Historia del Euskaltel-Euskadi de 2005 a 2011
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El 2 de noviembre de 2005 Igor González de Galdeano se incorporó como nuevo secretario técnico del equipo ciclista vasco Euskaltel-Euskadi: tras el debut como ciclista profesional en el equipo (1995-1998) y su paso por el Vitalicio Seguros de Javier Mínguez (1999-2000), había corrido hasta ese mismo año en la estructura ONCE/Liberty Seguros de Manolo Saiz (2001-2005). El vitoriano fue contratado por Miguel Madariaga como máximo responsable deportivo del conjunto, iniciando un nuevo ciclo en la formación;[1] según Madariaga, con la llegada de Galdeano al cuerpo técnico se buscaba recuperar la ambición y actitud de la plantilla, que consideraba acomodada.[2]
El presidente de Euskaltel, José Antonio Ardanza, puso en cuestión la renovación del patrocinio de su empresa al equipo, después de dos temporadas "con luces y sombras" que habían resultado decepcionantes para los aficionados al no haberse cumplido las expectativas. Apenas transcurridos tres meses de competición, en mayo de 2006, confirmó la continuidad del respaldo económico de la operadora telefónica a la escuadra naranja al considerar que el equipo se había "regenerado de arriba abajo", con fichajes y una ilusión recuperada. El presupuesto se mantendría en torno a los 6 millones de euros, cantidad que permanecía prácticamente invariable desde 2004.[3][4]
2006
Samuel Sánchez, etapas en País Vasco y segundo en Huy
Samuel Sánchez fue cuarto en la París-Niza: tercero hasta la jornada final, en la última etapa el mallorquín Antonio Colom atacó en el Col d'Èze para contactar con los fugados y llegó a la ciudad de la Costa Azul con tiempo suficiente para desbancar del podio por ocho segundos al asturiano, que se había quedado en el grupo del líder sin compañeros; Sánchez se hizo no obstante con la clasificación de los puntos de la carrera del sol.[5] En la Milán-San Remo fue uno de los hombres que intentaron marcharse en la cota del Poggio, pero sería neutralizado por el pelotón en una edición de la Classicissima que fue para Filippo Pozzato.[6]
Sería el propio Samuel Sánchez quien lograría las primeras victorias del año en la Vuelta al País Vasco, precisamente ante la afición del equipo y por partida doble, haciendo además que desde esa primera semana de abril la escuadra naranja dejara de ser la única formación de élite sin victorias en el UCI ProTour de la temporada en curso; todo ello suponía un espaldarazo para la renovación del patrocinio por parte de Euskaltel.[7] El ovetense ganó dos etapas consecutivas: en Segura se hizo con el triunfo y el liderato provisional tras un rápido descenso desde el alto de Minas a meta en el que se llevó a rueda a Alberto Contador (Liberty Seguros-Würth) con el grupo a 2 s,[8] y un día después venció en Lerín con un sprint en la subida al núcleo urbano de la localidad navarra situado sobre una colina.[9] Segundo tras el velocista Óscar Freire en Vitoria,[10] Sánchez se presentaba a la decisiva contrarreloj final en Zalla (24 km por los alrededores de su hogar en la colindante Güeñes) con el maillot amarillo de líder,[11] pero una decepcionante actuación contra el crono le hizo caer hasta la sexta plaza en la general;[12] el ganador del día y de la carrera sería José Ángel Gómez Marchante (Saunier Duval-Prodir), que sorprendió a los a priori favoritos Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne) y Contador, segundo y quinto respectivamente.[13][14] Samuel Sánchez, que a sus dos etapas sumaría la clasificación secundaria de la regularidad, dijo no explicarse lo sucedido en la crono de Las Encartaciones después de haberse mostrado en forma los días anteriores, aunque tanto él como el cuerpo técnico se mostraron satisfechos con lo logrado en la ronda vasca.[15][16]
En las Clásicas de las Ardenas el jefe de filas fue nuevamente Samuel Sánchez, quien fue segundo en la Flecha Valona al ser superado en el Muro de Huy por Alejandro Valverde,[17] que se impondría también en la Lieja-Bastoña-Lieja.[18] Sánchez completó su participación en el tríptico con sendos decimoquintos puestos en la Amstel Gold Race y el monumento de Lieja, después de que en esta última alcanzara la meta en el grupo que llegó a medio minuto del octeto cabecero.[19][20]
Caída de Laiseka, y Herrero de destacado a descartado
Obligado a participar en el Giro de Italia, el conjunto naranja envió a la carrera transalpina una delegación encabezada por el veterano Roberto Laiseka.[21] Mediada la ronda italiana la formación llevaba una discreta actuación, tras haber sido última en la contrarreloj por equipos (de 22 escuadras, incluidas la no ProTeam);[22] su mejor resultado se limitaba a un decimosegundo puesto de Laiseka en la jornada montañosa de Lanciano, donde entró a dos minutos del ganador y a la postre maglia rosa Ivan Basso.[23] Días después, camino a Sestri Levante, el escalador vizcaíno sufrió una grave caída en un tramo llano:[24] el suceso le obligó a abandonar la carrera, y las posteriores secuelas terminarían forzando la retirada del ciclismo de Laiseka, el único superviviente de la plantilla primigenia de 1994 y autor de las primeras victorias en la Vuelta y el Tour.[25][26] La mala actuación de la escuadra en ese Giro terminó sin que sus corredores tuvieran opciones reales de lograr algún triunfo de etapa, y el mejor clasificado en la general sería Iker Flores (35º, a más de hora y cuarto de Basso).[27]
Por esas fechas se conoció la Operación Puerto, una investigación que desarticuló una red de dopaje liderada por el doctor Eufemiano Fuentes y con diversas ramificaciones. El caso afectó fundamentalmente al Liberty Seguros-Würth de Manolo Saiz y al Comunidad Valenciana, así como a corredores de otros equipos como Ivan Basso, Jan Ullrich o Santiago Botero. Aunque ningún ciclista del conjunto naranja se vio implicado como presunto cliente de las prácticas dopantes ofertadas por dicha red, sí resultó salpicado su secretario técnico Igor González de Galdeano: entre los documentos intervenidos a Fuentes figuraban unas fichas que contendrían tablas de dopaje de los ciclistas del Liberty Seguros-Würth dirigido por Saiz tanto de ese año como de anteriores temporadas, incluido un Galdeano por entonces en activo al que los investigadores de la Guardia Civil identificaron bajo la clave IG y a cuyo lado figuraban anotaciones que según el código utilizado harían referencia a consumo de anabolizantes dos veces por semana, EPO y una extracción (documento 16), así como una entrega de productos tales como IGF-1 (documento 29).[28]
En el plano competitivo, la escuadra encaraba por esas fechas la Bicicleta Vasca, en una edición que terminó siendo un duelo por el maillot azul de ganador final entre Koldo Gil (Saunier Duval-Prodir) y el jefe de filas naranja David Herrero. En la primera etapa Gil (ex del Liberty Seguros, y señalado por el caso Puerto) se impuso en Arrigorriaga tras contraatacar al movimiento en el alto de Zarátamo de un Herrero que llegó segundo a 6 s,[29][30] y después de que al día siguiente el de Recalde intentara sin éxito arrebatarle el liderato tras un importante desgaste del equipo camino a Ispáster,[31][32] en la subida a Salinas de Léniz fue Gil quien se destacó y metió 38 s más a Herrero en un día calificado de "nefasto" desde el cuadro naranja.[33] La doble jornada de Salvatierra se saldó con una llega masiva sin diferencias en la matinal, y la contrarreloj vespertina se preveía decisiva: el bilbaíno recuperaba 24 s con el tiempo marcado en el punto intermedio y de seguir con esa progresión era posible un vuelco en la general, pero en la segunda parte su ritmo decayó y acabaría cediendo ocho segundos sobre el navarro.[34] Con Gil como líder destacado, en la subida a Arrate fue Herrero el que se hizo con la victoria parcial al llegar al santuario con unos segundos de ventaja sobre el ganador final, al que acompañaría en el podio al concluir segundo en la general a 44 s.[35] Esa edición tuvo también como protagonista al neoprofesional Amets Txurruka (Barloworld), quien en su debut en la categoría concluyó noveno en la ronda vasca y fue calificado como la revelación de la carrera; el joven vizcaíno, al que el equipo naranja había descartado ofrecer un puesto meses antes, sería fichado por el equipo para la siguiente temporada.[36][37]
El triunfo de Herrero en Arrate se convirtió en el número cien desde la creación de la formación,[38] y el bilbaíno siguió obteniendo buenos resultados ese mes de junio: fue segundo en dos etapas de la Vuelta a Suiza (viéndose superado en las mismas por Ángel Vicioso y Alberto Contador, ambos del renombrado Astana-Würth),[39][40] y tercero en el Campeonato de España contrarreloj.[41] El plan de Herrero consistía entonces en prepararse para la Vuelta a España que se disputaría en septiembre, después de que Galdeano le anunciara que iría a la ronda española; sin embargo, durante el verano la situación cambió como consecuencia de las negociaciones para su renovación en el equipo naranja. El corredor comunicó al equipo durante esa negociación que tenía una oferta importante de otra formación; poco después, previo a la Clásica de San Sebastián, Galdeano le dijo al ciclista que no iría a la Vuelta y le recomendó que si tenía una propuesta de otro conjunto se marchara, ya que aunque si no tenía ofertas le renovaría el alavés opinaba que no encajaba con la filosofía que quería implantar en el equipo. Tras conocer esa decisión Herrero dijo no sentirse valorado por la dirección, y aseguró que se marchaba con pena, aunque sin rencor hacia Galdeano y Madariaga. La salida del corredor bilbaíno, que desde su debut había logrado al menos una victoria por temporada, dejaba al equipo sin uno de sus pocos ciclistas ganadores.[42][43]
Un Tour con Mayo retirado y Zubeldia octavo
La formación se presentaba nuevamente al Tour de Francia con Iban Mayo y Haimar Zubeldia como jefes de filas y el propósito de hacer olvidar las malas actuaciones de los dos años anteriores. En el caso de la preparación de Mayo, tras un 2004 en el que se había criticado que llegaba desgastado por demasiados días de competición y un 2005 en el que se reprochó que llegara en blanco al Tour, en 2006 se buscó un término medio. Así, en primavera corrió algunas carreras aunque como gregario y sin la presión de obtener resultados, y en junio completó su aproximación en la Dauphiné Libéré: sin opciones tras su debacle en el Mont Ventoux y la caída del día después, se recuperó para atacar en el Izoard (segundo en la meta de Briançon, tras el fugado del día) y se hizo con la victoria de etapa en la jornada alpina de La Toussuire con más de un minuto de renta, recuperando sensaciones de cara a la inminente Grande Boucle.[44] Por otra parte, los incidentes protagonizados en años precedentes por una parte de la marea naranja de seguidores desplazados a los Pirineos para seguir la carrera hicieron que la organización programara las etapas pirenaicas en días laborables para evitar aglomeraciones, además de reunirse con el lehendakari e invitar a los aficionados vascos a que siguieran acudiendo a las cunetas para animar de forma civilizada;[45][46] el director Jean-Marie Leblanc siguió destacando que se trataba de una afición ejemplar que entendía de ciclismo y aportaba animación a la carrera, resaltando asimismo la imagen de unión que transmitían con una marea de camisetas naranjas que calificó como "un verdadero ejemplo de dimensión deportiva, social e identitaria de la afición con su equipo".[47]
Esa edición del Tour, la primera tras el retiro del hasta entonces dominador Lance Armstrong, estaría marcada por la Operación Puerto, que hizo que muchos de los implicados no pudieran tomar la salida: favoritos como Jan Ullrich (T-Mobile), Ivan Basso (CSC) o Francisco Mancebo (Ag2r Prévoyance) quedaron fuera de la carrera, y al tener a casi todos sus corredores implicados tampoco pudo tomar parte el Astana (antes Liberty Seguros) encabezado por Aleksandr Vinokúrov;[48] sí participó Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne),[49] cuyo nombre había sido desvinculado por El País,[50] y que años después sería sancionado al probarse que se había encontrado sangre suya congelada.[51] Todo ello hacía que ese año la ronda gala se presentara con un pronóstico incierto y en medio de una fuerte controversia sobre el dopaje y su alcance en el pelotón.[52][53]

Ya en competición, la actuación de Mayo en el Tour derivó en una nueva decepción. Tras un discreto prólogo en Estrasburgo y una mala contrarreloj en Rennes, en la primera jornada de montaña (a través de Soudet y Marie Blanque) llegó a Pau a 24 minutos del ganador y a 17 minutos del pelotón;[54] el corredor dijo que sufría una faringitis, atribuida al aire acondicionado del hotel, que le habría dejado sin fuerzas.[55] En la siguiente etapa pirenaica protagonizó una lamentable discusión con el cámara de la televisión francesa que le estaba grabando cuando se descolgaba del pelotón en la primera ascensión de la jornada, el Tourmalet, llegando incluso a insultarle en varias ocasiones, y se retiró ese mismo día.[56] Desde el equipo se desvincularon de ese comportamiento (Miguel Madariaga había dicho en directo a Eurosport que Mayo estaba dando «una imagen penosa de lo que es el equipo y de lo que es él») y pidieron disculpas al cámara de France Télévisions increpado por el ciclista, al tiempo que aseguraban no entender el motivo del abandono de Mayo;[57][58] lo ocurrido ahondó en la ya tensa relación existente entre los responsables de la formación y el corredor, que terminaba contrato a final de año:[59][60] «Lo mismo Mayo tiene mal futuro en este equipo y puede que también en otros», sentenció Madariaga.[61]
Zubeldia, por su parte, tuvo una actuación regular a lo largo de la ronda francesa hasta París y entró entre los diez primeros de la general por segunda vez en su carrera. Noveno en un primer momento, la posterior descalificación de Floyd Landis (Phonak) tras dar positivo por testosterona hizo que concluyera oficialmente en la octava plaza, a 11 minutos del finalmente vencedor Óscar Pereiro (Caisse d'Epargne). La escuadra quedó nuevamente sin victorias de etapa en el Tour, siendo quienes más cerca estuvieron de lograrlo Iñaki Isasi (tercero en una llegada masiva tras los campeones del mundo Óscar Freire y Tom Boonen,[62] y fugado varios días) e Íñigo Landaluze.[63]

Tras la pobre y controvertida actuación de Mayo en el Tour (incluido un periodo en el que el corredor no atendió las llamadas de los responsables de la formación, pero sí a su mentor Sabino Angoitia, a la sazón director auxiliar del equipo rival Saunier Duval),[64] en agosto el escalador vizcaíno vivió un periodo de cierta recuperación logrando triunfos en carreras del circuito continental:[65] ganó la Vuelta a Burgos, donde se hizo tanto con el maillot morado de la general como con la victoria de etapa en la jornada reina con final en las Lagunas de Neila.[66][67] Tres días después de la cita burgalesa se adjudicaría también la Subida a Urkiola: después de que sus compañeros trabajaran para él a lo largo de la prueba,[68] Mayo culminó la estrategia del director Julián Gorospe con un ataque en la ascensión final que le permitió llegar en solitario a la meta situada junto al santuario,[69] triunfando así ante sus aficionados (la carrera estaba organizada por el club de su infancia, la S. C. Duranguesa).[70]
Samuel Sánchez, ganador de la clásica de Zúrich
La parte final de la temporada volvió a tener como protagonista a Samuel Sánchez, que fue el mejor de la escuadra en la Vuelta a España. El asturiano ganó la etapa de Cuenca, donde atacó en la bajada del alto del castillo a meta y valiéndose de su técnica para descender (sobrepasó a las motos que le precedían) logró mantener una mínima renta para llegar a la ciudad con tiempo para celebrar el triunfo.[71] Sánchez, segundo en la contrarreloj del penúltimo día en Rivas-Vaciamadrid (a 6 s del ganador de la etapa y de la Vuelta Aleksandr Vinokúrov),[72] mejoró su hasta entonces mejor puesto en la general para concluir séptimo a ocho minutos del kazajo.[73] La ronda española fue también escenario de otra victoria de etapa naranja: el joven Igor Antón se impuso en Calar Alto después de saltar desde el grupo de favoritos en la subida final al observatorio astronómico, en lo que suponía además el estreno de su palmarés como profesional;[74] el galdacanés, una de las revelaciones de la carrera,[75] finalizó decimoquinto en la clasificación general.[73]
Tras la Vuelta, Samuel Sánchez acudió con la selección española al Mundial de Salzburgo, en la que era su primera convocatoria para una cita mundialista y con Alejandro Valverde como jefe de filas.[76] En una edición con llegada masiva, el ovetense fue el lanzador encargado de dar el relevo final en el último kilómetro y de hecho su cambio de ritmo en un túnel y posterior curva a la izquierda fracturó el pelotón,[77] dejando cortados a velocistas como el belga Tom Boonen o el australiano Robbie McEwen y llevándose a su rueda a tres hombres que se disputarían el título de campeón del mundo y las medallas al sprint: Valverde quedó atrancado por utilizar un desarrollo demasiado duro (54x11, en lugar del 54x12 que le había recomendado Samuel) y terminó tercero (bronce),[78][79] superado por el italiano Paolo Bettini (oro y maillot arco iris) y el alemán Erik Zabel (plata), con Sánchez cuarto a dos segundos y el resto del pelotón inmediatamente después.[80]
Samuel Sánchez prolongó su buen estado de forma en las clásicas de otoño, ganando el prestigioso Campeonato de Zúrich:[81] completados ya más de 200 km de una prueba disputada bajo un intenso aguacero, saltó del grupo cabecero de favoritos que compartía con Stuart O'Grady, Davide Rebellin, Michael Boogerd, Fabian Cancellara y Stijn Devolder mediante un ataque que le permitió llegar en solitario a meta,[82][83] iluminado por los focos de los coches;[84] se trataba de la primera vez que un corredor del equipo se imponía en una clásica de la extinta Copa del Mundo,[85] que tras la reordenación efectuada por la UCI había quedado englobada en el ProTour. Unos días después fue segundo en el Giro de Lombardía, la clásica de las hojas muertas con la que concluían las grandes carreras de la temporada ciclista en Europa, donde llegó a ocho segundos del flamante campeón del mundo Bettini.[86]
Esas buenas actuaciones en la parte final de la campaña, sumadas a las realizadas en los primeros meses de competición, auparon al asturiano hasta el segundo puesto en la clasificación final del ProTour de ese año,[87] y sirvieron también para salvar la temporada del equipo en cuanto a resultados.[88]
Reestructuración: Gorospe y Mayo, fuera del equipo
Las victorias en el final de la temporada quedaron en parte solapadas por temas extradeportivos; en ese sentido, empezaron a circular informaciones que apuntaban a una reestructuración de la formación, tanto a nivel de la dirección como en la plantilla. El mánager general Miguel Madariaga anunció que se plantearía a Julián Gorospe la posibilidad de seguir como director deportivo, aunque con menores retribuciones y atribuciones (estaría supeditado a las directrices del secretario técnico Igor González de Galdeano).[89] A pesar de esas declaraciones del mandatario, un día después de la victoria en la Subida a Urkiola guiada desde el coche por el director de Mañaria el conjunto naranja comunicó que no se ofrecería a Gorospe ninguna propuesta de renovación, dando por concluida la relación con el que había sido el responsable deportivo al frente durante la transformación de la formación desde un modesto conjunto de segunda categoría a la escuadra de élite con licencia UCI ProTeam en que se había convertido.[90] La decisión de prescindir de Gorospe había sido propuesta por Galdeano, en el cargo desde unos meses antes, y de hecho el equipo apartó a su hasta entonces director de la disciplina de la formación para los meses de competición que aún restaban hasta final de temporada, incluidas pruebas como la Vuelta a España o las clásicas de otoño, pese a tener contrato en vigor.[91] De hecho, Gorospe viviría el triunfo en el Campeonato de Zúrich como comentarista televisivo.
Después de verse apartado, Gorospe mostró su disgusto por las formas y la frialdad con las que los gestores de la formación habían materializado su salida y dijo le habían tratado "como un trapo de usar y tirar".[92] Preguntado al respecto, desveló que no le habían dado motivos concretos para justificar que prescidieran de él, más allá de que se abría un nuevo ciclo en el que no tenía lugar: Madariaga le señaló que no contaban con él, y Galdeano que su trabajo no era de su agrado.[93] Galdeano, presentado a su llegada por Madariaga como "el mejor fichaje" que había realizado,[94] dijo ante los medios que asumía la decisión como propia,[95] y la ubicó dentro del proceso de cambio que se le había encomendado desarrollar; según el alavés la marcha de Gorospe había sido "un despido normal" y la reunión se habría cerrado con un apretón de manos.[96] Esa misma semana se anunció la renovación de Galdeano como secretario técnico para las siguientes temporadas.[97]
A la salida de Gorospe se sumaría la de Iban Mayo. El vizcaíno, con 29 años, debía decidir el equipo con el que correría en la considerada como la mejor etapa en la vida deportiva de un ciclista, en torno a la treintena, y habitualmente también el contrato más sustancioso de su carrera. Mayo, que dijo que aspiraba a cobrar lo que valía,[98] contaba con el interés de otras tres escuadras ProTeam, además de la oferta de renovación naranja, de menor cuantía salarial. Al margen de los factores económicos, había también otros aspectos que jugaban en contra de su continuidad como el deterioro experimentado en las siempre difíciles relaciones entre la dirección del equipo y el corredor, la negativa de la formación a poner en nómina a colaboradores cercanos a él como su mentor Sabino Angoitia y sus irregulares resultados desde la última renovación (especialmente las tres decepciones consecutivas en el Tour de Francia, el objetivo principal como jefe de filas), achacados en parte a que se habría visto atenazado por la excesiva presión ejercida sobre él en su condición de líder del conjunto vasco y por la idea de sentirse incomprendido por los gestores del equipo. [99][100] Las negociaciones se extendieron durante meses, hasta octubre.[101][102][103]
Finalmente, Mayo fichó por el Saunier Duval-Prodir de Joxean Fernández "Matxín";[104] la presencia como director auxiliar su amigo Sabino Angoitia influyó en su decisión.[105] Madariaga se mostró "muy disgustado" por el desenlace, aunque planteó que tal vez la marcha del corredor era "lo mejor para todos";[106] según el mandatario, Mayo le había dicho que no aceptaba el nuevo código interno con normas y sanciones aprobado por la formación naranja, que estipulaba entre otros que los ciclistas en plantilla no podían tener un médico personal ajeno al equipo. El ciclista confirmó que su rechazo a dicho código ético había sido uno de los principales motivos para marcharse de la escuadra naranja, y dijo que su deseo habría sido el de continuar en el equipo "de casa"; con él se fue también al conjunto amarillo el gregario Iker Camaño.[107] Otra baja para la siguiente temporada sería la marcha de David López al Caisse d'Epargne de Eusebio Unzué,[108] a pesar de que la intención inicial de la formación era que continuara.[109] El jefe de filas Haimar Zubeldia, por el contrario, sí renovó.[110]
La reestructuración emprendida por el secretario técnico fue apoyada públicamente por José Antonio Ardanza (presidente del patrocinador principal Euskaltel),[111] el mánager general Miguel Madariaga,[112] y el ciclista y nuevo líder Samuel Sánchez,[76] mientras que el ya exdirector Julián Gorospe censuró que se hubiera hecho "borrón y cuenta nueva con todo lo anterior".[113]











