Historia de Melilla
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La historia de Melilla comenzó en i milenio a. C. el siglo VIII a. C. los fenicios se instalaron en un lugar que se llamó Rusadir, que significa en púnico "cabo imponente".[1][2]
En el siglo III a. C. esta ciudad formaba parte del Imperio cartaginés. La región fue anexionada por el Imperio romano en el 42 d. C., siendo considerada como la Hispania Transfretana.[3][4][5][6] Posteriormente, pasó a ser parte de la Hispania visigoda.[7]
En el año 534 fue conquistada por el emperador bizantino Justiniano I. Fue recuperada por el visigodo Sisebuto en el 615.[8] En el año 700 el musulmán Musa ibn Nusair conquistó Rusadir.[9]
En 1497 Melilla, que se encontraba abandonada debido a un conflicto con el sultanato de Fez,[10][11] fue ocupada por Pedro de Estopiñán y Virués, como comandante del duque de Medina Sidonia y con el apoyo de los Reyes Católicos.[11]
Entre 1774 y 1775 la ciudad fue sitiada, sin éxito, por el sultán Mohammed III, con apoyo británico, siendo defendida por el comandante general Juan Sherlock.[12][13]
Melilla ya aparece como plaza española en el Tratado de Paz de 1767. Los tratados de 1767, 1780 y 1785 son mencionados también en el Tratado de Paz de 1799.[14] El territorio español de Melilla fue delimitado por el Tratado del 14 de noviembre de 1863.[15]
Fenicios, griegos y cartagineses

El origen del poblamiento en el Cabo de Tres Forcas se debe a la colonización de los fenicios de Tiro en el siglo VIII a. C.[2][16] El nombre Rusadir significa en púnico "cabo imponente" y perduraría durante los periodos púnico y romano y hasta principios del siglo VIII.[17] A finales del siglo VI a. C. el griego Hecateo de Mileto la llamó Metagonium, que tiene el mismo significado.[16] En una obra geográfica griega del siglo IV a. C.[18] se llama a esta ciudad Akros y a la isla de Alborán Drinaupa.[19]
El primer núcleo de población estuvo en Melilla la Vieja. En el siglo I a. C. es descrita como amurallada, aunque también debía de haber población extramuros.[20] En el siglo III a. C. la población de Rusadir quedó bajo el control del Estado púnico.[21] En el 237 a. C. las tropas cartaginesas del general Amílcar Barca salieron de Cartago, pasaron por Rusadir y llegaron a Gadir, la actual Cádiz, para reforzar el control púnico del norte de África y de Iberia.[22] La fundación de Cartago Nova, la actual Cartagena, hacia el 227 a. C. por el general Asdrúbal dio más importancia a Rusadir.[23] Aníbal Barca mandó 16 000 soldados de Iberia al norte de África, para defender Cartago, Rusadir y las ciudades de su entorno.[24] De esta época datan los hallazgos de 1953 de monedas cartaginesas durante el dragado del puerto. En 1981, por un nuevo dragado en el puerto, se descubrieron madera, clavos y monedas, la mayor parte de las cuales eran cartaginesas, de un barco cartaginés hundido entre los años 220 y 210 a. C.. Este barco transportaba la paga de unos mercenarios.[25]
Las minas de plomo del monte Afra cerca de Melilla y actualmente en Beni Buifrur, fueron explotadas desde la Antigüedad. Se ha encontrado un ídolo de plomo de la diosa fenicia Astarté y otro del dios cartaginés Tanit realizados con plomo de estos yacimientos. En estas minas hay una gran estancia que recibe el nombre de Cámara del Elefante de Aníbal.[26] Además de la minería del plomo, las civilizaciones que poblaron la zona en la Antigüedad explotaron el cobre, la plata y el oro.[27][28]
Época romana
A mediados del siglo I a. C. en época de la República Romana, la ciudad fue sitiada, sin éxito, por el general romano Cneo Pompeyo el Joven.[29] Algunas monedas acuñadas en el siglo I a. C. en Rusadir muestran una espiga de trigo, lo que indica el cultivo de este cereal, y otras un racimo de vid, lo que indica también la producción de vino. También había olivares, para la producción de aceite.[30] También se han encontrado monedas de Rusadir de esta época con una abeja, lo que indica la producción de miel y enlaza con el probable etimología de Melilla.[9] Melilla también ha sido exportadora de perlas.[31][9][32]
Tras el fin del Imperio cartaginés en las guerras púnicas, la región quedó bajo dominio del Reino de Mauritania. En el año 33 a. C., Boco II de Mauritania, muerto sin descendencia, legó su reino a Roma. En el año 25 a. C., Augusto le dejó el gobierno del territorio a Juba II, aunque siguió estando bajo control romano. Hacia el año 24 d. C., Ptolomeo, hijo de Juba II, pasó al trono mauritano. En el año 40 d. C., Calígula asesinó a Ptolomeo y se desató una revuelta en Mauritania, comandada por su liberto, Aedemón, que fue sofocada por las tropas romanas. En el año 42 d. C. el emperador Claudio anexionó el reino de Mauritania al Imperio romano y lo dividió en dos provincias, la Mauritania Tingitana y la Mauritania Cesariense. Melilla se encontraba en la Mauritania Tingitana.[3]
En el año 69 d. C. el emperador Otón puso dentro del territorio de la Hispania Ulterior el otro lado del estrecho, la Mauritania Tingitana, como la Hispania Transfretana (España del otro lado del estrecho).[4] Vespasiano dividió la Hispania Ulterior en Lusitania y Bética, quedando la Tingitana bajo la administración de la Bética. Con el gobierno de Adriano, pasaron a tener una administración propia la Bética y la Mauritania Tingitana. Caracalla nombró a esta última Nova Hispania Ulterior Tingitana.[5] Con el gobierno de Diocleciano, entre 284 y 305, se organizó el Imperio en diócesis. En la diócesis de Hispania se incluyó la Mauritania Tingitana.[33]
La ciudad fue mencionada en el siglo I por los geógrafos romanos Pomponio Mela y Plinio el Viejo, que mencionó también su puerto.[34]
El romano Virgilio en el siglo I a. C. y Plinio el Viejo en el siglo I d. C. mencionan la producción de miel en el norte de África y la profesión de recolector de miel (mellarius) como una de las más rentables.[35]
En el siglo I el emperador Claudio le dio el rango de municipium.[36]
En el siglo I, el geógrafo e historiador griego Estrabón mencionó que Malaca, la actual Málaga, tenía relaciones comerciales con las ciudades mediterráneas del norte de África.[37] Las ciudades norteafricanas también comerciaban con las peninsulares de Gades, Carteia, Cartago Nova y Cástulo.[37]
El Cerro de San Lorenzo fue un lugar de enterramientos en la Antigüedad. Se descubrieron restos en la parte oriental en 1904 y 1913. En la parte oriental se descubrió una necrópolis púnica.[38] El terreno fue usado también como necrópolis desde comienzos del siglo II.[39] En la segunda mitad del siglo I a. C. se abandonó.[39] Las tumbas de la parte oriental del cerro están cubiertas con ánforas, lo que no es habitual. En 1987 se descubrieron los enterramientos romanos de la parte occidental, de entre los siglos II y III d. C..[40] En este sitio las tumbas estaban cubiertas con las tégulas habituales.[39] Entre 1915 y 1918 se descubrió otra necrópolis en el barrio de Santiago, que también tenía tumbas tapadas con ánforas.[39] En 1914 se descubrió otra necrópolis en el barrio del Real y, en 1916, se descubrieron más enterramientos en ese barrio.[41] Que hubiera tres necrópolis en sitios tan cercanos indica que ya era una ciudad con una gran población entre finales del siglo II a. C. y el siglo I a. C..[39][42]
Hubo una gran necrópolis de entre los siglos II y III entre el Parque Lobera y el barrio de Ataque Seco. Se han hallado restos en 1928, 1930 y 1962.[43][42]
En el siglo II, Rusadir aparece en la obra Geografía de Claudio Ptolomeo.[44] En el siglo III, en el Itinerario de Antonino, se mencionan las islas Alhucemas y Chafarinas y Rusadir (Melilla).[45][46]
En esta región hubo presencia cristiana desde la época romana. En la parte occidental del Cerro de San Lorenzo se encontró una lucerna romana con símbolos cristianos.[47] A mediados del siglo III Cipriano escribió una carta al obispo de la región, llamado Quintus.[48] En 484, tras la época romana, consta que Rusadir tenía un obispo.[3]
Época bizantina
Entre el 422 y el 429 los vándalos, con el rey Guntaredo, se instalaron en la provincia Bética. En el 429, con el rey Gaiserico, los vándalos cruzaron el estrecho de Gibraltar, desembarcando en Tánger y Ceuta. Posteriormente, tomaron Volúbilis en su marcha hacia Cartago, donde instalaron su capital.[49] Con el reino vándalo, Rusadir pasó una etapa de decadencia.[50]
En el año 534 las tropas del emperador bizantino Justiniano I, comandadas por el general Belisario, conquistaron los territorios vándalos del norte de África, así como Menorca, Mallorca y las Pitiusas en Baleares.[51]
Edad Media
Califayo omeya
El general omeya Amr ibn al-As ocupó Egipto en el 640 y Libia en el 643. En el año 700, el general Musa ibn Nusair conquistó Rusadir.[9]
Banu Salih
A comienzos del siglo VIII el yemenita Salih I ibn Mansur construyó la ciudad de Ribat Nakur en un lugar conocido como Agdal, en la vega de los ríos Nakur y Gis.[52] Se creó un emirato con capital en Ribat Nakur que controlaba desde Badis (Vélez de la Gomera) hasta el río Muluya.[32] En el 709 el califa omeya Walid I le concedió este territorio.[52] Este fue gobernado por la dinastía de los Banu Salih.[32]
El nombre de Melilla parece tener su origen en el bereber Amlil, Malil y Mlil.[53] Ese nombre tiene su origen a finales del siglo IX.[9] Según el historiador del siglo XVIII Juan Antonio de Estrada los árabes la llamaban Milila.[54] Según el historiador del siglo XVI León el Africano y según Juan Antonio de Estrada, el nombre se debe a la producción de miel.[9]
Califato de Córdoba
En el 929 Abderramán III creó el califato omeya de Córdoba. Hacia el 931 Melilla pasó a depender de este califato.[9] El califa nombró cadí de la ciudad al melillense malikí Abu Yáfar Áhmad Ibn Al-Fath Al-Malili.[55] Al igual que en Ceuta, se realizaron obras públicas que mejoraron la ciudad. Las murallas fueron reconstruidas y se construyó una alcazaba interior. Según el historiador contemporáneo Áhmad al-Razi, en Ceuta y Melilla el urbanismo era perfecto. El historiador Ibn Awqal, tras visitar Melilla hacia el 960, dijo que era una ciudad espaciosa y rica, con una muralla inexpugnable.[55]
En el 955 Abderramán III situó en el puerto de Almería la base naval de la escuadra. Este puerto pasó a convertirse en el más importante de Al-Ándalus. De aquí salían rutas comerciales que pasaban por el norte de África y por el Bajo Guadalquivir. Había una ruta que llevaba directamente a Melilla.[56][57][58]
Taifa de Melilla
En el siglo XI estaba gobernada por la tribu bereber de los Beni Urtedi. El historiador Abdallah al-Bakri la describió como una ciudad antigua, con una muralla de piedra y con bazares. También decía que la urbe había sido reformada por los Banu Al-Bury Ibn Abi Al-Afiya Al-Meknasi.[32]
Posteriormente, un descendiente del emir cordobés Al-Hákam I, Abd al-Aziz Ibn Áhmad Ibn Muhámmad Ibn Muhámmad Ibn Al-Asbag Ibn Al-Hákam Al-Rabadi, pasó a nombrarse gobernante de Melilla. En el 1063 los melillenses y habitantes de los alrededores lo expulsaron a Málaga y nombraron gobernante al hammudí Muhámmad Ibn Idrís Al-Mustali,[59] que había sido emir de la taifa de Málaga hacia el 1054.[60]
Imperio almorávide
Los almorávides surgieron tras una confederación de tribus nómadas saharianas, entre la que destacaban los bereberes lamtuna. Seguían la doctrina musulmana de Abdalá Ben Yasin. En el 1073 el emir almorávide Yúsuf ibn Tašufín realizó una campaña militar por el valle del río Muluya y conquistó Melilla.[61]
Imperio almohade
En esta época se creó en el norte de África el movimiento de los almohades, basado en la doctrina islámica del mahdi Ibn Tumart. Entonces era gobernador Maksan Ibn Al-Mu'izz.[32] En el 1142 el almohade Abd Al-Rahman Ibn Zaggu conquistó la ciudad, que fue devastada.[32] En el 1204 el califa almohade Muhámmad an-Násir restauró las murallas.[9]
Benimerines
En 1269 el sultán benimerín Abu Yúsuf Yaaqub conquistó Marrakech, lo que supuso el fin del Imperio almohade en el norte de África. Melilla fue conquistada por los benimerines hacia 1272.[62]
Esta fue una etapa de decadencia para la región, ya que los benimerines tuvieron una política de impuestos excesivos al campo.[32] En el siglo XIII tuvieron que sofocar algunas rebeliones.[63]
El reino ziyánida de Tremecén reclamaba Melilla como propia y la devastaron en 1328.[9]
Edad Moderna
El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos conquistaron Granada. Estos encargaron a su secretario Hernando de Zafra, gran conocedor de la situación en el norte de África, la organización del traslado al Magreb de Boabdil y toda su corte. El morisco Ibrahil El Azeyt puso a Hernando de Zafra en contacto con el jeque de Tahuente, en el reino de Tremecén.[64] La reina Isabel la Católica encargó a Alfonso Fernández de Aguilar y Córdoba, señor de Aguilar, que enviase a una persona de confianza a África para saber la situación del reino de Tremecén. Alonso encargó esto a Lorenzo de Padilla. Llegó a Orán para conocer la situación de los cristianos españoles cautivos traídos desde Granada y recorrió durante un año los pueblos de Tremecén.[65] Luego se dirigió de regreso a Orán, donde lo querían arrestar, pero partió en una carraca genovesa y regresó a España con el informe que le había sido encargado.[65] Hubo una expedición en una galeota con Juan de Lezcano y Lorenzo de Zafra que recorrió la costa magrebí para combatir a un corsario llamado Juan de Cáliz y para visitar la fortaleza de Guardania, en el reino de Tremecén. Tras visitar Guardania, fueron a Tabaharique, Tahuente (Ghazaouet) y Mazalquivir. El jeque de Tabaharique y otros dos musulmanes de aquel lugar se dirigieron con la expedición a España, donde fueron huéspedes de Hernando de Zafra en Granada, para asegurar la colaboración de la región.[66] Esta región estaba disconforme con el gobierno de Tremecén. El jeque le dijo a Hernando de Zafra que él y todo el pueblo de Tabaharique querían ser dominio español. Este jeque también dijo que podía entregarles la ciudad de Melilla. Además, dijo que podría entregar la cercana ciudad de Tahuente, porque el jeque de la misma era su cuñado. Un miembro de la expedición habló con el jeque de Tahuente y dijo que él y la población querían pasar a dominio español. Hernando de Zafra comunicó esto a los Reyes Católicos el 28 de julio de 1493.[66] Este tema le pareció muy relevante a Hernando de Zafra, que organizó una nueva expedición en el verano de 1493, para comprobar la disposición de estas plazas, con Juan de Lezcano, Lorenzo de Zafra, Pedro de Zafra, el maestro artillero aragonés Ramiro López,[64][67] Baeza de Moclín[66] y un pintor para dibujar las ciudades.[66]
Tras la expulsión de los judíos de 1492 en Melilla se estableció una comunidad de judíos sefarditas. La importancia de los judíos en Melilla se mantiene incluso en el siglo XXI pese a que es una comunidad pequeña porque constituye una de las señas de identidad culturales y económicas de Melilla, teniendo uno de los nueve cementerios judíos que existen en España.[68][69]
En octubre de 1493, Boabdil y su corte partieron de Adra en una carraca de Íñigo de Artieta y otra genovesa, escoltados por dos galeones, y fueron trasladados a Cazaza, cerca de Melilla.[64][70] Boabdil se trasladó a Fez, donde fue acogido por el sultán wattásida Abu Abd Allah al-Sheikh Muhammad ibn Yahya.[71]
En enero de 1494 la ciudad de Melilla se rebeló contra el sultán de Fez y envió tres cartas a Hernando de Zafra para ceder la ciudad a los Reyes Católicos.[72] Pocos meses después, fue devastada por los wattásidas.[11]Fernando el Católico mandó una expedición a Melilla con el comendador Martín Fernández Galindo para conocer la situación de la plaza. Martín Fernández Galindo encontró la ciudad devastada y con una gran cantidad de musulmanes en los alrededores, por lo que desaconsejó la conquista de la misma.[10]Juan Alonso Pérez de Guzmán, III duque de Medina Sidonia, fue informado de aquella situación y ofreció a los Reyes Católicos encargarse de su conquista. Estos se ofrecieron a costear los gastos de la conquista y le enviaron al capitán de artillería Ramiro López. Juan Alonso envió a reconocer el terreno a Martín de Bocanegra y Ramiro López.[11]

La armada del duque, al mando de Pedro de Estopiñán y Virués, zarpó en septiembre de 1497 del puerto de Sanlúcar de Barrameda y desembarcaron en Melilla la noche del 17 de septiembre. Como la ciudad estaba derruida y deshabitada, los españoles comenzaron a reconstruir las murallas con almenas, empleando para ello estructuras de tablas de madera que traían de España. Al poco tiempo, los musulmanes de los alrededores encontraron una ciudad fortificada donde antes solo había ruinas y se marcharon. La conquista costó doce cuentos de maravedís.[73]
Los Reyes Católicos escribieron el 18 de octubre de 1497 al duque de Medina Sidonia diciendo que les había complacido aquella conquista y que creían que esta había servido a Dios.[74]
Los Reyes Católicos le concedieron al duque de Medina Sidonia la merced del quinto real de las expediciones militares que hiciera.[75] El alcalde y capitán de Melilla, Gonzalo Mariño de Ribera, realizó las siguientes expediciones al servicio del duque:[75]
- En 1503: el 12 de marzo a Arenas Gordas; el 20 de mayo a Cazaza; el 10 de septiembre a Arenas Gordas; el 30 de septiembre y el 5 y el 9 de noviembre a Carmud; y el 15 de noviembre a Cazaza.[75]
- En 1504: el 8 de febrero a Carmud, el 9 de marzo a Pinar; el 25 de marzo a Cazaza; el 21 de julio a Arrecife; el 10 de septiembre y el 20 de octubre a Carmud; y el 5 de noviembre a Berraca.[75]
- 1505: el 26 de enero a Benésicar; 9 de abril a Berraca; el 20 de mayo a Carmud; 30 de junio a Adelfas; y el 5 de noviembre a Guelaya.[75]
- 1506: el 9 y el 23 de febrero a Cazaza; el 1 y el 16 de marzo a Berraca; el 2 de junio a Bugafar; el 17 de junio a Berraca; el 29 de junio a la Sierra de Guelaya; y el 5 de julio al área de Cazaza.[75]
El 22 de abril de 1506 conquistaron Cazaza,[75] por lo que el duque fue nombrado I marqués de Cazaza.
Gonzalo Mariño fue sustituido por Cristóbal de Abreo. Entre el 7 y el 8 de enero de 1533 los musulmanes tomaron Cazaza y la devastaron.[76] La ciudad nunca fue reconstruida y las ruinas se han conservado hasta la actualidad.[77]

En 1515 se comenzó con la construcción de la Muralla Real. En 1525 continuaron los trabajos. En 1527 fueron dirigidos por Gabriel Tadino de Martinengo. En 1547 se realizaron trabajos con Miguel de Perea y en 1553 con Juan de Zarita. Entre 1656 y 1659 se reformó. Fueron reformadas entre 1719 y 1722.[78][79][80][81]
El saadí Mohammed ash-Sheikh conquistó Fez en 1544. El 17 de abril de 1549 Abu Hassum, antiguo rey de Fez, llegó de Vélez de la Gomera, de donde también era rey, a Melilla en barco con su corte. Poco después, se trasladaron a Málaga.[82] Durante la guerra contra los saadíes, el 12 de julio de 1550, llegó a la ciudad Muley Amar, rey de Debdú, con su corte, marchándose siete meses después. Visitó la ciudad de nuevo el 28 de mayo de 1551, trayendo regalos para Carlos V.[83]
Por Breve Pontificio de Gregorio XIII del 5 de febrero de 1576, Melilla pasó a ser parte de la diócesis de Málaga.[84] La Virgen de la Victoria es patrona de Málaga desde la Reconquista por los Reyes Católicos en el siglo XV. En Melilla se construyó una ermita dedicada a la Virgen de la Victoria,[85] patrona de Melilla. La Virgen de la Victoria se encuentra en la Real y Pontificia Iglesia de la Purísima Concepción.[85] Su festividad se celebra el 8 de septiembre.

En el siglo XVI se construyó la Iglesia de San Miguel Arcángel. El templo fue reconstruido entre los siglos XVII y XVIII. En 1660 Felipe IV autorizó que los capuchinos se instalaran en la ciudad.[84] En 1661 compraron un par de casas junto a la iglesia, donde construyeron su convento. Le dieron a la iglesia el título de la Purísima Concepción. Los capuchinos promovieron que san Francisco de Asís fuese el patrón de Melilla,[85] celebrándose su fiesta el 4 de octubre. En frente, construyeron el Hospital de San Francisco. La congregación dejó este convento en 1682.[85]
En 1604 el gobernador Pedro de Heredia construyó dos torreones en el entorno de la Puerta de Santa Ana y de la Puerta del Campo.[84]
En 1613 a Melilla le fue concedida el título de ciudad.[84]
Para proteger las huertas del río de Oro, se construyeron los fuertes de Santiago en 1571, de San Francisco y de San Marcos en 1575 y de San Lorenzo en 1583.[86] En 1632 se construyó el Fuerte de San Pedro de la Albarrada[87] y en 1637 se construyó el de Santo Tomás de la Cantera.[88] El 18 de julio de 1646 el gobernador Carlos Ramírez de Arellano murió en un combate contra los musulmanes a las afueras de la ciudad. El 6 de mayo de 1649 falleció el gobernador Luis de Sotomayor en otro combate a las afueras.[84] El Fuerte de Santo Tomás fue atacado por los musulmanes en 1667.[88]
En 1669 se construyó el Baluarte de la Concepción Alta.
A finales del siglo XVII, el sultán Muley Ismaíl atacó en varias ocasiones las fortalezas de Melilla.[89] En 1678 devastaron el Fuerte de San Lorenzo. El Fuerte de San Francisco se perdió en 1679 y a finales del mismo año el de Santiago. En 1687 fueron devastadas las fortalezas de San Pedro y Santo Tomás y murió en combate el gobernador, Francisco López Moreno.[88]
A finales del siglo XVII se construyeron la Torre de la Media Luna para defender la Puerta del Campo, el Fuerte de San Antonio de la Marina y el Baluarte de San José Bajo.[84] En 1707 se construyó el Fuerte de San Miguel.[90]

En agosto de 1723 el gobernador Alonso de Guevara y Vasconcello, con el capitán Antonio de Villalba Angulo Ponce de León, conquistó la Rambla Grande o del Agua, donde actualmente se encuentra el Cementerio Municipal de la Purísima Concepción. El 27 de febrero de 1724 el capitán Antonio de Villalba desembarcó con 50 soldados en la Rambla Grande y recuperó la zona donde estaban las ruinas del Fuerte de San Francisco, donde se había instalado el jefe musulmán Taxar, gobernador de Guelaya, y que actualmente es el entorno de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.[91][88]

El gobernador Alonso de Guevara construyó el Fuerte de San Fernando, donde posteriormente estuvo el Cuartel de la Policía Armada.[91] En 1732 pasó a ser gobernador Antonio de Villalba Angulo Ponce de León. En 1734 conquistó el Cerro del Cubo y la fortaleza que ahí se encontraba. Posteriormente, construyó en este entorno el Fuerte de Victoria Grande, finalizado en 1736, el Fuerte del Rosario, la Torre de Santa Lucía y el Fuerte de Victoria Chica.[92]
En 1767 se firmó el Tratado de Paz y Comercio con Marruecos, firmado por Jorge Juan como embajador extraordinario en Marruecos y el embajador marroquí del sultán Mohammed III Hamed El Gazel. Las negociaciones comenzaron en 1765 con la negociación de El Gazel por parte de Mohammed III y del fraile franciscano Bartolomé Girón de la Concepción, encargado del rescate de los cautivos en Marruecos, por parte de Carlos III, que después encomendó la negociación al marqués de Grimaldi, que ya había intervenido en el Tratado de Comercio y Navegación con Francia en 1768, para la elaboración una serie de bases jurídicas.[93] El Tratado de Paz y Comercio con Marruecos regulaba el comercio marítimo, la seguridad de las pesquerías españolas en África, así como la liberación de cautivos. Se produjo la instalación de un consulado en Larache y de vicecónsules en Tetuán, Tánger y Mogador, fundada en 1765. También menciona las plazas españolas Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas, indicando que sus fronteras estaban ya acordadas.[93][94][95]
Sitio de Melilla de 1774-1775

Pese a lo firmado en 1767, Muhammad III decidió la conquista de las plazas cristianas del norte de África. Envió a Gran Bretaña de embajador a Sidi Tahar Fenis para adquirir material bélico. El 19 de septiembre de 1774 el sultán envió una carta a Carlos III con este asunto, diciendo que la paz entre ellos podría ser solamente por mar. Por esto, Carlos III declaró la guerra al sultanato el 23 de octubre de 1774.[96] Carlos III ordenó reforzar la defensa de Ceuta y de Orán (segunda época española), por un posible ataque de la Regencia de Argel. Sin embargo, a finales de noviembre los españoles supieron que el sultán tenía pensado conquistar Melilla. Entonces el gobernador era José Carrión de Andrade. En ella se encontraba una guarnición escasa, que consistía en el Regimiento Fijo de Melilla, con las compañías mandadas por los capitanes Antonio Manso y Vicente de Alva, y destacamentos para el manejo de las antiguas piezas de artillería de hierro.[12] Para reforzar la defensa, Carlos III mandó a la ciudad al mariscal Juan Sherlock como comandante general y reforzó la guarnición.[12] La ciudad fue sitiada el 9 de diciembre[12] por un ejército de entre 30 000 y 40 000 musulmanes.[96] Iban con artillería británica y artilleros de aquel país para su manejo.[13] Juan Sherlock envió a al marino Juan Trinquini en jabeque a Málaga para solicitar refuerzos de Andalucía. El 11 de diciembre llegó a Melilla un barco francés con los refuerzos de la península. Este barco partió de la ciudad el 16 de diciembre con parte de la población civil.[12] Para la defensa, se instalaron 117 nuevos cañones y morteros. Tomás de Encuentra, artillero mayor de Carlos III, se hizo cargo del mantenimiento de la artillería.[97] Además del Regimiento Fijo de Melilla, participaron en la defensa los regimientos Zamora, Voluntarios de Cataluña, Princesa, Nápoles, Brabante y Bruselas, con la plana mayor. También estuvieron los reales cuerpos de Ingeniería y Artillería. Esto hizo un total de 3251 militares.[13] Dos escuadras españolas, comandadas por Antonio Barceló y José Hidalgo de Cisneros, bloquearon el estrecho de Gibraltar para impedir que Gran Bretaña abasteciera de armamento y munición a las tropas musulmanas.[98] El sitio finalizó el 19 de marzo, Día de San José, de 1775.[12] Hubo una reunión de Juan Sherlock con El Gazel, donde le dijo que el sultán deseaba mantener relaciones de amistad y reanudar el comercio en condiciones más ventajosas que en el anterior tratado.[96]
En 1780 se firmó el Convenio de Amistad y Comercio en Aranjuez, por el embajador Muhammad Utman y el conde de Floridablanca.[96] En 1785 el embajador Francisco de Salinas y Moliño, en representación de España, subscribió otro acuerdo de colaboración con el sultanato. Los acuerdos de 1767, 1780 y 1785 fueron referidos también en el Tratado de Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca de 1799, firmado por el embajador Juan Manuel González Salmón, donde se reconoce la soberanía española de Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas.[14] A finales del siglo XVIII el Derrotero de las costas de España en el Mediterráneo y su correspondiente de África de Vicente Tofiño San Miguel señala el surgidero de Melilla para embarcaciones como jabeques pequeños o galeotas, mientras que las embarcaciones mayores fondean en la rada situada al este y describe los vientos predominantes y los farallones del Cabo Tresforcas, describiendo también el monte Gurugú y el parapeto de los moros situado en un pequeño promontorio de la boca ciega del río del Oro.[99]
Edad Contemporánea
En septiembre de 1810 se crearon las Cortes de Cádiz, que no reconocieron como rey a José I y redactaron la Constitución de 1812. Estas cortes ejercieron su soberanía sobre los territorios no ocupados, entre los que estaban Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.[100] El artículo 10 de la Constitución de 1812 menciona que el territorio español comprende "la península con sus posesiones e islas adyacentes" y "las Canarias con las demás posesiones en África".[101] Aunque un diputado planteó mencionar expresamente Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas, estos territorios se entendieron ya referidos por el artículo 10.[102]
En el contexto de la primera guerra carlista, el 20 de diciembre de 1838, los sargentos carlistas Vicente Colomer, Tena y Recio, depusieron, en una rebelión sin heridos ni fallecidos, al gobernador Rafael Delgado. Organizaron una junta para gobernar la ciudad y liberaron a los 115 carlistas que había en la prisión, de un total de 411 presos. Posteriormente, la junta fue presidida por Gregorio Álvarez y Pérez. Los melillenses que no estuvieron a favor de los carlistas fueron recogidos por los barcos María Cristina, Santa Ana y Virgen del Carmen. El capitán general de Granada, Juan Palarea Blanes, mandó al bergantín María Cristina. Un bote se acercó al bergantín y les confirmó que la plaza estaba tomada por los carlistas. La ciudad fue bloqueada por Real Orden del 10 de febrero de 1839 por una flota dirigida por Santiago Soroa con los bergantines Isabel II, María Cristina y Soberano y los faluchos Neptuno y Veloz. Francia colaboró al bloqueo con el bergantín Volage y Gran Bretaña con el brig Wasp. El 24 de febrero de 1839 la junta carlista firmó un documento de capitulación. El documento definitivo fue suscrito el 2 de marzo. Los carlistas abandonaron la ciudad el 25 de marzo y llegaron a Plencia, entonces territorio carlista, el 17 de junio.[103][104]
Guerra de África y Tratado Wad-Ras (1859-1860)

En 1859 el gobierno de O'Donell declaró la guerra al sultanato de Marruecos, dando comienzo a la guerra de África. Tras el fin de la guerra se firmó el Tratado de Wad-Ras, que entre otros asuntos supuso la ampliación del perímetro de Melilla fuera de su recinto fortificado y la salida de judíos de Tetuán para establecerse en Melilla.[69][105]

En 1847 se creó una Capitanía General de las Posesiones de África, suprimida en 1851, por lo que Melilla pasó a depender de la Capitanía General de Granada como Comandancia General. Un Real Decreto de 22 de marzo de 1893 estableció la división militar de la península en 7 regiones y 4 Comandancias Generales: las de Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.[106] La Comandancia General de Melilla gestionaba también el Peñón de Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas.[107]
De 1855 datan las gestiones con el Ministerio de la Guerra y el Ministerio de Hacienda para finalmente en 1863 declarar Melilla, Ceuta y Chafarinas puertos francos bajo el gobierno del moderado Manuel Pando Fernández de Pinedo durante el reinado de Isabel II.[108][109] En 1881 se construyeron unas viviendas en la Alcazaba. En 1891 se construyó el barrio del Polígono.[110]

A partir de 1881 empezaron a llegar familias hebreas de Marruecos, sobre todo de Beni Sidel, en la provincia de Nador. Al principio se instalaron en unas viviendas de madera provisionales en el barrio del Mantelete.[110] El comerciante sefardí Joseph Levy, el maestro ajustador de la Comandancia de Ingenieros Francisco García, el almacenista Alonso Díaz y José Coret construyeron en 1891 un barrio que acogió a la mayoría de hebreos comerciantes que se encontraban en las casas de madera del Mantelete. Debido al hostigamiento sufrido por los judíos durante las sublevaciones en el Rif por parte de El Roghi también conocido como Bu Hamara, aspirante al trono de Marruecos, de 1902 hasta su caída en 1909, muchos se trasladaron a Melilla, donde fueron situados por la Administración Militar en el denominado como barrio Hebreo.[111] Muchos de estos judíos eran de Taza. A partir de 1917 pasaron a vivir en el barrio también cristianos y musulmanes. En 1930 llegó a haber siete mil judíos en Melilla. Posteriormente, muchos emigraron a América e Israel y, en la actualidad, hay aproximadamente un millar.[112] Los judíos también fueron promotores de muchos edificios del modernismo melillense.[113]
En marzo de 1866 Francisco Roldán realizó un proyecto urbanístico para la ciudad, aprobado por Real Orden del 25 de enero de 1868. Con este se realizó el cauce actual del río de Oro, entre finales de 1871-1872,[114] se edificó el barrio del Mantelete Interior en 1891 y se construyeron los siguientes fuertes exteriores: San Lorenzo, entre 1881 y 1884; Camellos, entre 1883 y 1885; Cabrerizas Bajas, entre 1884 y 1886; Rostrogordo, entre 1888 y 1890; Cabrerizas Altas, entre 1890 y 1893; Purísima Concepción, en 1893; y de María Cristina, entre 1893 y 1894.[86]

En 1891 se instaló un cable telegráfico submarino entre Melilla y Almería y en 1921 otro entre Melilla y Málaga.[115]
Guerra de Margallo (1893-1894)

Tras la guerra de África el control de España sobre los territorios del norte de África se había extendido. Para defenderla de estos territorios se edificaron fortificaciones. En 1893 las cabilas organizaron un ataque contra la construcción del Fuerte de la Purísima Concepción siendo Gobernador de Melilla Juan García y Margallo. Los 1463 soldados de la guarnición de Melilla tuvieron que hacer frente a entre 8000 y 10 000 rifeños.[116] El ministro de Guerra José López Domínguez mandó como refuerzos, al mando del general Ortega, un total de 350 hombres compuesto por militares de los regimientos de Borbón, Extremadura y Cuba, tres compañías de zapadores, cuatro compañías de artillería y dos baterías de artillería de montaña.[117] En el contraataque del 28 de octubre murió Juan García Margallo en la puerta del fuerte de Cabrerizas Altas. Por sus acciones en este combate, el capitán Juan Picasso y el teniente Miguel Primo de Rivera ganaron la Cruz Laureada de San Fernando. Se envió una flota que apoyó a las tropas españolas con bombardeos navales. Posteriormente, se creó en la península un ejército expedicionario al mando del capitán general Arsenio Martínez Campos, 20 000 hombres. Este ejército se dividía en dos cuerpos, dirigidos por el teniente general Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, marqués de Estella, y el teniente general José Chinchilla y Díez de Oñate. Estaba integrado por los regimientos de Segorbe, Tarifa, Cataluña y el resto del de Cuba.[117] Estas tropas llegaron llegaron a Melilla el 29 de noviembre, produciendo un efecto disuasorio, y cesaron los combates.[116] Tras esto, España finalizó la construcción del fuerte.[117] El 5 de marzo de 1894 el general Arsenio Martínez Campos firmó con el sultán Hassan I de Marruecos el tratado de Paz de Marrakech, con compensación a España de 20 millones de pesetas, castigo a los agresores del fuerte de la Inmaculada o Sidi-Guadirach y el estacionamiento de militares españoles alrededor de Melilla.[118][117]











