Crooner

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Un crooner es un tipo de cantante de pop tradicional y jazz vocal[1][2] que surgió en Estados Unidos a mediados de los años 1920.[2] La denominación se ha aplicado mayoritariamente a cantantes masculinos con tesitura vocal de barítono,[3] pero algunas mujeres con voces graves también han sido calificadas como crooners.[4] Su etimología deriva del verbo inglés to croon, que indica una forma de cantar suave y susurrante, sin proyectar la voz.[5] La música practicada por estos artistas se conoce como crooning[6] y buena parte de su repertorio se basaba en estándares del cancionero del Great American Songbook escrito por los compositores del Tin Pan Alley.[2]

Orígenes culturales Mediados de los años 1920 en Estados Unidos
Popularidad Alta entre finales de los años 1920 y comienzos de los años1960
Datos rápidos Orígenes musicales, Orígenes culturales ...
Crooner
Orígenes musicales Pop tradicional, jazz vocal, swing, big bands, Tin Pan Alley, Great American Songbook
Orígenes culturales Mediados de los años 1920 en Estados Unidos
Instrumentos comunes Piano, instrumentos de cuerda, instrumentos de viento
Popularidad Alta entre finales de los años 1920 y comienzos de los años1960
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Frank Sinatra

El crooning vivió su auge dentro de la música popular de los Estados Unidos entre finales de los años 1920 y comienzos de los años 1960 y algunos de sus representantes más conocidos fueron Bing Crosby, Frank Sinatra, Nat King Cole, Tony Bennett, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Mel Tormé, Tom Jones, Perry Como, Vic Damone, Bobby Darin, Eddie Fisher, Tony Martin, Johnny Mathis y Andy Williams, entre otros.[7] También destacaron crooners femeninas, como Teresa Brewer, Patti Page, Anita O'Day y Nina Simone.[8]

El surgimiento de los primeros crooners estuvo relacionado con la invención del micrófono, que por primera vez posibilitó poder cantar de forma suave en lugar de hacerlo de forma más potente para que la voz se escuchara mejor. Su popularización también fue consecuencia de la proliferación de la radio en los hogares, que permitió la difusión de los nuevos artistas por todo el país.[9] Algunos de los primeros cantantes considerados crooners que lograron popularidad a finales de los años 1920 fueron Gene Austin y especialmente Rudy Vallee, quien gozó de un gran éxito sobre todo entre las mujeres.[10]

A comienzos de la década de 1930 durante la Gran Depresión, se críticó la figura de estos cantantes y su influencia en la sociedad desde ciertos sectores sociales. En ese momento se impuso un nuevo tipo de crooner, ejemplificado en Bing Crosby, que poseía voz de barítono, maneras más naturales y defendía los valores estadounidenses con los que el hombre medio de la época se podía identificar. Crosby fue el músico más conocido en esta época y el modelo que siguieron los crooners posteriores. Su canción «White Christmas» es el sencillo más vendido de la historia con 50 millones de copias.[10] [11][12]

Para los años 1940, los crooners habían encajado en las tendencias del swing y las big bands[2] y su representante más célebre fue Frank Sinatra, que desató un fenómeno fan entre las jóvenes y en 1946 se estimó que vendía 10 millones de discos al año.[13][14] Después de la Segunda Guerra Mundial, alcanzaron el éxito crooners como Nat King Cole, Tony Bennett, Mel Tormé o Perry Como.

A partir de la aparición del rock and roll a mediados de la década de 1950, los jóvenes cambiaron sus preferencias musicales y los crooners entraron en el sector del pop adulto.[15] Durante esta etapa destacó el grupo de cantantes conocido como Rat Pack, liderado por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. que fue famoso por sus divertidas actuaciones en Las Vegas. A partir de mediados de los años 1960, la popularidad de estos cantantes decayó con la irrupción de la invasión británica y la contracultura,[16] aunque Sinatra continuó siendo un artista de éxito.[14]

La influencia de los crooners continuó presente en muchos artistas posteriores, como Harry Connick Jr., Jamie Cullum y Michael Bublé.[1]

Características

Los crooners solían tener tesitura vocal de barítono,[17][18] aunque Rudy Vallee fue descrito como tenor y barítono[19] y Tony Bennett se calificó a sí mismo como "un tenor que canta como un barítono".[20][21] Por lo general, cantaban baladas de amor con un estilo íntimo, sobrio y romántico.[9] También era habitual que realizaran cambios de tono y giros en las notas musicales acentuadas.[22] Instrumentalmente, podían estar apoyados por una big band o por un acompañamiento de piano más sencillo.[23]

El éxito de los crooners estaba relacionado con la sensación de intimidad y el consiguiente romanticismo que creaban con su público[9] y en la cumbre de su popularidad en los años 1940, ya habían desarrollado una forma de cantar elegante y urbana, que raramente caía en la exageración vocal.[22]

Denominación y etimología

El verbo inglés to croon significa canturrear en voz baja o cantar una canción sentimental.[24] Los orígenes de la palabra provienen de la lengua gaélica escocesa y fue usada por el poeta escocés Robert Burns en el siglo XVIII. Se empleaba para describir el suave sonido del agua fluyendo por un arroyo, el suave crujido de las hojas de los árboles sacudidas por el viento o el susurro humano. El término llegó a Estados Unidos en el siglo XIX y era común que se utilizara en los espectáculos de minstrel para describir cuando la actriz con la cara pintada interpretaba a una mammy de raza negra mientras arrullaba y cantaba nanas a un bebé.[25]

Originalmente, el término se aplicaba de forma peyorativa y muchos cantantes considerados crooners renegaron del término. Este fue el caso de Frank Sinatra, quien nunca aceptó que él o Bing Crosby fuesen crooners.[26]

Historia

Orígenes. Década de 1920

Gene Austin alcanzó el éxito en 1927 con la canción "My Blue Heaven"

Antes de la eclosión de los crooners, los géneros musicales más populares en Estados Unidos eran el ragtime, el jazz temprano, la música orquestal, los cuartetos de barbershop y los tenores que cantaban baladas románticas y canciones cómicas de estilo minstrel como Billy Murray.[9][10] Durante esa época, la música solamente era accesible para quienes se podían permitir acudir a conciertos y poseer un gramófono y comprar discos.[9]

El crooning se originó a mediados de los años 1920 impulsado por la popularización de la radio y las nuevas técnicas de grabación eléctricas, especialmente el micrófono, que permitían una interpretación vocal más suave.[27][28] Antes de que se extendiera su uso, los cantantes estaban limitados por su rango vocal y la acústica del recinto y solo los artistas con rangos vocales sobresalientes, como cantantes de ópera o de éxitos de Broadway, alcanzaban cierto éxito.[9] En consecuencia, los cantantes de música popular se fueron alejando de las técnicas vocales del canto lírico y adoptaron un timbre más parecido al de la voz hablada.[25] El micrófono permitió que las emisoras de radio pudieran grabar y emitir su propia música y que ésta fuera accesible en la mayoría de los hogares de forma barata. La generalización de la radio en los hogares también contribuyó a popularizar masivamente a los nuevos artistas en todo el país sin las limitaciones de las diferencias socioeconómicas o regionales.[9]

Según el autor de libros musicales Ian Whitcomb, el primer cantante que encajaba en el molde de los crooners y que gozó de éxito comercial fue Jack Smith, apodado «Whispering Jack Smith» o el «barítono susurrante». Smith era atractivo y vestía de forma elegante, lo que contribuyó a que ganara popularidad en el área de Nueva York en 1925 con canciones como «Cecilia», especialmente entre las mujeres. Otros cantantes con características similares fueron Art Gillham, conocido como el «pianista susurrante» y Little Jack Little. En 1927, el cantante Gene Austin convirtió su canción «My Blue Heaven» en uno de los discos más vendidos, al que siguieron otros éxitos como «Bye Bye Blackbird» y «Ramona». Estos artistas cantaban con voces suaves, dicción clara y se presentaban como una faceta amable y delicada de la «era del jazz».[10]

Rudy Vallee fue uno de los primeros crooners de finales de los años 1920

Esta primera ola de artistas fue relegada por el rápido ascenso de Rudy Vallee, que alcanzó una gran popularidad a nivel nacional con su voz íntima y sensual, ganando la admiración de muchas mujeres. El ideal masculino se había suavizado desde principios de siglo y en ese momento, los artistas con formas más sofisticadas y sutiles poseían un gran atractivo sexual.[10] En sus primeras actuaciones, Vallee cantaba con un megáfono que amplificaba su voz, lo que le permitía cantar de forma suave, algo que más tarde él y sus sus sucesores lograrían con el micrófono.[9] Su éxito provocó que los medios de comunicación advirtieran del «peligro Vallee» debido a las multitudes de mujeres que gritaban y se desmayaban en sus espectáculos de vodevil. En el tráiler de su primera película, El amante vagabundo (1929), se resaltaba: «¡Los hombres lo odian! ¡Las mujeres lo adoran!». En esta época, la denominación crooner ya era utilizada habitualmente.[10]

Entre 1929 y 1939 condujo dos programas radiofónicos en los que invitaba a músicos de la época y hasta 1940 dejó grabadas más de 300 canciones. El sociólogo y crítico musical, Howard Husock escribió: «La popularidad de Rudy Vallée fue la primera degustación de “la música joven”. La nación tuvo que esperar trece años para ver de nuevo algo similar – cuando un desgarbado Frank Sinatra logró que una legión de muchachas adolescentes gritase y se desmayase en el Paramount Theatre neoyorquino – y otros catorce para que Elvis Presley consiguiera un gran éxito con la grabación de la canción "Heartbreak Hotel", estableciendo que “la música joven” se había convertido en un elemento perdurable de la vida americana».[25]

Este arquetipo de cantante llevó a que algunas cantantes femeninas como Sophie Tucker o Blossom Seeley actuaran desempeñando un rol más agresivo y efusivo acompañadas de cantantes masculinos que actuaban con sumisión y cantaban con una voz más suave.[10] Otros de los representantes de esta primera época serían Russ Columbo, Johnny Marvin, Al Bowlly, Cliff Edwards y Frank Crummit.[28]

Auge. Entre 1930 y 1955

Russ Columbo fue un crooner popular a principios de los años 1930

A comienzos de la década de 1930, el éxito de Rudy Vallee y de las incipientes carreras de Russ Columbo y Bing Crosby provocaron una proliferación de imitadores que dominaron la radio musical.[10] Esta popularidad, reflejada en 1932 en el cortometraje de dibujos animados de la Warner Bros titulado Crosby, Columbo and Valee,[29] desencadenaría una reacción en contra de los crooners por parte de la prensa y algunos sectores de la sociedad. También en 1932, el cardenal O'Connell de Boston declararía: «El crooning es una forma degenerada de cantar. Ningún estadounidense de verdad practicaría este arte vil. No puedo girar el dial sin que estos lloriqueos y balidos profanen el aire y griten palabras insulsas con melodías imposibles». La Asociación de Profesores de Canto de Nueva York también dio su opinión: «El crooning corrompe las mentes y los ideales de la generación más joven». Por su parte, Lee DeForest, uno de los inventores de la radio, lamentó que su invento se hubiera convertido en «un continuo parloteo de crooning repugnante de saxofonistas, intercalado con descaradas palabras en venta». El New York Times publicó: «Cantan así porque no pueden evitarlo. Su estilo está a punto de pasar de moda... Los cantantes melódicos pronto seguirán el camino de las bicicletas tándem, el mahjong y el minigolf».[10]

Durante estos primeros años de la Gran Depresión, el ideal masculino volvió a cambiar hacia modelos más viriles como mostraba Hollywood con actores como James Cagney o Humphrey Bogart. Los cantantes melódicos con voces más melosas fueron criticados hasta que solo quedaron aquellos que encajaban en el molde de Bing Crosby, con un estilo de barítono ronco que adoptaba el fraseo scat y que mostraba unos modales más naturales con los que los hombres comunes podían identificarse. A diferencia de los crooners anteriores, Crosby provenía del hot jazz y solía salir por la noche, era elegante, con una imagen despreocupada y aficionado a los deportes.[10][30] Representaba la masculinidad del hombre blanco estadounidense y promovía una marcada ética del trabajo, creencias religiosas y moderación emocional, algo que se ejemplificaba en uno de sus primeros éxitos, «Brother, Can You Spare a Dime?» de 1932. Estas características le distanciaban de las acusaciones de afeminamiento a las que tuvo que hacer frente Rudy Vallee.[30] En la identificación de los hombres estadounidenses con los crooners también contribuyó el progreso del país, con una creciente vida urbana y el cambio de muchos trabajadores de empleos manuales a trabajos de oficina y administrativos, lo que llevó a la búsqueda de modelos a seguir más sofisticados.[10]

Russ Columbo tuvo su primer éxito con la canción escrita por él «You Call It Madness (But I Call It Love)» y su tema más famoso fue «Prisioner of Love». Le llamaban el «Romeo de la canción» y el «Valentino vocal» y su voz de barítono tenía matices más íntimos que la de Bing Crosby, algo que más tarde retomaría Sinatra. Sus detractores vieron en él un imitador de Crosby y se inició una rivalidad mediática entre los dos artistas. Ambos comenzaron su carrera como actores en Hollywood, donde Columbo se integró en el star system, pero su carrera se truncó repentinamente al fallecer en 1934 a causa de un accidente con un arma de fuego. La rivalidad entre ellos no era personal, ya que Columbo acudió al bautizo del hijo de Crosby y éste fue uno de los portadores del féretro durante el entierro de Columbo.[31]

Bing Crosby fue el modelo a seguir por los crooners posteriores

La muerte de Columbo allanó el camino para que Crosby se convirtiera en el modelo de los cantantes melódicos de la época. En los años 1930 y 1940 alcanzó el éxito grabando discos de géneros variados, como el dixieland, música wéstern, hawaiana o irlandesa.[10] Fue el artista estadounidense más popular durante la Gran Depresión y los años que la siguieron y obtuvo grandes éxitos como «June in January» o su versión de «Silent Night, Holy Night», que vendió más de 30 millones de discos.[32] En 1942 grabó originalmente la canción «White Christmas» compuesta por Irving Berlin, que despachó más de 50 millones de copias y se convirtió en el sencillo más vendido de la historia.[33] [11][12] También condujo el programa radiofónico Kraft Music Hall, emitido entre 1935 y 1946 que llegó a ser seguido por 50 millones de personas.[34] Otro hecho que ayudó a consolidar el auge del crooning en los años 1930 fue la popularidad de las big bands de música melódica como las de Guy Lombardo, George Olsen, Leo Reisman o Eddy Duchin, donde era frecuente la presencia de cantantes melódicos.[35] Los crooners eran promocionados como figuras románticas, algo que sería repetido posteriormente con los ídolos adolescentes del rock and roll.[2] Muchos de los estándares que interpretaban estos cantantes eran baladas escritas por los compositores del equipo Tin Pan Alley y pertenecientes al cancionero del Great American Songbook que fueron convirtiéndose en clásicos, como «Blue Moon», «Fly Me to the Moon», «I've Got You Under My Skin», «Smoke Gets in Your Eyes», «I Only Have Eyes for You», «Stardust», «Deep Purple», «Always», «Sentimental Journey» o «When or Where».[2][1] Las canciones del Great American Songbook fueron interpretadas tanto por artistas de jazz como de pop tradicional, lo que ejemplifica la estrecha relación entre ambos géneros durante la primera mitad del siglo XX.[36] Otros crooners que surgieron durante los años 1930 fueron Tony Martin y el francés Jean Sablon.

Frank Sinatra fue el crooner más popular

En los años 1940, los cantantes melódicos encajaron en el sonido de las big bands de swing que fueron muy populares durante esta década, como las de Glenn Miller, Tommy Dorsey, Jimmy Dorsey, Harry James y Benny Goodman. Estas orquestas alternaban canciones instrumentales con otras influidas por el jazz y baladas de pop tradicional interpretadas por cantantes, tanto hombres como mujeres, que adoptaban un estilo crooner.[2] Un joven Frank Sinatra comenzó cantando en las orquestas de Harry James y Jimmy Dorsey, con quien obtuvo su primer número 1 en julio de 1940 con «I'll Never Smile Again». En 1942, su música se retransmitía en directo en el programa radiofónico Hit Your Parade, donde comenzó a atraer la atención de las adolescentes conocidas como bobby soxers por llevar calcetines blancos cortos hasta el tobillo. El 30 de diciembre de 1942, Sinatra ofreció su primer concierto en solitario en el Teatro Paramount de Nueva York, del que más tarde recordaría: «El sonido que me recibió fue absolutamente ensordecedor. Fue un rugido tremendo. Cinco mil chicas, pateando, gritando, chillando, aplaudiendo. Estaba muerto de miedo. No podía mover un músculo. Benny Goodman [el director de la banda] también se quedó paralizado. Estaba tan asustado que se dio la vuelta, miró al público y dijo: '¿Qué demonios es eso?'. Me eché a reír».[13]

Entre 1940 y 1943 contó con 23 sencillos en la lista de ventas Billboard, sus clubes de fans se extendían por todo el país y las jóvenes le aclamaban y se desmayaban en los teatros donde actuaba. Comenzó a protagonizar películas en Hollywood y en octubre de 1944 volvió a actuar en el Teatro Paramount, en cuyos alrededores se reunieron entre 30 000 y 35 000 personas, la mayoría mujeres adolescentes. Su compañía discográfica estimó en 1946 que Sinatra vendía 10 millones de discos al año. Su público, aproximadamente de su misma edad, crecería con él y seguirían su carrera a medida que envejecían, asegurándole una audiencia fiel a lo largo de su vida.[13]

El auge de Sinatra coincidió con la Segunda Guerra Mundial, momento en que las críticas hacia los crooners crecieron y en ocasiones se consideró un género contraproducente para la moral necesaria en tiempos de guerra.[37] En julio de 1942, la BBC prohibió la música de los crooners, las cantantes excesivamente sentimentales y las letras demasiado «blandas», preocupada por la la influencia de la música popular en la cultura de masas y en la masculinidad en tiempos de guerra. Miembros de la prensa, el gobierno y el público pensaban que las canciones sentimentales y sus cantantes desmoralizaban a las tropas, señalando concretamente al programa radiofónico Sincerely Yours conducido por Vera Lynn. Hasta el final de la guerra, el Comité de Política de Música de Baile examinó a cientos de artistas y se inició un debate público sobre el impacto de la música sentimental en la moral y la virilidad de los soldados, con opiniones muy diferentes sobre la masculinidad apropiada para los tiempos de guerra y cuál era la mejor manera de mantener la moral del país.[38] La guerra también afectaría a algunos crooners de variadas maneras: el pionero Al Bowlly murió en Londres durante un bombardeo en 1941[39] y el joven Tony Bennett sirvió durante 1944 y 1945 en el ejército estadounidense en Europa, entrando en Alemania poco antes de finalizar la guerra.[40] Sammy Davis Jr. también formó parte de las Fuerzas especiales estadounidenses durante la guerra.[41]

El cantante y pianista Nat King Cole pasó del jazz al pop tradicional, un género que le reportó decenas de éxitos

Tras la guerra, alcanzaron el éxito otros crooners, como el cantante y pianista Nat King Cole, que provenía del jazz y se caracterizaba por su voz ronca y melancólica. Esta transición fue vista por los puristas del jazz como una traición, pero consiguió situar en las listas más de 100 sencillos y más de dos docenas de álbumes en 20 años. Los sencillos «(I Love You) For Sentimental Reasons» y «The Christmas Song (Merry Christmas to You)» de 1946 serían sus primeros éxitos de pop con acompañamiento orquestal. Otras canciones conocidas del artista serían «Mona Lisa», «Too Young» y su tema más famoso, «Unforgettable», de 1952.[42] Mel Tormé, junto a su grupo the Mel-Tones consiguió su primer éxito en 1947 con «It's Dreamtime». En solitario fue popular con una serie de sencillos, comenzando con «Careless Hands» y «Again» en 1949, hasta «Anywhere I Wander» en 1952. Más tarde grabó varios discos en directo y otros de jazz. Fue nominado siete veces a los Grammy, especialmente por su vertiente más jazz.[43] Perry Como, proveniente de big bands, tuvo sus primeros éxitos entre 1945 y 1947 con baladas como «Till the End of Time», «Prisoner of Love» y «Surrender», siendo su último número uno «Catch a Falling Star» en 1958.[44] Tony Bennett obtuvo sus dos primeros números uno en 1951 con «Because of You» y «Cold, Cold Heart», seguidos de otros éxitos durante los años siguientes. A finales de la década grabó discos más orientados al jazz y en 1962 lanzó la canción «I Left My Heart in San Francisco», que le convirtió en una estrella del pop tradicional, aunque durante resto de la década decayó su popularidad.[45] Otros crooners que se dieron a a conocer en este periodo fueron Dean Martin, Vic Damone, Eddie Fisher, Johnny Mathis, Andy Williams, Matt Monro y Al Martino (conocido posteriormente por su papel de Johnny Fontane en El padrino).

A partir de 1955

Durante la posguerra comenzó una era de prosperidad cuyo ideal era el sueño americano y que generó una conformidad social contra la que se rebeló el rock and roll, que se convirtió en masivo entre los jóvenes en 1955 con la irrupción de Elvis Presley. Los jóvenes sustituyeron el romanticismo de los crooners para abrazar otros géneros. Las big bands fueron sustituidas por conjuntos de guitarras, batería y voz de cuatro o cinco miembros y los clubes íntimos de jazz y las salas de conciertos tradicionales fueron sustituidas por recintos más amplios.[15] A medida que el country, el rhythm and blues y el rock and roll fueron dominando la música popular estadounidense en los años 1950, algunos de estos artistas, como Tony Bennett o Pat Boone, grabaron versiones de canciones de estos estilos adaptadas al público del pop tradicional.[2]

Algunos crooners o cantantes influidos por ellos que se dieron a conocer después de la aparición del rock and roll fueron Sammy Davis Jr., Bobby Darin, Tom Jones, Paul Anka, Neil Sedaka, Del Shannon o Engelbert Humperdinck. Elvis Presley reconoció que se inspiró en el estilo crooner de Dean Martin para interpretar baladas como «Love Me Tender» o «Are You Lonesome Tonight?»[46] y posteriormente se acercó al crooning en su última época en Las Vegas.[47]

El Rat Pack: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop

A finales de los años 1950 y durante los años 1960, destacó un grupo de crooners conocido como Rat Pack cuyo núcleo eran Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr., con Sinatra como líder.[16] La primera versión del grupo incluía a Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Judy Garland, David Niven y el propio Sinatra. El grupo fue bautizado por Bacall cuando viajaron de California a Las Vegas y, tras varios días de fiesta, les definió como una «pandilla de ratas» por su aspecto desaliñado. Bacall afirmaría: «Para ganar puntos [para unirse al Rat Pack], uno tenía que ser adicto al inconformismo, trasnochar, beber, reír y no importarle lo que los demás pensaran o dijeran de nosotros». El grupo original se separó tras la muerte de Bogart en 1957, pero Sinatra retomó la idea. El nuevo grupo cristalizó con el rodaje en Las Vegas de Ocean's Eleven en 1960 con Sinatra, Martin y Davis acompañados de Joey Bishop y Peter Lawford. Cada noche, los cinco subían al escenario del Sands Hotel and Casino con esmoquin, cantaban, bailaban, se insultaban de forma humorística, fumaban y bebían.[16] En su momento álgido, 34 000 personas asistieron a su espectáculo en pocos días y el grupo apareció en varias películas que les hicieron muy conocidos. Cuando Sinatra, Martin o Davis actuaban en solitario en el hotel Sands, era frecuente que los otros miembros del grupo se unieran al espectáculo sin avisar, junto a actrices célebres como Shirley MacLaine, Marilyn Monroe o Angie Dickinson. Su popularidad decayó a mediados de los años 1960 con la eclosión de la invasión británica y la contracultura, pero el espectáculo The Rat Pack is Back, que recuerda a Sinatra, Martin y Davis en Las Vegas, lleva en cartel más de 20 años.[48] Sinatra siguió manteniendo una gran popularidad y muchas de sus canciones más conocidas son posteriores a esta época, como «Strangers in the Night» (1966), «Somethin' Stupid» (1967), «My way» (1969) o «New York, New York» (1980).[14]

Algunos artistas en lengua española populares también han sido calificados de crooners, como Fernando Fernández Reyes (conocido como el crooner de México),[49] Sandro[50] o Raphael.[51]

Durante los años 1990, se publicaron algunos álbumes de crooners clásicos que alcanzaron un gran éxito, como Unforgettable...with Love de Nat King Cole a dúo con su hija Natalie Cole (1991); los discos de duetos de Frank Sinatra Duets (1993) y Duets II (1994); y el MTV Unplugged de Tony Bennett (1994), que logró revitalizar su carrera.[36]

Crooners femeninas

Patti Page es un ejemplo de mujer crooner

El término crooner se ha aplicado a algunas cantantes femeninas, especialmente con voces graves. Una de las primeras fue Lee Morse, que actuó en tres cortometrajes de Vitaphone en 1930. Un cómic publicado en el periódico Cleveland Plain Dealer en 1930, enumeraba a cuatro crooners hombres y siete mujeres llamándolos los "All-American Crooning Eleven". Entre ellas, estaba la cantante de blues Ruth Etting, junto a Helen Morgan, Libby Holman, Bernadene Hayes, Annette Hanshaw y otras.[4] Diferentes mujeres también fueron calificadas como crooners en 1950 como Teresa Brewer y Patti Page. La versión de Anita O'Day de la canción «Tennessee Waltz» al estilo crooner fue un éxito en 1951. La popularidad de las mujeres crooners continuó hasta 1956 para disminuir un año después, cuando Billboard empezó a combinar las listas de éxitos de pop blanco y pop negro anteriormente segregadas, lo que llevó a un aumento de los éxitos interpretados por hombres.[8] La cantante y pianista Nina Simone también ha sido descrita como crooner por su trabajo en las décadas de 1960 y 1970.[8]

Influencia posterior

Scott Walker estuvo influido por los crooners clásicos

Algunos artistas de pop de los años 1960, como Scott Walker,[3] Serge Gainsbourg[52] o Lee Hazlewood[53] mostraron influencias de los crooners clásicos. Otros cantantes del mundo del rock influidos por el estilo vocal de los crooners fueron Leonard Cohen[54] y posteriormente Tom Waits[3] y Nick Cave.[3] Todos estos artistas unieron la idea de crooner a un concepto artístico más iconoclasta y rompedor.

Posteriormente, algunos cantantes se han acercado al estilo de los crooners clásicos,[36] es el caso de Harry Connick, Jr.,[1] Jamie Cullum,[1] Michael Bublé,[1] Sam Smith,[55] o Roger Cicero.[56] Durante el siglo XXI, variados artistas de pop y rock han grabado discos de crooning, como Rod Stewart, que publicó una serie de cuatro álbumes con canciones del Great American Songbook que comenzó en 2002 con It Had to Be You[57] o Robbie Williams con sus álbumes Swing When You're Winning (2001)[58] y Swings Both Ways (2013).[59]

En la música alternativa, determinados cantantes también han recibido influencias de los crooners. En los años 1980 y 1990 surgieron Chris Isaak,[60] Mark Lanegan,[61] Jarvis Cocker de Pulp,[62] Neil Hannon de The Divine Comedy,[63] Stuart Staples de Tindersticks[64] o Jay-Jay Johanson.[65] En el siglo XXI se han dado a conocer otros artistas que también han adaptado el legado de los crooners, como Richard Hawley,[54] Adam Green,[66] Jens Lekman[67] o Alex Turner con los últimos álbumes de Arctic Monkeys y con su otro grupo, The Last Shadow Puppets.[68][69]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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