Arquidiócesis de Lisboa Oriental
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| Arquidiócesis de Lisboa Oriental | ||
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| Archidioecesis Ulixbonen(sis) Orientalis (en latín) | ||
| Sede suprimida | ||
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| Catedral basílica de Santa María la Mayor | ||
| Información general | ||
| Iglesia | católica | |
| Iglesia sui iuris | latina | |
| Rito | latino | |
| Sufragánea(s) | ||
| Fecha de erección | siglo IV (como diócesis de Olisipo) | |
| Elevación a arquidiócesis | 10 de noviembre de 1394 | |
| Fecha de supresión | 13 de diciembre de 1740 | |
| Localización | ||
| Catedral | basílica de Santa María la Mayor | |
| Localidad | Lisboa | |
| Distrito | Lisboa | |
| País |
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El arquidiócesis de Lisboa Oriental (en latín: Archidioecesis Ulixbonensis Orientalis y en portugués: Arquidiocese de Lisboa Oriental) fue una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Portugal. Se trataba de una arquidiócesis latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Lisboa Oriental. Fue suprimida el 13 de diciembre de 1740.
La arquidiócesis extendía su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la ciudad de Lisboa y adyacencias.
La sede de la arquidiócesis se encontraba en la ciudad de Lisboa, en donde se halla la Catedral de Santa María la Mayor, hoy perteneciente al patriarcado de Lisboa.
Historia
Diócesis de Olisipo
Una antigua tradición habla de Verísimo, Máxima y Júlia, como mártires lisbonenses en la persecución de Diocleciano (finales del siglo III hasta el siglo IV). La diócesis de Olisipo (nombre antiguo de Lisboa) fue erigida en el siglo IV. Su primer obispo documentado es Potamio, que se había adherido al arrianismo y como tal participó en el tercer Concilio de Sirmio en 357, pero que posteriormente volvió a la ortodoxia, como lo demuestra su carta escrita a Atanasio de Alejandría probablemente después del Concilio de Rímini en 359. Los obispos de Olisipo ya no se conocen durante los dos siglos siguientes, aunque algunos autores han insertado arbitrariamente nombres legendarios en la cronología;[nota 1] el segundo obispo históricamente documentado es Paulo, quien participó, en la época visigoda, en el tercer Concilio de Toledo en 589. Gracias a las suscripciones de los concilios nacionales, es posible reconstruir una cronología de los obispos de Lisboa hasta finales del siglo VII. En ese período la diócesis era sufragánea de la archidiócesis de Augusta Emerita (hoy archidiócesis de Mérida-Badajoz).
En el siglo V llegaron los bárbaros. Bajo la monarquía visigoda los obispos de Lisboa participaron en varios concilios de Toledo, de Viarico en 633 y Landry en 693. Como sucedió en todas partes, a partir de ese momento se produjo la descentralización del culto, desde la ciudad al campo de los alrededores, creándose las primeras parroquias rurales.
Como consecuencia de la conquista musulmana de la península ibérica, la diócesis de Olisipo quedó vacante desde 716; la antigua catedral visigoda fue transformada en una mezquita y el santuario de los mártires Verísimo, Máxima y Júlia, muy venerados en Lisboa,[nota 2] fue arrasado. Aunque una comunidad cristiana sobrevivió durante la ocupación musulmana, los nombres de ninguno de los obispos proviene de fuentes históricas.
Diócesis de Lisboa
En el momento de la Toma de Lisboa a los moros en 1147, la diócesis se restableció como sufragánea de la archidiócesis de Santiago de Compostela. El primer obispo de la sede restaurada fue Gilberto de Hastings, un inglés que llegó a Lisboa con las tropas de liberación, documentadas por primera vez en diciembre de 1149.[1] Fue quien construyó la catedral a partir de 1150, en el lugar donde estaba la mezquita y quizás anteriormente la catedral visigoda, siendo el único monumento románico que queda en la ciudad.
La catedral tuvo su propio capítulo de canónigos que apoyó el obispo y mantuvo una escuela capitular. En esa escuela estudió de niño Antonio de Padua, a mediados del siglo XIII. Además de la catedral y las parroquias que se asentaron rápidamente, probablemente de las comunidades mozárabes antiguas, Lisboa vio erigirse por iniciativa de Afonso I de Portugal el monasterio de São Vicente de Fora (llamado así por quedarse fuera de las murallas). Vicente de Huesca fue martirizado en Valencia en el siglo IV, y sus reliquias fueron entonces muy veneradas por los mozárabes en el cabo del Algarve que lleva su nombre. El primer rey portugués ordenó que fueran llevados a Lisboa, siendo guardadas las reliquias en la capital. Este monasterio fue un importante centro cultural y también donde se formó san Antonio.
En 1289 el obispo Domingos Anes Jardo fundó el Colegio de San Pablo, Eloi y Clemente, para la enseñanza de los cánones y teología. Poco después, y hasta el siglo XVI, Lisboa tenía una universidad fundada por el rey Dionisio I, con el apoyo del clero. En la universidad solo se enseñaba teología a partir del siglo XV, siendo administrada por los conventos de los dominicos y franciscanos, erigidos en el siglo XIII. En la segunda década de ese siglo, nació en Lisboa Pedro Julião, más tarde papa con el nombre de Juan XXI (1276-1277).
Arquidiócesis de Lisboa
El 10 de noviembre de 1394[nota 3] la diócesis fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana mediante la bula In eminentissimae dignitatis del papa Bonifacio IX. El papa asignó las diócesis de Évora, Guarda, Lamego y Silves como sufragáneas de la nueva sede metropolitana; a estas se sumaron, en el siglo siguiente, algunas diócesis ultramarinas, entre ellas las de Angra y Funchal. Su primer arzobispo fue João Anes (1394-1402).
En el siglo XVI el cardenal-rey Enrique I de Portugal, arzobispo de Lisboa, aplicó a la diócesis los decretos reformadores del Concilio de Trento, y fue responsable de la fundación del seminario diocesano de Santa Catarina en 1566. Fue un lugar modesto y sus estudiantes asistían a las clases del gran colegio jesuita de San Antonio.
Eran tiempo de intensa vida religiosa, alimentada por muchas congregaciones y asociaciones de piedad y caridad religiosas, vinculados a monasterios, conventos y parroquias. Desde finales del siglo XV no se permitieron las diferencias religiosas en el país. Las misiones a ultramar constantemente pedían nuevos misioneros, entre ellos los santos Juan de Brito (India) y el padre Antonio Vieira (Brasil), los dos jesuitas.
Arquidiócesis de Lisboa Oriental
Después de la creación de la Capilla Real en 1709, su elevación a colegiata bajo la advocación de santo Tomás mediante la bula Apostolatus ministerio de Clemente XI del 1 de marzo de 1710, y de haber sido elevada a iglesia metropolitana y a basílica patriarcal, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción (Nossa Senhora da Assunção), mediante la bula In supremo apostolatus solio del papa Clemente XI,[2] el 7 de noviembre de 1716 la ciudad de Lisboa y la diócesis se dividió en dos partes: el patriarcado de Lisboa Occidental con sede a la capilla real, con el título de santa Iglesia patriarcal, y la arquidiócesis de Lisboa Oriental, con sede a la antigua Catedral de Lisboa.[3] La bula es conocida como bula de oro porque el sello fue puesto sobre un disco de oro en vez de sobre uno de plomo. Propiamente el patriarcado de Lisboa surgió no de la arquidiócesis ya existente, sino de la elevación al rango de patriarca del capellán mayor del Reino de Portugal, que ya tenía jurisdicción episcopal ordinaria sobre algunas parroquias.
El 3 de enero de 1718, mediante la bula Gregis dominici cura,[4] el papa Clemente XI erigió las diócesis sufragáneas de la sede patriarcal de Lisboa Occidental y para la arquidiócesis de Lisboa Oriental asignó las diócesis sufragáneas de: Guarda, Portalegre, Santiago de Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe y de São Salvador en el Congo (hoy arquidiócesis de Luanda).
La arquidiócesis de Lisboa Oriental permaneció vacante desde la erección del patriarcado y el 13 de diciembre de 1740 el papa Benedicto XIV, mediante la bula Salvatoris nostri Mater,[5] aprobó la unión de ambas circunscripciones eclesiásticas. La división de la ciudad fue abolida por decreto del rey Juan V el 31 de agosto de 1741. Todos los canónigos del cabildo catedralicio de la arquidiócesis de Lisboa Oriental perdieron su condición. El 17 de noviembre de 1742 los canónigos se reunieron en la antigua sede de Lisboa y recitaron por última vez el oficio en coro. Aquel día acabó su título, el hábito y la residencia.
