Aristocracia castellano-vasca
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En Chile, la aristocracia castellano-vasca fue un grupo social de origen castellano y vasco que conformó la élite chilena entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX, cuando gran parte de su poder terminó por diluirse ante el creciente dominio capitalista.[1]

Familias Aristocráticas
En Chile hubo varias familias consideradas como parte de la aristocracia – y por lo general estaban ligadas a tres factores claves:
- Ser parte de las Familias Fundadoras de Chile;
- Tener amplios recursos (e idealmente Mayorazgos); y/o
- Tener títulos nobiliarios.
También habían tendencias entre las familias aristocráticas chilenas, por ejemplo, varias eran de origen Vasco-Navarro-Castellano, y por lo tanto algunos apellidos tenían varias erres (e.g., Larraín, Irarrázaval, Aguirre, Eyzaguirre, Errazuriz, etc) – y popularmente se les tilda de “apellidos de doble erre”. También hay varios apellidos aristocráticas que son compuestos (e.g., Garcia-Huidobro, Andia-Irarrazaval, Concha-Toro, etc) o que son toponímicos (e.g., de la Cerda, Perez de Arce, Márquez de la Plata, etc), que también han sido factores diferenciales.
Familias Fundadoras de Chile
Las Familias Fundadoras descritas en tres tomas por Julio Retamal Favereau, Carlos Celis Atria y Juan Guillermo Muñoz Correa, incluyen las siguientes:
Galdames, Irarrázaval, Cisternas, Cuevas, Jofré, Riveros, Aguirre, Figueroa, Miranda, Lobo, Munizaga, Bravo (de Naveda, de Saravia), Escudero, Justiniano, Rojas, Valdivia, Toledo (Alvarez de Toledo, Casa de Alba y Tormes y Señorío de Higares), Fuenzalida, Gaete, Vergara (Salvador), Valenzuela, Moraga, Góngora, Niño de Zepeda, Videla, Montero, Bravo (de Villalba), Castro, Meza, Ríos, Álvarez de Araya, Barros, Carvajal, Cortés Monroy, Espinoza, Godoy, Molina, Mujica, Santander, Barahona, Ruiz de Gamboa, Pacheco, Toro (Mazote), Oyarzún, Briones, Briseño, Riquelme, Galleguillos, Vega, Torres, Acuña, Salinas, Aránguiz, Herrera, Vergara, Silva, Azócar, Bascuñán, Donoso, Jorquera, Avilés, Mardones, Sepúlveda, Argomedo, Barrientos, Fuentes, Maturana, Chaparro, Andrade, Roa, Gormaz, Araya, Arriagada, Muñoz, Armijo, Aguiar, Pozo, de Toro (Zambrano), Alarcón, Astorga, Gómez, Quiroga, Aravena, González, Leytón, Opazo, Cartagena, Godoy, Santibáñez, Ovalle, Covarrubias, Alvarado, Arellano, Alderete, Bustamante, Campos, Marín, Palma, Rojas Puebla, Saavedra, Huerta, Sanhueza, Villalobos, Valderrama, Allende, de la Barra, Jirón, Moreno, Arce, Figueroa, Bustos, Madariaga, Caviedes, Ramírez, Herrera Aguilar, León, Silva Jiménez, Corbalán, Carmona, Julio, Rodríguez de Guzmán, Varas Pacheco, Guzmán, Puga, Varas Bernal, Hurtado, Ureta, Alfaro, Benítez, Retamal, Pinto, de la Cerda, Silva Borges, Ossandón, Honorato, Orrego, Pacheco, Prado, Manríquez, Melo, Romo, Vergara (Martínez de), Villalón, Carrera, Zúñiga, de la Jara, Urzúa, Zenteno, Garín, Henríquez, Espejo, Vallejo, Garrido, Dávila, Santiago, Cornejo, Bolívar, Arteaga, Lagos, Vásquez, Tamblay, Labra, Barriga, Celis, Reyes, Torrealba, Lira, Enríquez, Araneda, Navarrete, Polanco, del Solar, Iturriaga, Avaria, Urrutia, Vargas, Garcés, Cruzat, Iglesias, Espina, Ruiz, Merino, Villela, Avendaño, Laso, Guzmán, Cereceda, Aguirre, Jaramillo, Castillo, Yáñez, Marín, Ugarte, Camus, Salfate, Aldunate, Lorca, Navarrete, Serrano, Fontecilla, Mateluna, Cerda, del Canto, Lecaros, Santelices, Sotomayor, Larraín, Baeza, Egaña, Urízar, Contador, Humeres, Correa y Rivadeneira.
Mayorazgos
Hubo menos de 20 mayorazgos en Chile, los que incluyen a las familias Irarrazaval/Yrarrazaval, Prado, Ruiz-Tagle, Toro-Zambrano, Toro-Mazote, Cerda, Alcalde, Larraín, Vicuña, Ovalle, García-Huidobro, Balmaceda, Valdés, Aguirre, Águila, Encalada, Alcázar, Cortés de Monroy, Marín de Poveda, entre algunas otras.
Títulos Nobiliarios
Entre los siglos XV hasta el XVIII, el mayor estatus que una persona y familia podía obtener, debajo de ser realeza, era ser parte de la nobleza.
En Chile, se concedieron los siguientes títulos:
Marquesados
- Marqués de Villa-Rocha: Familia Jirandía de la Rocha (paso a la Familia Granier)
- Marqués de Navamorcuende: Familia Dávila
- Marqués de la Pica: Familia Andía-Irarrázaval (Irarrázaval)
- Marqués de Piedra Blanca de Guana: Familia Cortés de Monroy (paso a Familia Roa)
- Marqués de la Cañada Hermosa de San Bartolomé: Familia Marín de Poveda
- Marqués de Casa Concha: Familia Concha (Concha-Toro, Santiago-Concha)
- Marqués de Villa-Palma de Encalada: Familia Calvo de Encalada (paso a Familia Canals de Echenique)
- Marqués de Rocafuerte: Familia Jiménez de Lobatón (paso a Familia Fontecilla-Lira)
- Marqués de Casa Real de Moneda: Familia García-Huidobro (paso a Familia Márquez de la Plata)
- Marqués de Montepío: Familia Aguirre y Barrenechea (Aguirre)
- Marqués de Larraín: Familia Larraín (paso a la Familia Ovalle)
- Marqués de Osorno: Familia O’Higgins
Condados
- Conde de Villaseñor: Familia Bejarano (paso a Familia Hurtado de Amézaga)
- Conde de Sierrabella: Familia Mesía (paso a Familia Concha y Santiago-Concha)
- Conde de la Marquina: Familia del Alcázar (paso a Familia Pérez de Guzmán)
- Conde de Casa Tagle de Trasierra: Familia Tagle-Bracho (paso a Familia Cabeza)
- Conde de Poblaciones: Familia Ortiz de Rozas
- Conde de Montes de Oro: Familia Carvajal-Vargas y Alarcón
- Conde de la Conquista: Familia Toro-Zambrano
- Conde de la Unión: Familia Carvajal
- Conde de Maule: Familia Cruz (pasa entre las Familias Correa y Cruz)
- Conde de Rioja de Neila: Familia Rioja Medel
Vizcondados
- Vizconde de Santa Clara de Avedillo: Familia Irarrázaval
- Vizconde de Morera: Familia Pastor
Historia

Este término de "Aristocracia Castellano-Vasca", acuñado por el historiador Francisco Antonio Encina, aludía a la unión entre el grupo dominante del sistema social local, de origen castellano, con ciertos inmigrantes provenientes del País Vasco quienes lograron hacer considerables fortunas en Chile.
La denominada aristocracia castellana estaba formada por los descendientes de los conquistadores de Chile y por parte de los españoles que llegaban regularmente a instalarse en el país, en quienes la Corona española confiaba el ejercicio del poder en sus provincias de ultramar. En el siglo XVIII, este grupo se encontraba consolidado como aristocracia terrateniente y comercial.[2]
En el siglo XVIII, buena parte de los españoles que llegaban a Chile a trabajar en la administración imperial o el comercio eran vascos. Gracias a su carácter austero y a los vínculos comerciales que tenían con la península, muchos de estos inmigrantes amasaron fortunas considerables, comenzando a establecer lazos matrimoniales entre estos y la élite local, dueña de grandes extensiones de tierras y poseedora de prestigio social.[2]
Este grupo se consolidó rápidamente como dominante en la segunda mitad del siglo XVIII, conservando su posición durante todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Como forma de consolidar su poder, era frecuente en este grupo la compra de títulos de nobleza u órdenes de caballería, así como el establecimiento de mayorazgos, lo que les permitió conservar grandes propiedades sin la necesidad de dividirlas.[2]
El principal centro de asentamiento de este grupo coincidía con las fronteras de la Capitanía General de Chile, es decir en una parte del norte y la zona centro-sur del país, desde La Serena, pasando por Santiago hasta Concepción. Además de su abierto apoyo al movimiento emancipatorio a principios del siglo XIX, la influencia de la aristocracia castellano-vasca fue tal, que podría decirse que la base de la institucionalidad chilena de los siglos XIX y XX obedece mayormente a su influencia directa.