Argumento trascendental

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Un argumento trascendental es un tipo de argumento deductivo que busca identificar las condiciones necesarias que hacen posibles la experiencia y el conocimiento.[1] [2][3] Los argumentos trascendentales pueden tener estándares adicionales de justificación que son más exigentes que los de los argumentos deductivos tradicionales.[4] El filósofo Immanuel Kant no solo acuñó el término, sino que también elevó los argumentos trascendentales a una pieza fundamental de su proyecto crítico, consolidando la influencia que aún hoy se les atribuye (véase: Idealismo trascendental).

Aristóteles

Normalmente, un argumento trascendental parte de alguna proposición y luego sostiene que su verdad o falsedad contradice las condiciones necesarias para que sea posible conocerla, pensarla o discutir sobre ella.

Los llamados argumentos trascendentales progresivos parten de una afirmación aparentemente indudable y universalmente aceptada sobre las experiencias de las personas en el mundo. La utilizan para formular afirmaciones de conocimiento sustancial sobre el mundo, por ejemplo, que está relacionado causal y espaciotemporalmente. Parten de lo que queda al final del proceso de duda del escéptico.

Los argumentos trascendentales progresivos toman la forma de modus ponens con operadores modales:

Si es posible P, entonces necesariamente Q.
De hecho, P.
Por lo tanto, necesariamente Q.

Los argumentos trascendentales regresivos, por otro lado, parten del mismo punto que el escéptico, por ejemplo, del hecho de que tenemos experiencia de un mundo causal y espaciotemporal, y demuestran que ciertas nociones están implícitas en nuestras concepciones de dicha experiencia. Los argumentos trascendentales regresivos son más conservadores, ya que no pretenden hacer afirmaciones ontológicas sustanciales sobre el mundo.

Los argumentos trascendentales regresivos toman la forma de modus tollens con operadores modales:

Si es posible P, entonces necesariamente Q.
De hecho, no Q.
Por lo tanto, necesariamente no P.

Los argumentos trascendentales se utilizan a menudo para refutar el escepticismo.[1] Por ejemplo:

  1. Si tenemos conocimiento, el escepticismo universal es falso.
  2. Tenemos conocimiento. (Si no lo tuviéramos, no podríamos argumentar que el escepticismo universal es cierto).
  3. El escepticismo universal es falso.

Sin embargo, no todo uso de argumentos trascendentales pretende contrarrestar el escepticismo. El filósofo holandés Herman Dooyeweerd utilizó la crítica trascendental para establecer las condiciones que posibilitan una actitud de pensamiento teórica (o científica) no solo el proceso de pensamiento, como en Kant. En particular, demostró que el pensamiento teórico no es independiente (ni neutral) de precompromisos y relaciones, sino que se fundamenta en compromisos, actitudes y presuposiciones de naturaleza «religiosa».[5]

En la Metafísica Aristóteles sostuvo que el principio de no contradicción es indemostrable. Es justamente un principio, no puede ser deducido. En cambio, se lo puede defender mostrando las consecuencias intolerables de negarlo. Desde este punto de partida se ha sugerido que Aristóteles propone argumentar trascendentalmente la demostración de este principio, que sin su verdad no se podría razonar. Sin embargo esta posición es controvertida en el ámbito académico.[6][7]

René Descartes

Se ha observado que el argumento de René Descartes, "Cogito, ergo sum", puede concebirse como un argumento trascendental:[8]

  1. Si yo "pienso", es necesario que yo exista.
  2. Yo "pienso".
  3. Luego, es necesario que yo exista.

El «Yo pienso, yo existo» es tomado por Descartes como una intuición tan indubitable que la consideró como justificación para la validez e inferencia de la primera premisa. Con este argumento Descartes pretendió refutar el escepticismo extremo, sin embargo, no pudo responder a la "brecha entre la experiencia subjetiva y la realidad objetiva" sin apelar a la existencia de Dios. El idealismo trascendental de Kant fue una respuesta al subjetivismo cartesiano.[9]

Immanuel Kant

Immanuel Kant fue quien dio a los argumentos trascendentales su nombre y notoriedad. Sin embargo, es controvertido si sus propios argumentos trascendentales deben clasificarse como progresistas o regresivos.[10]

En la Crítica de la razón pura (1781), desarrolló uno de los argumentos trascendentales más famosos de la filosofía en "La deducción de los conceptos puros del entendimiento".[11] Kant utiliza un ejemplo en su refutación del "idealismo". Los idealistas creen que los objetos no existen independientemente de la mente. Kant argumenta que:

  1. Los idealistas reconocen que tenemos una vida mental interior.
  2. Una vida interior de autoconciencia está ligada a los conceptos de objetos que no son internos y que interactúan causalmente.
  3. Debemos tener experiencia legítima de objetos externos que interactúan causalmente.

En la "Estética trascendental", Kant utilizó argumentos trascendentales para demostrar que las experiencias sensoriales no serían posibles si no les impusiéramos sus formas espaciales y temporales, haciendo del espacio y del tiempo "condiciones de posibilidad de la experiencia". Con este argumento Kant no establece que existan objetos externos, sino sólo que el concepto de ellos es legítimo, contrario al idealismo.[12][13]

Así, su justificación de la causalidad de la sección “Analítica Trascendental”, que a su vez es parte de la “Lógica trascendental”, se basa en que la "experiencia requiere de causalidad para su constitución mientras que la causalidad requiere de la experiencia para su correcta aplicación". Esta explicación es "netamente circular aunque no viciosa, pues tiene la forma de una inferencia a la mejor explicación del hecho, según Kant universalmente aceptado, de que nuestros juicios empíricos son objetivos".[14]

Robert Lockie

Robert Lockie presentó un argumento trascendental a favor del libre albedrío libertario:[15]

  1. Si queremos conocer la verdad, tenemos libre albedrío.
  2. Queremos saber la verdad sobre el libre albedrío.
  3. Tenemos libre albedrío.

C. S. Lewis

C. S. Lewis formuló argumentos trascendentales para probar la existencia de Dios y refutar el naturalismo basados en la razón (véase: Argumento de la razón).

Críticas a los argumentos trascendentales

Uno de los principales usos de los argumentos trascendentales es apelar a algo innegable para refutar los argumentos escépticos sobre la imposibilidad del conocimiento sobre la naturaleza del mundo. Sin embargo, no es necesario ser escéptico en estos temas para considerar los argumentos trascendentales poco convincentes.[16] Existen diversas maneras de negar que un argumento trascendental determinado nos proporcione conocimiento del mundo. Las siguientes respuestas pueden ser válidas para algunas versiones y no para otras.

  • En primer lugar, los críticos responden afirmando que quien argumenta no puede estar seguro de estar teniendo experiencias particulares. Que una persona no pueda estar segura de la naturaleza de sus propias experiencias puede parecer inicialmente extraño. Sin embargo, se puede afirmar que el mero acto de pensar en nuestras experiencias, o incluso más aún, describirlas con palabras, implica interpretarlas de maneras que van más allá de la llamada experiencia «pura».[17]
  • En segundo lugar, los escépticos se oponen al uso de argumentos trascendentales para sacar conclusiones sobre la naturaleza del mundo, afirmando que incluso si una persona conoce la naturaleza de sus experiencias, no puede saber que el razonamiento a partir del cual se sacan conclusiones sobre el mundo es preciso.[17]
  • Por último, los críticos han debatido si demostrar que debemos pensar en el mundo de cierta manera, dadas ciertas características de la experiencia, equivale a demostrar que el mundo responde a esa concepción. Quizás los argumentos trascendentales solo muestran las necesidades de nuestro aparato cognitivo, en lugar de las realidades del mundo externo a nosotros. Esta objeción podría equivaler a poner en duda si los argumentos trascendentales son algo más que meramente «regresivos».[18]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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