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Angélica Motta

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Angélica Valentina Motta Ochoa
Información personal
Nacimiento 1972
Lima, Perú
Nacionalidad Peruana
Lengua materna Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educada en
Información profesional
Ocupación Antropóloga, activista feminista, investigadora, docente
Área Estudios de género, salud y sexualidad, diversidades sexuales, fundamentalismos religiosos
Empleador
Obras notables La biología del odio

Angélica Valentina Motta Ochoa (Lima, 1972) es una antropóloga peruana especializada en estudios de género, salud y sexualidad, además de ser activista feminista por los derechos de las mujeres y diversidades.[1][2][3] Su producción académica y de divulgación se ha orientado a la defensa del enfoque de género y al análisis crítico de los discursos impulsados por movimientos conservadores y fundamentalistas, como el movimiento Con Mis Hijos No Te Metas (CMHNTM).

Formación académica

Motta obtuvo la licenciatura en Antropología Cultural en la Pontificia Universidad Católica del Perú, con una tesis orientada a la antropología de la sexualidad y centrada en el estudio de la subcultura gay en la ciudad de Lima. Diversos estudios han señalado que, durante la década de 1990, los estudios en sexualidad tenía un desarrollo limitado en América Latina, tanto en producción bibliográfica como en institucionalización académica.[4] De acuerdo con sus propias declaraciones, ese contexto también se reflejaba en el ámbito peruano, lo que reducía el acceso a materiales especializados para la elaboración de su investigación de licenciatura.[5] Posteriormente cursó un diplomado en Género en la misma universidad en 1997.[6][5]

Más adelante, cursó estudios de posgrado en Europa y Brasil. Obtuvo el grado de magíster en Estudios de Desarrollo, con mención en Género, Mujer y Desarrollo, por el Institute of Social Studies (The Hague), adscrito a la Universidad Erasmo de Róterdam; y el doctorado en Salud Colectiva por el Instituto de Medicina Social de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.[3][2]

Trayectoria profesional

A lo largo de su trayectoria profesional, Motta ha desarrollado actividades de investigación, consultoría y docencia universitaria en instituciones nacionales e internacionales.[5]

Investigación y consultoría

Motta ha sido investigadora y consultora para distintas organizaciones de la cooperación internacional como la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), el Fondo de Población de las Naciones Unidad (UNFPA), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y Plan Internacional, así como para organizaciones feministas peruanas como DEMUS, el Movimiento Manuela Ramos y el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Asimismo, cuenta con publicaciones de artículos de investigación en revistas científicas tanto como autora principal como en calidad de colaboradora.[6]

Entre 1998 y 2001 trabajó en el Movimiento Manuela Ramos como investigadora, capacitadora y supervisora dentro del proyecto «ReproSalud», donde implementó metodologías de diagnóstico participativo con mujeres rurales indígenas de cinco regiones del Perú y estuvo a cargo de la región amazónica. En este periodo participó en la sistematización y análisis del trabajo de campo que dio lugar al informe «Género y salud reproductiva: escuchando a las mujeres de San Martín y Ucayali», publicado en 2001. En 2002 fue jefa de investigación en la misma organización, liderando un diagnóstico participativo con jóvenes de comunidades indígenas y mestizas de la selva central y elaborando recomendaciones para políticas públicas.[6]

En 2004 colaboró con la Asociación Grupo de Trabajo Redes como investigadora en un proyecto de prevención del trabajo infantil doméstico, en alianza con Anti-slavery International, donde capacitó y supervisó equipos de campo y realizó entrevistas a niñas y niños en Cajamarca, Pucallpa y Lima.[6] Durante 2005 desarrolló varias consultorías para USAID Perú, entre ellas la evaluación de la viabilidad de productos financieros para mujeres microempresarias en el marco del proyecto Credimujer; la mejora de instrumentos participativos con enfoque intercultural y de género para el proyecto African Transformation (Uganda), en colaboración con Johns Hopkins University; y la coordinación de una investigación cuantitativa internacional para diseñar un instrumento de medición de pobreza aplicado en Perú, Marruecos, Senegal y Kenia.[6]

Entre 2006 y 2008 trabajó en el Instituto de Medicina Social de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, donde participó como investigadora en el proyecto «Heterosexualidad, anticoncepción y aborto», desarrollado en Colombia, Argentina y Brasil,[6][7] y como consultora en la actualización del reporte peruano sobre legislación y políticas públicas en sexualidad para el proyecto «Derechos y Políticas Sexuales en América Latina».[6] En 2013 realizó una consultoría para GIZ, consistente en la revisión y edición del informe regional sobre la situación de los derechos de la niñez indígena en Bolivia, Ecuador y Perú. Posteriormente, entre 2014 y 2019, fue responsable de proyectos de investigación e intervención en el Centro de Investigación Interdisciplinaria en Sexualidad, Sida y Sociedad de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, con énfasis en educación sexual, salud sexual y VIH/SIDA.[6]

Entre 2017 y 2018 fue responsable de investigación en el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, en la que elaboró un análisis sobre la campaña Con Mis Hijos No Te Metas para el proyecto «Tu boca, fundamental para los fundamentalismos».[8] Finalmente, en 2018 desarrolló para el Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES) un estudio sobre la situación del aborto terapéutico en el Perú.

Docencia universitaria

En el ámbito de la docencia universitaria, Motta ha ejercido como profesora en instituciones nacionales e internacionales. Fue docente del seminario «Trabajo Social Trasnacional» en la Frankfurt University of Applied Sciences y posteriormente coordinadora y docente del Diplomado en Sexualidad, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).[6] Desde 2019 se desempeña como docente-investigadora en la Escuela Profesional de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde actualmente ocupa el cargo de profesora asociada y también dicta en la Maestría en Género y Desarrollo.[3][2] En 2023 recibió un reconocimiento institucional como «mejor docente» de la facultad.[9]

Entre las actividades complementarias de su trayectoria profesional, Motta ha trabajado como facilitadora y capacitadora en procesos formativos vinculados a género y educación sexual.[6] En el Movimiento Manuela Ramos condujo talleres sobre educación sexual integral, enfoque de género y pertinencia cultural en las regiones de Ayacucho y Ucayali. Asimismo, desde el Instituto de Estudios Peruanos fue responsable de incorporar el enfoque de género en el diseño del programa de fortalecimiento de habilidades blandas para usuarios de Haku Wiñay, labor que incluyó la capacitación de los equipos de campo involucrados en su implementación.

Además, Motta es parte del consejo directivo y coordinadora del área de investigación de la asociación transfeminista Transformar, para la promoción y difusión de políticas públicas en diversidad sexual y de género, derecho al cuidado y economías transformadoras.[10]

Obras

Sus líneas de investigación más destacadas son las siguientes:[5]

Salud y sexualidad

La línea de investigación de Motta en antropología de la sexualidad se inicia con un interés en la comprensión de las identidades de la comunidad homosexual de Lima. Sus primeras publicaciones sobre el tema incluyen el artículo «Homosexuales en Lima, entre la discriminación y la convivencia» (1998), el capítulo «El ambiente: Jóvenes homosexuales construyendo identidades en Lima» (1999) en el libro Juventud: sociedad y cultura (editado por los sociólogos Aldo Panfichi y Marcel Valcárcel, bajo la Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú), y el capítulo «Entre lo tradicional y lo moderno: La construcción de identidades homosexuales en Lima» (2001) en De amores y luchas: diversidad sexual, derechos humanos y ciudadanía.[6]

Asimismo, Motta desarrolla una perspectiva interseccional en sus estudios sobre salud y sexualidad. Durante una década formó parte de un proyecto de investigación e intervención en salud sexual y reproductiva con mujeres amazónicas y andinas; en la ponencia dirigida por la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM, mencionó que a partir de esta experiencia logró consolidar una línea de análisis sobre la salud y la sexualidad en contextos rurales, articuladas con las desigualdades de género y la violencia.[5]

Sexualidad en la Amazonía peruana

Su trabajo más representativo en este ámbito es el artículo La charapa ardiente y la hipersexualización de las mujeres amazónicas en el Perú: perspectivas de mujeres locales (2011) publicado en la revista latinoamericana Sexualidad, Salud y Sociedad. Esta investigación académica se enfoca en el análisis de los discursos y experiencias de las mujeres de la Amazonía peruana en torno a la figura de la "charapa ardiente", una representación que las describe como deseantes y sexualmente disponibles desde la época colonial. La investigación, basada en trabajo de campo en ciudades como Pucallpa e Iquitos, examina cómo las mujeres locales interpretan y responden a esta representación, que a menudo asocian con ideas de libertinaje o, alternativamente, con un temperamento alegre y libre.[11]

A diferencia de investigaciones precedentes que entendían esta figura como una producción unidireccional de instancias externas a la región, Motta enfatiza que las representaciones sobre grupos sociales solo se comprenden al considerar la dinámica relación entre las definiciones exógenas y endógenas. El estudio concluye que las mujeres amazónicas no son receptoras pasivas, sino actoras sociales que participan activamente en la recreación y negociación de los significados de la "charapa ardiente", manifestando posturas que oscilan entre la negación tajante y la resignificación positiva de la categoría.[11]

Salud sexual en la comunidad transgénero

La contribución académica de Motta en el ámbito de la salud sexual de la comunidad transgénero se centra en la documentación y el análisis de la vulnerabilidad estructural y de la emergencia política de las mujeres transgénero (MTG) en el Perú, particularmente en el contexto de la epidemia del VIH/SIDA.[5]

Motta, como coautora del artículo Confluent paths: Research and community participation to protect the right to health among transgender women in Peru (2019), postuló que las MTG dejaran de ser incluidas dentro de la categoría epidemiológica de «hombres que tienen sexo con hombres» (HSH), una clasificación que subsumía a las entonces denominadas travestis (término émico usado en la década de los noventa) como un subgrupo del colectivo homosexual masculino. Esta distinción resultó fundamental para el reconocimiento de las MTG como una población con dinámicas sociales y sanitarias específicas. La investigación aportó datos que evidenciaron la alta vulnerabilidad de la comunidad trans frente al VIH/SIDA, revelando que constituían el grupo más afectado por la epidemia en el Perú. Más allá de las cifras, se enfatizó que la exclusión y la pobreza influyen en resultados adversos de salud que no pueden aislarse de experiencias como la violencia institucional, la exclusión del mercado laboral, las condiciones de vivienda precaria y la discriminación.[12]

El estudio mostró que la asociación de las MTG con una supuesta patología biomédica era insuficiente para comprender su situación sanitaria y que la investigación colaborativa con la comunidad trans permitió cuestionar ese paradigma, reforzando la demanda de participación de las MTG en las políticas de salud y de derechos humanos.[12] Motta ha señalado que el trabajo, que incorporó la participación activa de las lideresas trans Jana Villayzan y Miluska Luzquiños en distintas etapas del proceso investigativo, evidencia la importancia de incluir a las personas del grupo de estudio en el diseño metodológico y la ejecución de la investigación, constituyendo ello un principio ético.[5]

Educación sexual integral

El desarrollo académico de Motta en el campo de la educación sexual integral (ESI) incluye su participación en estudios de corte comparativo para evaluar la situación de la implementación y el enfoque de la ESI en el contexto del Sur Global. Motta colaboró en un proyecto de investigación diseñado con el objetivo de comparar las políticas, los currículos y la implementación de la educación sexual en cuatro países de las regiones de América Latina y África, siendo estos Perú, Guatemala, Ghana y Kenia.[13]

Los resultados específicos de este proyecto de investigación a nivel Perú apuntan que existe un amplio consenso, a pesar de la carencia de un marco legal sólido. Asimismo, el estudio de Motta identificó que la educación sexual ofrecida en las escuelas tiende a ser fragmentaria, con escasa cobertura de los componentes necesarios para ser un enfoque integral.[13]

Violencia basada en género

La violencia basada en género (VBG) constituye una de las líneas de investigación de Motta, desarrollada en respuesta a la creciente emergencia nacional marcada por altos índices de feminicidio en el Perú. En este campo, la antropóloga mencionó en la ponencia de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM que ha participado en un proyecto de investigación que emplea metodologías cualitativas, como el estudio de casos y las autopsias verbales, para reconstruir las historias de las víctimas a partir de testimonios de su entorno cercano. Este enfoque busca identificar patrones y tipologías de feminicidio en el país, así como generar evidencia que contribuya a comprender las dinámicas y contextos que posibilitan esta forma extrema de violencia.[5]

Motta ha enfatizado que la violencia basado en género no constituye una suma de casos aislados ni un problema individual, sino el resultado de un orden social que jerarquiza lo masculino sobre lo femenino. En este marco, sostiene que la categoría de violencia basada en género, a diferencia de “violencia contra las mujeres”, permite visibilizar las estructuras de poder que la sustentan, entendiendo la violencia como un mecanismo para restituir a las mujeres a posiciones subordinadas cuando transgreden las normas de género.[14] Su análisis se apoya en la teoría de Rita Segato sobre el “mandato de masculinidad”, que interpela a los hombres a demostrar constantemente potencia y control ante sus pares, lo que puede derivar en conductas violentas.[15][14] Asimismo, Motta ha planteado una analogía entre la violencia de género y la corrupción, señalando que ambos fenómenos operan mediante lógicas de rapiña y redes de complicidad que resguardan formas desiguales de poder y acumulación.[15][16]

Violencia de género en entornos universitarios

La investigación reciente de Motta sobre violencia basada en género en entornos universitarios se enmarca en el proyecto «Violencia contra las mujeres: Fortaleciendo la prevención desde la academia», financiado por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y ejecutado por la Pontificia Universidad Católica del Perú en coordinación con actores públicos y de la sociedad civil.[17][18] En ese marco, Motta colaboró en el estudio Mujeres en el laberinto: la violencia de género en una universidad pública de Lima Metropolitana y las experiencias de prevención (2023), realizado junto a Fanni Muñoz y Julián Mezarina; el informe analiza la respuesta institucional y las prácticas de prevención desplegadas en la universidad estudiada.[19][18]

Los resultados en los que participó ponen de relieve que, pese a la existencia de marcos normativos universitarios, la violencia de género suele ser una prioridad baja para las autoridades académicas y que la respuesta institucional es fragmentaria o insuficiente. El estudio asimismo documenta la existencia de mecanismos de complicidad y deficiencias administrativas que reproducen obstáculos para las víctimas, así como la correspondencia entre prácticas de protección del agresor y formas de corrupción institucional. A partir de estos hallazgos, Motta y el equipo recomiendan fortalecer la formación del personal, crear instancias de atención y evaluación efectivas, y destinar recursos para diagnósticos que permitan diseñar medidas preventivas y sancionadoras coherentes.[20][19]

Fundamentalismos

Los trabajos académicos más relevantes de Motta en materia de fundamentalismos son el capítulo «Ideología de género: fundamentalismo y retóricas de miedo» en el libro Develando la retórica del miedo de los fundamentalismos (2018), escrito en colaboración con Oscar Amat y León; y su libro La biología del odio. Esta línea de investigación se articula con sus estudios sobre la violencia de género, además de analizar los discursos de la campaña Con Mis Hijos No Te Metas con el fin de explicar los miedos subyacentes y desmontar la retórica que sustenta este proyecto político.[15]

Motta identifica a la campaña CMHNTM como un proyecto político fundamentalista que se ha configurado como una ofensiva global que busca contrarrestar los avances logrados por los movimientos feministas y LGTBIQ+.[21][15] La campaña utiliza la figura retórica de la "ideología de género" para promover la defensa de jerarquías patriarcales, oponiéndose a la igualdad de género, la educación sexual integral y los derechos sexuales y reproductivos.[15][21]

El análisis retórico de Motta revela que la estrategia fundamentalista se basa en infundir miedo mediante varios campos semánticos clave.[21] Uno de los más prominentes es el reduccionismo biologicista heteronormativo, el cual sostiene que la naturaleza humana es fija e inalterable en términos únicamente biológicos, negando así la humanidad de la diversidad sexual y justificando las desigualdades sociales como reflejo de una naturaleza que no debe cambiarse.[21] Otras estrategias discursivas incluyen la cooptación del lenguaje de los derechos humanos para defender la "familia natural", y la promoción de la idea de que la "ideología de género" es una forma de "colonización ideológica", "neomarxismo" o "pornomarxismo" que atenta contra la libertad y la propiedad privada (incluyendo la "propiedad" de los hijos).[15][21]

Retomando su analogía entre la matriz del poder patriarcal y las estructuras de la corrupción o del crimen organizado, Motta sostiene que el fundamentalismo religioso opera como un proyecto político orientado a preservar esquemas de acumulación y desigualdad.[15] En esta línea, plantea que el patriarcado constituye la matriz fundante de las relaciones de poder y jerarquía, cuya lógica resulta funcional al orden neoliberal contemporáneo.[15][21] El vínculo entre el fundamentalismo evangélico (particularmente su vertiente neopentecostal) y el neoliberalismo se expresa, según la autora, en la adopción de la Teología de la Prosperidad, que celebra la riqueza económica como signo de bendición divina y legitima las desigualdades socioeconómicas.[15] Para Motta, la defensa de la igualdad de género implica, por tanto, disputar estos regímenes de sentido y contribuir al desmontaje de las estructuras que sostienen tanto la subordinación patriarcal como otras formas de dominación social y política.[15]

Activismo

Referencias

Enlaces externos

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