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Equidna (mitología)

la madre de los monstruos en la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, Equidna (en griego antiguo, Ἔχιδνα, Échidna: «víbora»)[2] era una criatura mitad ninfa, mitad serpiente, que pertenecía a la estirpe de las Fórcides. Moraba bajo tierra y fue madre, por Tifón, de los monstruos más célebres de la mitología griega.[3] Es por ello que se la conoce en tiempos modernos como la madre de los monstruos.[4][5] Equidna fue representada con Tifón en un templo de Apolo en Amiclas.[6]

Escultura de Equidna de Pirro Ligorio 1555, en el Parco dei Mostri, Bomarzo, Italia.[1]

Equidna está asociada con criaturas de naturaleza similar. Las dracaenas son las hembras de los dragones,[7] y así es referida Delfine.[8] Campe es una ninfa del Tártaro de cuerpo serpentino también.[9] En contextos de mitología comparada se puede apreciar una relación conceptual con otras diosas similares, como la escita Tabiti.[10]

Mitología

Hesíodo

Hesíodo, el primer autor en mencionarla, cuenta:

«Otro monstruo extraordinario, en nada parecido a los hombres mortales ni a los inmortales dioses, tuvo ‘ella’[11] en una cóncava gruta: la divina y astuta Equidna, mitad ninfa de ojos vivos y hermosas mejillas, mitad en cambio monstruosa y terrible serpiente, enorme, jaspeada y sanguinaria, bajo las entrañas de la venerable tierra. Allí habita una caverna en las profundidades, bajo una oronda roca, lejos de los inmortales dioses y de los humanos mortales; allí entonces le dieron como parte los dioses habitar ilustres mansiones. Y fue retenida en el país de los Árimos,[12] bajo la tierra, la funesta Equidna ninfa inmortal y exenta de vejez, por todos los siglos. Con ella cuentan que el terrible, violento y malvado Tifón tuvo contacto amoroso, con la joven de vivos ojos. Y preñada, dio a luz a feroces hijos».[3]

Otras fuentes

Apolodoro dice que Argos Panoptes «también dio muerte a Equidna, hija de Tártaro y Gea, que raptaba a los caminantes, sorprendiéndola dormida».[13] Aristófanes describe como Éaco, uno de los jueces de los muertos, confronta a Dioniso emulando a Heracles y así lo sentencia: «te desgarrará las entrañas Equidna de cien cabezas, se agarrará de tus pulmones una murena tartesia (Myraina Tartesia, la "anguila" del Tártaro) y tus dos riñones, ensangrentados, junto con las otras vísceras, te los harán trocitos las Gorgonas titrasias». El texto la asocia a otras criaturas del inframundo, entre las que se citan a Cerbero, Estige, Aqueronte y Cocito. [14] Los órficos describen a Equidna con la cabeza de una hermosa mujer de largos cabellos y el cuerpo de una serpiente desde el cuello hacia abajo.[15] Finalmente, Nono dice que era «horrenda» y que poseía un «terrible veneno».[16]

Genealogía

La filiación de Equidna es confusa. En la Teogonía no se especifica bien a la madre, que pudiera ser, entre otras opciones, Ceto, Medusa o bien Calírroe.[11] Para Ferécides, Equidna es una de las Fórcides, como tal hija de Forcis, pero no se menciona la madre.[17] De acuerdo a Pausanias y Epiménides, Equidna es hija de la oceánide Estige (diosa del río Estigia) y de un tal Pirante o Peiras (que no vuelve a mencionar Pausanias).[18] Para Apolodoro es hija de Tártaro y la Tierra,[19] pero en las tradiciones órficas se la imagina como hija del primordial Fanes.[20]

Heródoto

Los escolios a Apolonio de Rodas y a Licofrón asumen que la mujer-serpiente con la que se une Heracles en Escitia es Equidna, la compañera de Tifón. Según Heródoto, los griegos que vivían en el Ponto, una región en la costa sur del mar Negro, contaron la historia de un encuentro entre Heracles y esta criatura serpentina. Heracles conducía el ganado de Geríones a través de lo que luego se convertiría en Escitia, cuando una mañana se despertó y descubrió que sus caballos habían desaparecido. Mientras los buscaba, «encontró en una cueva una criatura de doble forma que era mitad doncella y mitad serpiente; por encima de las nalgas era una mujer, debajo de ellas una serpiente». Tenía los caballos y prometió devolverlos si Heracles tenía sexo con ella. Heracles estuvo de acuerdo y ella tuvo tres hijos con él: Agatirso, Gelono y Escites. Ella le preguntó a Heracles qué debería hacer con sus hijos: «¿Los guardo aquí, ya que soy la reina de este país, o te los envío?». Heracles le dio un arco y un cinturón, y le dijo que solo criase a aquel niño que fuera capaz de disparar el arco y usara el cinturón; el resto sería desterrado. El hijo menor, Escites, cumplió con los requisitos y se convirtió en el fundador y epónimo de los escitas.[21]

La madre de los monstruos

Equidna le alumbró a Tifón una monstruosa prole, con naturaleza feral de perro, serpiente, león, águila o cabra. No en vano Equidna está considerada como la madre de los monstruos. Prácticamente toda su prole fue aniquilada a manos de los héroes: Heracles mató a cuatro de ellos y al menos capturó a Cerbero, pero Edipo venció a la Esfinge, Belerofonte a la Quimera, Teseo a la cerda de Cromión y Jasón (con ayuda de Medea) al dragón de la Cólquide. Escila, junto con Caribdis, aparece tanto vinculada con Jasón y Odiseo en sus periplos. La siguiente es la prole de Equidna y Tifón citada en las fuentes mitográficas:

Véase también

Notas y referencias

Enlaces externos

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