Heraclidas

hijos de Heracles y sus descendientes From Wikipedia, the free encyclopedia

Los heraclidas (en griego antiguo: Ἡρακλεῖδαι, Hērakleĩdai) eran los «hijos de Heracles» (o Hércules) y, por extensión, sus descendientes.[1] En un sentido amplio, el término designa a todos aquellos que afirmaban descender del héroe;[2] en un sentido más restringido y técnico, se aplica específicamente a los descendientes de Hilo,[3] uno de los hijos que Heracles tuvo con Deyanira.[4]

Estatua de mármol, copia romana del s. I o del s. II de la original griega del s. IV a. C., hallada en Tívoli y conservada en el Museo del Louvre: Heracles con Télefo, uno de los heraclidas.

Entre los heraclidas se contaban también otros hijos y descendientes de Heracles, aunque solo unos pocos tuvieron relevancia mitológica. En la poesía épica se citan a Tlepólemo y Télefo y en la tragedia a Macaria. Según la tradición mítica, una rama de los heraclidas, identificada con los descendientes de Hilo, se alió con los dorios y conquistó varios reinos del Peloponeso, entre ellos Micenas, Esparta y Argos, reclamando su derecho a gobernarlos en virtud de su linaje heroico.[5]

Entre el mito y la historia

La expansión y asentamiento de Hilo y sus descendientes en el sur de Grecia es conocido modernamente como la «invasión doria» o, en la historiografía antigua, como el «retorno de los heraclidas» (κάθοδος τῶν Ἡρακλειδῶν).[5] Fue Karl Müller quien creó el modelo moderno de ‘invasión dórica’, tratando a los dorios como un Volksstamm (pueblo histórico orgánico), e integrando el mito con la historia.[6]

En la época histórica, varias dinastías afirmaban descender de Heracles, como los Agíadas y los Euripóntidas de Esparta. Alejandro Magno alegaba que descendía de Heracles, por parte de su padre; era miembro de la dinastía argéada del Reino de Macedonia y descendía de los Teménidas.[7] Los heraclidas de Lidia, como en el caso de Creso, también decían descender de Heracles, a través de Ónfale.[8] Jerjes también se decía descender de Heracles, pues Persia se hacía llamar así por Perseo, antepasado de Heracles;[9] o bien esa tierra fue nombrada por Perses, el último hijo de Perseo.[10] También Leónidas, el rey de Esparta que luchó en la batalla de las Termópilas, entronca su linaje con los heraclidas: por parte de padre descendía de Aristodemo, hijo de Aristómaco.[11] Incluso los cronistas medievales presentaron a los reyes de Castilla como descendientes de los heraclidas, especialmente a través de Hispán, el personaje epónimo de Hispania.[12]

La conquista del Peloponeso por los dorios se representa como la recuperación por los descendientes de Heracles de la legítima herencia de su heroico antepasado y sus hijos. Los dorios siguieron la costumbre de otras tribus griegas al reclamar como antepasado de sus familias gobernante a uno de los héroes legendarios, pero las tradiciones no deben en este sentido considerarse como enteramente míticas. Representan una invasión conjunta del Peloponeso por parte de los etolios y los dorios, habiendo sido estos empujados hacia el sur desde su hogar original del norte por la presión de los tesalios.[13]

Es reseñable que no se mencione a estos heraclidas o su invasión en las obras de Homero y Hesíodo.[14] Heródoto habla de poetas que había celebrado sus hazañas, pero estos se limitaron a sucesos justo después de la muerte de Heracles. La historia fue primero amplificada por los dramaturgos griegos, que probablemente se inspirasen en leyendas locales que glorificaban los servicios rendidos a Atenea por los gobernantes del Peloponeso.[15]

Contexto mítico; las tres tribus

El contexto mitológico nos habla del origen de los heraclidas a causa de una disputa entre Zeus y Hera. En cierto momento Zeus decretó que el descendiente de Perseo nacido ese día sería rey. Pues bien, Alcmena, hija del Perseida Electrión, y Nicipe, esposa del Perseida Esténelo, estaban ambas embarazadas. Sin embargo, Hera, celosa, retrasó el parto de Alcmena y adelantó el de Euristeo, frustrando el plan de Zeus. Para conciliar la situación, Zeus acordó con Hera que Euristeo reinaría conforme al juramento, pero a cambio Heracles cumpliría los doce trabajos que le encomendara Euristeo, y tras los cuales alcanzaría la inmortalidad.[16]

Mucho más tarde, Heracles, habiéndose desposado con Deyanira, marchó a vivir a Traquis, en el palacio de Ceix,[17] sobrino de Anfitrión.[18] Partiendo de allí se alió con Egimio, rey de los dorios; pues los lápitas, mandados por Corono, luchaban contra él por los límites de la región. Egimio, sitiado, llamó en su ayuda a Heracles, ofreciéndole a cambio de un tercio de las tierras de Dóride y del trono.[19] Heracles acudió, mató a Corono y a otros, y restituyó a Egimio liberada toda la región.[17] Hilo, hijo mayor de Heracles, fue acogido por Egimio quien junto con sus hijos le cedió parte de su territorio. De este modo, Hilo se integró a los aliados de Egimio, consolidando su posición y preparándose para la lucha contra Euristeo. Esta alianza y la cesión territorial constituyeron un paso clave en la organización de los heraclidas para la recuperación del Peloponeso.[20]

Ahora bien, Egimio era hijo de Doro, el ancestro epónimo de los dorios.[21] Tras la muerte de Egimio, dos de sus hijos, Pánfilo y Dimante, reconocieron como su superior a Hilo. Es así que las tres tribus (τριφύλοι) de los dorios —híleos o hileos (Ἱλλεῖς), dimanes o dimanatas (Δυμᾶνες) y pánfilos o panfilos (Πάμφυλοι)— son llamadas como estos tres héroes, en su honor.[22] Con el tiempo Hilo engendró a Cleodeo[23] y este, a su debido tiempo, engendró a Aristómaco.[24] Ahora bien, según Heródoto, Hilo era realmente un aqueo pero bajo el gobierno de este su pueblo se hizo llamar dorio.[25]

En la Biblioteca mitológica

En la mitología griega, Apolodoro es el autor que ofrece el esqueleto narrativo del mito del retorno de los heraclidas. Su narrativa es canónica en el sentido de que ha servido de referencia para posteriores compilaciones y estudios, y es la base para reconstruir el mito completo. La Biblioteca mitológica será, pues, la narración expuesta.

Los heraclidas contra Euristeo

Una vez que Heracles se hubo asentado entre los dioses, sus hijos se refugiaron junto a Ceix huyendo de Euristeo. Pero cuando este exigió que se les entregara amenazando con la guerra, por miedo abandonaron Traquis y huyeron por la Hélade. Perseguidos hasta Atenas pidieron protección sentándose junto al altar de la Piedad. Los atenienses, por negarse a entregarlos, sostuvieron una guerra con Euristeo, a quien mataron varios hijos: Alejandro, Ifimedonte, Euribio, Méntor y Perimedes. El propio Euristeo huyó en un carro y cerca de las rocas Escironias, Hilo, que iba en pos de él, lo mató; cortó su cabeza y se la entregó a Alcmena, que le arrancó los ojos con una lanzadera.[26]

El retorno de los heraclidas

Después de la muerte de Euristeo, los heraclidas invadieron el Peloponeso y se apoderaron de todas las ciudades. Un año después de su regreso se extendió una epidemia por todo el Peloponeso y el oráculo reveló que se debía al prematuro regreso de los heraclidas; de ahí que, abandonando el Peloponeso, retrocedieran hasta Maratón, donde habitaron. Antes de salir del Peloponeso, Tlepólemo había matado involuntariamente a Licimnio, hijo de Electrión; mientras golpeaba a un criado con el bastón, Licimnio se interpuso. Tlepólemo, huyendo con no pocos, llegó a Rodas y allí se estableció.[27]

Hilo, en cumplimiento del encargo de su padre, desposó a Yole y procuraba el regreso de los heraclidas. Por eso fue hasta Delfos a preguntar cómo podrían volver, y el dios le contestó que esperasen hasta la tercera cosecha o fruto (τρίτον καρπόν), pero Hilo, creyendo que la tercera cosecha significaba el tercer año, después de aguardar ese tiempo regresó con el ejército de Heracles al Peloponeso, donde reinaba Tisámeno, hijo de Orestes. De nuevo en combate vencieron los peloponesios y Aristómaco murió.[27] Esta conquista se fechaba tradicionalmente sesenta años tras la guerra de Troya.[28]

Cuando los hijos de Cleodeo llegaron a la edad adulta consultaron al oráculo sobre su retorno. Al darles el dios la misma respuesta que antes, Témeno le reprochó que por obedecerle hubiesen sido desafortunados; pero el dios replicó que ellos mismos habían sido culpables de sus desgracias, pues no habían entendido el oráculo, que se refería no al tercer fruto de la tierra sino a la tercera generación; además estrecho significaba el mar de amplio vientre que se halla a la derecha del istmo de Corinto. Oído esto, Témeno aprestó al ejército y construyó naves en el lugar de Lócride que ahora por ello se llama Naupacto. Mientras estaba allí el ejército, un rayo mató a Aristodemo, que dejó hijos mellizos, Eurístenes y Procles.[27]

Sucedió que en Naupacto también cayó la desgracia sobre el ejército cuando, por error, mataron a un adivino inspirado por el dios, creyéndolo un hechicero enemigo. El homicida fue Hípotes, descendiente de Heracles. Como castigo divino, la flota fue destruida, el ejército sufrió hambre y se dispersó. Tras consultar al oráculo, Témeno supo que la desgracia se debía al asesinato del adivino; el dios ordenó desterrar a Hípotes durante diez años y tomar como guía a un “ser de tres ojos”. Interpretando el oráculo, los heraclidas eligieron como caudillo a Óxilo, un exiliado de Élide que montaba un caballo tuerto. Bajo su mando derrotaron a sus enemigos por tierra y mar, mataron a Tisámeno, hijo de Orestes, y perecieron también sus aliados dorios Pánfilo y Dimante.[29]

Reparto del Peloponeso

Fama es que el reparto del Peloponeso quedó así: Mesenia para Cresfontes,[30] Esparta para los hijos de Aristodemo,[31] Argos para Témeno,[32] Élide para Óxilo[33] y Arcadia para Cípselo.[34] También se dice que los heraclidas eran parientes de los reyes de Etolia, y las madres de Toante e Hilo eran hermanas —Gorge y Deyanira eran hijas de Eneo—.[35]

Se dice, pues, que una vez conquistado el Peloponeso, erigieron tres altares a Zeus Patrio en los que ofrecieron sacrificios y sortearon las ciudades. El primer lote fue a Argos, el segundo Lacedemonia y el tercero, Mesenia. Trajeron una vasija con agua y determinaron que cada uno arrojase en ella una señal. Témeno y los hijos de Aristodemo, Procles y Eurístenes, las arrojaron de piedra, pero Cresfontes, que quería obtener Mesenia, la echó de tierra. Al disolverse ésta en agua, no podía sino sacar las otras dos suertes. Primero salió la de Témeno y luego la de los hijos de Aristodemo; de este modo Cresfontes obtuvo Mesenia.[36]

Sobre los altares donde ofrecieron los sacrificios encontraron signos: los que habían obtenido Argos, un sapo, los de Lacedemonia, una serpiente, y los de Mesenia, una zorra. Acerca de estos signos los adivinos dijeron que los que habían encontrado el sapo debían permanecer en la ciudad —pues este animal no tiene fuerzas cuando anda—; quienes habían hallado la serpiente serían terribles en el ataque, y quienes la zorra, astutos.[37] Los heraclidas gobernaron en Lacedemonia hasta 221 a. C., pero desaparecieron mucho antes en otros países.[38]

En la tragedia y la épica

Tragedia

Los Heraclidas también es el nombre de una tragedia de Eurípides. El argumento de la obra sigue así: Yolao, sobrino de Heracles, participó en su juventud en las hazañas de su tío pero con la vejez se convirtió en un firme defensor junto a sus descendientes. Siendo expulsados los heraclidas por los hijos de Euristeo, llegó con ellos a Atenas y allí se refugió por parte de Demofonte. Copreo, heraldo de Euristeo, se quiso llevar a la fuerza a los suplicantes hasta que Yolao lo frenó y Copreo amenazó con la guerra. Un oráculo profetizó que la victoria sería dada si se sacrificaba a Deméter la muchacha más noble. Sabiendo de la profecía Macaria, la hija de Heracles, se ofreció voluntaria para morir y así conceder la victoria a los heraclidas.[39]

Épica

Muchos otros heraclidas no tuvieron relación con los dorios y su invasión. La poesía épica nos describe a varios descendientes de Heracles en relación a la guerra de Troya. TIepólemo, desterrado, dividió la isla de Rodas en tres partes en las que fundó tres ciudades, Lindo, Yaliso y Camiro; y reinó sobre todos los rodios gracias a la fama de su padre y más tarde participó en la expedición contra Troya en compañía de Agamenón, como caudillo de los rodios.[40][41] Télefo no participó directamente en la guerra de Troya, pero intervino en la expedición previa de los aqueos a Misia, donde los enfrentó y fue herido por Aquiles. Posteriormente, guió a los aqueos hacia Troya, asegurando su llegada correcta.[42] Fidipo y Ántifo, caudillos de los coos, eran hijos del heraclida Tésalo.[43] De Nireo, el caudillo de Sime, algunos decían que era hijo de Heracles.[44]

Catálogo de heraclidas

Esta pretende ser una lista, más o menos exhaustiva, de los heraclidas legados en la mitografía:

Acelo[45] • Agatirso[46] • Agelao[47] • Agileo[48] • Alceo[49]Alexiares[50] • Amátoo[51]Aniceto[50] • Antíoco[52] • Aventino[53] • Azón[54] • Bargaso[55] • Breto[56] • Cartago[57] • Celto[58] • Cirno[59] • Creontíades[60] • Cromis[61]Ctesipo[62] • Deicoonte[60]Dexámeno[63] • Diodoro[64] • Ecmágoras[65] • Equefrón[66] • Escites[67]Euclea[68]Eveno[69] • Everes[70] • Festo[71]Gálates[72] • Gelono[73] • Gleno[74]Hilo[75] • Itioneo[76]Hispalo[77] • Lamo[78]Latino[79] • Lido[80]Macaria[81]Manto[82]Nireo[83] • Olinto[84] • Onites[74]Palante[85] • Palemón[86]Pandaia[87] • Prómaco[66] • Rópalo[88]Sardo[89]Sófax[90]Télefo[91] • Terímaco[60]Tésalo, Tétalo o Téstalo[92]Tespíadas[93] • Tilón[94]Tirreno o Tirseno[95]Tlepólemo.[96]

Referencias

Enlaces externos

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