierno de Pérez y ruptura interna (1988-1994)
En las elecciones de diciembre de 1988, Carlos Andrés Pérez fue elegido por segunda vez presidente de la República con el 52,9 % de los votos. Acción Democrática obtuvo además la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y quedó cerca de alcanzarla en el Senado. No obstante, la victoria electoral no significó que la corriente de Pérez hubiese conquistado el control orgánico del partido, cuyo aparato continuaba dominado por dirigentes vinculados con el gobierno de Jaime Lusinchi y con las estructuras tradicionales del Comité Ejecutivo Nacional.[61][62]
Al asumir la presidencia en febrero de 1989, Pérez adoptó un programa de estabilización y reformas económicas orientadas al mercado, conocido como el «Gran Viraje». El plan fue elaborado y ejecutado principalmente por ministros, economistas y técnicos con poca vinculación con la estructura tradicional de AD. La dirección partidista, los parlamentarios adecos y la Confederación de Trabajadores de Venezuela cuestionaron medidas como la liberalización de precios, la reducción de subsidios, la apertura comercial y la privatización de empresas públicas, tanto por sus efectos sociales como por su ruptura con la tradición estatista y distributiva del partido.[63][64]
El aumento de las tarifas del transporte colectivo, después de los primeros ajustes económicos, precedió al estallido de protestas, saqueos y disturbios iniciado el 27 de febrero de 1989 y conocido como el Caracazo. La respuesta de las fuerzas de seguridad, que produjo un número de muertos aún controvertido, deterioró gravemente la legitimidad del gobierno y afectó también la popularidad de AD. Aunque el partido defendió la continuidad constitucional, distintos dirigentes comenzaron a distanciarse públicamente del programa económico y a exigir rectificaciones al Ejecutivo.[65][63]
Las diferencias también alcanzaron las reformas políticas. La elección directa de gobernadores y alcaldes, aplicada por primera vez en 1989, redujo la capacidad del CEN para designar las autoridades estadales y controlar la formación de liderazgos regionales. La descentralización permitió la elección de dirigentes con bases políticas propias y facilitó que organizaciones de izquierda como La Causa Radical y el Movimiento al Socialismo obtuvieran gobernaciones. Sectores de la dirección adeca consideraron que estas reformas debilitaban deliberadamente la maquinaria nacional y entregaban espacios de poder a los adversarios del partido.[66][67]
La disputa por la conducción de AD se resolvió en la Convención Nacional celebrada en octubre de 1991 en el Parque Naciones Unidas de Caracas. El sector denominado «ortodoxo», vinculado con el antiguo lusinchismo y encabezado por Luis Alfaro Ucero, se enfrentó a la corriente «renovadora» dirigida por Héctor Alonso López, que agrupaba a dirigentes próximos a Pérez, aunque éste nunca los apoyó públicamente, y partidarios de democratizar y modernizar las estructuras internas. Alfaro Ucero fue elegido secretario general y Humberto Celli presidente del partido, mientras los ortodoxos obtuvieron una amplia mayoría de los cargos del Comité Ejecutivo Nacional.[68]
La derrota de Alonso López confirmó que Pérez, pese a ejercer la presidencia de la República, no controlaba la organización que lo había llevado al poder. Alfaro Ucero, quien ya había acumulado una considerable influencia desde la Secretaría de Organización, pasó a dominar formalmente la secretaría general y buena parte de las estructuras regionales. La dirección surgida de la convención preservó la autonomía del partido frente al Ejecutivo y aumentó su oposición a diversas iniciativas gubernamentales, mientras los renovadores quedaron en minoría dentro del CEN.[66][61]
El intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 llevó inicialmente a AD a cerrar filas en defensa del orden constitucional. Sin embargo, una vez derrotada la rebelión, la dirección partidista reiteró sus exigencias de cambios en el gabinete, rectificaciones económicas y una mayor participación de la organización en las decisiones gubernamentales. El segundo intento de golpe del 27 de noviembre profundizó la crisis y reforzó entre algunos dirigentes la convicción de que la continuidad de Pérez podía perjudicar las posibilidades electorales del partido.[66][69]
En mayo de 1993, la Corte Suprema de Justicia declaró que existían méritos para enjuiciar a Pérez por el manejo de fondos de la partida secreta del Ministerio de Relaciones Interiores. El Senado autorizó el proceso y el presidente fue suspendido del cargo. Aunque su salida resultó de un procedimiento judicial y de una mayoría parlamentaria integrada por varias organizaciones, la pérdida del respaldo de su propio partido fue políticamente decisiva: una parte mayoritaria de la representación adeca acompañó el enjuiciamiento y la dirección de Alfaro Ucero no actuó para preservar su permanencia en la presidencia.[70][66]
La suspensión presidencial convirtió la pugna entre las corrientes internas en una ruptura abierta. Pérez y sus seguidores acusaron a la dirección nacional de haber contribuido a su caída, mientras el CEN lo responsabilizó por el deterioro político y electoral de AD. El 19 de mayo de 1994, el Comité Ejecutivo Nacional decidió suspenderlo y excluirlo de la militancia mediante una votación de 21 miembros contra siete. La medida fue rechazada por dirigentes renovadores y seguidores del expresidente, algunos de los cuales se separaron posteriormente de la organización y participaron en la creación de Apertura.[71][69]
Predominio de Alfaro Ucero y recuperación regional (1993-1998)
En medio de la crisis provocada por la suspensión de Carlos Andrés Pérez, Acción Democrática seleccionó como candidato presidencial para las elecciones de 1993 a Claudio Fermín, antiguo alcalde del municipio Libertador de Caracas y dirigente de la corriente renovadora. Su postulación representó un intento de proyectar un relevo generacional y distanciar al partido de las disputas entre el perezismo y la dirección nacional. Fermín obtuvo el 23,6 % de los votos y ocupó el segundo lugar detrás de Rafael Caldera, en la primera elección desde 1958 en la que los candidatos de AD y Copei fueron derrotados simultáneamente.[72][73]
El resultado produjo nuevos cuestionamientos contra la dirección encabezada por Luis Alfaro Ucero, a la que sectores próximos a Fermín responsabilizaron por no haber respaldado suficientemente la campaña. Sin embargo, Alfaro conservó el control de la secretaría general y de la mayor parte del aparato territorial y parlamentario. Durante los años siguientes reforzó la disciplina interna, concentró la selección de candidatos y desplazó progresivamente a los dirigentes identificados con el perezismo o con propuestas de renovación organizativa.[74]
Aunque Caldera había sido elegido al frente de una coalición minoritaria y sin el respaldo de los partidos tradicionales, su gobierno dependió frecuentemente de acuerdos con AD para obtener mayorías en el Congreso. Bajo la conducción de Alfaro Ucero, el partido apoyó iniciativas destinadas a enfrentar la crisis bancaria y económica, entre ellas la concesión de facultades legislativas al Ejecutivo y diversas medidas fiscales. La dirigencia presentó esta cooperación como una contribución a la estabilidad institucional, pero sus críticos la interpretaron como un entendimiento mediante el cual AD ejercía influencia sobre el gobierno sin asumir directamente sus costos políticos.[75][76]

Pese al desgaste nacional, AD demostró que conservaba una extensa organización territorial en las elecciones regionales de 1995. El partido obtuvo alrededor de un tercio de los votos y conquistó doce de las veintidós gobernaciones disputadas, convirtiéndose nuevamente en la fuerza con mayor representación regional. El resultado estuvo acompañado, no obstante, por una elevada abstención, el fortalecimiento de liderazgos estadales relativamente autónomos y una creciente personalización del voto, tendencias que mostraban el debilitamiento de la antigua identificación automática entre los electores y los partidos nacionales.[77][78]
La recuperación regional fortaleció la posición de Alfaro Ucero y alimentó la creencia de que la maquinaria del partido podía compensar la reducida popularidad de sus dirigentes nacionales. Mientras figuras como Fermín y Antonio Ledezma eran consideradas posibles candidaturas de renovación para 1998, la dirección postergó la apertura formal de la competencia interna. En octubre de 1997, Fermín fue expulsado después de desconocer las restricciones impuestas a la precampaña y anunciar públicamente su aspiración presidencial, lo que eliminó al principal competidor electoral de Alfaro dentro de la organización.[79]
En junio de 1998, el Comité Directivo Nacional proclamó por consenso a Alfaro Ucero como candidato presidencial, sin celebrar unas elecciones internas competitivas. Su nominación confirmó la centralidad alcanzada por el secretario general y el predominio de la estructura tradicional sobre las corrientes renovadoras. Aunque AD conservaba una importante red de gobernadores, alcaldes, parlamentarios y dirigentes sindicales, Alfaro registraba un elevado rechazo entre el electorado y su candidatura permaneció muy por debajo de las de Hugo Chávez y Henrique Salas Römer durante la campaña.[80][81]
Crisis electoral y derrota de 1998
Antes de las elecciones presidenciales se celebraron, el 8 de noviembre de 1998, los comicios parlamentarios y regionales. Aunque había perdido una parte importante de su respaldo histórico, Acción Democrática obtuvo alrededor de una cuarta parte de los votos y conservó la primera bancada del Congreso, además de varias gobernaciones y alcaldías. El resultado mostró que el partido seguía contando con la organización territorial más extensa del país, pero también que el voto se había fragmentado y que el recién creado Movimiento V República había emergido como una fuerza nacional competitiva.[82]
El reducido respaldo de Luis Alfaro Ucero en las encuestas contrastaba con la representación institucional obtenida por AD. Después de los comicios de noviembre, varios gobernadores y dirigentes regionales reclamaron que retirara su candidatura para concentrar el voto contrario a Hugo Chávez alrededor de Henrique Salas Römer. Alfaro rechazó la propuesta, sostuvo que la militancia debía votar por un candidato adeco y alegó que la dirección carecía de facultades para revocar una postulación ya formalizada.[83][84]
El conflicto fracturó la estructura que el propio Alfaro había dirigido durante años. El Comité Ejecutivo Nacional, los secretarios generales seccionales, los gobernadores y otros organismos partidistas revocaron su respaldo y decidieron apoyar a Salas Römer. Alfaro se declaró en rebeldía, continuó presentándose como candidato y denunció la decisión como una vulneración de las normas internas. El 30 de noviembre fue expulsado de Acción Democrática, apenas seis días antes de las elecciones.[85]
La dirección de AD transfirió entonces el apoyo de la tarjeta blanca a Salas Römer, mientras Copei abandonó igualmente a su candidata, Irene Sáez. La operación de última hora, conocida popularmente como el «Tococha», pretendía formar un frente común contra Chávez, pero también reforzó la identificación de Salas Römer con los partidos tradicionales que había procurado mantener a distancia durante su campaña. La modificación tardía de las postulaciones produjo además confusión en una boleta electoral que ya había sido impresa con los nombres de Alfaro y Sáez.[82][86]
En las elecciones del 6 de diciembre, Chávez obtuvo el 56,2 % de los votos y derrotó ampliamente a Salas Römer, mientras que la tarjeta de AD obtuvo el 9 % y poco más de medio millón de votos, el peor resultado de su historia para ese momento. El resultado puso fin a cuatro décadas durante las cuales AD había ejercido la presidencia o había sido una de las dos principales alternativas de gobierno. La crisis de la candidatura de Alfaro evidenció la pérdida de autoridad de la dirección nacional sobre los liderazgos regionales, la incapacidad del partido para producir una candidatura competitiva y la creciente distancia entre su extensa maquinaria y las preferencias del electorado.[87][82]
Divisiones internas e intervención electoral (1998-2001)
Tras la expulsión de Luis Alfaro Ucero en noviembre de 1998, Lewis Pérez, hasta entonces secretario de Organización, asumió la secretaría general de Acción Democrática. Junto con el presidente del partido, Carlos Canache Mata, encabezó la organización durante los primeros meses del gobierno de Hugo Chávez. La derrota presidencial de 1998 y el reducido resultado obtenido por AD en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, en las que no obtuvo representación, intensificaron las exigencias de renovación. En agosto de ese año, Lewis Pérez renunció para facilitar la reestructuración del partido y fue sustituido interinamente por Timoteo Zambrano.[88][89]
La reorganización no produjo una dirección consensuada. Zambrano y otros dirigentes propusieron ampliar la participación de las bases y renovar los órganos internos, mientras sectores vinculados con Lewis Pérez, Henry Ramos Allup y parte del aparato tradicional defendían la aplicación de los mecanismos estatutarios existentes. Paralelamente, Antonio Ledezma promovió una tercera corriente que reclamaba la sustitución de las antiguas autoridades por una dirección con nuevos dirigentes. Al no imponerse su propuesta, Ledezma abandonó AD y fundó en 2000 Alianza Bravo Pueblo.[90][91]
En enero de 2000, el Comité Ejecutivo Nacional renunció colectivamente al considerar vencido el período para el cual había sido elegido. El proceso de sustitución profundizó las diferencias internas. En junio, un CEN eligió a Ramos Allup como presidente del partido, pero durante septiembre las dos corrientes celebraron reuniones separadas y reclamaron la representación legítima de AD. El sector encabezado por Zambrano celebró un Comité Directivo Nacional el 20 de septiembre, en el que William Dávila fue elegido presidente y Zambrano ratificado como secretario general. La corriente contraria sostuvo que Zambrano había sido destituido y celebró otro Comité Directivo Nacional el 25 de septiembre, que mantuvo a Ramos Allup como presidente y escogió a Rafael Marín Jaén como secretario general.[92][93]
En las elecciones generales del 30 de julio de 2000, Acción Democrática participó en los comicios parlamentarios, regionales y municipales, pero no presentó candidato propio ni respaldó formalmente a ninguno de los aspirantes presidenciales. Claudio Fermín, antiguo candidato adeco en 1993, concurrió por separado como candidato de Encuentro Nacional, organización que había fundado después de abandonar AD.[94] En las elecciones legislativas, AD obtuvo 33 de los 165 escaños de la nueva Asamblea Nacional, convirtiéndose en la segunda organización individual del parlamento y en la principal fuerza opositora. También conservó las gobernaciones de Nueva Esparta con Morel Rodríguez, Amazonas con Bernabé Gutiérrez y Monagas con Guillermo Call, aunque perdió gran parte de la representación regional y municipal que todavía mantenía antes del ascenso del chavismo. No obstante, siguió siendo el partido con el mayor número de alcaldías, conservando 91.[95]
La existencia de dos direcciones llevó el conflicto ante el Consejo Nacional Electoral. Debido a las contradicciones entre las actas presentadas, el organismo convocó a quienes consideró integrantes del último CEN cuya composición no estaba controvertida y les solicitó identificar a las autoridades que reconocían. Diecinueve comparecientes respaldaron a Ramos Allup y Marín Jaén. Mediante la resolución n.º 001206-2559, del 6 de diciembre de 2000, el CNE los reconoció como presidente y secretario general, respectivamente, y ordenó a la organización presentar un cronograma para celebrar elecciones internas.[93]
Dávila y Zambrano impugnaron la resolución ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, al considerar que el CNE había sustituido los procedimientos establecidos en los estatutos partidistas. En la sentencia n.º 28 del 20 de marzo de 2001, la Sala declaró sin lugar el recurso y confirmó la decisión electoral. El fallo no designó originalmente a Ramos Allup ni a Marín Jaén, sino que validó el procedimiento mediante el cual el CNE había determinado cuál de las dos direcciones era reconocida por la mayoría del CEN consultado. El resultado consolidó al sector de Ramos Allup al frente de AD, mientras Zambrano, Dávila y otros dirigentes se alejaron progresivamente de esa dirección. La crisis coincidió además con la pérdida de liderazgos regionales, entre ellos los que formaron Un Nuevo Tiempo en el estado Zulia.[93]
Movilización opositora y abstencionismo electoral (2001-2006)
Después de las elecciones internas celebradas el 31 de marzo de 2001, Henry Ramos Allup continuó como presidente de Acción Democrática y Rafael Marín Jaén como secretario general, cargos que ambos habían ejercido durante la disputa interna del año anterior y que habían sido reconocidos por el Consejo Nacional Electoral.[96][97] Ramos Allup asumió posteriormente la secretaría general en 2003, sustituyendo a Marín, y desde esa posición se consolidó como principal portavoz y dirigente nacional del partido.[98]
AD participó en las movilizaciones convocadas por organizaciones políticas, empresariales y sindicales contra el gobierno de Hugo Chávez, incluida la marcha del 11 de abril de 2002, cuyo desenlace produjo la salida temporal del presidente y la instalación del gobierno de facto encabezado por Pedro Carmona. La dirección adeca sostuvo posteriormente que, ante el supuesto vacío de poder anunciado por el alto mando militar, defendió una solución conforme a la sucesión prevista en la Constitución. Ramos Allup y los diputados del partido rechazaron el decreto mediante el cual Carmona disolvió la Asamblea Nacional y otros poderes públicos, aunque AD había formado parte del movimiento político y social que precedió a la ruptura institucional.[99][100]
Después del restablecimiento de Chávez, AD se integró en la Coordinadora Democrática, coalición que reunió a partidos, organizaciones empresariales, sindicatos y asociaciones civiles. El partido respaldó las iniciativas destinadas a adelantar la salida electoral del presidente y participó en el paro iniciado en diciembre de 2002, que afectó especialmente a la industria petrolera. Tras el fracaso de esa estrategia, la oposición concentró sus esfuerzos en la convocatoria de un referendo revocatorio, mecanismo previsto en la Constitución de 1999. AD intervino en la recolección y validación de firmas y promovió el voto favorable a la revocación en la consulta celebrada el 15 de agosto de 2004.[101]
El Consejo Nacional Electoral anunció la victoria de la opción favorable a la permanencia de Chávez, resultado que fue reconocido por la Organización de los Estados Americanos y el Centro Carter, pero cuestionado por AD y otros integrantes de la Coordinadora Democrática. La derrota aceleró la desintegración de la coalición y profundizó las diferencias entre quienes proponían continuar participando en los procesos electorales y quienes consideraban que el sistema carecía de condiciones suficientes de transparencia. Estudios posteriores sobre el referendo ofrecieron interpretaciones contrapuestas sobre las anomalías estadísticas detectadas, sin producir un consenso académico que demostrara que estas hubieran alterado necesariamente al ganador.[102]
En las elecciones regionales de octubre de 2004, AD decidió participar pese a sus cuestionamientos contra el organismo electoral. El oficialismo obtuvo diecinueve de las veintidós gobernaciones disputadas, mientras AD conservó la gobernación de Nueva Esparta con Morel Rodríguez y algunas alcaldías y representaciones locales. La derrota confirmó la reducción de su implantación institucional y estuvo acompañada por una abstención superior a la mitad del electorado.[103][104]
La desconfianza en el sistema electoral culminó en noviembre de 2005, cuando AD retiró sus candidaturas de las elecciones parlamentarias pocos días antes de la votación. Ramos Allup alegó deficiencias en el registro electoral, falta de garantías sobre el secreto del voto y desconfianza en el sistema automatizado. Otros partidos opositores adoptaron posteriormente la misma decisión, por lo que el oficialismo y sus aliados obtuvieron la totalidad de los escaños de la Asamblea Nacional. La abstención privó a AD de representación parlamentaria por primera vez desde su fundación y redujo aún más su capacidad para influir institucionalmente sobre el gobierno.[105]
Para las elecciones presidenciales de 2006, la dirección nacional mantuvo la política abstencionista y se negó a respaldar oficialmente a Manuel Rosales, antiguo dirigente adeco y candidato unitario de buena parte de la oposición. La decisión provocó nuevas diferencias internas: algunos dirigentes y sectores regionales apoyaron a Rosales, mientras Ramos Allup sostuvo que las condiciones electorales seguían siendo insuficientes. AD no presentó candidato ni apareció formalmente entre las organizaciones que respaldaron la postulación opositora. La amplia participación electoral y el reconocimiento de la derrota por Rosales debilitaron posteriormente la estrategia abstencionista y abrieron dentro del partido una revisión de su política electoral.[106][107]
Retorno electoral y participación en la unidad opositora (2007-2013)

Después de la abstención en las elecciones presidenciales de 2006, Acción Democrática revisó progresivamente su estrategia y volvió a promover la participación electoral. En el referéndum constitucional del 2 de diciembre de 2007, el partido hizo campaña por el «No» a la reforma propuesta por Hugo Chávez, que incluía la reelección presidencial sin límites y modificaciones en la organización territorial, económica y política del Estado. La propuesta fue rechazada por un margen estrecho, en la primera derrota electoral nacional del chavismo desde 1998. El resultado reforzó entre los partidos opositores la conveniencia de abandonar el abstencionismo y coordinar candidaturas y testigos electorales.[108]
En las elecciones regionales y municipales de noviembre de 2008, AD participó en los acuerdos para presentar candidaturas unitarias frente al oficialismo. El partido conservó la gobernación de Nueva Esparta con Morel Rodríguez, mientras otros candidatos opositores vencieron en Miranda, Carabobo, Nueva Esparta y Zulia, además de obtener la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Aunque AD ya no ocupaba la posición predominante que había mantenido durante el sistema bipartidista, continuaba disponiendo de estructuras locales, cuadros electorales y presencia en regiones donde organizaciones opositoras más recientes tenían una implantación limitada.[109]
La coordinación electoral se institucionalizó con la formación de la Mesa de la Unidad Democrática en 2008 y la firma, al año siguiente, de un acuerdo entre partidos opositores para presentar candidaturas comunes y establecer una estrategia compartida. AD se integró en la coalición junto con Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Copei, Proyecto Venezuela, La Causa Radical y otras organizaciones. Dentro de la MUD, la dirección encabezada por Henry Ramos Allup defendió la conservación de la identidad y de la tarjeta electoral del partido, al tiempo que aceptó mecanismos de consenso y elecciones primarias para seleccionar candidatos unitarios.[109]
En las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre de 2010, Acción Democrática regresó a la Asamblea Nacional después de cinco años sin representación. Sus candidatos concurrieron como parte de la MUD y el partido obtuvo 14 diputados, la segunda representación opositora detrás de UNT y la tercera en todo el parlamento. El resultado mostró una recuperación respecto de la estrategia abstencionista de 2005. La MUD obtuvo más votos nominales que la alianza oficialista, pero el diseño de las circunscripciones permitió al Partido Socialista Unido de Venezuela conservar una mayoría de escaños.[109][110]
Para las primarias presidenciales de la MUD de 2012, Acción Democrática descartó presentar una candidatura propia y evaluó el respaldo a alguno de los aspirantes ya inscritos en la contienda opositora. Aunque sectores del partido se inclinaban por el alcalde metropolitano Antonio Ledezma, la dirección nacional consideró que el gobernador del Zulia, Pablo Pérez, tenía mayores posibilidades de concentrar el voto de las organizaciones socialdemócratas y competir con Henrique Capriles.[111]
El 27 de octubre de 2011, el Comité Ejecutivo Nacional ampliado, reunido en la sede nacional del partido en La Florida con participación de las autoridades nacionales y de los secretarios generales seccionales, acordó respaldar la precandidatura de Pérez. El anuncio fue realizado por el secretario general Henry Ramos Allup, quien presentó la decisión como resultado de las consultas efectuadas por el partido en sus estructuras regionales. Al día siguiente, Ramos Allup compareció junto con Pérez y llamó a la militancia adeca a incorporarse a su campaña para las primarias del 12 de febrero de 2012.[112]Su candidatura recibió también el apoyo de Copei y de otros sectores de la oposición tradicional, pero fue derrotada por Henrique Capriles, quien obtuvo más del 60 % de los votos. Acción Democrática reconoció el resultado y apoyó a Capriles como candidato unitario en las elecciones presidenciales de octubre, en las que Chávez fue reelegido.[113]
En las elecciones regionales de diciembre de 2012, Acción Democrática obtuvo 497 291 votos, equivalentes al 5,67 % del total nacional, y quedó como la tercera organización más votada de la oposición, detrás de Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo. Por primera vez desde la instauración de la elección directa de gobernadores en 1989, el partido no conquistó ninguna gobernación: su principal bastión, Nueva Esparta, fue perdido después de que Morel Rodríguez resultara derrotado por el candidato oficialista Carlos Mata Figueroa.[114]
Tras la muerte de Chávez en marzo de 2013, AD volvió a respaldar a Capriles en las elecciones presidenciales extraordinarias celebradas el 14 de abril. El candidato opositor fue derrotado oficialmente por Nicolás Maduro por un margen inferior a dos puntos porcentuales. Acción Democrática acompañó la solicitud de una auditoría amplia de los resultados y desconoció inicialmente la proclamación mientras no se resolvieran las impugnaciones presentadas por la coalición. En las elecciones municipales de diciembre de ese año, el partido concurrió nuevamente dentro de las candidaturas unitarias, alcanzando 16 alcaldías.[109]
Recuperación parlamentaria y elecciones regionales (2014-2017)
Durante las protestas de 2014, Acción Democrática respaldó las movilizaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, pero se distanció de la estrategia denominada «La Salida», promovida por Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo y dirigentes como Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado. Henry Ramos Allup sostuvo que la oposición debía combinar la protesta pacífica con el diálogo y las vías electorales, y participó en las conversaciones iniciadas entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática en abril de ese año. Esta posición evidenció las diferencias existentes dentro de la coalición entre los sectores partidarios de una presión inmediata para provocar la salida de Maduro y quienes defendían una estrategia gradual y negociada.[115]
Para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, AD participó dentro de la tarjeta unitaria de la MUD. La coalición obtuvo 112 de los 167 escaños y alcanzó inicialmente una mayoría calificada de dos tercios, mientras Acción Democrática obtuvo 25 diputados, la segunda más grande del bloque opositor. El resultado significó la recuperación más importante del partido desde la llegada de Chávez al poder y devolvió a varios de sus dirigentes una posición central en la política nacional.[116]
El 3 de enero de 2016, los diputados electos de la MUD escogieron a Ramos Allup como candidato a la presidencia de la Asamblea Nacional. En una votación interna obtuvo 62 votos frente a los 49 recibidos por Julio Borges, de Primero Justicia, y asumió formalmente el cargo el 5 de enero. Su elección convirtió a un dirigente adeco en presidente del Poder Legislativo por primera vez desde el ascenso del chavismo y reflejó el peso alcanzado por AD dentro de la nueva mayoría parlamentaria.[117]
Durante la presidencia de Ramos Allup, la Asamblea aprobó una ley de amnistía para dirigentes y manifestantes opositores, investigó designaciones efectuadas por el parlamento anterior y promovió mecanismos para acortar el mandato de Maduro, entre ellos el referendo revocatorio impulsado por la MUD. La actuación legislativa estuvo marcada por una confrontación permanente con el Ejecutivo y con el Tribunal Supremo de Justicia, que anuló o suspendió numerosas decisiones parlamentarias. El conflicto se agravó tras la incorporación de tres diputados opositores de Amazonas cuya proclamación había sido suspendida cautelarmente, circunstancia utilizada por el tribunal para declarar a la Asamblea en desacato.[118][119]
En las elecciones regionales del 15 de octubre de 2017, celebradas después de varios meses de protestas y de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, cuatro candidatos vinculados con Acción Democrática fueron declarados vencedores: Antonio Barreto Sira en Anzoátegui, Ramón Guevara en Mérida, Alfredo Díaz en Nueva Esparta y Laidy Gómez en Táchira. AD pasó así de no controlar ninguna gobernación desde 2012 a obtener cuatro de las cinco conquistadas por la oposición, lo que evidenció la persistencia de su estructura territorial pese a su menor votación nacional.
La crisis se produjo cuando el gobierno exigió que los gobernadores electos prestaran juramento ante la Asamblea Constituyente, órgano desconocido por la MUD. Aunque la dirección de AD les había instruido no hacerlo, los cuatro acudieron el 23 de octubre y se juramentaron para poder asumir sus cargos. La decisión provocó fuertes críticas de otros partidos opositores y profundizó las divisiones dentro de la coalición.[120]
Al día siguiente, el Comité Ejecutivo Nacional declaró que Antonio Barreto Sira, Ramón Guevara, Alfredo Díaz y Laidy Gómez se habían «autoexcluido» de Acción Democrática por desobedecer la línea partidista. La medida tuvo, sin embargo, un efecto principalmente disciplinario y temporal, pues los cuatro continuaron políticamente próximos a la organización. En julio de 2018, Ramos Allup afirmó que los gobernadores habían solicitado su reincorporación y que los estatutos permitían revertir su situación; dos meses después participaron junto con la dirección nacional en los actos por el aniversario de AD, evidenciando su reintegración práctica al partido.[121][122][123]
Abstención presidencial e intervención judicial (2018-2020)
Acción Democrática se negó a participar en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, al considerar que su convocatoria anticipada, la inhabilitación de dirigentes y partidos opositores y la composición del Consejo Nacional Electoral impedían una competencia libre. La organización tampoco respaldó a Henri Falcón, quien se postuló al margen de la estrategia abstencionista adoptada por los principales partidos del Frente Amplio Venezuela Libre. Tras conocerse los resultados, AD desconoció la reelección de Nicolás Maduro y atribuyó la baja participación a la falta de legitimidad del proceso.[124]
En julio de ese año, la dirección encabezada por Henry Ramos Allup anunció su separación de la Mesa de la Unidad Democrática, que para entonces había perdido gran parte de su capacidad operativa. AD alegó incumplimientos de los acuerdos internos y la ausencia de una conducción ejecutiva capaz de coordinar a los partidos. La decisión no significó una ruptura con el conjunto de la oposición: la organización permaneció en el Frente Amplio y continuó negociando posiciones comunes con Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y otras fuerzas contrarias al gobierno.[125]
Después de que Maduro iniciara un nuevo mandato el 10 de enero de 2019, Acción Democrática respaldó la interpretación de la mayoría de la Asamblea Nacional según la cual la presidencia se encontraba usurpada. El partido reconoció al presidente del parlamento, Juan Guaidó, como presidente encargado y participó en las movilizaciones y acuerdos adoptados por la coalición opositora bajo la consigna de «cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres». Ramos Allup sostuvo que las decisiones de la bancada adeca se tomaban conjuntamente con las demás fracciones parlamentarias y bajo la conducción política de Guaidó.[126]
Las diferencias sobre la estrategia opositora y la renovación de las autoridades internas desembocaron en una nueva disputa. El 28 de junio de 2018, los militantes Otto Marlon Medina Duarte y Jesús María Mora Muñoz habían interpuesto una acción de amparo contra la negativa que atribuían a la dirección partidista de convocar elecciones internas. La acción señalaba como máximas autoridades a la presidenta Isabel Carmona de Serra, al secretario general Ramos Allup y al secretario de Organización José Bernabé Gutiérrez. El expediente permaneció sin decisión durante casi dos años.[127]
Mediante la sentencia n.º 0071 del 15 de junio de 2020, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia admitió el amparo y, como medida cautelar, suspendió a la Dirección Nacional de AD. El tribunal nombró una mesa directiva ad hoc presidida por Bernabé Gutiérrez y la facultó para designar autoridades nacionales, seccionales, municipales y locales, modificar los estatutos y utilizar la tarjeta electoral, el logotipo, los símbolos y los colores de la organización. También suspendió provisionalmente las expulsiones y sanciones disciplinarias impuestas por la dirección desplazada.[127]
Ramos Allup y la mayoría de los dirigentes nacionales, parlamentarios y seccionales desconocieron la sentencia y continuaron funcionando como dirección política de AD, aunque quedaron privados del control formal de la tarjeta y de los símbolos ante el CNE. Sostuvieron que el fallo constituía una intervención del gobierno destinada a incorporar el partido a las elecciones parlamentarias convocadas para diciembre de 2020. Por su parte, Gutiérrez afirmó que la medida permitía democratizar la organización y anunció que la nueva dirección participaría en los comicios.[128]
La sentencia produjo una ruptura orgánica que no fue superada posteriormente. La dirección encabezada por Ramos Allup conservó a una parte considerable de las autoridades históricas, parlamentarios y estructuras seccionales, y pasó a identificarse como «Acción Democrática en Resistencia»; la dirección presidida por Gutiérrez obtuvo, en cambio, el reconocimiento formal del CNE y el control de la tarjeta, los símbolos y las postulaciones electorales. Ambas reivindicaron la continuidad del partido, pero adoptaron estrategias divergentes frente a los procesos electorales convocados desde 2020.[127][129]
Desarrollo de las dos direcciones partidistas (2020-2022)

La dirección presidida por José Bernabé Gutiérrez participó con la tarjeta de Acción Democrática en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2020, mientras el sector encabezado por Henry Ramos Allup se abstuvo por considerar que el proceso carecía de condiciones democráticas. La organización dirigida por Gutiérrez obtuvo once escaños en la nueva Asamblea Nacional, en unos comicios desconocidos por la mayor parte de la oposición agrupada alrededor del parlamento elegido en 2015. Posteriormente, un Tribunal de Ética vinculado con la dirección de Ramos Allup anunció la expulsión de Gutiérrez, decisión desconocida por la estructura reconocida por el Consejo Nacional Electoral.[130][131]
En 2021, las estructuras identificadas como «Acción Democrática en Resistencia» se incorporaron a la decisión de la Plataforma Unitaria de participar en las elecciones regionales y municipales. Como no disponían de la tarjeta blanca, sus candidatos concurrieron mediante la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, mientras la dirección de Gutiérrez presentó postulaciones separadas con los símbolos de AD. En las elecciones del 21 de noviembre, ninguna de las dos estructuras obtuvo una gobernación con la tarjeta del partido y, en varias circunscripciones, dirigentes de procedencia adeca compitieron entre sí.[132][133]
La división partidista no impidió acercamientos puntuales entre dirigentes de ambas corrientes. En la repetición de las elecciones para gobernador de Barinas, celebrada el 9 de enero de 2022, resultó vencedor Sergio Garrido, dirigente de AD en Resistencia y candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, con el 55,36 % de los votos. Garrido recibió el respaldo personal de Rafael Rosales Peña, antiguo gobernador y candidato apoyado por la dirección de José Bernabé Gutiérrez en los comicios anulados de noviembre de 2021. Esta última, sin embargo, no acompañó a Garrido y postuló mediante la tarjeta de Acción Democrática a Claudio Fermín, quien obtuvo el 1,77 % de los votos.[134][135][136]
La dirección reconocida por el CNE celebró elecciones internas el 11 de junio de 2022, en las que Gutiérrez fue escogido secretario general nacional, Leomagno Flores presidente y Clever Lara secretario de Organización. Aunque el proceso fue objeto de impugnaciones y denuncias de irregularidades en algunas seccionales, sus resultados fueron convalidados por el Tribunal Supremo de Justicia. Mediante la sentencia n.º 1189 del 15 de diciembre de 2022, la Sala Constitucional declaró concluido el procedimiento de amparo y dio por terminado el proceso de reestructuración iniciado en 2020.[137][138]
La conclusión formal de la intervención cautelar no resolvió la división política. La estructura dirigida por Gutiérrez mantuvo el reconocimiento electoral y el control de la tarjeta y los símbolos, mientras AD en Resistencia continuó funcionando bajo la dirección de Ramos Allup e integrada en la Plataforma Unitaria. En agosto de 2022, esta última proclamó a Carlos Prosperi como su aspirante a las futuras primarias presidenciales de la oposición, confirmando que ambas direcciones mantenían estrategias organizativas y electorales separadas.[139]
Primarias opositoras y elecciones presidenciales de 2024

Acción Democrática en Resistencia presentó al exdiputado Carlos Prosperi como candidato en las primarias presidenciales de la Plataforma Unitaria, celebradas el 22 de octubre de 2023. Prosperi centró su campaña en la recuperación económica, la defensa de los servicios públicos y la reconstrucción institucional, y contó con el respaldo de la estructura nacional encabezada por Henry Ramos Allup. En la votación obtuvo el segundo lugar, con alrededor del 4,6 % de los sufragios, frente a más del 90 % alcanzado por María Corina Machado.[140]
Prosperi cuestionó la organización del proceso y denunció irregularidades antes y después de la jornada electoral. La dirección de AD en Resistencia se apartó públicamente de esa posición: el 23 de octubre, Ramos Allup reconoció como «contundente» el triunfo de Machado y afirmó que las actas en poder del partido coincidían con los resultados anunciados por la Comisión Nacional de Primaria. La controversia produjo el desplazamiento de Prosperi de la Secretaría Nacional de Organización, en la que fue sustituido por Piero Maroun, y culminó en enero de 2024 con su separación de la organización.[141][142]
La dirección reconocida por el Consejo Nacional Electoral no participó en las primarias de la Plataforma Unitaria. José Bernabé Gutiérrez había anunciado inicialmente su propia aspiración presidencial, pero en noviembre de 2023 declinó en favor del diputado y antiguo gobernador de Monagas Luis Eduardo Martínez, cuya candidatura fue aprobada por el Comité Ejecutivo Nacional de esa estructura. Martínez fue inscrito en marzo de 2024 mediante la tarjeta y los símbolos de Acción Democrática, acompañado por otras organizaciones de la denominada Alianza Democrática.[143][144]
Tras la inhabilitación de Machado y la selección de Edmundo González Urrutia como candidato unitario, AD en Resistencia se incorporó a su campaña. En mayo de 2024, su dirección nacional y sus secretarios seccionales sostuvieron una reunión conjunta con González y Machado y ratificaron el llamado a votar mediante la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática. La organización carecía de una tarjeta propia reconocida por el CNE, por lo que su participación se desarrolló dentro de la estructura electoral de la Plataforma Unitaria.[145]
En las elecciones del 28 de julio, Martínez concurrió con la tarjeta de AD, quien de acuerdo a los resultados oficiales obtuvo poco más del 1 %, y según los resultados del comando de González alcanzó apenas el 0,7 %, mientras el sector de Ramos Allup respaldó a González. Tras el anuncio del CNE que atribuyó la victoria a Nicolás Maduro sin publicar resultados desagregados por mesa, AD en Resistencia acompañó la posición de la Plataforma Unitaria, que sostuvo que las actas reunidas por sus testigos mostraban una mayoría para González.[146]
Elecciones de 2025 y actividad tras la captura de Maduro

Después de la controversia presidencial de 2024, Acción Democrática en Resistencia mantuvo su reconocimiento del triunfo de Edmundo González Urrutia y decidió no participar en las elecciones parlamentarias y regionales convocadas para el 25 de mayo de 2025. La decisión fue adoptada tras una consulta interna en las seccionales, municipios y parroquias del partido. La dirección encabezada por Henry Ramos Allup alegó el desconocimiento de los resultados del 28 de julio de 2024, la ausencia de garantías electorales, las inhabilitaciones políticas, la persecución de activistas y la falta de transparencia del registro electoral.[147]
La dirección de José Bernabé Gutiérrez, por el contrario, participó con la tarjeta y los símbolos de Acción Democrática e integró la denominada Alianza Democrática. La coalición presentó candidatos a la Asamblea Nacional, las gobernaciones y los consejos legislativos, entre ellos al propio Gutiérrez en la lista parlamentaria nacional. Según los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral, la Alianza Democrática obtuvo el 6,01 % de los votos nacionales, sin conquistar ninguna gobernación. Estos resultados no pueden atribuirse exclusivamente a AD, pues correspondieron al conjunto de partidos y candidatos agrupados en la coalición.[148][149]
La controversia sobre la representación jurídica del partido también tuvo una nueva decisión en 2025. Mediante la sentencia n.º 578 del 30 de abril, la Sala Constitucional amplió su fallo de diciembre de 2022 y precisó que las autoridades elegidas por la estructura de Gutiérrez tenían la representación formal de AD ante organismos nacionales e internacionales, así como la administración de sus bienes y el otorgamiento de poderes. La decisión reforzó el control jurídico y patrimonial de esa dirección, pero no puso fin a la existencia política de AD en Resistencia ni a la disputa sobre la legitimidad de las autoridades partidistas.[150]
Después de la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, AD en Resistencia adoptó una posición de respaldo más explícito al liderazgo de María Corina Machado. Aunque durante los años anteriores había cooperado con ella dentro de la Plataforma Unitaria y reconocido su triunfo en las primarias de 2023, el partido había conservado una línea política propia y expresaba ciertas reservas a su conducción. En febrero de 2026, Henry Ramos Allup afirmó que AD apoyaría su eventual candidatura presidencial y desarrollaría en su favor una campaña «generosa y entregada». Meses después, ante el inicio de nuevas conversaciones entre sectores opositores y el chavismo, sostuvo que Machado constituía un factor determinante de la oposición y que ninguna negociación podía considerarse representativa si la excluía.[151][152]
En 2026, Leomagno Flores, dirigente de la estructura reconocida por el CNE y elegido presidente del partido en las internas de 2022, promovió una iniciativa para reunificar las dos direcciones de Acción Democrática. Junto con dirigentes procedentes de varios estados, propuso celebrar elecciones internas primarias, abiertas y simultáneas, organizadas por una comisión independiente y con observación internacional, para relegitimar todas las autoridades del partido. Flores sostuvo que la división no debía resolverse mediante nuevas decisiones judiciales ni mediante el reconocimiento automático de una de las dos estructuras, sino por medio de la participación directa de las bases. Su posición también incluyó críticas a la judicialización de AD y a algunas actuaciones de la dirección encabezada por José Bernabé Gutiérrez.[153][154]
Escisiones y disputas internas
A lo largo de su historia, Acción Democrática ha experimentado varias divisiones vinculadas con diferencias ideológicas, disputas por candidaturas y conflictos por el control de sus órganos directivos. Durante la década de 1960, las principales escisiones se produjeron hacia la izquierda: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria surgió en 1960 a partir de dirigentes juveniles enfrentados con la orientación del gobierno de Rómulo Betancourt; el grupo denominado AD-Oposición se separó en 1962 bajo el liderazgo de Raúl Ramos Giménez y se reorganizó posteriormente como Partido Revolucionario de Integración Nacionalista; y en 1967 Luis Beltrán Prieto Figueroa, Jesús Paz Galarraga y sus seguidores fundaron el Movimiento Electoral del Pueblo después de la controversia por la candidatura presidencial de 1968.[155][156][157]
Desde la década de 1990, las separaciones estuvieron asociadas principalmente con la crisis del sistema de partidos, las disputas por la renovación del liderazgo y las estrategias frente al chavismo. Después de la exclusión de Carlos Andrés Pérez de AD, el expresidente y algunos de sus seguidores fundaron Apertura; en 1999, Manuel Rosales y dirigentes regionales procedentes de AD crearon Un Nuevo Tiempo en el estado Zulia; y en 2000 Antonio Ledezma y sus partidarios constituyeron Alianza Bravo Pueblo.[158][159][160]
La controversia iniciada en 2020 tuvo una naturaleza distinta de las escisiones anteriores. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia suspendió a la dirección nacional encabezada por Isabel Carmona de Serra y Henry Ramos Allup y designó una junta ad hoc presidida por José Bernabé Gutiérrez, a la que atribuyó el control de la tarjeta, los símbolos y las postulaciones electorales. Desde entonces, ambas direcciones han reivindicado la continuidad de Acción Democrática: la de Gutiérrez posee el reconocimiento formal de las autoridades electorales, mientras la estructura identificada como «AD en Resistencia» conserva una parte importante de la dirigencia anterior a la intervención.[161]
Ideología y doctrina

Acción Democrática se identifica generalmente con la socialdemocracia y la centroizquierda. Su doctrina combina la defensa de la democracia representativa, el pluralismo político, la reforma social gradual y la intervención del Estado en la economía con el reconocimiento de la propiedad privada y de una economía de carácter mixto. Aunque algunos documentos partidistas han empleado el concepto de «socialismo democrático» como aspiración general, la caracterización más extendida en la literatura académica es la de un partido socialdemócrata y reformista, no marxista y contrario al establecimiento de un sistema de partido único.[162][163]
Los antecedentes ideológicos del partido se remontan al Plan de Barranquilla de 1931 y a las organizaciones fundadas por integrantes de la Generación del 28. En esa etapa, Rómulo Betancourt y otros dirigentes emplearon categorías procedentes del marxismo para interpretar la estructura económica y social venezolana, pero defendieron un programa inmediato de democratización política, reforma agraria, modernización económica y lucha contra el caudillismo. Durante la segunda mitad de la década de 1930, Betancourt se distanció del comunismo y rechazó la creación de un partido exclusivamente obrero y sometido a una ortodoxia marxista, favoreciendo en cambio una organización nacional que integrara a distintos sectores sociales.[164][165]
En la formación doctrinaria de Betancourt y de las organizaciones que precedieron a AD también influyó el aprismo, movimiento fundado por el dirigente peruano Víctor Raúl Haya de la Torre. Durante sus años de exilio, Betancourt mantuvo contacto con intelectuales y dirigentes apristas y compartió con ellos la búsqueda de una izquierda latinoamericana distinta del comunismo soviético. Del aprismo procedían o coincidían con él ideas como el antiimperialismo, la integración continental, la soberanía sobre los recursos naturales y la organización de un frente policlasista integrado por trabajadores, campesinos, estudiantes y sectores medios. Sin embargo, AD no constituyó una sección venezolana del APRA ni adoptó íntegramente su doctrina, sino que adaptó esas influencias a la realidad petrolera, institucional y social de Venezuela.[166][167][168]
Al igual que el aprismo y otros movimientos nacional-populares latinoamericanos, AD se presentó desde su fundación como un partido policlasista, destinado a organizar conjuntamente a trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales, comerciantes y pequeños y medianos productores. Esta concepción rechazaba tanto el partido tradicional de élites como la formación de una organización exclusivamente proletaria y sometida a una ortodoxia marxista. La coalición de clases populares y medias era considerada necesaria para democratizar el Estado, modernizar la economía y reducir la dependencia exterior.[169][170]

En sus primeras décadas, el partido utilizó la expresión «nacionalismo revolucionario» para describir un proyecto de modernización nacional orientado a superar las estructuras oligárquicas, ampliar los derechos políticos y sociales, promover la industrialización y aumentar el control venezolano sobre los recursos naturales. Esta doctrina estuvo acompañada inicialmente por un fuerte antiimperialismo, especialmente frente a la influencia de las compañías petroleras extranjeras. Sin embargo, el pensamiento de Betancourt evolucionó hacia un nacionalismo económico más moderado, compatible con la inversión extranjera regulada, la cooperación con las democracias occidentales y una relación estrecha con Estados Unidos durante la Guerra Fría.[171][172][164]
La doctrina económica de AD no propuso la abolición general de la propiedad privada. El partido defendió una economía mixta en la que el Estado debía dirigir las áreas consideradas estratégicas, regular el capital privado, distribuir la renta petrolera y promover la industrialización, la reforma agraria, la educación pública, la protección laboral y la seguridad social. En el poder impulsó un modelo desarrollista basado en la expansión del Estado, la sustitución de importaciones y la negociación con el capital extranjero, políticas que buscaban combinar crecimiento económico, soberanía nacional y mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías.[163][171]
La relación con el movimiento obrero constituyó otro componente central de su identidad. AD promovió la sindicalización y mantuvo una influencia predominante en la Confederación de Trabajadores de Venezuela, aunque los sindicatos vinculados con el partido conservaron distintos grados de autonomía y protagonizaron conflictos con las propias administraciones adecas. La doctrina socialdemócrata del partido atribuyó a los trabajadores un papel fundamental en la transformación social, pero dentro de una alianza policlasista y mediante mecanismos electorales, negociación colectiva y reformas legislativas, en lugar de la lucha revolucionaria armada.[162]
A partir de la década de 1960, la dirigencia adeca acentuó su compromiso con la democracia representativa, el anticomunismo y la alternancia electoral. Las divisiones que dieron origen al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, AD-Oposición y el Movimiento Electoral del Pueblo redujeron el peso de las corrientes marxistas y nacionalistas más radicales. AD se integró posteriormente en la Internacional Socialista y quedó consolidada como uno de los principales partidos socialdemócratas de América Latina, aunque conservó rasgos organizativos y discursivos procedentes de su origen nacionalista y popular.[164][162]
Durante las décadas de 1980 y 1990, la coherencia programática del partido se debilitó. El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez aplicó reformas económicas de liberalización, apertura comercial y privatización que se apartaban de la tradición estatista y distributiva de AD y fueron rechazadas por buena parte de su dirección y de su sector sindical. Esta confrontación mostró que el partido no había adoptado unitariamente el programa económico del gobierno y profundizó la separación entre la corriente presidencial y el aparato partidista.[173]
Organización y estructura
Acción Democrática posee una organización jerárquica, territorial y sectorial de alcance nacional, característica de los partidos de masas. Su estructura comprende organismos deliberantes, encargados de formular las orientaciones generales y supervisar a las autoridades, y organismos ejecutivos que ejercen la dirección política permanente. La organización se extiende desde el nivel nacional hasta las seccionales estadales, los municipios, las parroquias y los comités locales.[174]
Desde la intervención judicial de 2020, las direcciones encabezadas por Henry Ramos Allup y José Bernabé Gutiérrez funcionan como estructuras separadas. Ambas reivindican la continuidad histórica de Acción Democrática y emplean buena parte de su nomenclatura organizativa tradicional, aunque no integran una cadena de mando común ni reconocen mutuamente la legitimidad de todas sus autoridades.
Organización nacional
Convención Nacional
La Convención Nacional es la máxima autoridad de Acción Democrática. Define la orientación política y programática del partido, aprueba o modifica sus estatutos, evalúa la actuación de las autoridades nacionales y adopta decisiones obligatorias para los demás organismos y para la militancia. También puede resolver asuntos de especial trascendencia política o interna y delegar determinadas atribuciones en el Comité Directivo Nacional.[174]
La Convención está integrada por delegados procedentes de las seccionales y por los demás miembros establecidos en los estatutos. Puede reunirse de manera ordinaria o extraordinaria, de acuerdo con las condiciones de convocatoria previstas por la normativa interna.[174]
Comité Directivo Nacional
Entre las reuniones de la Convención Nacional, el Comité Directivo Nacional (CDN) es la máxima autoridad del partido. Constituye un organismo deliberante ampliado en el que participan los miembros del Comité Ejecutivo Nacional, representantes de las seccionales y otros dirigentes nacionales previstos estatutariamente. Examina la situación política y organizativa, adopta decisiones de alcance nacional y conoce los asuntos que exceden la administración ordinaria del partido.[174]
El CDN se reúne de forma ordinaria y puede ser convocado extraordinariamente por el Comité Ejecutivo Nacional o a petición de la mayoría de los comités ejecutivos seccionales. Entre sus competencias se encuentran desarrollar las resoluciones de la Convención, supervisar la marcha general de la organización y decidir sobre materias políticas o estatutarias que no requieren la convocatoria inmediata de una nueva Convención Nacional.[174]
Comité Ejecutivo Nacional
El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) es el organismo de dirección y ejecución permanente. Aplica las decisiones de la Convención Nacional y del CDN, dirige la actividad política y electoral, coordina las seccionales, administra el partido y fija posición ante los asuntos nacionales de acuerdo con su línea política.[174]
El CEN está encabezado por la Presidencia y la Secretaría General e incluye la Secretaría de Organización, las secretarías políticas y las responsables de distintas áreas sociales y funcionales. La Secretaría General ejerce la conducción política cotidiana, mientras que la Secretaría de Organización coordina el funcionamiento de la estructura territorial, la afiliación, la disciplina interna y la relación entre los organismos nacionales y las seccionales.[174]
En la tradición organizativa de AD, el CEN no representa únicamente a la dirección central, sino que incorpora también a dirigentes territoriales, parlamentarios y representantes de los sectores sociales vinculados con el partido, de acuerdo con las condiciones establecidas por sus estatutos.[174]
Organización seccional
La estructura territorial se divide en seccionales, correspondientes normalmente a cada estado. Cada seccional reproduce, en el ámbito regional, la organización nacional y dispone de una Convención Seccional, un Comité Directivo Seccional y un Comité Ejecutivo Seccional.[174]
La Convención Seccional es la máxima autoridad del partido dentro de su respectiva jurisdicción. Debate la situación política regional, adopta las orientaciones generales de la organización en el estado, evalúa la actuación de las autoridades seccionales y conoce los programas electorales o de gobierno relacionados con la entidad.[174]
Entre las reuniones de la Convención Seccional, el Comité Directivo Seccional (CDS) actúa como la principal instancia deliberante regional. Está integrado por miembros del Comité Ejecutivo Seccional, representantes de la seccional ante los organismos nacionales y otros dirigentes previstos por los estatutos.[174]
El Comité Ejecutivo Seccional (CES) es el organismo de dirección permanente en cada estado. Ejecuta las decisiones de los órganos nacionales y seccionales, coordina la actividad política y electoral regional, supervisa los comités municipales y mantiene la relación entre la dirección nacional y las estructuras locales.[174]
El CES está encabezado por un secretario general seccional y un secretario de Organización. Incluye además secretarías políticas y sectoriales relacionadas con áreas como organización municipal, asuntos sindicales, actividad agraria, juventud, mujeres, profesionales, educación y cultura.[174]
Organización municipal, parroquial y local
En cada municipio funciona un Comité Ejecutivo Municipal (CEM), encargado de dirigir la actividad partidista dentro de esa jurisdicción. Aplica las decisiones de los organismos superiores, organiza la participación electoral, coordina la militancia municipal y supervisa los organismos parroquiales y locales.[174]
El CEM reproduce en una escala menor la estructura de los comités ejecutivos superiores. Cuenta con una secretaría general municipal, una secretaría de Organización y diversas secretarías políticas o sectoriales, de acuerdo con las necesidades y dimensiones de la organización local.[174]
En las parroquias funcionan los Comités Ejecutivos Parroquiales (CEP). Estos coordinan la militancia dentro de la parroquia, ejecutan las campañas y actividades políticas, supervisan los comités locales y sirven de enlace entre las comunidades y la dirección municipal.[174]
En la base territorial se encuentran los comités locales, que constituyen la unidad primaria de organización del partido. Se establecen en comunidades, barrios, urbanizaciones, caseríos o ámbitos vinculados con centros electorales y agrupan a los militantes y simpatizantes residentes en el sector correspondiente.[174]
Los comités locales desarrollan actividades de afiliación, propaganda, movilización electoral, formación política y relación con las comunidades. También recogen las demandas vecinales y las transmiten a los organismos parroquiales y municipales. Sus integrantes pueden reunirse en asambleas plenarias para discutir la situación de la comunidad, evaluar la actuación de la dirección local y acordar actividades políticas.[174]
Organización sectorial
Acción Democrática complementa su estructura territorial mediante secretarías y organismos sectoriales destinados a agrupar a militantes pertenecientes a distintos ámbitos sociales y profesionales. Tradicionalmente, estos comprenden los sectores sindical, agrario, juvenil, femenino, profesional y técnico, educativo, cultural y municipal.[174]
Las organizaciones sectoriales funcionan en los niveles nacional, seccional y municipal y, en determinados casos, también en el ámbito parroquial. Su existencia responde a la concepción policlasista del partido y a su propósito de mantener presencia organizada en sindicatos, asociaciones campesinas, gremios profesionales, universidades, centros educativos y organizaciones comunitarias.[174]
Los responsables de estas áreas participan en los comités ejecutivos correspondientes y coordinan la actuación política del partido dentro de su respectivo sector. Históricamente, las estructuras sindicales, campesinas, juveniles y femeninas desempeñaron un papel importante en la expansión territorial y social de AD.
Democracia interna y disciplina
Los estatutos reconocen a la militancia como depositaria de la soberanía interna del partido y establecen el sufragio como uno de los mecanismos para ejercerla. La participación se desarrolla mediante elecciones internas, asambleas, convenciones y representación en los distintos organismos de dirección.[174]
Al mismo tiempo, la organización mantiene un principio jerárquico según el cual las decisiones adoptadas por los organismos superiores son obligatorias para las instancias subordinadas y para la militancia. Las minorías deben acatar las decisiones de la mayoría, sin perjuicio de su derecho a expresar posiciones divergentes dentro de los mecanismos partidistas.[174]
Este modelo combina mecanismos de representación territorial y sectorial con una dirección centralizada. El CEN y la Secretaría de Organización ejercen funciones de coordinación, supervisión y disciplina sobre las seccionales y demás organismos, mientras que las estructuras estadales, municipales y parroquiales conservan competencias para pronunciarse sobre los asuntos propios de sus jurisdicciones.[174]
Autoridades
Secretarios generales
| Secretario general | Inicio | Final | Precisión y observaciones | |
|---|---|---|---|---|
| Rómulo Betancourt | 13 de septiembre de 1941 | octubre de 1945 | Asumió con la legalización y fundación de Acción Democrática. Dejó la conducción partidista al pasar a presidir la Junta Revolucionaria de Gobierno después del movimiento del 18 de octubre de 1945.[175] | |
| Alberto Carnevali | octubre de 1945 | 1947 | Asumió la Secretaría General del CEN después de la Revolución de Octubre.[176] | |
| Luis Augusto Dubuc | 1947 | 18 de enero de 1949 | Ejercía la Secretaría General al producirse el golpe de noviembre de 1948. Su detención el 18 de enero de 1949 provocó su sustitución inmediata. | |
| Octavio Lepage | 18 de enero de 1949 | septiembre de 1949 | Sucedió a Dubuc después de su detención y entregó la Secretaría General a Leonardo Ruiz Pineda en septiembre de ese año.[177] | |
| Leonardo Ruiz Pineda | septiembre de 1949 | 21 de octubre de 1952 | Encabezó el aparato clandestino hasta su asesinato por agentes de la Seguridad Nacional.[178] | |
| Alberto Carnevali | octubre de 1952 | 18 de enero de 1953 | Segundo período. Sucedió a Ruiz Pineda y ejerció hasta ser nuevamente detenido.[179] | |
| Eligio Anzola Anzola | enero de 1953 | 24 de abril de 1953 | Sustituyó a Carnevali, pero fue detenido poco después por la Seguridad Nacional.[180][181] | |
| Antonio Pinto Salinas | abril de 1953 | 11 de junio de 1953 | Asumió la conducción clandestina después de la detención de Anzola y fue asesinado el 11 de junio.[182] | |
| Rigoberto Henríquez Vera | 1953 | 1953 | Ejerció transitoriamente la Secretaría General durante la sucesión de direcciones clandestinas posterior al asesinato de Pinto Salinas.[183] | |
| Héctor Vargas Acosta | 1953 | 1954 | Encabezó temporalmente el CEN clandestino, pero debió abandonar el cargo debido a la persecución y posteriormente se asiló en una representación diplomática.[183] | |
| Jorge Mogna | 1954 | 1954 | Formó parte de la rápida sucesión de secretarios generales provocada por la desarticulación policial del aparato clandestino.[183] | |
| Roberto Hostos Poleo | 1954 | 1954 | Ejerció brevemente la Secretaría General antes de ser sustituido durante una nueva reorganización de la dirección interior.[183] | |
| Pedro Felipe Ledezma | 1954 | 1956 | Ejerció la Secretaría General del CEN clandestino durante una de las reorganizaciones posteriores a la represión de 1953. En 1956 fue detenido por la Seguridad Nacional y permaneció encarcelado hasta enero de 1958.[183][184][185] | |
| Direcciones clandestinas posteriores | 1956 | octubre de 1957 | Después de la detención de Ledezma, la dirección interior fue nuevamente reorganizada. | |
| Simón Sáez Mérida | octubre de 1957 | 1958 | Asumió tras varios meses de acefalía y todavía ejercía la Secretaría General el 27 de enero de 1958.[186] | |
| Luis Augusto Dubuc | 1958 | 1961 | Asumió la Secretaría General durante la reorganización legal de Acción Democrática posterior a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Fue sucedido por Jesús Ángel Paz Galarraga durante la reorganización interna posterior a la separación de los dirigentes que fundaron el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.[187] | |
| Jesús Ángel Paz Galarraga | 1961 | 24 de octubre de 1967 | Sucedió a Dubuc durante la reorganización partidista posterior a la escisión del MIR. Aunque el grupo ARS alcanzó en 1961 la mayoría del Comité Ejecutivo Nacional, Paz Galarraga se alineó con Raúl Leoni y la denominada Vieja Guardia durante la crisis de diciembre de ese año. El CEN controlado por el ARS intentó suspenderlo y sustituirlo por José Ángel Ciliberto, pero el Comité Directivo Nacional convocado por Leoni y Paz anuló esa decisión. Permaneció como secretario general de la dirección que conservó posteriormente la identidad de Acción Democrática hasta la crisis que dio origen al Movimiento Electoral del Pueblo.[188][189][156] | |
| Gonzalo Barrios | 24 de octubre de 1967 | febrero de 1968 | Sucedió a Paz Galarraga durante la reorganización provocada por la escisión del MEP. Candidato presidencial de AD en 1968.[190] | |
| Carlos Andrés Pérez | febrero de 1968 | 2 de febrero de 1974 | Fue ratificado por la XVIII Convención Nacional celebrada en febrero de 1970. Dejó el cargo al aproximarse su toma de posesión como presidente de la República.[191] | |
| Octavio Lepage | febrero de 1974 | enero de 1975 | Segundo período. Sucedió a Pérez y dejó la Secretaría General al incorporarse al gabinete como ministro de Relaciones Interiores. | |
| Carlos Canache Mata | enero de 1975 | 20 de julio de 1975 | Asumió la Secretaría General después del ingreso de Lepage al gabinete. Fue derrotado por Luis Piñerúa Ordaz en la XX Convención Nacional.[192] | |
| Luis Piñerúa Ordaz | 20 de julio de 1975 | marzo de 1981 | Elegido en la XX Convención Nacional, celebrada del 17 al 20 de julio de 1975.[192] | |
| Jaime Lusinchi | marzo de 1981 | 29 de octubre de 1982 | Elegido por la XXI Convención Nacional y sustituido al dedicarse a su candidatura presidencial.[193] | |
| Manuel Peñalver | 29 de octubre de 1982 | 3 de diciembre de 1987 | Sucedió a Lusinchi y fue ratificado por la XXIII Convención Nacional de diciembre de 1985. El CDN lo destituyó el 3 de diciembre de 1987.[194] | |
| Humberto Celli | diciembre de 1987 | octubre de 1991 | Sustituyó a Peñalver y ejerció durante la campaña presidencial de 1988 y los primeros años del segundo gobierno de Pérez. En la convención de 1991 pasó a la presidencia del partido.[195][196] | |
| Luis Alfaro Ucero | 6 de octubre de 1991 | 4 de junio de 1998 | Elegido por la Convención Nacional de octubre de 1991. Dejó la Secretaría General al ser proclamado candidato presidencial en junio de 1998; para septiembre Lewis Pérez ya ejercía el cargo.[197][198] | |
| Lewis Pérez | 4 de junio de 1998 | 16 de agosto de 1999 | Hasta entonces secretario de Organización, sustituyó a Alfaro durante la campaña presidencial. Renunció el 16 de agosto de 1999 después de la derrota constituyente.[199][200] | |
| Timoteo Zambrano | 16 de agosto de 1999 | 25 de septiembre de 2000 | Asumió provisionalmente la Secretaría General después de la renuncia de Lewis Pérez.[201] | |
| 25 de septiembre de 2000 | 6 de diciembre de 2000 | Dirección disputada. Fue ratificado como secretario general por el Comité Directivo Nacional celebrado el 20 de septiembre de 2000, que eligió a William Dávila como presidente. Su legitimidad fue impugnada por la corriente rival encabezada por Henry Ramos Allup.[202] | ||
| Rafael Marín Jaén | 25 de septiembre de 2000 | 12 de febrero de 2003 | Fue elegido secretario general por el Comité Directivo Nacional celebrado el 25 de septiembre de 2000 por el sector presidido por Ramos Allup, en sustitución de Zambrano. El Consejo Nacional Electoral reconoció esa dirección el 6 de diciembre de 2000 y la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia confirmó la resolución el 20 de marzo de 2001. Marín fue destituido por la dirección nacional el 12 de febrero de 2003.[202][203] | |
| Henry Ramos Allup | 12 de febrero de 2003 | Actualidad | Asumió la Secretaría General después de la destitución de Rafael Marín Jaén. El relevo ocurrió en febrero de 2003: Marín fue removido el día 12 y Ramos Allup ya aparece documentado como secretario general en agosto del mismo año. Desde la intervención judicial de junio de 2020 encabeza la estructura denominada «AD en Resistencia», que reivindica la continuidad de las autoridades anteriores al fallo.[203][204][205] | |
| José Bernabé Gutiérrez | 15 de junio de 2020 | Actualidad | Encabezó desde el 15 de junio de 2020 la Mesa Directiva ad hoc nombrada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y pasó a ejercer la conducción de la dirección judicialmente reconocida de Acción Democrática. Aunque la sentencia inicial lo designó presidente de la junta y no secretario general, durante el proceso de reestructuración fue identificado como secretario general de esa estructura. El 11 de junio de 2022 fue elegido y proclamado formalmente secretario general nacional en las elecciones internas organizadas por dicha dirección, cuyos resultados fueron posteriormente convalidados por el TSJ.[206][207] | |
Sector de jure
| Cargo | Nombre |
|---|---|
| Presidenta | Isabel Carmona de Serra |
| Vicepresidente | Edgar Zambrano |
| Secretario General Nacional | Henry Ramos Allup |
| Secretario Nacional de Organización | Piero Maroún |
| Secretario Sindical Nacional | Andrea Parra |
| Secretario Agrario Nacional | Adonay Ochoa |
| Secretario Juvenil Nacional | Marysabel Centeno |
| Secretaria Nacional de Educación | Lilia de Rivera |
| Secretario Nacional de Profesionales y Técnicos | Manuel Rojas Pérez |
| Secretario Nacional de Asuntos Minicipales | Nelson Guillén |
| Secretaria Nacional de Acción Femenina | Oneida Guaipe (E)[208] |
| Secretaria Nacional de Cultura | Blanca de Benaim |
| Secretario de Asuntos Internacionales | Maurice Poler |
| Secretario Político Nacional | Luis Aquiles Monero |
| Secretario Político Nacional | Pierro Maroun |
| Secretario Político Nacional | Williams Dávila |
| Secretario Política Nacional | Gustabo Mirabal |
Sector ad-hoc
| Cargo | Nombre |
|---|---|
| Presidente honorario | Leomagno Flores |
| Presidente | Rubén Limas |
| 1er Vicepresidente | Roberto Sánchez Fortoul |
| 2do Vicepresidente | Rafael Nicolás Sifontes |
| 3er Vicepresidente | Oskarina González |
| 4to Vicepresidente | William Lizardo |
| 5to Vicepresidente | Manuel Mora Izarra |
| 6to Vicepresidente | Olide Herrera |
| Secretario General Nacional | José Bernabé Gutiérrez |
| Secretario Nacional de Organización | Nixon Maniglia |
| Secretario de Asuntos Laborales y Sindicales | Miguel Ángel Marante |
| Secretario de Asuntos Agropecuarios y Biodiversidad | Eligio Pérez Roa |
| Secretaria Juvenil Nacional | Anyelith Tamayo |
| Secretario Nacional de Educación | Luis Marín |
| Secretaria Nacional de Cultura, Deporte y Turismo | Renny Alejandro Bonalde |
| Secretario Nacional de Profesionales y Técnicos | Alberto Betancourt |
| Secretario de Asuntos Minicipales y Comunales | José Gregorio Ruiz |
| Secretaria de Acción Femenina, Familia y Gestión Social | Fairuz Harayli |
| Secretario de Asuntos Internacionales | Pedro Rojas Chirinos |
| Secretario de Pueblos Indígenas | Tulio Gudiño |
| Secretario de Medio Ambiente y Asuntos Ecológicos | Negal Morales Llovera |
| Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación | Feniel Antonio Girón |
| Secretario de Paz, Justicia y Derechos Humanos | Jesús Eduardo Brito |
| Secretario Político | Orangel Salas Borges |
| Secretario Político | Myriam Do Nascimento |
| Secretario Político | Carlos Gustavo Granadillo |
| Secretario Político | Luis Sánchez Gómez |
Resultados electorales

Elecciones presidenciales
| Año | Candidato | # de votos | % de votos | +/- | Elección | Resultado | ||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1941 | Rómulo Gallegos | 13 |
|
Indirecta | ||||
| 1947 | Rómulo Gallegos | 871.752 |
|
Directa | ||||
| 1958 | Rómulo Betancourt | 1.284.092 |
|
Directa | ||||
| 1963 | Raúl Leoni | 957.574 |
|
Directa | ||||
| 1968 | Gonzalo Barrios | 1.050.806 |
|
Directa | ||||
| 1973 | Carlos Andrés Pérez | 2.130.743 |
|
Directa | ||||
| 1978 | Luis Piñerúa Ordaz | 2.309.577 |
|
Directa | ||||
| 1983 | Jaime Lusinchi | 3.773.731 |
|
Directa | ||||
| 1988 | Carlos Andrés Pérez | 3.868.843 |
|
Directa | ||||
| 1993 | Claudio Fermín | 1.335.287 |
|
Directa | ||||
| 1998 | Henrique Salas Römer (PRVZL) | 591.362 |
|
Directa | ||||
| 2000 | No presentó candidato | |||||||
| 2006 | ||||||||
| 2012 | Henrique Capriles (PJ/MUD) | 6.591.304 |
|
Directa | ||||
| 2013 | Henrique Capriles (PJ/MUD) | 7.363.264 |
|
Directa | ||||
| 2018 | No presentó candidato | |||||||
| 2024 | Edmundo González Urrutia (Indep./PUD) (sector de jure) | 7.443.584 |
|
Directa | ||||
| Luis Eduardo Martínez (sector judicializado) | 152.360 |
|
Directa | |||||
|
Elecciones regionales
| Año | # de votos | % de votos | +/- | Gobernaciones obtenidas (AD) |
+/- | ||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1989 | 1.581.298 |
|
11/20 |
||||
| 1992 | 1.289.179 |
|
7/22 |
||||
| 1995 | 1.552.815 |
|
11/22 |
||||
| 1998 | 1.403.703 |
|
8/23 |
||||
| 2000 | 678.250 |
|
3/23 |
||||
| 2004 | 696.844 |
|
1/22 |
||||
| 2008 | 798.674 |
|
1/22 |
||||
| 2010 | 43.274 |
|
0/2 |
||||
| 2012 | 447.747 |
|
0/23 |
||||
| 2017 | 1.700.224 |
|
4/23 |
||||
| 2021 | 360.359 |
|
0/23 |
||||
| 2022* | 174.430 |
|
1/1 |
*Elecciones extraordinarias en el estado Barinas, tras la inhabilitación del candidato electo Freddy Superlano en 2021.
Elecciones municipales
Elecciones parlamentarias
| Año | # de votos | % de votos | Cámara de Diputados |
+/- | Senado | +/- |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1946 | 1.099.601 | 78.43% | 137/160 |
Legislatura Unicameral | ||
| 1947 | 838.526 | 70.84% | 83/110 |
38/46 |
||
| 1952 | No participó | |||||
| 1958 | 1.275.973 | 49.45% | 73/132 |
32/51 |
||
| 1963 | 936.124 | 32.7% | 66/179 |
22/47 |
||
| 1968 | 939.759 | 25.6% | 66/214 |
19/52 |
||
| 1973 | 1.955.439 | 44.4% | 102/200 |
28/47 |
||
| 1978 | 2.096.512 | 39.7% | 88/199 |
21/44 |
||
| 1983 | 3.284.166 | 49.9% | 113/200 |
28/44 |
||
| 1988 | 3.123.790 | 43.3% | 97/201 |
22/46 |
||
| 1993 | 1.099.728 (Diputados) 1.165.322 (Senadores) |
23.3% 24.1% |
55/203 |
16/50 |
||
| 1998 | 1.195.751 (Diputados) 1.246.567 (Senadores) |
24.1% 24.4% |
62/207 |
21/54 |
||
| 2000 | 718.148 | 16.11% | 33/165 |
Legislaturas Unicamerales | ||
| 2005 | 8.000 | 0.2% | 0/167 |
|||
| 2010 | 1.321.830 (Nominal) | 8.0% | 14/165 |
|||
| 2015 | Sin datos | 25/167 |
||||
| 2020 | No participó (sector de jure) | |||||
| 433.113 (sector judicializado) | 6.95% | 11/277 |
||||