Ecoparque de Buenos Aires
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| Ecoparque de Buenos Aires | ||
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| Monumento histórico nacional de Argentina | ||
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| Ubicación | ||
| País |
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| Localidad | Ciudad Autónoma de Buenos Aires | |
| Dirección | Avenida Sarmiento 2601 | |
| Coordenadas | 34°34′51″S 58°25′12″O / -34.58097222, -58.42 | |
| Características | ||
| Tipo | Institución Zoológica | |
| Área | 16,7 hectáreas | |
| Historia | ||
| Inauguración |
30 de octubre de 1888 (zoológico) 23 de junio de 2016 (ecoparque) | |
| Otros nombres | Zoológico de Buenos Aires (de 1888 a 2016) | |
| Mapas y planos | ||
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| Sitio web oficial | ||
El Ecoparque de Buenos Aires es un parque (el primero en su tipo en el continente americano) con especies vegetales y animales dedicado a la conservación de especies autóctonas y educación ambiental, que adoptó sus funciones con el cierre del zoológico de Buenos Aires, el 23 de junio de 2016. Está ubicado en el barrio Palermo (Comuna 14) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.[1][2]
Ocupa un área de 16,7 hectáreas con 42 edificios históricos en distintos estilos arquitectónicos (declarados en 1997 Monumento Histórico Nacional y Patrimonio de la Ciudad), 3 lagos, 9 puentes y 27 esculturas y monumentos. Entre los animales que conserva del antiguo zoológico hay mamíferos autóctonos (carpincho, tapir, guanaco, cai de las yungas, corzuela, mara y coipo) y aves nativas (ñandú, flamenco austral, chajá, gavilán mixto, cardenal común, picaflor verde, cóndor andino, coscoroba, tordo, picabuey y biguá). El último elefante que quedaba del zoológico fue una hembra llamada Pupy que en abril de 2025 fue trasladada por tierra al Santuario de Elefantes de Chapada dos Guimarães, Mato Grosso, Brasil.[1][3][4][5][2]
Algunos de los edificios históricos construidos para el antiguo zoológico y que fueron heredados por el Ecoparque son la "Casa de los Osos" de estilo neogótico, el "Pabellón de la Jirafa" con influencias islámicas, el "Templo de Vesta" que homenajea un templo dedicado a Hércules, el "Pabellón de los Loros" donado por el gobierno español, la "Pagoda" donde habitaban los osos y la "Jaula de los Cóndores".[6][5]
Entre las funciones que enumera oficialmente el Ecoparque como objetivos están el cuidado de la fauna autóctona y la lucha contra el tráfico de animales, la pérdida de hábitats y el cambio climático. También busca educar sobre el rol de la fauna en los hábitats, contribuir con el rescate de fauna amenazada, rehabilitar y liberar ejemplares, impulsar y desarrollar programas de conservación y ofrecer un banco genético, entre otras iniciativas.[1][7][8]
El Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires (oficialmente, Ecoparque Interactivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) es un parque público urbano y centro de conservación de fauna situado en el barrio de Palermo, en el mismo predio que ocupara históricamente el Jardín Zoológico de Buenos Aires. Está orientado a la conservación de especies autóctonas amenazadas, la rehabilitación de fauna silvestre y la educación ambiental, y se presenta como un «portal a la biodiversidad argentina» de acceso libre y gratuito.[9]
La transformación del antiguo zoológico en ecoparque fue dispuesta por la Ley 5752 de la Legislatura porteña, sancionada en 2016, que creó el «Jardín Ecológico de la Ciudad» y fijó como ejes la conservación de especies, la educación ambiental y la mejora del bienestar animal.[10] Desde entonces, el Ecoparque ha derivado más de 900 animales a otras instituciones, liberado más de 2000 ejemplares en distintos ambientes naturales del país y rescatado más de 3800 animales víctimas del tráfico ilegal, el mascotismo u otras amenazas.[11][12]
Jardín Zoológico de Buenos Aires
El predio de Palermo se inauguró oficialmente como Jardín Zoológico de Buenos Aires a fines del siglo XIX, y a lo largo del siglo XX se consolidó como uno de los paseos familiares más tradicionales de la ciudad, con grandes colecciones de fauna exótica en recintos de exhibición y una importante cantidad de edificios históricos, esculturas y obras paisajísticas.[13]
Durante la década de 1990 y comienzos de los 2000 el zoológico estuvo concesionado a operadores privados, modelo que fue cuestionado por organizaciones ambientalistas y de bienestar animal debido al deterioro de las instalaciones y la falta de programas sólidos de conservación e investigación.[14] Entre los episodios emblemáticos se encuentra la muerte del oso polar «Winner» durante una ola de calor en 2012, que reavivó el debate público sobre el modelo de zoológico tradicional en un contexto urbano densamente poblado.[13]
Cierre del zoológico y creación del Ecoparque
En junio de 2016 el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, anunció el cierre definitivo del zoológico municipal y el inicio de su reconversión en un ecoparque orientado a la conservación de fauna autóctona y la educación ambiental.[15] Ese mismo año la Legislatura porteña sancionó la Ley 5752, que creó el Jardín Ecológico de la Ciudad y estableció una comisión de seguimiento del proceso de transformación.[16]
El 16 de julio de 2016 se reabrieron parcialmente las instalaciones al público bajo la denominación de Ecoparque Interactivo, con un tope diario de visitantes y con sectores aún en obra, mientras se diseñaban los nuevos programas de conservación y se analizaba el destino de los animales remanentes.[15] En diciembre de 2018 el Ecoparque volvió a abrir nuevos sectores, ya con menos animales en exhibición y un enfoque explícito en especies nativas amenazadas y en el rescate de fauna silvestre.[17]
Características y gestión
El Ecoparque ocupa unas 16,7 hectáreas contiguas al Jardín Botánico Carlos Thays y al Parque Tres de Febrero, en el corazón del barrio de Palermo.[18] La gestión está a cargo de la Unidad de Proyectos Especiales Ecoparque Interactivo (UPEEI), dependiente de la Secretaría de Ambiente del Gobierno de la Ciudad.[19]
A diferencia del antiguo zoológico, la institución declara como ejes estratégicos la conservación de especies autóctonas con algún grado de amenaza, el rescate, rehabilitación y liberación de fauna silvestre, la investigación aplicada y la educación ambiental.[20] El bienestar animal se concibe como un principio rector que guía los protocolos de manejo de las especies, tanto aquellas heredadas del antiguo zoológico como las que ingresan por rescates o programas de conservación.[17]
En términos de público, el Ecoparque se mantiene como uno de los paseos más visitados de la ciudad. Según datos oficiales, en 2022 recibió alrededor de 3,2 millones de visitantes, mientras que solo durante las vacaciones de invierno de 2023 ingresaron más de 1,62 millones de personas.[17] Una encuesta de la consultora Poliarquía realizada en 2023 lo identificó como el espacio verde más elegido por los vecinos de la Ciudad, por encima de los Bosques de Palermo y el Jardín Japonés, y registró altos niveles de recomendación entre quienes lo visitaron (98 % lo recomendaría a familiares y amigos).[21]
Derivación y rescate de fauna
Derivaciones
El proceso de reconversión implicó la revisión caso por caso de la situación de los animales que vivían en el antiguo zoológico, priorizando su derivación a otros zoológicos, reservas o santuarios con mejores condiciones de bienestar.[11]
Entre 2016 y comienzos de 2023, 929 animales fueron derivados a instituciones de conservación en Argentina y otros países, mientras que más de 2115 ejemplares pudieron ser reintroducidos en distintos puntos del país tras procesos de rehabilitación.[12] Muchas derivaciones involucraron grandes mamíferos de origen exótico (leones, tigres, osos, jirafas y antílopes) trasladados a reservas especializadas o instituciones con mayor superficie disponible.[22]
Uno de los casos más difundidos fue el de la elefanta asiática Mara, que vivió décadas en el zoológico porteño y en 2020 fue trasladada al Santuario de Elefantes de Brasil, en el estado de Mato Grosso, tras un extenso proceso administrativo y sanitario.[23][24] En años posteriores se concretó también el traslado de otras elefantas africanas que vivían en el predio hacia el mismo santuario brasileño, como parte de la política de no mantener grandes mamíferos exóticos en el Ecoparque.[25]
Rescate de fauna silvestre
Además de gestionar la población de animales heredados del zoológico, el Ecoparque se constituyó en un centro de referencia para el rescate de fauna silvestre procedente de decomisos del tráfico ilegal, mascotismo o accidentes (choques, electrocuciones, etc.).[26]
Según cifras difundidas por el propio Ecoparque y por medios de comunicación, desde el comienzo del proceso de transformación se han rescatado más de 3800 animales de estas características, aproximadamente la mitad de los cuales lograron ser reintroducidos en sus ambientes naturales luego de atravesar procesos de atención veterinaria y rehabilitación.[26][22]
Programas de conservación
El Ecoparque desarrolla una cartera de programas de conservación ex situ e investigación aplicada, centrados casi exclusivamente en fauna autóctona con distintos grados de amenaza. En 2023, funcionarios del área informaron la existencia de 15 programas de protección de animales en peligro de extinción, en articulación con instituciones, universidades y organismos oficiales de 16 provincias argentinas.[12][22]
La página oficial del Gobierno de la Ciudad enumera, entre otros, los siguientes programas:[26]
- Biotecnología reproductiva y banco de recursos genéticos, orientado a desarrollar técnicas de reproducción asistida y criopreservación de material genético de fauna silvestre.
- Programa de Conservación y Rescate de Aves Rapaces (PCRAR), que trabaja con especies de rapaces amenazadas como el águila coronada.
- Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA), en convenio con la Fundación Bioandina, dedicado a la cría y liberación de cóndores andinos en diferentes regiones del país.
- Programa de Conservación de Guacamayo rojo, en colaboración con la Fundación Rewilding Argentina, que aporta individuos para la reintroducción de guacamayo rojo en Esteros del Iberá, provincia de Corrientes. Desde 2020 se han trasladado a Iberá más de 25 ejemplares entre animales rescatados y crías nacidas en el Ecoparque.[27]
- Programa de Conservación y Cría del Cardenal amarillo, centrado en la conservación del cardenal amarillo (Gubernatrix cristata), especie seriamente afectada por el tráfico como ave de jaula.
- Programa de Conservación de Crácidos, dedicado a la cría y manejo de pava de monte, mutún y otras especies de la familia Cracidae.
- Programa de Investigación y Conservación de Anfibios Amenazados, que trabaja con anfibios nativos sensibles a la destrucción de hábitat y enfermedades emergentes.
- Programa de Conservación de Caracoles de Apipé, enfocado en caracoles del género Aylacostoma del río Paraná, críticamente amenazados por la modificación de su hábitat.
- Programa de Conservación del Tapir, que aporta individuos de tapir americano (Tapirus terrestris) a proyectos de reintroducción en provincias como Tucumán y Jujuy.[22]
- Programa de Conservación de Lobo gargantilla, dedicado a la nutria gigante (Pteronura brasiliensis).
- Programa de Conservación de Herpetofauna chaqueña, centrado en reptiles y anfibios del Gran Chaco.
- Programa para la Conservación de Fauna Marina, enfocado en el rescate y rehabilitación de aves y mamíferos marinos que llegan a la ciudad desde las costas bonaerenses.
- Centro de Rescate de Fauna Silvestre (CRFS), que articula el trabajo de rescate con fuerzas de seguridad, organismos ambientales y otras instituciones.
- Programa de Conservación de Polinizadores, que incluye proyectos de abejas nativas y un mariposario abierto orientado a la sensibilización sobre el rol de los insectos polinizadores.
- Programa de Conservación de Especies de Flora Amenazada, orientado a la propagación y reintroducción de especies vegetales nativas en riesgo.
Según información institucional, la red de acción del Ecoparque alcanza a las otras 23 provincias argentinas además de la Ciudad de Buenos Aires, a través de convenios con organismos provinciales, universidades y organizaciones de la sociedad civil.[17]
Educación y uso público
El Ecoparque combina atracciones educativas e interactivas con recorridos por áreas de alto valor patrimonial. Entre sus propuestas se encuentran un domo de energías renovables, un exploratorio del Río de la Plata, una plaza de agua, un carrusel histórico y experiencias audiovisuales 4D sobre evolución y biodiversidad.[18]
De acuerdo con una publicación institucional, el predio ofrece al menos 18 atracciones recreativas y educativas, y un visitante que pretendiera “ver todo” necesitaría alrededor de siete horas para recorrerlas.[17] El parque también dispone de visitas guiadas y programas específicos para escuelas; en 2022 más de 7300 alumnos participaron en actividades educativas, cerca del 70 % de ellos provenientes de escuelas públicas de la Ciudad.[17]
La estrategia de educación y concientización del Ecoparque se enmarca en la Ley 1687/2005 de Educación Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires y busca vincular la experiencia de visita con la comprensión de los problemas de conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.[28]
Críticas y debates
El proceso de transformación del zoológico en Ecoparque no estuvo exento de controversias. Algunas organizaciones ambientalistas, como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), señalaron en audiencias públicas que la política de concesiones de edificios históricos dentro del predio podía favorecer la privatización de espacios públicos de alto valor inmobiliario y que era necesario asegurar que la institución cumpliera plenamente los objetivos de conservación ex situ establecidos en la Ley 5752.[14]
La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, por su parte, detectó irregularidades en un proceso de licitación para servicios básicos de mantenimiento del predio, señalando deficiencias formales en la documentación y en la evaluación de las ofertas, aunque sin cuestionar el objetivo general del Ecoparque.[29][30]
Otros críticos han cuestionado el ritmo de las obras, la persistencia de algunos recintos antiguos y la falta de información pública detallada sobre el destino de todos los animales transferidos o fallecidos durante el proceso de transición, lo que ha derivado en pedidos de informes legislativos y reclamos de acceso a la información.[16]
Al mismo tiempo, encuestas citadas por el propio Ecoparque muestran un elevado apoyo ciudadano al cambio de modelo: un sondeo de Poliarquía de 2023 registró que el 91 % de las personas consultadas está de acuerdo con que el antiguo zoológico se haya convertido en Ecoparque, y que la institución es percibida como el principal espacio verde de la ciudad por una proporción significativa de los encuestados.[21]
