Fuerte romano de Drobeta
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| Fuerte romano de Drobeta | ||
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| Castrul roman de la Drobeta | ||
| Monumento histórico de Rumanía | ||
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| Ubicación | ||
| País |
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| Distrito | Mehedinți | |
| Localidad | Drobeta-Turnu Severin | |
| Coordenadas | 44°37′30″N 22°40′05″E / 44.625, 22.66805556 | |
| Historia | ||
| Tipo | Castrum | |
| Construcción | ca. 124 d. C. | |
| Abandono | ca. 400 d. C. | |
| Mapa de localización | ||
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Ubicación en Rumanía | ||
| Fronteras del Imperio romano – Dacia | ||
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Patrimonio de la Humanidad de la Unesco | ||
| Localización | ||
| País |
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| Datos generales | ||
| Tipo | Cultural | |
| Criterios | ii, iii, iv | |
| Identificación | 1718-008 | |
| Región | Europa y América del Norte | |
| Inscripción | 2024 (XLVI sesión) | |
Drobeta fue un fuerte romano (castrum) construido por el emperador Trajano en la provincia de la Dacia, en la actual ciudad rumana de Drobeta-Turnu Severin. Se construyó para albergar a los soldados que custodiaban el lado norte del Puente de Trajano, que atravesaba el río Danubio y que se construyó como parte de los preparativos de la Segunda Guerra Dacia en los años 103-105 d. C. Era, por tanto, un importante centro militar y político y se encontraba en un lugar estratégico clave desde el que partía la calzada imperial hacia el norte de la Dacia. El puente y los fuertes de Drobeta y Pontes (en la localidad serbia de Kladovo) formaban un importante complejo estratégico que aseguraba la conexión entre dos provincias romanas, la Dacia y la Mesia Superior, situadas al norte y al sur del Danubio, respectivamente.
A su alrededor se desarrolló el asentamiento civil (vicus) de Drobeta, que fue elevado al rango de municipium en 121 por el emperador Adriano y al de colonia en 193 por Septimio Severo. La ciudad se convirtió en un importante centro económico y comercial que mantenía estrechas relaciones con los puertos del Danubio.[1]
El fuerte ha sido sometido a extensos trabajos de excavación y sus cimientos son visibles hoy en día. Tiene forma rectangular y cubre una superficie de dos hectáreas. En su interior, la parte central estaba ocupada por el pretorio (patio sagrado, capilla y dependencias del pretor), los depósitos de armas, los almacenes y las viviendas de oficiales y soldados. Desde cada una de las cuatro puertas laterales partía una vía que conducía al pretorio: la via praetoria, la via decumana y la via principalis, que unía las puertas principales derecha e izquierda. Una vía perimetral (via sagularis) rodeaba el fuerte por su interior, a lo largo de la muralla del recinto. Al oeste de la fortaleza, a orillas del Danubio, se encuentran las ruinas de unas termas romanas.[1] En sus muros se han encontrado ladrillos con el sello de la Legio V Macedonica, lo que indica que la construcción de las termas data de la misma época que la de la fortaleza y el puente.
Fue el primer fuerte de piedra construido por los romanos en la Dacia y el único que se utilizó desde el siglo II hasta principios del siglo VII. Su orientación es una excepción a las reglas de la arquitectura militar romana, ya que la porta praetoria está ubicada al sur, lo que se explica posiblemente por su función de defensa del puente.


Los vestigios más antiguos que testimonian la presencia humana en Drobeta se remontan a la Edad del Bronce. Las excavaciones realizadas han revelado fragmentos de elementos cerámicos pertenecientes a la cultura de Gârla Mare. Las excavaciones fueron realizadas por P. Polonic y Grigore Tocilescu (entre 1896 y 1899), Alexandru Bărcăcilă (entre 1929 y 1932), Grigore Florescu, Lucian Roșu, Mișu Davidescu y Mihail Gușiță (entre 1960 y 1965) y Mișu Davidescu (entre 1963 y 1970).[2] Los arqueólogos también han descubierto una cabaña de finales del período de Hallstatt que presentaba restos dispersos de cerámica de origen dacio, así como algunos restos de pasta gruesa con borde festoneado.[2]
No obstante, los principales vestigios datan de la época romana. Los más importantes son dos: el conjunto del puente construido por Apolodoro de Damasco y el fuerte romano de Drobeta, que existió desde el año 101 hasta el siglo VII d. C.[2]
Fases históricas de la construcción

El fuerte romano de Drobeta tuvo al menos cinco fases consecutivas de construcción y consolidación a lo largo de su existencia. La primera fase abarca desde la construcción propiamente dicha, que comenzó en el año 101 d. C., hasta el inicio del reinado del emperador Adriano. La fortificación tenía forma rectangular y estaba rodeada por una muralla construida en opus caementicium con paramento en opus vittatum. Contaba con cuatro puertas: praetoria, decumana, principalis dextra y principalis sinistra.[3] Todas ellas estaban flanqueadas por dos torres interiores retranqueadas respecto a la línea de la cortina. Todas las torres, tanto las intermedias como las situadas en las esquinas del fuerte, tenían el mismo estilo y modo constructivo. El muro de la cortina era doble en su interior y contaba con un camino de ronda llamado agger. En el exterior de la muralla se excavó un foso de protección. Según se puede observar en la Columna de Trajano, parece que en el interior de la fortaleza había construcciones de madera, al menos en una primera etapa.[3]
La segunda etapa, correspondiente a la época de Adriano, se caracterizó por la existencia de construcciones con muros en el interior del fuerte. Estas edificaciones estaban destinadas a diferentes usos: el pretorio (residencia de los oficiales), los barracones, el hospital (valetudinarium) o los graneros (horrea).[3] La fortaleza tenía dos vías principales, la via praetoria y la via principalis, que estaban flanqueadas por pórticos. Otras dos vías, la quitana y la sagularis, estaban dotadas de pórticos de madera.[3] Los edificios de los barracones tenían forma de L y contaban con habitaciones destinadas a cada subunidad, con un pórtico de madera que flanqueaba el lado largo del edificio. Los graneros, que eran dos en número, estaban dispuestos simétricamente en la latera. El patio sagrado estaba pavimentado y delimitado por un oecus en la parte posterior. En el centro había un sacelio de planta absidal en su interior y de forma cuadrangular en su exterior.[3]
La tercera fase de construcción se ha datado hipotéticamente en el reinado del emperador Galieno. En aquella época se cerraron tres puertas: la decumana y las dos principales, y se construyó en su lugar una gran torre exterior de planta cuadrada. Posteriormente se reconstruyó la puerta principal praetoria, y se flanqueó con dos torres semicirculares exteriores. Las torres exteriores y las de las esquinas se reforzaron con torres exteriores con forma de sector circular y de cuadrilátero.[3] Se rellenó el foso exterior y se abrieron otros tres fosos más anchos y mucho más profundos, paralelos entre sí y a una distancia adecuada de las torres exteriores. El principia se modificó para ajustarse a una planta basilical y el conjunto se redistribuyó en torno a un amplio corredor. Asimismo, se redujo el tamaño de los barracones y se remodelaron para darles forma rectangular. Las estancias interiores se reorganizaron en dos grupos, cada uno de los cuales conformaba una vivienda típica de las tropas de frontera (limitanei).[3]
- Plano del fuerte de Drobeta en la fase II
- Plano del fuerte de Drobeta en la fase V
- Planos del principia
- Principia: reconstrucción de las fachadas
- Planos de las termas, de la porta praetoria (reconstrucción), del Puente de Apolodoro de Damasco y de los barracones del Fuerte de Drobeta en la fase V (reconstrucción)
En la siguiente fase de construcción, la cuarta, se acometieron reparaciones y se modificó el muro de cerramiento.[4] Se construyeron barracones de piedra y tierra de forma rectangular. Los espacios intermedios se acondicionaron para dar cabida a talleres artesanales, como hornos de cerámica. Es probable que el antiguo espacio de la comandancia militar fuera utilizado como guarnición por los foederati de la cultura de Sântana de Mureș-Cherniajov en el siglo IV d. C.[4]
La reconstrucción de la fortaleza se llevó a cabo en su quinta fase, a finales del siglo V, posiblemente durante el reinado del emperador Anastasio I, y comprendió también la reconstrucción del muro de cerramiento. El antiguo agger fue sustituido por un camino de ronda construido en madera sobre pilares de mampostería.[4] Posteriormente, se construyeron en el exterior del recinto fortificado barracones dispuestos en cuatro grupos de edificios distribuidos a lo largo de dos calles perpendiculares que delimitaban las dos antiguas vías axiales. Cada grupo de barracones tenía una hilera de habitaciones con pórtico en la fachada. En las plazas que se crearon se instalaron hornos de pan, termas, talleres de alfarería y otras dependencias necesarias para la guarnición.[4]
Ruinas del fuerte de Drobeta
El fuerte romano fue probablemente destruido por los ávaros a principios del siglo VII. Sobre sus ruinas se construyó un asentamiento en el siglo X, en el que se han encontrado fragmentos de cerámica estriada, típica de la cultura balcánico-danubiana.[4] En las inmediaciones de la fortaleza se desarrolló desde la época de Adriano una ciudad romana, de la que no se ha encontrado gran cantidad de restos arqueológicos.[4]
Ruinas que se conservan en la actualidad
Termas
Las termas romanas se encuentran a orillas del Danubio, al oeste del fuerte. Se construyeron en dos niveles para aprovechar la pendiente del terreno.[4] Al norte se construyó la palestra, un cuadrilátero rodeado de pórticos que albergaba salas de hipocausto. Las estancias de las termas, de las cuales se conservan tres, seguían la secuencia clásica de tepidarium, laconicum y caldarium, y se ubicaban en la terraza inferior. El segundo nivel disponía de estancias comunicadas con la palestra. Es posible hacerse una idea de las instalaciones termales gracias a un corredor sobre el que probablemente se construyó la escalera de acceso al segundo nivel. Se ha conservado una esquina de una gran sala, una pila rectangular (depósito) y un frigidarium circular.[4]
Basílica paleocristiana
Al noroeste de la fortaleza, en la plaza Ghica, se ha identificado una basílica paleocristiana compuesta por tres naves y un ábside.[4] En la zona de la «barrera de Craiova», en el extremo sureste de la ciudad actual, se encontraron fragmentos de muros macizos que datan de la época romana tardía.[4]
Cementerio romano
Las investigaciones y excavaciones arqueológicas que se han llevado a cabo en las inmediaciones del cementerio han sacado a la luz piezas de inventario funerario, lápidas e incluso joyas. El yacimiento se encuentra a orillas del Danubio, donde hoy se encuentra el Parque de las Rosas (Parcul Rozelor).[4] Se ha encontrado un retrato en bronce de Faustina la Mayor, obra de un artista itinerante que recurrió a la tradición del ilusionismo helenístico. También se han hallado una estatua de Júpiter Doliqueno y dos placas con caballeros danubianos.[4] El resto de monumentos funerarios se caracterizan por un estilo naíf, ciertamente provinciano y, al mismo tiempo, expresionista, con marcadas esquematizaciones de la forma y poca atención al detalle, denotando un valor simbólico. Algunos de ellos poseen un marcado carácter anicónico, pues solo presentan una serie de símbolos grabados.[5]
Además de los objetos anteriormente mencionados, que forman parte de un inventario de objetos de arte, se ha encontrado un gran número de piezas de artesanía sin un especial valor artístico, como fíbulas, adornos de uniformes, abalorios, lucernas con decoración figurativa, piezas de cerámica (entre las que hay fragmentos de terra sigillata que representan escenas de caza) y una gran diversidad de objetos de uso cotidiano.[5] En la actualidad, muchos de los objetos descubiertos forman parte de las exposiciones del Museo Nacional de Historia de Rumanía y del Museo de las Puertas de Hierro de Drobeta-Turnu Severin.[6][5]
- Termas romanas: depósito y pasillo de acceso
- Lucernas romanas
- Torso de Venus
- Cerámica romana
- Base de monumento funerario romano