Alfonso Uribe Jaramillo

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Predecesor Alfredo Rubio Díaz
Sucesor Sede vacante
Alfonso Uribe Jaramillo


Obispo de Sonsón-Rionegro
6 de abril de 1968-16 de febrero de 1993
Predecesor Alfredo Rubio Díaz
Sucesor Flavio Calle Zapata


Obispo auxiliar de Cartagena de Indias

Obispo titular de Aureliopolis en Asia
25 de junio de 1963-6 de abril de 1968
Predecesor Beniamino Nardone
Sucesor Sede vacante


Rector del Seminario Mayor de Medellín
1945-1953
Predecesor Emilio Botero González
Sucesor Gustavo Arango Restrepo

Otros títulos
  • Vicepresidente de la CEC (1972-1975)
  • Información religiosa
    Iglesia Católica
    Ordenación sacerdotal 1 de noviembre de 1937
    por Tiberio de J. Salazar
    Ordenación episcopal 4 de agosto de 1963
    por Giuseppe Paupini
    Información personal
    Nombre Alfonso Uribe Jaramillo
    Nacimiento 6 de febrero de 1914
    Nariño, Colombia
    Fallecimiento 15 de julio de 1993 (79 años)
    La Ceja, Colombia
    Estudios Teología
    Padres Pascual Uribe
    Eugenia Jaramillo

    Firma Firma de Alfonso Uribe Jaramillo

    In laudem Sacerdotii Christi
    (‘En alabanza del Sacerdocio de Cristo’)

    Alfonso Uribe Jaramillo (Nariño, 6 de febrero de 1914-La Ceja, 15 de julio de 1993) fue un eclesiástico católico colombiano, obispo auxiliar de Cartagena de Indias (1963-1968) y obispo de Sonsón-Rionegro (1968-1993).[1] Reconocido como un máximo exponente de la Renovación Carismática Católica.[2]

    Primeros años

    Nació el 6 de febrero de 1914 en la finca La Balza, ubicada en el municipio colombiano de Nariño. Hijo de Pascual Uribe y Eugenia Jaramillo, campesinos que contrajeron matrimonio en 1913 en Sonsón, pueblo natal de su madre.[3] Del matrimonio nacieron ocho hijos, siendo Alfonso el mayor de ellos.

    Cuando tenía tres años y medio, su familia se trasladó a la finca El Yarumo, en el municipio de La Ceja, y en 1924 se establecieron en el casco urbano de dicho lugar.[4]

    Desde muy temprana edad manifestó una clara vocación sacerdotal.[5] El párroco de La Ceja, Gonzalo Londoño, fue una figura decisiva en el fortalecimiento de su vocación, guiándolo espiritualmente y alejándolo de malas influencias.[4] Según relató su hermana, «(...) quiso entrar desde los 14 años al seminario de Medellín y le tocó esperar, quiso entrar al Yarumal que acababa de fundar monseñor Builes y tampoco podía por lo joven; entonces le tocó esperar».

    Formación

    Edificio del Seminario Mayor de Medellín que funcionó desde 1928 hasta 1962.

    Su madre enseñó a sus hijos el catecismo del padre Astete, que el joven Uribe aprendió con dedicación. Inició sus estudios en el Colegio de La Salle, regentado por los Hermanos de las Escuelas Cristianas[4] (hoy Institución Educativa Gregorio Gutiérrez González).[6]

    El 31 de enero de 1928, ingresó al Seminario Mayor de Medellín para su formación sacerdotal, donde también se destacó académicamente. En un primer momento, sus estudios fueron financiados por su familia, pero al poco tiempo tuvo que solicitar una beca para poder continuarlos. Dicha ayuda le fue otorgada por el mismo seminario, bajo la condición de que devolvería el dinero una vez ejerciera como sacerdote.[6]

    Siendo aún estudiante de Teología y ordenado subdiácono, fue nombrado prefecto general del seminario.[5][7] Más adelante, mientras cursaba sus estudios de Filosofía, se desempeñó como enfermero y posteriormente fue designado prefecto de Niños.[8]

    En 1943 decidió profundizar sus conocimientos en Teología y, al observar que Europa atravesaba una guerra, optó por viajar a Montreal (Canadá) para realizar estudios de especialización. Llegó en septiembre y allí conoció al abogado Luis María Murcia, quien se preparaba para el sacerdocio tras haber ingresado al seminario siendo ya adulto. Murcia le comentó la necesidad de crear un seminario especial para vocaciones tardías,[9] especialmente para profesionales, ya que resultaba difícil convivir con adolescentes y jóvenes en los seminarios tradicionales. Esta idea quedó profundamente grabada en su mente.[10] En Montreal completó sus estudios en el transcurso de dos años, obteniendo el doctorado en Teología con mención summa cum laude,[2] con la tesis doctoral: El Carácter Sacramental, Participación del Sacerdocio de Cristo.[11]

    Sacerdocio

    Interior de la Catedral de Medellín antes de 1940. Allí, Alfonso Uribe Jaramillo fue ordenado presbítero y consagrado obispo.

    Su ordenación sacerdotal fue el 1 de noviembre de 1937, en la Catedral de Medellín, a manos del arzobispo Tiberio de J. Salazar y Herrera.[1][5][8] Su primera canta misa solemne la celebró en Sonsón y fue destinado para trabajar en el Seminario de Medellín.[3]

    En 1945 regresó a Colombia y fue nombrado viceasesor de la Acción Católica. En noviembre de ese mismo año, asumió el cargo de rector del Seminario.

    Al año siguiente, en 1946, fue designado canónigo magistral del Capítulo Metropolitano.[8] Posteriormente, desempeñó diversos cargos dentro de la arquidiócesis: juez eclesiástico, examinador sinodal, organizador del I Congreso Eucarístico Arquidiocesano, capellán de la Universidad de Antioquia y representante de la arquidiócesis en la inauguración del Año Santo de 1950.[12]

    En 1952, la ciudad de Medellín contaba únicamente con siete parroquias, casi todas ubicadas en el centro. Ante esta situación, Uribe Jaramillo presentó al arzobispo Joaquín García Benítez un plan detallado, fruto de un exhaustivo estudio sobre la ciudad, que proponía la creación de veinte nuevas parroquias. La iniciativa fue aprobada de inmediato.[12]

    A medida que el Seminario Menor crecía cada año, se hizo necesario construir un nuevo edificio. Por tal motivo, Uribe vendió la antigua sede ubicada en la calle Caracas con carrera Palacé, y con los fondos obtenidos se edificó la nueva sede en el sector conocido antiguamente como Cuchillón (actualmente entre los barrios La Milagrosa y Bomboná II). Como rector, estableció un nuevo pensum de estudios, fundó la revista Seminario (1947), organizó la biblioteca, fundó una librería y una cooperativa del clero; sin embargo, el arzobispo García, contrario a los negocios, ordenó suprimir ambas iniciativas.[13]

    Su agenda era sumamente exigente: además de sus funciones como rector, asumía múltiples tareas pastorales y administrativas, lo que provocó frecuentes ausencias en el seminario. Algunos consideraron esta situación perjudicial para la formación de los seminaristas. Ante las quejas, la Santa Sede envió un visitador apostólico que entrevistó a todos, excepto al rector. Uribe Jaramillo se sintió atacado y, temiendo ser destituido de manera humillante, tomó una decisión apresurada y radical.[14]

    A finales de 1953 renunció intempestivamente a todos los cargos que ejercía en la arquidiócesis, incluyendo la rectoría del seminario y su puesto en el cabildo metropolitano, para ingresar a la Congregación de la Fraternidad Sacerdotal en Roma. Tras obtener con dificultad la autorización del arzobispo García, quien no aprobaba su decisión, partió hacia la Ciudad Eterna el 4 de diciembre, dejando una carta de despedida al clero. El día 8 del mismo mes comenzó su noviciado. No obstante, aquella etapa resultó difícil: pronto comprendió que su decisión no había sido la más acertada. Aunque pudo permanecer en Roma para continuar sus estudios, decidió regresar a Colombia, pese al descrédito que esto podría implicar. Finalmente, volvió el 6 de enero de 1954.[14]

    Cuadro de la Virgen de Valvanera, el cual Uribe coronó canónicamente en 1954.

    A su regreso, el arzobispo García lo nombró párroco de Sonsón,[2] donde impulsó importantes obras sociales a favor de los pobres. Fundó el Hato del Niño Pobre, para la alimentación de niños con probable desnutrición,[6] y el barrio «Pío XII» para familias de escasos recursos. En 1954, a petición suya, obtuvo de la Santa Sede la coronación canónica de Nuestra Señora de Valvanera en Sonsón.[8]

    Pertenecía al clero de la arquidiócesis de Medellín y, tras la erección de la diócesis de Sonsón por el papa Pío XII el 18 de marzo de 1957, quedó incardinado en esta nueva circunscripción eclesiástica. Al poco tiempo, fue nombrado vicario general por el obispo Alberto Uribe Urdaneta.[6] Ese mismo año, el papa Pío XII le concedió la dignidad de Prelado de honor de Su Santidad, que lleva anexo el tratamiento de monseñor.[11]

    Posteriormente, mediante decreto del 8 de febrero de 1959, emitido por el obispo Uribe Urdaneta, se erigió canónicamente el Seminario Cristo Sacerdote para vocaciones adultas en La Ceja.[9]

    Episcopado

    Obispo auxiliar de Cartagena

    El 25 de junio de 1963, el papa Pablo VI lo nombró obispo titular de Aureliopolis en Asia[2] y obispo auxiliar de Cartagena de Indias.[3] Fue consagrado el 4 de agosto del mismo año, en la Catedral de Medellín, a manos del arzobispo Giuseppe Paupini.[1]

    El 15 de agosto de 1963, en Rionegro, ordenó a los primeros sacerdotes, diáconos y subdiáconos del Seminario Cristo Sacerdote, el cual fue declarado «Seminario Nacional» por la Conferencia Episcopal de Colombia el 21 de agosto del mismo año.[9]

    Fotografía de los participantes en sesión del Concilio Vaticano II.

    En 1964, atendiendo la petición del papa Pablo VI, participó en la segunda y tercera sesión del Concilio Vaticano II como Padre Conciliar.[8] Al concluir la tercera sesión, en noviembre de 1964, regresó a Colombia.

    Sin embargo, el Seminario Nacional Cristo Sacerdote no estuvo exento de la crisis que afectó a numerosas instituciones eclesiásticas tras el Concilio Vaticano II. La situación llegó a tal punto que, el 30 de marzo de 1966, la Santa Sede lo nombró nuevamente rector del seminario, exonerándolo del cargo de obispo auxiliar. De inmediato viajó a La Ceja para asumir la dirección de la institución.[15]

    Con gran empeño, impulsó en la arquidiócesis los Cursillos de Cristiandad y el Movimiento Familiar Cristiano; además, estableció el Secretariado de Catequesis y reorganizó la Pastoral Diocesana. Gracias a su gestión se crearon varias parroquias y, mediante su influencia, logró que las grandes empresas colaboraran con las comunidades parroquiales más necesitadas.[12]

    Obispo de Sonsón-Rionegro

    Placas conmemorativas en la catedral de Sonsón; en ellas se encuentra plasmado el nombre del obispo Alfonso Uribe Jaramillo.

    El 6 de abril de 1968, el papa Pablo VI lo nombró obispo de Sonsón-Rionegro.[1] Tomó posesión canónica el 21 de junio en Sonsón, y el 27 de junio en Rionegro.

    «Ahí es donde se vio verdaderamente un Pastor, un pastor que buscaba el bien de sus ovejas.»
    Hna. San Enrique Uribe Jaramillo

    A su llegada a la diócesis, estableció la curia tanto en Sonsón como en Rionegro, con el propósito de evitar que alguna de las dos ciudades se sintiera marginada.[16]

    Durante su gestión, el oriente antioqueño experimentaba importantes transformaciones impulsadas por obras de gran envergadura, como el aeropuerto de Rionegro, la autopista Medellín-Bogotá y las centrales hidroeléctricas. Con el fin de atender mejor al creciente número de habitantes de la región, creó 17 nuevas parroquias, principalmente en el cercano oriente antioqueño, además de varias capillas y centros de culto.

    En 1969 fundó la emisora diocesana «Ecos de Rionegro», que tuvo corta duración debido a dificultades logísticas. Asimismo, creó la revista diocesana y la Editorial San Antonio.[16] En 1971 participó en el Sínodo de Obispos celebrado en Roma.[15] Uribe también fundó el Fondo del Bienestar del Clero y, el 25 de julio de 1971, creó la Congregación de las Religiosas Siervas de la Iglesia, destinada a atender a los sacerdotes en casas parroquiales, seminarios y hogares de descanso.[12]

    Alfonso Uribe al frente de una procesión en la Fiesta de la Virgen del Carmen.

    Profesó una profunda devoción a Nuestra Señora del Carmen, especialmente hacia la Basílica Menor de Nuestra Señora del Carmen y a la comunidad de La Ceja. Por ello, en 1971 obtuvo de la Santa Sede la coronación pontificia de esta advocación mariana. En 1976 instauró en La Ceja la tradición anual de sanación de los enfermos, que aún se celebra en el parque principal del municipio.

    En la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), fue presidente de la Comisión Episcopal para el Clero (1969-1972). En 1972, fue elegido vicepresidente de la institución, cargo que ocupó hasta 1975.[17] Ese mismo año, dejó la rectoría del Seminario Cristo Sacerdote, y asiste a la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en Puebla (México), entre el 27 de enero y el 13 de febrero de 1979.

    Mediante decreto del 15 de agosto de 1980, estableció el Seminario Diocesano de Marinilla. También mostró una especial preocupación por los campesinos con vocación sacerdotal; por ello, entabló diálogo con el superior general de los Misioneros Javerianos de Yarumal, quienes habían cerrado su seminario en esa localidad. Con la rapidez que lo caracterizaba, y tras concretar la negociación, trasladó el seminario campesino de Sonsón a Yarumal.[12]

    Durante una reunión de la provincia eclesiástica de Medellín en 1980, propuso a los obispos de Antioquia la creación de un seminario misionero regional. La propuesta fue acogida y, el 15 de agosto de ese mismo año, los obispos firmaron el decreto de fundación del Seminario Misionero del Espíritu Santo, que inició labores el 1 de febrero de 1981.

    La paloma como figura del Espíritu Santo constituye además el símbolo de la Renovación Carismática Católica.

    Posteriormente, estableció las asociaciones sacerdotales de San Pablo, Siervos del Espíritu Santo y Regina Apostolorum. Cofundó la comunidad de las Hermanas Misioneras Siervas del Divino Espíritu, el 22 de mayo de 1983, con el objetivo de impulsar las obras misionales, promover la renovación carismática, fortalecer la catequesis y colaborar con los párrocos en su labor pastoral.

    Solicitó autorización a la Conferencia Episcopal de Colombia para pedir a la Santa Sede la creación de una prelatura nullius dentro de la diócesis, con el propósito de que los seminaristas contaran con un espacio propio e independiente de la jurisdicción diocesana. La propuesta incluía un estudio de factibilidad que abarcaba los municipios de La Ceja y El Retiro. Sin embargo, el presidente de la institución (1987-1990), Alfonso López Trujillo, rechazó la solicitud, argumentando que no era prudente otorgarla, debido a que recientemente había recibido la concátedra, y menos aún en el centro mismo de su territorio.

    Tras un exhaustivo análisis y gestiones ante el Estado, por el crecimiento demográfico y las necesidades educativas del oriente antioqueño, expidió decreto el 11 de febrero de 1982, mediante el cual fundó la Universidad Católica de Oriente,[18][19] durante la celebración de las bodas de plata de la diócesis.[20] Fue reconocida por el Ministerio de Educación Nacional como Institución Universitaria mediante Resolución n.º 003278 del 25 de junio de 1993.

    En 1989, presentó su renuncia como lo establece el Código de Derecho Canónico. Sin embargo, el clero diocesano envió una petición a la Santa Sede solicitando que se le permitiera continuar al frente del gobierno pastoral, a fin de consolidar las obras que había emprendido. Roma aceptó la solicitud, y Uribe Jaramillo permaneció en el cargo por un tiempo adicional. Al año siguiente, en 1990, decidió fundar el Cabildo Colegial y, para conformarlo, pidió la renuncia a varios sacerdotes de avanzada edad con el propósito de que gozaran de un merecido descanso y se dedicaran a la oración. Dispuso que residieran como canónigos en una casa de La Ceja, y mediante decreto de julio de ese mismo año, designó los primeros integrantes del cabildo.[12]

    Fallecimiento

    Basílica de Nuestra Señora del Carmen, en La Ceja, donde reposan los restos del obispo Alfonso Uribe Jaramillo.

    Comenzó a experimentar síntomas que indicaban que algo no marchaba bien en su salud, aunque inicialmente no les dio importancia. El 21 de enero de 1993, poco después de cumplir 79 años, debió ser intervenido quirúrgicamente, ocasión en la que se le diagnosticó cáncer de colon. Una segunda operación confirmó que la enfermedad estaba demasiado avanzada y no había posibilidades de recuperación. Ante esta situación, 16 de febrero del mismo año, el papa Juan Pablo II aceptó su renuncia como obispo de Sonsón-Rionegro, nombrado a su sucesor al mismo tiempo. Ejerció de administrador apostólico sede vacante hasta el 19 de marzo siguiente.[21]

    Posteriormente, se trasladó a la Casa El Rodeo para vivir bajo el cuidado de las Hermanas Siervas de la Iglesia. El 8 de julio de 1993, eligió como lugar de su sepultura la iglesia de La Ceja. Personalmente dispuso la construcción de su sepulcro y de una lápida con el epitafio: «Movido por el Espíritu Santo, glorificó el Sacerdocio de Jesucristo».[22]

    En la noche del 14 de julio de 1993, mientras permanecía en la finca El Rodeo, sufría los estragos de un cáncer terminal de colon. Postrado en su cama y con grandes dificultades para hablar, pidió a la enfermera que lo asistía un papel y un lápiz. Con mano temblorosa escribió: «¡Oh Jesús, pontífice divino y esposo de mi alma!, intercede por mí ahora, en el tiempo de la enfermedad que padezco, y a la hora de mi muerte».[6]

    Falleció al amanecer del 15 de julio de 1993, a los 79 años de edad. Sus exequias se celebraron el 16 de julio en la iglesia de La Ceja, con la presencia de numerosos sacerdotes y fieles, entre ellos varios de los 353 presbíteros que él mismo había ordenado.[5]

    Fue feliz en mi sacerdocio, no cambiaría una hora de mi ministerio por todas las riquezas, placeres y honores del mundo. Bendigo a Dios que me ha librado de toda crisis de identidad, de fe o de otra índole. No hay dignidad ni felicidad comparable con la gracia de servir como sacerdote al Señor y a su Iglesia.
    Carta de Alfonso Uribe Jaramillo

    Referencias

    Bibliografía

    Enlaces externos

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