Arameos de Israel

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Arameos de Israel
ܣܘܪ̈ܝܝܐ ܒܐܝܣܪܐܝܠ

Celebraciones de Pascua en el barrio arameo de Belén
Ubicación IsraelBandera de Israel Israel - 13,500
Idioma Arameo, hebreo y árabe
Religión Cristianos siríaco-maronita (arameo), griego ortodoxo, griego-católico, Iglesia ortodoxa siria siríaco-católico de Antioquía
Etnias relacionadas Cananeos
Judíos
Drusos
Fenicios

Los arameos de Israel (arameo: ܣܘܪ̈ܝܝܐ ܒܐܝܣܪܐܝܠ, Suryoye b' Isroel) son un grupo étnico minoritario que vive en Israel. Se estima que alrededor de 13.500 arameos viven en Israel.

Los arameos se originaron durante la Edad del Bronce Final y la Edad del Hierro en lo que hoy es la región occidental, meridional y central del Aram bíblico y lograron establecer varios reinos arameos independientes en el Levante. Sus territorios se extendían hasta Mesopotamia, en un área que hoy incluye la Tierra de Israel, noroeste de Jordania, Líbano, norte y oeste de Siria, norte de Irak y tierras a lo largo del río Éufrates.[1][2] En la Biblia y fuentes judías posteriores se menciona a los reinos arameos, con referencias geográficas: Aram Naharayim, Padan Aram, Aram Tzova, Aram-Damasco y otros.

Entre los siglos I y IV d. C., los arameos comenzaron a adoptar el cristianismo en lugar de la religión politeísta aramea, y el Levante se convirtió en un importante centro del cristianismo arameo o sirio, junto con Asiria al este, del que surgieron el lenguaje siríaco y el alfabeto siríaco. Tras la conquista islámica del Levante en el siglo VII d. C., la población indígena aramea que había adoptado rasgos greco-latinos gradualmente se convertiría en una minoría en sus tierras natales y el idioma sería gradualmente reemplazado por el árabe tras la islamización del área. A pesar de ello, actualmente, el arameo sobrevive como lengua hablada en Gush Halav[3] y como lengua litúrgica y genealogía entre los cristianos del Levante, incluido Israel.[4] Algunos cristianos siríacos en el Medio Oriente (particularmente en Siria e Israel) todavía defienden una identidad étnica aramea hasta el día de hoy y una minoría todavía habla dialectos o idiomas arameos occidentales, aunque el arameo oriental de los asirios étnicos se habla mucho más ampliamente. En Israel, los cristianos todavía defienden una herencia y ascendencia aramea, particularmente en la Galilea moderna por lo que la mayoría de los arameos en Israel son de congregación maronita. Los residentes maronitas de Gush Halav, un subconjunto de maronitas en Israel, se relacionan a sí mismos como pueblos maronitas cristianos arameos. [4]

Con el auge de los movimientos panarabistas y panislamistas en los 50s y 60s, al igual que los Coptos en Egipto, los arameos y todas las minorías del Medio Oriente fueron forzadas a tomar la cultura árabe como propia, es por ello, que tras la independencia de Israel en 1967 y hasta 2014, los arameos en Israel solían estar registrados como árabes étnicos.

En Israel, actualmente el 20% de la población es considerada árabe, de estos, se estima que 135,000 son cristianos arameos, muchos de ellos con raíces en Israel que se remontan a los tiempos de Jesús. Durante décadas, el gobierno israelí los obligó a identificarse como árabes-israelíes porque no eran judíos, los envió a las escuelas de habla árabe y los agrupaba cultural y políticamente con los musulmanes. Tras años de lucha por el pueblo arameo de ser reconocido como una minoría étnica en el medio oriente, el 17 de septiembre de 2014, el entonces ministro del Interior israelí, Gideon Saar, firmó una orden dirigida a la Administración de los pasos fronterizos, la población e Inmigración (PIBA) para reconocer a los arameos como una nacionalidad, convirtiendo a Israel en el único país del Medio Oriente en reconocer a los arameos como un grupo étnico.[5] Actualmente, los nacidos de familias con tradición arameas, entre ellos los maronitas, católicas, sirio-ortodoxos y los miembros de la Iglesia Asiria del Este, califican para registrar su etnia como arameos en el estado de Israel.[6] [5]

EL 20 de octubre de 2014, Yaakov Halul, de 2 años, oriundo del pueblo galileo de Gush Halav se convirtió en el primer israelí reconocido como arameo en su documento nacional de identificación.[5]

Los arameos toman su nombre de Aram. La etimología de Aram es incierta. Una explicación estándar es el significado original de "tierras altas". Esto se ha interpretado como en contraste con Canaan, o "tierras bajas".[7]

Historia

Orígenes

El Levante circa 830.

Los arameos son un pueblo semita, que como etnia aparece en la historia del Medio Oriente en la segunda mitad del segundo milenio a. C. Los arameos son un pueblo semita que vivía en la Media Luna Fértil del oeste y el norte de Levante en un área que hoy incluye la Tierra de Israel, noroeste de Jordania, Líbano, norte y al oeste de Siria, norte de Irak y tierras a lo largo del río Éufrates. En la Biblia y fuentes judías posteriores se menciona a los reinos arameos, con referencias geográficas: Aram Naharayim, Padan Aram, Aram Tzova, Aram Damasco y más.

El idioma arameo se convirtió en la lengua franca en estas áreas, también hablado por otras naciones como los hebreos, incluso algunos de los libros del Tanaj están escritos en ese idioma.

Durante el primer siglo a. C. E., el pueblo asirio entró en el escenario mundial, pero su conquista física del área no afectó un cambio en el lenguaje, y el arameo continuó siendo el idioma predominante en el Creciente Fértil durante cientos de años. Por ejemplo, el Talmud babilónico que se formuló durante los primeros quinientos años C.E., está repleto de arameo, como es la escritura judía del período de Gaónio que comienza en el siglo IX. Los judíos, un grupo religioso y étnico definido, continuaron utilizando el arameo como idioma de estudio y oración, y aún lo hacen.

Bajo el dominio asirio, hubo grupos arameos claramente definidos que preservaron su herencia y tradición lingual y religiosa, un hecho central en la explicación de la conexión entre el pueblo arameo y los asirios hasta el presente. Por otro lado, no queda clara la relación de los hebreos, un pueblo cuyos ancestros provienen de las tierras que geográficamente componen los actuales estados de Siria, Irak, Jordania, Líbano e Irán, tierras que también eran pobladas por los arameos. De hecho, Moisés nos dice que sus ancestros eran arameos:

Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa;
Deuteronomio 26:5

[8]

Imperio neoasirio

Extensión del Imperio Neo-Asirio.

A principios del siglo XIII a. C. (según una cronología literal de la Biblia), gran parte de la Tierra de Israel estuvo bajo el dominio arameo durante ocho años, según está escrito en el Libro de Jueces, hasta que Otoniel derrotó a las fuerzas dirigidas por Chushan-Rishathaim. el Rey de Aram-Naharaim. Otras entidades mencionadas en la Biblia hebrea incluyen Aram Damasco y Aram Rehob. Sin embargo, no es hasta después de las conquistas de Adad-nirari II a fines del siglo X a. C., que Asiria emergió como el estado más poderoso del mundo conocido en ese momento, llegando a dominar el Antiguo Cercano Oriente, el Mediterráneo Oriental, Asia Menor, el Cáucaso y partes del Península arábiga y África del Norte, eclipsando y conquistando rivales como Babilonia, Elam, Persia, Urartu, Lidia, Medas, Frigios, Cimerios, Israel, Judá, Filistea, Fenicia, Caldea, Canaán, el Imperio Kushita, los árabes y Egipto. Fue en este período que ciudadanos de asiria emigraron hacia los reinos de Judá e Israel, y los israelitas fueron expulsados a otras regiones del Imperio.

Desde el siglo VIII, el idioma arameo se había establecido gradualmente como una lingua franca del Imperio. En el siglo VI, el arameo había marginado tanto el idioma acadio que llegó a ser el idioma imperial de la Asiria aqueménida. Uno de los factores clave que contribuyeron al uso del arameo fue el ascenso y la caída de Asiria; durante su gobierno, las deportaciones, las colonizaciones y el mestizaje aumentaron el contacto entre los arameos y los asirios, creando una identidad étnica común. Es importante señalar, que no solo la expansión de los arameos en el Creciente Fértil desde el segundo milenio a. C. contribuyó a la expansión de la cultura aramea en el actual Israel, las políticas de transferencia de población por parte del estado Asirio, especialmente en el siglo VIII bajo Sargón II y Tiglatpileser III, cuando un gran número de personas fueron trasladadas al Levante, incluidos los habitantes de la antigua Asiria (actual Irak septentrional), lo que hizo del arameo, el idioma de facto del imperio, incluyendo la región de Judea e Israel, en donde fue adoptado por la población autóctona hebrea y canaanita.[9]

Antigüedad clásica

Período helénico y asmoneo

En 332 a. C. los persas fueron derrotados por Alejandro Magno. Después de su muerte en 322 a. C., sus generales dividieron el imperio entre ellos y Judea se convirtió en la frontera entre el Imperio seléucida y el Egipto ptolemaico, pero en 198 Judea se incorporó al Reino de los Seleucida. Si bien los persas no habían interferido con los asuntos internos de los diversos súbditos de la región, los griegos siguieron una política de helenización deliberada, fomentando, aunque no aplicando normalmente, la cultura griega. La helenización se arraigó primero en las áreas costeras y bajas densamente pobladas, y solo realmente comenzó a afectar a áreas más atrasadas como Judea a principios del siglo segundo. Según Josefo y los Libros de los Macabeos, la continuación de la helenización de Judea por los seléucidas provocó un levantamiento en las montañas de Judea, conocido como la revuelta de los macabeos.

Posteriormente, los asmoneos gradualmente extendieron su autoridad sobre gran parte de la región, convirtiendo por la fuerza a las poblaciones de las regiones vecinas y creando una alianza de pueblos de lengua aramea como los judíos, samaritanos, idumeos, itureos y galileos en el proceso y un marcado proceso de deshelenización.[10]

Período romano

El icono más antiguo de Cristo Pantocrátor sobreviviente, siglo VI, el monasterio de Santa Catalina.

En 64 a. C., el general romano Pompeyo conquistó Siria e intervino en la guerra civil asmonea en Jerusalén. A la llegada de los romanos, la población de Judea estaba conformada por pueblos semitas de lengua aramea, con grandes poblaciones de Judíos, pero también Samaritanos, paganos y nómadas.[11] Las primeras comunidades en adoptar el cristianismo en la Judea romana fueron los judíos mesiánicos que hablaban arameo,[12] los romanos y griegos que hablaban en latín y griego, que eran en parte descendientes de colonos fenicios, griegos y persas y el pueblo arameo. Una de las características más importantes del arameo, fue su uso legal. Los judíos de Judá lo utilizaron desde la época del segundo templo como medio de redacción de sus documentos legales en uno u otro de sus dialectos. Un legado que se remonta al período neobabilónico anterior, estos elementos legales formales de esa antigua tradición se combinarían posteriormente con elementos nativos, griegos y romanos. Un claro ejemplo de ellos son los papiros de Bar Kojba, en los que se utiliza el arameo y un dialecto de este, el nabateo.[13]

Tras la Separación del cristianismo primitivo del judaísmo en los primeros siglos de la era común, los arameos, a causa de una profunda recesión en su historia, se convierten al cristianismo, el cual se difundió oralmente, probablemente en en su lengua,[14] desde Judea a través de los asentamientos arameos en Siria y Mesopotamia, a Asia Menor y de allí a Europa. Ya para el siglo VII, la mayoría de los arameos eran cristianos.[15]

Período bizantino (324-638)

A principios del siglo IV, el Imperio Romano se dividió y Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio Romano de Oriente conocido como el Imperio Bizantino. A diferencia de otros grupos de cristianos orientales, como la mayoría de asirios nestorianos, la gran mayoría de los cristianos arameos de Judea quedaron bajo la jurisdicción eclesiástica del Patriarcado Ecuménico y los emperadores romanos tras el Concilio de Calcedonia en 451 (que sería parte de la Iglesia Ortodoxa después el Gran Cisma), y fueron conocidos por los cristianos siríacos, como Melquitas, del siríaco (ܡܠܟܝܐ malkoyo) o seguidores del rey.[16] Los melquitas fueron fuertemente helenizados en los siglos siguientes, abandonando sus distintas lenguas arameas occidentales en favor del griego. Bajo los bizantinos, el cristianismo, dominado por la Iglesia ortodoxa (griega), fue adoptado como la religión oficial y Jerusalén se convirtió en una ciudad cristiana. En el siglo VII, Jerusalén y la Palestina bizantina se convirtieron en el epicentro de la cultura griega en Oriente.

Griegos y romanos, que gobernaron el área desde el siglo IV a. C. E. hasta el siglo IV C.E., no provocó la desaparición de aquellas comunidades de habla aramea que adoptaron el cristianismo como resultado de la toma de posesión bizantina (ortodoxa oriental) cuando el siglo IV C.E llegó a su fin. De hecho, la Peshitta (siríaco ܦܫܝܛܬܐ pšîṭtâ: "versión común") en su versión siríaca (Arameo oriental) fue la versión estándar de la Biblia cristiana, que continúa sirviendo como la Biblia de las iglesias en la tradición siríaca (Iglesia del Este, Caldea católica y siríaca ortodoxa) hasta el día de hoy. La historia de las traducciones cristianas de la Biblia al idioma siríaco incluye: el Diatesarón, la versión siria antigua, la Peshitta, la versión filoxénica, la versión de Harklean y el reciente Nuevo Testamento arameo de las Sociedades Bíblicas Unidas.

Edad Media (636-1517)

Dominio islámico (638-1099)

Interior de la casa de una familia cristiana en Jerusalén. Por W. H. Bartlett, ca 1850
Hebreo (izquierda) y arameo (derecha) en paralelo en una Biblia hebrea 1299 en poder de la Biblioteca Bodleian

Tras la invasión musulmana del Levante, en el año 638 A.D, el Imperio bizantino es derrotado en la batalla de Yarmuk, dando inicio al dominio del Imperio islámico árabe. Es importante mencionar que el árabe, originario de la península arábiga, la parte sur del Medio Oriente, no era una lengua franca en el Levante, mientras que los lenguajes históricos de la Media Luna Fértil son el arameo, asirio, persa y hebreo.

Se desconoce con exactitud la composición étnica de las provincias bizantinas a la llegada de los colonos árabes, pero según algunas fuentes, Jerusalén era una ciudad cristiana aramea helenizada y las áreas rurales principalmente judías.[17][18][19] En los siglos siguientes, una visión común es que los cristianos y los musulmanes estaban divididos por igual. Se cree que la conversión de los cristianos al islam -Gil manteniendo que eran mayoría- se produjo a gran escala solo después de las Cruzadas, tras la conquista de Saladino y como resultado del descontento hacia los latinos. La religión musulmana y el idioma árabe se convirtieron en la norma en la región,[20] reemplazando la identidad original de aquellos grupos que se convirtieron en islámicos dentro de los grupos árabe-musulmanes y, por lo tanto, perdieron sus características únicas.[21] Las fuentes históricas mencionan el asentamiento de tribus árabes y el establecimiento de nuevos asentamientos en el siglo VII, aunque hay poca evidencia arqueológica al respecto. Sin embargo, algunos asentamientos árabes como Khirbet Suwwwana, ubicado en las afueras de Jerusalén, proporcionan registros arqueológicos de asentamientos nómadas islámicos y sedentarización entre la población local. El establecimiento de nuevos asentamientos árabes durante el siglo VII y VIII fue relativamente raro. La transformación religiosa de la tierra es evidente con grandes mezquitas de estilo congregación construidas en ciudades como Tiberias, Jarash, Beth Shean, Jerusalén y posiblemente Cesarea. Sin embargo, el establecimiento de estas mezquitas apunta a la afluencia de recién llegados musulmanes, más que a la conversión de judíos y cristianos al islam.

Bajo la regla islámica, los derechos de judíos y cristianos fueron restringidos y la residencia fue permitida con el pago de altos impuestos, como la yizia, jaray, fai, ghanima y el ushur.[22] En 1266, el maullu Sultan Baybars convirtió la Cueva de los Patriarcas en Hebrón en un exclusivo santuario islámico y prohibió la entrada a cristianos y judíos, que anteriormente podían ingresar a ella por una tarifa. La islamización trajo como consecuencia la arabización e islamización de un gran porcentaje de la población indígena de la palestina romana.[17] A pesar de esta presión cultural, los grupos que se mantuvieron fieles a su tradición religiosa cristiana continuaron siendo leales al idioma arameo que permaneció como el lenguaje litúrgico en sus iglesias y fue preservado en el alfabeto escrito de sus escritos religiosos.

En la época otomana (1517-1917)

Uno de los eventos de mayor repercusión en la comunidad aramea de la Tierra Santa, fue el genocidio sayfo en Anatolia por los otomanos, el cual se intensificó en 1890, con picos en los años 1914 hasta 1918 en el que 750.000 arameos fueron masacrados. Este genocidio es denominado por los arameos como Sayfo (ܣܝܦܐ), que significa 'espada'.[23]

Después del Sayfo, varias familias arameas de la iglesia sirio ortodoxa que sobrevieron al genocidio se establecieron en Jerusalén y Belén.[24]

Estado de Israel (1948-presente)

Cultura

Referencias

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