Caleros en Guipúzcoa
From Wikipedia, the free encyclopedia
Los caleros en Guipúzcoa, provincia del País Vasco (España) fueron hornos y talleres tradicionales dedicados a la producción de cal. Este oficio y sus infraestructuras desempeñaron un papel fundamental en la economía preindustrial y en la arquitectura rural del territorio hasta mediados del siglo XX.[1]

La producción de cal en Guipúzcoa tiene origen antiguo, probablemente medieval, vinculada a la agricultura, la higiene doméstica y a la necesidad de obtener materiales de construcción locales. Tuvo su máximo desarrollo entre los siglos XVIII y mediados del siglo XX.[2]
El oficio de calero se transmitía de manera tradicional, dentro de familias o cuadrillas locales, y su actividad se desarrollaba principalmente durante los meses cálidos, cuando las condiciones climáticas facilitaban el trabajo y el secado del producto.
La cal producida tenía múltiples aplicaciones:[3]
- En la construcción, como componente de morteros y revestimientos.
- En la agricultura, para corregir la acidez de los suelos, especialmente para la plantación de maíz.
- En la higiene y sanidad rural, para encalar paredes y desinfectar establos o pozos.
- Desinfección de calles, mercados o iglesias tras brotes infecciosos epidémicos como cólera o peste bubónica.
Hornos de cal

Los hornos de cal eran construcciones de piedra, generalmente excavadas en laderas o terrenos con pendiente, situadas cerca de canteras de piedra caliza y de zonas boscosas que suministraban leña.[4]
El proceso de fabricación consistía en introducir capas alternas de piedra caliza y combustible en el interior del horno.[5] Al alcanzar temperaturas próximas a los 900–1000 °C, el carbonato cálcico (CaCO₃) se descomponía, produciendo óxido de calcio (CaO), conocido como cal viva. Una vez enfriado el horno, el material se extraía y almacenaba para su uso o venta.[6]