Epimeteo
hermano de Prometeo en la mitología griega
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En la mitología griega, Epimeteo (en griego: Ἐπῖμηθεύς, Epimētheús)[1] era el hermano de Prometeo e hijo del titán Jápeto.[2] Su nombre significa «el que piensa después»[3] y ambos hermanos actuaban como benefactores de la humanidad.[4] Aunque Epimeteo estaba dotado de ingenio,[3] no escuchaba los consejos de su hermano.[5]

Mientras Prometeo representaba la previsión y la prudencia, Epimeteo encarnaba la reflexión tardía tras una decisión imprudente. En el mito más conocido descuidó por negligencia a la humanidad,[6] pues, desoyendo las advertencias de Prometeo, aceptó como esposa a Pandora, lo que trajo desgracias a la humanidad.[7] Según algunas tradiciones posteriores, también se le atribuyó el descubrimiento de la música.[8]
Mitología griega

En Hesíodo
Hesíodo menciona a Epimeteo en dos de sus obras, haciendo de su necedad involuntaria su rasgo más característico. En la Teogonía nos dicen «el torpe Epimeteo, que fue desde un principio siempre ruina para los hombres que se alimentan de pan. Pues él por primera aceptó una mujer [Pandora] modelada por Zeus».[2] Más tarde, en Los trabajos y los días, dice que «[Hefesto], luego que remató su espinoso e irresistible engaño, Zeus despachó hacia Epimeteo al ilustre Argifonte [Hermes] con el regalo de los dioses, rápido mensajero. Y no se cuidó Epimeteo de que le había advertido Prometeo no aceptar jamás un regalo de manos de Zeus Olímpico, sino devolverlo acto seguido para que nunca sobreviniera una desgracia a los mortales. Luego cayó en la cuenta el que lo aceptó, cuando ya era desgraciado». Así Epimeteo, al aceptar a Pandora sin pensar en las consecuencias, condenó a los hombres.[7]
En Platón
Según un mito por parte de Platón, el sofista Protágoras cuenta el origen de la sociedad humana. Los dioses crearon a los seres vivos y encargaron a Epimeteo y Prometeo que distribuyeran entre ellos sus capacidades. Epimeteo repartió a los animales fuerza, velocidad, defensas naturales, abrigo y distintos alimentos para asegurar su supervivencia, pero gastó todos los recursos y dejó al ser humano indefenso. Entonces Prometeo robó a Hefesto y Atenea el fuego y el conocimiento técnico y se los entregó a los hombres. Sin embargo los humanos, aunque intentaban reunirse en ciudades, se destruían entre sí. Por ello Zeus envió a Hermes para repartir entre todos los hombres el sentido moral y la justicia.[9] En el contexto del diálogo platónico Epimeteo es el ser en que los pensamientos siguen a la producción, representa la naturaleza en el sentido del materialismo, de acuerdo con que el pensamiento viene después que los cuerpos sin pensamientos y sus movimientos irreflexivos.[10]
En Boccaccio
Boccaccio, que habla en clave simbólica sobre los mitos, presenta a Epimeteo como figura de la imitación técnica de la naturaleza, una especie de artesano primitivo que intenta reproducir la obra natural. Se dice que fue el primero en modelar una estatua humana de barro. Por ello —según Teodoncio— Júpiter, indignado, lo transformó en mono (simia) y lo encadenó en las islas Pitecusas. Boccaccio explica el sentido del relato. El mono es un animal que imita lo que ve hacer. Epimeteo, al intentar formar al hombre a imitación de la naturaleza, actuó como un mono que copia. Por eso se dice que fue convertido en simio: no literalmente, sino por su carácter imitador.[3]
Familia
En cuanto a su familia, Epimeteo era hijo del titán Jápeto y de una de las oceánides, ora Clímene[11][12] ora Asia.[13][14] Aunque está estrechamente vinculado con su hermano Prometeo, sus otros dos hermanos son Atlas y Menecio.[11][13][12] Pandora fue entregada en matrimonio a Epimeteo. De ellos nació Pirra, que según dicen fue la primera mujer mortal que nació.[15] Pirra se unió a Deucalión (hijo de Prometeo) y fueron los padres del género humano tras el gran diluvio.[16] Otros dicen que Epimeteo, tardo en pensar, fue el conveniente padre de la Excusa (Πρόφασις, Próphasis).[17] O bien su hija fue Metamelea, otra simple personificación conveniente, esto es, el «arrepentimiento por lo que ha sucedido».[18] Un escolio nos dice que Éfira era la hija de Epimeteo, pero según Eumelo Éfira era hija de Océano y Tetis y llegó a ser la esposa de Epimeteo».[19] Otro escolio, aunque corrupto, nos dice que Deucalión tomó por mujeres a Pirra, la hija de Epimeteo, y a Pandora, la cual había sido dada por mujer a Epimeteo a cambio del fuego.[20]
Menciones ulteriores
Epimeteo tiene un papel clave en la filosofía de Bernard Stiegler y, en particular en términos de su comprensión de la relación entre tecnogenesis y antropogénesis. De acuerdo con Stiegler, es significativo que Epimeteo se deja totalmente olvidado en la filosofía de Martin Heidegger.
Les Amis, en su libro Conmemorando a Epimeteo (2009), restablece el valor de Epimeteo. Lo acredita con traer al mundo el conocimiento de la dependencia de unos a otros y se describe fenomenológicamente en términos de compartir y cuidar reuniones, vivienda y amor.
En los Adagios de Erasmo de Róterdam aparece por primera vez el concepto moderno de la «caja de Pandora». En esta obra es el propio Epimeteo quien la destapa y por ello Erasmo dice "malo accepto stultus sapit" («la experiencia hace sabio al necio»).[21]
Véase también
- Protágoras, diálogo de Platón.