Cuico
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Cuico es un chilenismo no vulgar para referirse a la subcultura de personas de clase alta[1] con abolengo, aunque también —y en menor medida— al esnob, «nuevo rico» o trepador social que adopta los modos característicos de dicho nivel socioeconómico, o que es aficionado a ostentar su riqueza.[1] Según expertos en márketing y encuestas, el segmento «AB» se sitúa en la cúspide de la pirámide social chilena: mayores ingresos, educación superior completa y posgrados, ascendencia europea (principalmente castellano-vasca, francesa, británica, italiana y alemana) o de Oriente Medio (en particular siria, hebrea, palestina, jordana y libanesa), habita zonas específicas de la capital y regiones. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) concentra el 22,6% de ingresos y riqueza del país.[2] A este grupo pertenece mayoritaria o exclusivamente el cuico, sea por su prosapia,[3] su poder adquisitivo o porque participa del círculo social, códigos, jerga y costumbres de las personas de clase acomodada.
El Diccionario de la lengua española lo cita como sinónimo de «forastero, [aquel] que es o proviene de fuera».[4] En Chile se usó especialmente para referirse al nativo de Bolivia, sobre todo durante la Guerra del Pacífico.[1][5][6][7]
En la serie de crónicas titulada Recuerdos de treinta años (1872),[8] José Zapiola relata la influencia que el enigmático ciudadano boliviano Manuel Aniceto Padilla ejercía sobre José Miguel Infante, lo que fue criticado en unos versos publicados en 1828 en el periódico político El Hambriento:[9][10]
De un cuico el más detestado, que su ruin asociación ha minado la opinión de un chileno magistrado, que en el país no ha figurado, y todos saben por qué. ¡Libera nos, Domine!El Hambriento, Núm. 3. Santiago, 9 de enero de 1828
En la cultura popular, el Diccionario coa de Armando Méndez Carrasco[11] (Ed. Nascimento, 1979) lo define como "intruso; principiante".[12][13] Una versión más moderna (recogida por Carlos Fernandois[14] en el sitio "Folclore y Cultura Chilena", a partir de diálogos con Dióscoro Rojas) propone que la palabra sería una contracción originada en ambientes carcelarios, donde los reos de mejor conducta gozan de privilegios que les hacen sospechosos o despreciables a ojos del resto de la población penal, por tanto se les moteja combinando dos modismos fuertemente procaces: «culia'o (sodomizado) y conchetumadre (malparido)», abreviados en la forma cu-y-co. Más tarde esta palabra se extendería a cualquier ciudadano de clase privilegiada.[15][16]
El término «cuico» (con su forma femenina «cuica») es el sucesor de vocablos en desuso que se remontan al siglo XVIII como futre, pituco, jaibón, pije o siútico.[17] Aunque tiene cierto carácter despectivo o de mofa, no alcanza una connotación hiriente pues ser considerado de clase alta no es motivo de vergüenza. Funciona indistintamente como sustantivo o adjetivo, y presenta las variantes «cuiquerío» para referirse al conjunto de los más ricos[18] y «cuiquería» para describir una actitud, actividad o excentricidad propia de la élite social.[19]
A modo de referencia se puede decir que equivale al "posh" (Reino Unido), "pijo" (España), "fresa" (México), "sifrino" (Venezuela), "cheto" (Argentina), "pituco" (Perú), "gomelo" (Colombia), "pipi" (Costa Rica), "pelucón" (Ecuador), "jevito" (República Dominicana) o "yeyé" (Panamá).[20]
En el siglo XXI surge otro chilenismo: peloláis, que aunque emparentado con el cuico no es exactamente un sinónimo. Comparten la alusión a clase alta y ciertas características físicas (entre ellas piel y ojos claros, contextura esbelta, maquillaje ausente o muy discreto, pelo liso y largo, generalmente rubio, de donde surge el neologismo), sin embargo peloláis es más bien un sub-conjunto del universo cuico, pues se refiere sobre todo a mujeres jóvenes que tienen en común una determinada apariencia y costumbres.[21][22] También existe vínculo entre el cuico y el zorrón, aunque este último se restringe al género masculino heterosexual, de grupo etario específico (adolescentes y adultos-jóvenes) y se expresa fundamentalmente en cierta actitud o conducta (típicamente desenfadados y extrovertidos, mujeriegos, entusiastas del carrete o juerga, consentidos, frívolos y materialistas).[23][24][25]
En Chile la palabra cuico no guarda ninguna relación con la cuica, instrumento musical empleado en la samba brasileña.[cita requerida]