Edmundo González
político venezolano
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Edmundo González Urrutia (La Victoria, Aragua; 29 de agosto de 1949) es un internacionalista, diplomático, profesor y escritor venezolano. Es el presidente de la Mesa de la Unidad Democrática[2] y, tras las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, es reconocido como el presidente electo de Venezuela por la oposición, quince países y varias organizaciones internacionales.[3]
Hugo Chávez (1999-2002)
| Edmundo González | ||
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González Urrutia en 2025 | ||
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Presidente de la Mesa de la Unidad Democrática Actualmente en el cargo | ||
| Desde el 24 de agosto de 2021 | ||
| Predecesor | Ramón José Medina | |
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| Embajador de Venezuela en Argentina | ||
| 8 de noviembre de 1998-12 de julio de 2002 | ||
| Presidente |
Rafael Caldera (1998-1999) Hugo Chávez (1999-2002) | |
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| Embajador de Venezuela en Argelia | ||
| 1991-1993 | ||
| Presidente | Carlos Andrés Pérez | |
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Edmundo González Urrutia | |
| Nacimiento |
29 de agosto de 1949 (76 años) La Victoria, Aragua (Venezuela) | |
| Residencia | Madrid, España | |
| Nacionalidad | Venezolana | |
| Religión | Catolicismo | |
| Lengua materna | Español | |
| Familia | ||
| Padres |
Pascual González Hilda Urrutia | |
| Cónyuge | Mercedes López (matr. 1973) | |
| Hijos | 2 | |
| Familiares |
Rafael Tudares (yerno) Wenceslao Urrutia (primo quinto) | |
| Educación | ||
| Educación | Estudios y relaciones internacionales | |
| Educado en | Universidad Central de Venezuela | |
| Posgrado | Universidad Americana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Diplomático | |
| Empleador | Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972-2006) | |
| Partido político | Mesa de la Unidad Democrática[1] | |
| Afiliaciones | Plataforma Unitaria (desde 2021) | |
| Distinciones | ||
| Firma | ||
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Después de retirarse del servicio diplomático, se vinculó con la oposición venezolana y ejerció como representante internacional de la Mesa de la Unidad Democrática entre 2013 y 2015. En 2021 asumió la presidencia de la organización política MUD, responsable de administrar la tarjeta electoral de la coalición opositora.[4] Hasta 2024 mantuvo un perfil público relativamente bajo, dedicado principalmente al análisis de política exterior, la docencia y la actividad académica.
En abril de 2024 fue escogido por unanimidad como candidato presidencial de la Plataforma Unitaria Democrática, después de la inhabilitación de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras de 2023, y de que las autoridades electorales impidieran la inscripción de Corina Yoris.[5][6] Se presentó a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 con el respaldo de Machado y de la principal coalición opositora. El Consejo Nacional Electoral proclamó a Nicolás Maduro sin publicar los resultados desglosados por mesa electoral, mientras la oposición difundió copias de más del 80 % de las actas de escrutinio, según las cuales González obtuvo alrededor del 67 % de los votos.[7]
El Centro Carter, que observó las elecciones por invitación de las autoridades venezolanas, concluyó que los comicios no reunieron los estándares internacionales de integridad electoral y que las actas publicadas por la oposición demostraban una victoria clara de González.[7] Varios gobiernos y organismos legislativos extranjeros lo reconocieron como ganador o presidente electo, aunque no llegó a asumir el cargo y Maduro permaneció en el poder.[8] Después de que la Fiscalía venezolana emitiera una orden de captura en su contra, salió del país en septiembre de 2024 y recibió asilo en España, desde donde continuó reclamando el reconocimiento de los resultados electorales.[9] Ese año recibió, junto con Machado, el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo.[10][11]
Biografía
Primeros años y formación
Edmundo González Urrutia nació el 29 de agosto de 1949 en La Victoria, estado Aragua, hijo de Pascual Alfredo González Blank e Hilda Josefina Urrutia Argott. Creció en esa ciudad junto con sus dos hermanos y cursó la educación primaria en el Grupo Escolar Rubén Darío y el bachillerato en el Liceo José Félix Ribas.[12][13]
Estudió Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela y posteriormente obtuvo una maestría en Relaciones Internacionales en la American University, en Washington D. C., en 1981. Ingresó al servicio exterior venezolano en 1972, poco después de iniciar su formación universitaria, y desarrolló desde entonces una carrera centrada en la diplomacia y la política internacional.[12][14]
Carrera diplomática

González ingresó al servicio exterior venezolano en 1972. Sus primeros destinos incluyeron la embajada de Venezuela en Bélgica, donde ejerció como tercer secretario entre 1972 y 1976, y la representación diplomática en Washington D. C., en la que trabajó como primer secretario a finales de la década de 1970.[15][12] Entre septiembre de 1981 y julio de 1983 fue primer secretario de la embajada venezolana en El Salvador, en el contexto de la guerra civil salvadoreña. Posteriormente fue destinado al Reino Unido, donde se desempeñó como subjefe de misión entre 1987 y 1989.[15][16]
De regreso en Caracas, dirigió entre 1990 y 1991 el Comité de Coordinación y Planificación Estratégica del Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1991 fue designado embajador de Venezuela en Argelia, con concurrencia ante Túnez, cargo que ejerció hasta 1993.[17][18]
Entre 1994 y 1999 ocupó la Dirección General de Política Internacional de la Cancillería venezolana. Desde esa posición participó en la coordinación de la política exterior del segundo gobierno de Rafael Caldera y ejerció como secretario pro tempore de la Cumbre Iberoamericana, responsabilidad desde la cual intervino en la organización de la VII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en la isla de Margarita en noviembre de 1997.[18][19]
En noviembre de 1998 fue nombrado embajador de Venezuela en Argentina por el gobierno de Caldera. Permaneció en el cargo después de la toma de posesión de Hugo Chávez en febrero de 1999 y preparó la primera visita oficial del nuevo presidente venezolano a Buenos Aires.[18][20] Durante su gestión promovió el acercamiento de Venezuela al Mercosur y participó en las gestiones diplomáticas que precedieron la posterior adhesión del país al bloque regional.[18] Ejerció la representación en Argentina hasta 2002.
González rechazó públicamente el golpe de Estado de abril de 2002 y continuó vinculado al servicio exterior durante los años siguientes, aunque ya no volvió a ocupar una embajada.[20][21] Tras concluir su misión como embajador en Argentina, regresó a la Cancillería y ejerció como director general de Análisis y Planificación Estratégica entre 2002 y 2005.[22]
Después de retirarse de la carrera diplomática se dedicó a la docencia, la investigación y el análisis de política exterior. Participó en el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, donde ejerció como director suplente y coordinó el Grupo de Trabajo de Seguimiento del Sistema Internacional, y publicó estudios sobre relaciones internacionales y figuras de la diplomacia venezolana.[16][21]
Carrera política
Presidencia de la Mesa de la Unidad Democrática
Entre 2013 y 2015, González ejerció como representante internacional de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), función desde la cual participó en la relación de la coalición opositora con gobiernos, partidos y organismos extranjeros.[12] Posteriormente integró la junta directiva de la organización política que conservaba el nombre, la personalidad jurídica y la tarjeta electoral de la antigua coalición, junto con Ramón José Medina, José Luis Cartaya, Luis Aparicio y Óscar Barreto.[23]
El 24 de agosto de 2021 asumió la presidencia de la MUD después de la renuncia de Ramón José Medina, mientras Óscar Barreto pasó a ejercer la secretaría general.[24] Su cargo correspondía a la organización formalmente registrada ante el Consejo Nacional Electoral, cuya directiva administraba la tarjeta electoral de la MUD y representaba jurídicamente a la organización. No equivalía a la jefatura política de la Plataforma Unitaria Democrática, cuya conducción dependía de los partidos que la integraban.[23]
Durante su presidencia mantuvo un perfil público bajo y desempeñó principalmente funciones institucionales y administrativas. No encabezó un partido propio ni figuró entre los principales voceros públicos de la oposición, aunque su posición al frente de la organización titular de la tarjeta de la MUD le otorgaba una responsabilidad relevante en la formalización de decisiones electorales.[25]
Candidatura presidencial de 2024

Después de que la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia ratificara la inhabilitación política de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras de 2023, la Plataforma Unitaria Democrática intentó inscribir como candidata a la historiadora Corina Yoris. Sin embargo, los representantes de la coalición denunciaron que el sistema del Consejo Nacional Electoral les impidió acceder al mecanismo de postulaciones antes del cierre del plazo.[26]
Durante una prórroga concedida en las últimas horas del proceso, González aceptó ser inscrito el 26 de marzo mediante la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática como candidato provisional. Su postulación tenía inicialmente el propósito de preservar el espacio electoral de la coalición y permitir una eventual sustitución antes de la fecha límite establecida por el cronograma electoral.[27][25] La inscripción se realizó sin un lanzamiento público previo y González permaneció inicialmente fuera de la primera línea política mientras la oposición continuaba negociando una candidatura definitiva.
Durante las semanas siguientes, los partidos de la Plataforma Unitaria evaluaron mantener a González o sustituirlo por el gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, quien había logrado registrar separadamente su candidatura mediante la tarjeta de Un Nuevo Tiempo. El 19 de abril, después de negociaciones entre los partidos de la coalición y Machado, las diez organizaciones integrantes de la Plataforma Unitaria acordaron por unanimidad respaldar a González como candidato presidencial definitivo.[28][27] Rosales retiró posteriormente su candidatura y González recibió también el respaldo formal de Un Nuevo Tiempo y del Movimiento por Venezuela, por lo que apareció en la boleta electoral mediante las tarjetas de esas dos organizaciones y de la MUD.[29]
La elección de González fue presentada como una solución de consenso. Su trayectoria diplomática, su perfil moderado y la ausencia de una militancia partidista propia facilitaron su aceptación entre organizaciones opositoras con estrategias y orientaciones diferentes. Al momento de su designación tenía escaso reconocimiento público y nunca había competido por un cargo de elección popular, por lo que una de las primeras tareas de la campaña consistió en dar a conocer su nombre y asociarlo con el liderazgo y el mandato político obtenido por Machado en las primarias.[25][30]
En sus primeras declaraciones como candidato definitivo, González propuso una transición política pacífica, la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de los presos políticos y la creación de condiciones para el regreso de los venezolanos que habían emigrado. También manifestó su disposición a mantener negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro y a ofrecer garantías a los distintos sectores políticos durante una eventual alternancia.[31] En mayo afirmó que, de resultar electo, garantizaría la actuación legal de todas las organizaciones políticas y llamó a las Fuerzas Armadas a cumplir las funciones institucionales previstas en la Constitución.[32]

González celebró su primer acto político multitudinario el 18 de mayo en La Victoria, su ciudad natal, acompañado por Machado y representantes de la coalición. En su intervención pidió construir un país sin presos por razones políticas, con servicios públicos accesibles y condiciones para el retorno de los emigrantes, y prometió conducir una alternancia pacífica y sin persecuciones.[33] A diferencia de Machado, que recorrió numerosos estados y encabezó concentraciones de calle, González desarrolló inicialmente una agenda más limitada, compuesta por entrevistas, reuniones con sectores políticos, económicos y sociales y algunos actos conjuntos con la dirigente opositora.
La campaña se articuló mediante una distribución informal de funciones entre ambos: González actuó como candidato registrado, portavoz de la transición institucional y figura de consenso, mientras Machado encabezó buena parte de la movilización territorial y pidió a sus seguidores transferirle el respaldo obtenido en las primarias. La presencia conjunta de ambos permitió presentar la candidatura como una continuidad del proceso opositor de 2023 y no como una sustitución política de Machado.[34][35]
Su propuesta económica y social tomó como referencias el programa Venezuela, tierra de gracia, elaborado alrededor de la candidatura de Machado, y elementos del denominado Plan País preparado anteriormente por sectores de la oposición. González defendió la apertura de la economía a la inversión privada, la recuperación de la industria petrolera, la estabilización macroeconómica, la mejora de los servicios públicos y la atención prioritaria de la emergencia social. No presentó, sin embargo, un programa de gobierno exhaustivo y autónomo durante la campaña, sino lineamientos generales para una transición democrática y económica.[36]
La campaña opositora se desarrolló en un contexto de restricciones institucionales y detenciones de activistas. Varios integrantes de organizaciones que respaldaban a González fueron arrestados durante sus recorridos, mientras establecimientos comerciales, conductores y prestadores de servicios que atendieron actividades opositoras denunciaron clausuras, multas o investigaciones administrativas.[37][38] El Centro Carter documentó además el uso desproporcionado de recursos públicos a favor de Maduro, obstáculos para la inscripción de votantes en el exterior, desequilibrios en los medios y restricciones a la participación opositora.[38]
La campaña electoral oficial comenzó el 4 de julio. González y Machado participaron en una movilización en Caracas y posteriormente encabezaron o acompañaron actos en diferentes regiones del país. Durante las últimas semanas, González insistió en que una victoria opositora debía conducir a un gobierno de unidad y reconciliación, y declaró confiar en que las Fuerzas Armadas garantizarían el respeto al resultado electoral.[12][39]
González cerró su campaña el 25 de julio junto con Machado en Caracas. Para entonces había pasado de ser una figura poco conocida a concentrar el apoyo de la principal coalición opositora y de sectores independientes y antiguos simpatizantes del chavismo. Su mensaje final se centró en la participación electoral, la defensa pacífica del voto y la promesa de una transición sin represalias políticas.[39]
Elecciones presidenciales y controversia sobre los resultados

Durante las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, González votó en el municipio Baruta, estado Miranda, y llamó a los electores a participar pacíficamente y permanecer atentos al escrutinio. Tras el cierre de las mesas, compareció junto con María Corina Machado y dirigentes de la Plataforma Unitaria, afirmó que la coalición disponía de información procedente de sus testigos electorales y pidió al Consejo Nacional Electoral respetar la voluntad expresada en las urnas.[40]
En la madrugada del 29 de julio, el presidente del CNE, Elvis Amoroso, anunció un primer boletín basado, según el organismo, en el 80 % de las actas transmitidas. El resultado atribuyó a Nicolás Maduro 5 150 092 votos, equivalentes al 51,20 %, y a González 4 445 978 votos, equivalentes al 44,20 %. Amoroso declaró irreversible la tendencia y afirmó que la transmisión había sufrido una agresión contra el sistema electoral, pero el organismo no publicó las actas ni los resultados desglosados por mesa de votación que permitieran verificar el boletín.[40][41]
González rechazó el resultado anunciado y sostuvo que se habían vulnerado las normas electorales al impedir que los testigos opositores recibieran copias de las actas en numerosos centros y al no divulgarse el escrutinio detallado. En una declaración conjunta, González y Machado afirmaron que los datos recabados por su estructura electoral indicaban una victoria opositora y anunciaron que publicarían las actas obtenidas por sus testigos.[42] González manifestó que su lucha continuaría hasta que se respetara la voluntad popular, pero pidió a sus seguidores actuar pacíficamente y evitar enfrentamientos.[42]
La oposición comenzó a publicar copias digitalizadas de las actas de escrutinio en el sitio web Resultados con Venezuela. El 29 de julio informó que había recuperado el 73,2 % de las actas y posteriormente elevó la cobertura a más del 80 % de las máquinas electorales. De acuerdo con la totalización efectuada por la Plataforma Unitaria, González obtuvo aproximadamente 7,3 millones de votos, frente a unos 3,3 millones para Maduro, una diferencia superior a dos millones de votos.[42][43] González afirmó que las actas constituían la prueba documental de su victoria y exigió al CNE que publicara la totalidad de los resultados desagregados.[44]
El Gobierno rechazó la documentación difundida por la oposición, calificó las actas de fraudulentas y acusó a González y Machado de participar en un intento de desconocer las instituciones. El CNE emitió posteriormente un segundo boletín que volvió a atribuir la victoria a Maduro, pero tampoco divulgó los resultados por mesa. González sostuvo que el organismo había incumplido su obligación de demostrar el resultado anunciado y reiteró que estaba dispuesto a someter las actas opositoras a una verificación independiente.[41][45]
El Centro Carter, única organización internacional independiente acreditada para observar ampliamente las elecciones, declaró el 30 de julio que el proceso no cumplió los parámetros internacionales de integridad electoral y que no podía verificar ni corroborar el resultado anunciado por el CNE. En su informe final señaló que las actas publicadas por la oposición presentaban las características de los documentos electorales originales y mostraban una victoria clara de González.[41] En octubre, representantes del Centro Carter presentaron ante la Organización de los Estados Americanos muestras de las actas recibidas y explicaron que estas coincidían con el sistema de comprobación impreso utilizado por las máquinas electorales venezolanas.[43] Un panel de expertos electorales de las Naciones Unidas, invitado por el propio CNE, también consideró que el anuncio de resultados sin información desglosada carecía de los requisitos básicos de transparencia e integridad.[46]
En los días posteriores a la elección se produjeron protestas contra el resultado anunciado, seguidas por una amplia operación represiva. González expresó sus condolencias por las personas fallecidas, pidió la liberación de los detenidos y exhortó a las fuerzas de seguridad a no reprimir manifestaciones pacíficas. También responsabilizó a las autoridades de garantizar la integridad de los ciudadanos y sostuvo que el cambio político debía alcanzarse sin violencia ni persecuciones.[47][48]
Maduro solicitó a la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia que realizara un peritaje y certificara el resultado. González rechazó comparecer ante el tribunal al considerar que el procedimiento no estaba contemplado en la legislación electoral, que la Sala carecía de independencia y que el recurso pretendía sustituir las competencias del CNE. Argumentó además que no había recibido información suficiente sobre el objeto y las consecuencias de la citación.[49] El 22 de agosto, el tribunal convalidó los resultados anunciados por el CNE y declaró a Maduro ganador, sin publicar las actas examinadas ni un desglose completo de su peritaje. González desconoció la decisión y afirmó que ninguna sentencia podía sustituir la soberanía popular expresada mediante el voto.[50]
Estados Unidos reconoció a González como ganador de las elecciones el 1 de agosto, mientras varios gobiernos latinoamericanos y europeos exigieron la publicación y verificación de las actas antes de aceptar el resultado anunciado oficialmente.[44][51] En los meses siguientes, distintos gobiernos y órganos legislativos lo reconocieron como ganador o presidente electo. González agradeció esos pronunciamientos, pero insistió en que la resolución de la crisis debía respetar la voluntad de los venezolanos y conducir a una transición pacífica y negociada.
Persecución judicial y salida de Venezuela
Después de desconocer el resultado anunciado por el Consejo Nacional Electoral y publicar las actas recopiladas por la oposición, González dejó de aparecer públicamente y permaneció bajo resguardo ante el aumento de la represión poselectoral. El Ministerio Público abrió una investigación penal relacionada con el sitio web Resultados con Venezuela, en el que la Plataforma Unitaria había difundido copias de las actas electorales que atribuían a González una amplia victoria.[52]
La Fiscalía lo citó en tres ocasiones durante agosto para que declarara sobre la publicación de las actas. González no acudió y sostuvo que las citaciones carecían de garantías procesales, no precisaban claramente en qué condición debía comparecer y formaban parte de una estrategia para criminalizar la reivindicación de los resultados electorales. El fiscal general Tarek William Saab afirmó, en cambio, que debía responder por la presunta usurpación de funciones del CNE y por la difusión de documentos que las autoridades calificaban de falsificados.[52][53]
El 2 de septiembre, un tribunal especializado en delitos vinculados con el terrorismo ordenó su detención por los presuntos delitos de usurpación de funciones, falsificación de documentos públicos, instigación a la desobediencia de las leyes, conspiración, sabotaje de sistemas y asociación para delinquir.[52][53] La orden fue condenada por Estados Unidos, la Unión Europea y varios gobiernos latinoamericanos, que la describieron como un intento de intimidar y silenciar al candidato opositor. El asesor internacional del Gobierno de Brasil, Celso Amorim, consideró que constituía una «escalada autoritaria».[54]
Organizaciones de derechos humanos y sectores de la comunidad internacional enmarcaron el procedimiento contra González dentro de la persecución política desplegada después de las elecciones. La Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos de las Naciones Unidas documentó que las autoridades recurrieron a detenciones arbitrarias, procesos penales por delitos graves y otras formas de intimidación para reprimir a opositores, dirigentes políticos y ciudadanos que cuestionaron los resultados anunciados. La misión concluyó que la represión poselectoral formó parte de un plan coordinado para silenciar la disidencia y preservar el control político del Gobierno.[55] En ese contexto, la orden contra González fue considerada por sus abogados y aliados como una causa de naturaleza política destinada a impedirle ejercer el liderazgo derivado de las elecciones.[52]
Ante el riesgo de ser detenido, González se refugió inicialmente en la embajada de los Países Bajos en Caracas. Según declaró posteriormente, había recibido información de que los organismos de seguridad se disponían a capturarlo y temía ser encarcelado, incomunicado o sometido a malos tratos.[56] Permaneció allí varias semanas antes de trasladarse a la residencia del embajador de España, donde se negociaron las condiciones de su salida del país.
En la noche del 7 de septiembre, González abandonó Venezuela a bordo de un avión de las Fuerzas Armadas españolas acompañado por su esposa, Mercedes López. Llegó al día siguiente a la base aérea de Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid, y solicitó asilo político, que posteriormente le fue concedido por el Gobierno español.[57] González afirmó que su salida fue necesaria para preservar su libertad y continuar la defensa de los resultados electorales desde el exterior, aunque reconoció que había sido una decisión dolorosa y adoptada bajo una intensa presión política y judicial.[56]
Días después, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, difundió un documento firmado por González antes de su salida. En el escrito, este declaraba que acataba —aunque no compartía— la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que había convalidado la proclamación de Maduro, se comprometía a limitar su actividad política en el exterior y afirmaba que su salida del país era voluntaria.[58]
González sostuvo que había firmado el documento bajo «coacción, chantaje y presión», después de que Rodríguez y la vicepresidenta Delcy Rodríguez acudieran a la residencia diplomática española. Afirmó que le habían planteado que debía firmar o afrontar las consecuencias y que aceptó porque consideraba que podía continuar siendo políticamente útil en libertad, en vez de permanecer encarcelado.[59][58] El Gobierno venezolano negó que hubiese existido coacción y aseguró que González había solicitado voluntariamente abandonar el país.
La presencia del embajador español durante la firma provocó una controversia política en España. El Gobierno de Pedro Sánchez negó haber participado en la negociación o redacción del documento y González aclaró posteriormente que ni el Ejecutivo español ni el embajador Ramón Santos lo habían presionado; atribuyó las amenazas exclusivamente a los representantes del Gobierno venezolano.[60]
Desde Madrid, González mantuvo que no había renunciado a su reivindicación de la victoria electoral ni a su compromiso con una transición democrática. Continuó actuando como dirigente opositor, reuniéndose con gobiernos y organismos internacionales y denunciando que su salida había sido consecuencia de una persecución judicial y política, no de un abandono voluntario de la actividad pública.[61]
Actividad política en el exilio

Tras llegar a España en septiembre de 2024, González fijó su residencia en Madrid y continuó reclamando el reconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales. Declaró que su salida de Venezuela no suponía una renuncia a su actividad política y que utilizaría su permanencia en Europa para ampliar el respaldo internacional a una transición democrática y negociada.[62] Durante sus primeras semanas en España sostuvo reuniones con autoridades, partidos políticos y representantes de la diáspora venezolana, y participó en concentraciones públicas en defensa de las actas electorales difundidas por la oposición.[63]
González sostuvo que regresaría a Venezuela el 10 de enero de 2025, fecha prevista constitucionalmente para el inicio del nuevo período presidencial, y rechazó la posibilidad de encabezar un gobierno en el exilio. Afirmó que aspiraba a asumir el poder dentro del país y formar un gobierno de unidad junto con María Corina Machado, aunque no explicó públicamente cómo ingresaría mientras permanecía vigente la orden de captura en su contra.[64]
En diciembre de 2024, el Parlamento Europeo otorgó conjuntamente a González y Machado el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia. González acudió a Estrasburgo para recibir el galardón en representación de ambos y afirmó que la lucha opositora debía mantenerse dentro de una vía pacífica, democrática y constitucional.[10]
A comienzos de enero de 2025 inició una gira internacional destinada a recabar apoyo para su regreso y reivindicar su juramentación. Fue recibido por los presidentes Javier Milei, en Argentina, y Luis Lacalle Pou, en Uruguay, y posteriormente se reunió en Washington con el presidente estadounidense Joe Biden.[65][66] En Panamá entregó al Gobierno copias de las actas electorales publicadas por la oposición, que fueron depositadas bajo custodia del Banco Nacional de Panamá.[67]
Durante la gira, su yerno Rafael Tudares fue detenido en Caracas cuando llevaba a sus hijos a la escuela. González y la Plataforma Unitaria describieron el hecho como una desaparición forzada y una represalia contra su familia, mientras las autoridades venezolanas lo acusaron posteriormente de delitos vinculados con terrorismo y conspiración.[68]
González no logró ingresar en Venezuela el 10 de enero. Las autoridades desplegaron controles militares, restringieron temporalmente pasos fronterizos y advirtieron que sería detenido si entraba al país. Machado afirmó que su retorno había sido aplazado al considerar que no existían condiciones de seguridad, mientras Maduro fue juramentado para un nuevo período por la Asamblea Nacional controlada por el oficialismo.[69] González sostuvo que la imposibilidad de asumir no modificaba el resultado electoral ni extinguía su pretensión de ejercer la Presidencia.

Durante el resto de 2025 continuó residiendo en España y desarrolló una agenda internacional centrada en mantener el reconocimiento de las actas, denunciar la represión y solicitar apoyo para la liberación de los presos políticos. Participó en reuniones con gobiernos, parlamentos, organizaciones de derechos humanos y asociaciones de venezolanos en el exterior, aunque su actividad política fue menos visible que durante los meses inmediatamente posteriores a las elecciones.[70]
Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, González afirmó que su salida del poder no bastaba por sí sola para completar una transición democrática y reclamó que se respetara el resultado de 2024. Diversos dirigentes y gobiernos extranjeros volvieron a señalarlo como una figura con legitimidad electoral para participar en la conducción del proceso, aunque el poder ejecutivo quedó provisionalmente en manos de Delcy Rodríguez.[71][72]
En enero de 2026 fue liberado Rafael Tudares después de permanecer detenido durante más de un año. González celebró su excarcelación, pero pidió que no se interpretara como un asunto exclusivamente familiar y reclamó la libertad de las demás personas encarceladas por motivos políticos.[73]
En mayo de 2026, González se sumó públicamente al llamado a convocar nuevas elecciones presidenciales. Aunque continuó reivindicando su victoria en los comicios de 2024, sostuvo que, después de la salida de Maduro y de varios meses de gobierno interino de Delcy Rodríguez, la recuperación de la legitimidad institucional requería consultar nuevamente a los venezolanos mediante el voto.[74] Planteó que la elección debía celebrarse con una autoridad electoral independiente, participación plural de las organizaciones políticas, observación internacional y liberación de los presos políticos. La propuesta representó una adaptación de su estrategia: en lugar de reclamar únicamente su juramentación con base en las actas de 2024, pasó a considerar una nueva elección con garantías como una vía para resolver la crisis de legitimidad y completar la transición democrática.[74]
Posiciones políticas
González Urrutia se ha manifestado a favor de la educación pública.[75] Sus posiciones políticas han sido descritas como centristas, declarando en 2024 que su plan de gobierno si ganaba era «un proyecto de centro, equilibrado, con presencia estatal», distanciándolo del proyecto de Javier Milei en Argentina.[76] González es considerado un «buscador de consensos» que van más allá de la política ideologizada y partidaria.[77] Respecto a las elecciones presidenciales actuales, declaró estar abierto a una «negociación» con el Gobierno de Nicolás Maduro en caso de ganar,[75] y a mantener las empresas estatales que funcionen (entre ellas, PDVSA), incorporando más al sector privado.[76]
Reconocimientos
| Año | Reconocimiento | Institución o país | Notas |
|---|---|---|---|
| 2024 | Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia | Parlamento Europeo | Otorgado conjuntamente con María Corina Machado por su actuación en defensa de la democracia y de una transición pacífica en Venezuela. González recibió el premio durante la ceremonia celebrada en Estrasburgo el 17 de diciembre de 2024.[78][10] |
| 2025 | Orden Nacional al Mérito, grado de Gran Collar | Ecuador | Concedida por el presidente Daniel Noboa durante la visita de González a Quito en enero de 2025.[79] |
| 2025 | Medalla de Honor del Congreso de la República, grado de Gran Cruz | Congreso de la República del Perú | Otorgada en reconocimiento a su defensa de la democracia y a su reivindicación de los resultados de las elecciones venezolanas de 2024.[80] |
| 2025 | Huésped ilustre y Llaves de la Ciudad de Lima | Municipalidad Metropolitana de Lima | Distinción concedida durante su visita a la capital peruana.[81] |
| 2025 | Premio al Coraje | Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia | Concedido conjuntamente con Machado por su liderazgo en la defensa de los derechos políticos y la restauración democrática en Venezuela.[82] |
| 2026 | XXXIV Premio de Convivencia | Fundación Profesor Manuel Broseta | Compartido con Machado por su defensa de las libertades públicas, la participación pacífica y la transición democrática en Venezuela.[83] |
Trayectoria literaria
En 2007, González Urrutia escribió y publicó un libro biográfico sobre Caracciolo Parra Pérez.[84] Ha escrito diversas obras como «Democracia, paz y desarrollo», «Venezuela y Colombia: una relación de encuentros y desencuentros», «Venezuela-Argentina: dos siglos de visiones compartidas» y «La lucha internacional contra la corrupción y sus repercusiones en Venezuela», destacándose por su enfoque en las relaciones internacionales y los problemas contemporáneos que enfrenta Venezuela.[84]
- Las dos etapas de la política exterior de Chávez (2006, Nueva Sociedad)[85]
- Caracciolo Parra Pérez (2007, El Nacional)[86]
- La incorporación de Venezuela al Mercosur: implicaciones políticas en el plano internacional (2007, ILDIS)[87]
- La política exterior de Venezuela y la nueva geopolítica internacional (2008, ILDIS)[88]
- Caracciolo Parra Pérez (1888-1964) (2008, El Nacional)[89]
- Geopolítica de Chávez: la globalización y el imperio (2011, Diálogo político)[90]
- Democracia, paz y desarrollo: temas de política internacional (2013, La Hoja del Norte)[91]
- Brasil: cercano y lejano (2019, Universidad Católica Andrés Bello)[92]
- Estados Unidos: Diez Miradas (2020, Universidad Católica Andrés Bello)[93]
Vida personal
Desde 1973, está casado con la odontóloga Mercedes Marina López Unzueta (1949),[94] con quien tiene dos hijas: Mariana del Carmen, nacida el 16 de julio de 1976 y Carolina, nacida el 4 de enero de 1980 en Washington D. C., Estados Unidos. Además tiene cuatro nietos.[95] Su yerno, Rafael Tudares, fue detenido en Venezuela el 7 de enero de 2025, días antes de la juramentación presidencial el 10 de enero. [96]