Historia del ducado de Parma y Piacenza
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| Ducado de Parma y Piacenza Ducato di Parma e Piacenza (en italiano) | |||||||||||||||||||||||||||||||
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| Entidad desaparecida | |||||||||||||||||||||||||||||||
| 1545-1859 | |||||||||||||||||||||||||||||||
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Lema: Dirige me Domine (en español: Dirígeme Señor) | |||||||||||||||||||||||||||||||
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Ubicación de Historia del ducado de Parma y Piacenza | |||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Parma | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad | Aspecto de la historia | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Idioma oficial | Dialecto parmesano, italiano | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Religión | Catolicismo | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Moneda |
Escudo (bajo los Farnesio) después lira de Parma | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Historia | |||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1545 | Creación del Ducado de Parma | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1731 | Extinción de los Farnesio | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1748 | Llegada de la dinastía Borbón-Parma, adquisición de Guastalla | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1808-1814 | Anexado por Francia | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1814-1847 | María Luisa de Austria, segunda esposa de Napoleón | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1847-1859 | Rregreso de los Borbones | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1859 | Anexión al Reino de Cerdeña | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Forma de gobierno | Monarquía | ||||||||||||||||||||||||||||||
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La historia del Ducado de Parma y Piacenza comenzó en 1545 con la creación de un nuevo estado soberano en la península italiana, con la ciudad de Parma como capital, y terminó en 1860 con la anexión del ducado por el Reino de Cerdeña en el marco de la Reunificación de Italia.
Originado en el nepotismo practicado por el papa Pablo III, el ducado fue creado en 1545 e inicialmente fue gobernado por la familia Farnesio, a la que pertenecía el pontífice. El ducado logró mantener su autonomía a pesar de las reivindicaciones de los reinos de Francia y España y del Imperio austriaco, especialmente tras la extinción de la dinastía Farnesio en 1731, cuando fueron reemplazados en el trono por una rama de los Borbones españoles, los Borbón-Parma.
Debido a su ubicación geográfica en el corazón del valle del Po, el ducado fue frecuentemente devastado por el paso de ejércitos extranjeros, en particular durante las numerosas guerras de sucesión del siglo XVIII. Ocupado por el Ejército de Italia en 1796, fue anexado al Primer Imperio francés en 1808. El país, transformado en el departamento del Taro, y sus tradiciones se vieron profundamente alteradas por la aplicación del derecho francés.
En 1815, el Congreso de Viena restableció el ducado de Parma y colocó al frente del mismo a la segunda esposa de Napoleón I, María Luisa de Austria, quien sigue siendo hasta la fecha la soberana más querida de los parmesanos. Ella restableció el ducado bajo el dominio austriaco, junto con gran parte de la península itálica. Tras su muerte en 1847, la dinastía Borbón-Parma regresó a Parma, pero menos de quince años después, en 1860, el espíritu unificador del Risorgimento, que se extendía por Italia, condujo a la anexión del ducado por el Reino de Cerdeña tras un plebiscito.
Creación del ducado

El ducado de Parma tiene su origen en una gran parte del Ducado de Milán situado al sur del río Po. El 22 de septiembre de 1346 Luchino Visconti compró Parma por 60 000 florines de oro al marqués de Ferrara, Obizzo III d'Este, que poseía él mismo Parma de Azzo di Correggio desde hacía dos años.[St 1][Lo 1]
La región de Parma fue separada del ducado de Milán en beneficio de los Estados Pontificios una primera vez en 1512, en el Congreso de Mantua que buscaba unir a los príncipes italianos contra la presencia francesa: Maximiliano Sforza, hijo del depuesto duque de Milán, tuvo que ceder casi una cuarta parte de las tierras que anteriormente pertenecían a su padre a cambio de la intervención del papa.[Lo 2]
Durante la invasión francesa tras la batalla de Marignano en 1515, Francisco I reconquistó el ducado de Milán en sus fronteras originales, sustrayendo Parma del trono apostólico.[Lo 2] En 1521, el papa León X y Carlos V se aliaron y expulsaron a los franceses de Parma (y de todo el ducado de Milán); la ciudad fue sitiada de nuevo en diciembre por los franceses aliados con los venecianos, sin éxito.[Lo 3] En 1528, Carlos V fue a Parma y puso la ciudad, junto con Piacenza, bajo control papal, mientras que Reggio Emilia y Módena, que habían formado el Ducado de Módena y Reggio desde 1452, permanecieron en manos de la familia Este.[Lo 4]
Fue durante este período cuando la familia Farnesio alcanzó prominencia. En 1527, Pedro Luis Farnesio, un condotiero al servicio de Carlos V e hijo extramatrimonial del cardenal Alejandro Farnesio, participó con las tropas imperiales en el Saco de Roma, mientras defendía simultáneamente las propiedades de su familia y el Palacio Farnesio y mientras su padre estaba con el papa Clemente VII, preso en el castillo de Sant'Angelo.[Lo 5] Pedro Luis fue condenado por el papa por rebelión, alta traición y lesa majestad, mientras su padre Alejandro participaba en las largas negociaciones que siguieron en Bolonia.[Lo 4] En 1534, Clemente VII murió, y el cónclave eligió a Alejandro como nuevo papa, que tomó el nombre de Pablo III. Rápidamente cayó en el nepotismo, nombrando cardenales a dos de sus nietos, Alejandro Farnesio y Guido Ascanio Sforza di Santa Fiora [Lo 6] y favoreciendo a su propio hijo, al que absolvió de las condenas pendientes. Pedro Luis compró Frascati a Lucrecia della Rovere y lo permutó con la Cámara Apostólica por la ciudad de Castro,[N 1] a la que después unió el condado de Ronciglione y el resto de sus posesiones en la provincia de Patrimonio de San Pedro para formar el ducado de Castro, del que el papa le hizo duque en 1537.
El ascenso de la familia continuó: en 1538, Octavio Farnesio, hijo de Pedro Luis, se casó con Margarita de Austria (1522-1586), hija ilegítima de Carlos V y Gianna van der Gheyst. En 1543, Pablo III reclamó el ducado de Milán para su nieto Octavio, pero Carlos V, que era su yerno, le concedió en su lugar el margraviato de Novara. Incapaz de obtener todo el Milanesado, el papa reavivó la reclamación de su familia sobre Parma y Piacenza para Pedro Luis, a pesar de la oposición de los prelados preocupados por la pérdida de dos importantes ciudades. Tras nombrar a su hijo Gonfaloniero y Capitán General de la Iglesia,[St 2] el papa creó de todas las piezas un feudo, cuya investidura se formalizó mediante una bula pontificia fechada el 26 de agosto de 1545.[Lo 7] Pedro Luis debió esperar a que el 23 de septiembre fuera la investidura oficial. Eligió en principio la ciudad de Piacenza como su capital por su proximidad a Milán, Génova y el Piamonte.[Lo 8]
Consolidación de los Farnesio

Pedro Luis realizó importantes gestiones diplomáticas ante el emperador para validar su nombramiento, pero Carlos V dejó las cosas como estaban: habría preferido otorgar el título a su yerno Octavio Farnesio, a quien Pedro Luis consideraba demasiado joven. La república de Venecia, buscando apoyo contra Francia, fue la primera en reconocer a Pedro Luis.[Lo 8]
Su gobierno en ambas ciudades fue bien acogido por el pueblo llano, pero no así por la aristocracia local, especialmente en Piacenza: los grandes terratenientes, que hasta entonces habían vivido «bajo el suave yugo de la Iglesia» regidos por un legado pontificio, estaban acostumbrados a ejercer su propio gobierno y justicia dentro de sus feudos y a estar exentos del pago de impuestos, algunos de ellos afines a Francia y otros al Imperio, y llevaron mal los intentos del duque de sujetarlos al poder político. Pedro Luis estableció un Consejo Supremo de Justicia (Supremo Consiglio di Giustizia) y nombró a un magistrado de rentas de la cámara ducal (Magistrato delle rendite della Camera Ducale). Reorganizó los cargos, ordenó un censo de población y se comprometió a luchar contra los privilegios feudales.[St 2]
La continuidad de su dinastía, sin embargo, no estaba asegurada: dos años más tarde, sábado 10 de septiembre de 1547, Pedro Luis fue asesinado por la nobleza de Piacenza, seguramente de acuerdo con el gobernador de Milán, Ferrante Gonzaga y la anuencia del emperador, que sospechaba de una traición de Pedro Luis acercándose a los franceses. Giovanni Anguissola entró con dos secuaces y lo apuñaló hasta matarlo,[1] colgando el cadáver de una ventana para que todos lo reconocieran mientras improvisaban un breve arenga patriótica y libertaria denunciando los abusos del duque a la población de la ciudad que creía estar siendo atacada por los españoles.
Gonzaga llegó a Piacenza el lunes para tomar posesión de Piacenza.[2] pero Octavio Farnesio, sin embargo, tomó posesión de Parma, cuyos señores no habían participado en la conspiración, y se opuso a las exigencias de Pablo III, quien deseaba recuperar el ducado, afirmando así su autoridad.[Lo 9] Tuvo que apelar a su suegro, Carlos V, quien, sin embargo, se negó rotundamente a reconocer el ducado.[Lo 10] Tras la muerte del papa, su sucesor, Julio III, estrecho aliado del Emperador, intentó ofrecer el ducado a la Casa de Austria. Aislado, Octavio buscó entonces el apoyo del reino de Francia,[Lo 10] y posteriormente logró un acuerdo político con el rey Enrique II de Francia.
El papa Julio III, furioso, lo amenazó con la excomunión, a lo que este respondió considerando el establecimiento de una Iglesia galicana independiente. Entonces estalló la Guerra de Parma (junio de 1551-abril de 1552), donde Gonzaga ocupó temporalmente parte de los territorios del ducado,[Lo 9] pero de la cual Octavio emergió victorioso gracias al apoyo de los franceses.[St 3] Además, preocupado por la postura galicana de Francia, el papa Julio III cedió en la cuestión de Parma y restableció sus lazos con el rey de Francia.[3] El Emperador aceptó las negociaciones y el 10 de mayo de 1552 se llegó a un acuerdo, que estipulaba una tregua de dos años y que permitía a Octavio llegar a un acuerdo con el papa, y la devolución del Ducado de Castro a la familia Farnesio. Además, en 1553, Horacio se casó con Diana de Francia, hija ilegítima del rey Enrique II.
En 1556, por el Tratado de Gante, Octavio obtuvo Piacenza del sucesor de Carlos V, Felipe II de España. Sin embargo, se le exigió que otorgara una amnistía a los señores culpables de haber asesinado a su padre.[Lo 11][St 3] En 1559, los Tratados de Cateau-Cambrésis entre España y Francia —por la que esta última renunciaba a sus ambiciones italianas y devolvía la Saboya y el Piamonte a la Casa de Saboya ocupados desde 1536—, confirmaron sus posesiones.[La 1]
En el ámbito económico, Octavio dio muestras de frugalidad, a pesar de que el ducado emprendió significativos empeños durante su reinado, como el Palacio Farnesio en Piacenza, la iglesia de la SS. Annunziata in Codiponte en Codiponte y el colegio de la Compañía de Jesús. Continuó la política de debilitamiento de los señores y, en 1582, decretó la confiscación de las propiedades de los Landi, señores de Piacenza que habían participado en el asesinato de su padre, con el pretexto de un nuevo intento de regicidio.[St 4]
Tres siglos de reinado
Cuando Octavio murió en 1586, su hijo Alejandro Farnesio, que era uno de los principales generales del rey Felipe II de España, lo sucedió en el trono ducal. Se casó con la infanta María de Portugal, nieta por línea masculina del rey Manuel I.[Lo 12] Criado en la corte española, Alejandro nunca conoció la capital y, al servicio de su rey, permaneció alejado de ella toda su vida. El futuro duque participó en la batalla de Lepanto en 1571 junto a Marcantonio Colonna y en otras batallas contra los musulmanes en los Balcanes. Sus acciones militares lo llevaron a ser ascendido a comandante en jefe durante la guerra de Flandes,[Lo 13] y participó en las Guerras de Religión en Francia, donde murió en 1592 a causa de sus heridas.[Lo 14]
El duque Ranucio I sucedió a Alessandro después de que este reclamara la corona portuguesa para su hijo en 1580, una reclamación a la que tenía derecho a través de su madre, María, quien falleció en 1577.[4] Ranucio gobernó el ducado con mano de hierro durante treinta años y contribuyó al desarrollo económico y urbano de la ciudad de Parma con proyectos como el teatro del Palazzo della Pilotta y cuatro bastiones fortificados.[La 2] En 1599, se casó con Margarita Aldobrandini, sobrina del papa Clemente VIII. En 1611, denunció una conspiración en su contra e hizo arrestar a muchos nobles. Un juicio condenó a los conspiradores a decapitación y confiscación de sus bienes. El duque murió en 1622 a la edad de 52 años.[La 2]

Su hijo Eduardo, de apenas diez años, le sucedió. La regencia del ducado estuvo a cargo de su madre, Margarita Aldobrandini, y de su tío, el cardenal Eduardo Farnesio.[Lo 15] En 1628, Eduardo se casó con Margarita de Médici, hija mayor del gran duque de Toscana, Cosme II.[Lo 16] Se acercó a Francia bajo la influencia de Jacopo Gaufrido, un funcionario francés al servicio de los Farnesio, sospechoso de maniobrar en nombre de Richelieu.[Lo 17][5] En 1636, Eduardo comprometió al ducado en guerra contra España y, en esta ocasión, se encontró en graves dificultades. Las intervenciones del papa y del gran duque de Toscana salvaron su ducado mediante un tratado de paz firmado en Piacenza el 4 de febrero de 1637. Tuvo que renunciar a su alianza con Francia y restablecer relaciones con Madrid.[Lo 18] Debido a los préstamos llamados Monti Farnesiani para financiar la guerra, hipotecó el ducado de Castro. En 1641, el impago de la deuda y la negativa a ceder el ducado de Castro a los Barberini, sus principales acreedores, llevaron a la primera guerra de Castro contra el papa Urbano VIII, también un Barberini.[Lo 19] En 1644, la intervención de la Francia del cardenal Mazarino propició el restablecimiento de la paz entre los dos beligerantes mediante el Tratado de Venecia, firmado el 31 de marzo[6][Lo 20] y respaldando la presencia continua de Castro dentro del redil Farnesio. Eduardo murió en 1646.[La 3] Su hijo, Ranuccio II, que entonces tenía dieciséis años, lo sucedió. Durante su reinado, en 1659, los Farnesio perdieron definitivamente Castro tras una segunda guerra contra el papa Inocencio X.[Lo 21] Ranuccio II se casó tres veces. La primera, en 1660, fue con Margarita Yolanda de Saboya, quien murió tres años después. Esperaba con este matrimonio recuperar el control de Castro.<[Lo 22] La segunda vez, se casó con Isabel de Este, y la tercera, con María de Este. Ranuccio siguió una política de equilibrio entre Francia y España, expandiendo el ducado adquiriendo los territorios de Bardi y Compiano. Al ser estos antiguos feudos imperiales, el ducado despertó las ambiciones de Austria, que lo invadió en 1691.[Lo 23] Se instaló una fuerza de ocupación a expensas del ducado.[Lo 24] Ranuccio murió en 1694, un año después de su hijo Eduardo II, que debía de sucederle.[La 4]
Francisco Farnesio, hermano del difunto Eduardo, sucedió a Ranuccio II y se casó con la viuda de su hermano, Dorotea Sofía de Neoburgo.[Lo 25] Francisco implementó entonces una política fiscal muy pesada contra la población y recaudó contribuciones del clero (anteriormente exento) para obtener el rescate exigido por los austriacos para abandonar los territorios ocupados.[Lo 25] El ducado, como el resto del norte de Italia, se convirtió en un campo de batalla durante la Guerra de Sucesión Española. El duque intentó permanecer neutral, aunque delegó en Giulio Alberoni en torno del duque de Vendôme. Parma fue ocupada nuevamente por los austriacos después de la derrota francesa en Turín en 1706.[Lo 26] Francisco permitió el matrimonio entre su nièce Isabel , hija de Eduardo II, y el rey Felipe V de España por instigación de Alberoni.[Lo 27] Tras la repentina muerte del duque en 1727, el ducado pasó a estar bajo la regencia de su hermano, Antonio.[Lo 28][La 5]
Durante su reinado de cuatro años, Antonio intentó mantener a raya a las fuerzas imperiales y al poder papal; implementó pocas reformas. Se casó con Enriqueta de Este en 1728,[Lo 29] pero falleció tres años después sin dejar herederos.[Lo 30][La 6] Con él, se extinguió la línea masculina de la familia Farnesio. El 29 de diciembre, la nobleza parmesana juró lealtad al nuevo duque: el infante de España Carlos de Borbón, hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio y futuro rey Carlos III de España.[Lo 31]
Los primeros Borbones y las dominaciones extranjeras (1731-1802)
Una sucesión turbulenta entre España y Austria

Tras el matrimonio en 1715 de Isabel de Farnesio, sobrina del último duque de Parma, con el rey Felipe V de España, el Tratado de Londres de 1718 estipuló que el ducado pasaría a los hijos de la Casa de Borbón de España nacidos del matrimonio de Isabel.[St 5] Por lo tanto, su madre, Dorotea Sofía, fue nombrada regente hasta la llegada de Carlos de Borbón. Fue entronizado como duque de Parma con el nombre de Carlos I antes de conquistar el trono de Nápoles en 1734, después de batallas con las tropas austriacas. El final de la Guerra de Sucesión Polaca, sellado por el Tratado de Viena en 1738, devolvió el ducado de Parma y Piacenza a los Habsburgo de Austria, quienes lo administraron hasta 1745, bajo la autoridad de Carlos VI, y después de María Teresa I de Austria.[Lo 32] Carlos, por su parte, marchó a su nuevo reino de Nápoles, no sin antes despojar Parma de gran parte de sus obras artísticas y archivos.[St 6][Lo 33]
En 1740, la Guerra de Sucesión Austriaca enfrentó a las tropas austriacas y piamontesas con las españolas, incluido el infante Felipe de España. Piacenza pasó a manos de Carlos Manuel III de Cerdeña, y el resto del ducado se incorporó a la Milán austriaca.[Lo 32] El 15 de septiembre de 1745 las tropas españolas, tras ocupar Piacenza, ocuparon Parma, y fue el teniente general, el marqués de Castellar, quien recogió el acta de obediencia de los parmesanos a Isabel Farnesio, el 22 de octubre de 1745. Los austriacos enviaron entonces 70 000 hombres a Italia, al mando del general Braun. El general Gian Luca Pallavicini sitió Parma.[Ma 1] Los españoles lograron engañar a los austriacos y se retiraron de la ciudad, abandonando a la población a su suerte: Parma fue saqueada y devuelta a Austria, mientras que Piacenza pasó a la Casa de Saboya.[Lo 34]
Estabilidad


El 18 de noviembre de 1748, con el Tratado de Aquisgrán, que puso fin a la Guerra de Sucesión Austriaca, los ducados de los Farnesio y el ducado de Guastalla, donde se había extinguido la dinastía Gonzaga, fueron enfeudados al Sacro Imperio Romano Germánico bajo la tutela de Francia y España. El infante Felipe I de Parma, casado desde el 26 de agosto de 1739 con Isabel de Francia, hija del rey Luis XV y María Leszczyńska, entonces de doce años,[Ma 2] se convirtió en duque de Parma, Piacenza y Guastalla. Entró en Parma en julio de 1749.[St 6]
El duque Felipe siguió una política ilustrada, expansiva y jansenista, apoyada a partir de 1759 por su primer ministro, el francés Guillaume du Tillot. Introdujo reformas que estabilizaron las finanzas, fortalecieron el poder del Estado y crearon escuelas públicas. En 1768, Du Tillot decretó la expulsión de los jesuitas, la confiscación de las propiedades de la Iglesia católica y la supresión de los tribunales eclesiásticos.[St 6]
Figuras ilustres llegaron a Parma: el filósofo Condillac, preceptor del príncipe heredero Fernando; el matemático Auguste de Keralio, su gobernador de 1757 a 1769.[7] Ya fuese voluntariamente o no, las ideas progresistas arraigaron; Condillac instruyó al joven príncipe en ciertos preceptos del sensualismo, entonces muy debatidos en Europa,[8] mientras que Keralio actuó como intermediario en los intercambios entre, por un lado, los eruditos enciclopedistas franceses D’Alembert, Condorcet y Bossut, y por otro lado, los filósofos milaneses Cesare Beccaria, Pietro Verri et Paolo Frisi.[9] El ducado atrajo a artistas como el escultor Boudard y al arquitecto Ennemond Alexandre Petitot, quienes enriquecieron Parma con sus obras urbanas, como la Stradone y el casino que lleva su nombre.[St 7] En 1771, Goya recibió el segundo premio de pintura de la Academia de Parma.[10]
Aunque el ducado estaba bajo la tutela de Francia, estableció relaciones diplomáticas con el Sacro Imperio, lo que condujo en 1760 al matrimonio de María Isabel, hija del duque Felipe, con el archiduque José, futuro emperador José II.[Ma 3] Sin embargo, María Isabel falleció tres años después, en 1763.[Ma 4]
Nuevos acuerdos matrimoniales

Tras la muerte de Felipe en 1765, su hijo Fernando I le sucedió. Francia y España trabajaron incansablemente para concertar el matrimonio de Fernando. Guillaume du Tillot, el entonces primer ministro, expresó su preferencia por María Beatriz de Este, hija del duque Hércules III de Este: tras la muerte de este último, los dos ducados se habrían unido bajo el reinado de Fernando. El duque de Choiseul, por su parte, propuso a Mademoiselle, Batilde, princesa de Orleans, quien era particularmente rica, pero España rechazó esta propuesta. Mientras tanto, el emperador José II consideró la devolución del ducado a Austria si Fernando se quedaba sin heredero.[Ma 5]
Ante la vacilación de Francia y España, la corte vienesa hizo converger los consejos de todos proponiendo a la archiduquesa María Amalia, hija de la emperatriz María Teresa I de Austria y hermana de María Antonieta, esposa del delfín Luis Augusto de Francia (futuro Luis XVI). El 21 de junio de 1769, una vez obtenida la dispensa papal necesaria debido a su estrecho parentesco, Fernando, de 19 años, pidió la mano de María Amelia, de 23 años. El matrimonio se celebró por poderes en Viena el 27 de junio de 1769. María Amelia dejó Austria el 1 de julio y llegó a Mantua el 16 de julio, acompañada de su hermano, el emperador José II. Fernando fue a recibirlos, acompañado por el duque Sforza-Cesarini y del duque Grillo. El 19 de julio, durante una ceremonia celebrada en el Palazzo Ducale de Colorno, el obispo confirmó el matrimonio, siendo seguida de festejos y espectáculos. La pareja ducal llegó a Parma la mañana del 24 de ese mismo mes de julio.[Ma 6]
Desde 1759, el ducado había sido gobernado efectivamente por Guillaume du Tillot, instalado por Francia, pero a su llegada, María Amalia buscó reemplazar la influencia francesa y española por la del gobierno austriaco.[Ma 7] Se opuso abiertamente al primer ministro y logró de su esposo su destitución, a pesar de la oposición de Francia y España.[Ma 8] Las dos potencias enviaron al español José Agustín de Llano en calidad de ministro, con órdenes muy estrictas de reponer las arcas del ducado, perpetuamente vacías debido al estilo de vida disoluto de la pareja ducal. Recibiendo una muy mala recepción, José Agustín de Llano fue destituido en octubre de 1772.[Ma 9] Fue reemplazado por los italianos Giuseppe Sacco y Lorenzo Pompeo Canossa, quienes continuaron la política de despotismo ilustrado pero con un carácter nacional, que puso fin a la influencia española en el ducado.[11]
Período francés
Trastornos de las guerras revolucionarias
Los cambios provocados por la Revolución francesa y el peligro de guerra obligaron a Fernando a declararse neutral,[Ma 10] aunque al mismo tiempo firmaba el 13 de mayo de 1794 un pacto secreto con Austria. En la campaña italiana de 1796, Bonaparte recibió el mando del Ejército de Italia francés, que entró el 7 de mayo en Piacenza y obtuvo un armisticio (9 de mayo). Fernando no pudo satisfacer las exigencias francesas: dos millones de francos, 1200 caballos de tiro, 400 para los dragones, 100 sillas de montar para los oficiales, 1000 toneladas de trigo, 500 toneladas de avena, 2000 bueyes y 5000 pares de herraduras. Por lo tanto, Parma fue ocupada el 20 de junio,[Lo 35] pero el duque permaneció en su puesto. Su situación era difícil debido a los jacobinos de Lombardía y de Reggio Emilia, quienes consideran la conservación del ducado una afrenta al espíritu republicano. El ducado constituía entonces un elemento esencial de la diplomacia entre Francia y España, considerándose esta última la guardiana del ducado en virtud del linaje del duque.[12]
Con la reanudación del conflicto entre Francia y Austria hasta la victoria francesa en la batalla de Marengo en 1800, el ducado, a pesar de su neutralidad, sufrió continuos movimientos de tropas.[Lo 36] Las negociaciones diplomáticas entre Francia y España condujeron a la entrega de Parma a los franceses, quienes así pudieron ocupar todo el valle del Po contra el Gran Ducado de Toscana. Estos acuerdos se sellaron en febrero de 1801 por el Tratado de Lunéville, seguido del Tratado de Aranjuez. La Toscana fue confiada al duque Fernando, quien se negó a abandonar Parma;[13] ambos estados crearon entonces el Reino de Etruria, que confiaron al hijo de Fernando, Luis de Borbón.[Ma 10] Fernando, a quien se le permitió permanecer en Parma hasta su muerte,[13] fue entonces puesto bajo vigilancia francesa en la persona de Moreau de Saint-Méry. [St 8]
Moribundo, Fernando designó a su hijo Luis para sucederlo en el ducado de Parma, actuando como como regentes el conde Francesco Schizzati y el marqués Cesare Ventura. El soberano murió en Fontevivo el 9 de octubre de 1802, posiblemente envenenado. [St 9] La regencia duró solo unos días antes de que Moreau de Saint-Méry tomara posesión del ducado en nombre de Francia.[Ma 11]
Período napoleónico (1802-1814)
Tras la muerte de Fernando, Moreau de Saint-Méry tomó posesión del ducado como administrador delegado general de los Estados parmesanos. Mediante una serie de actos administrativos, llevó a cabo importantes innovaciones en el ámbito jurídico: abolió las leyes antijudías, prohibió la tortura y separó por completo las leyes civiles de las penales. Reformó los tribunales mediante la introducción de nuevas leyes, algunas derivadas de la nueva legislación francesa. Pero el 3 de junio de 1805, todas las reformas legales que había puesto en marcha desaparecieron con la introducción del Código Napoleónico en todo el Imperio.[Lo 37]
Napoleón I sólo visitó Parma una vez y durante un solo día, el 27 de junio de 1805. Se alojó en casa del conde Stefano Sanvitale, hombre de confianza del régimen.[14]
El descontento de la población, vinculado al aumento de impuestos (la aplicación del impuesto sobre puertas y ventanas) y al reclutamiento militar de 12 000 hombres establecido el 16 de junio, culminó en 1806 con la revuelta campesina de Castel San Giovanni, que derivó en batallas con las tropas francesas en Bardi y en Borgotaro. Napoleón vio estos acontecimientos como prueba de la incapacidad de Moreau para gestionar la situación, especialmente porque su administración no cumplió con las expectativas de París y la contribución de Parma se consideró insuficiente. Napoleón llamó a Moreau el 28 de enero de 1806 y lo reemplazó por el general Junot,[15][16] nombrado gobernador general, asociado al administrador prefecto Hugues Nardon, quien anteriormente había administrado el departamento de Montenotte. Jean-Baptiste De Gubernatis, un funcionario concienzudo y pintor en su tiempo libre, procedente del Piamonte, se convirtió en subprefecto.[17][18] Junot llegó con órdenes de una severa represión: «Quemar cinco o seis aldeas y fusilar a una sesentena de personas». Se llevaron a cabo veintiún ejecuciones, a pesar de la intervención de una delegación compuesta por Giacomo Tommaini, Luigi Torrigiani y Filippo Luigi Linati ante el virrey de Italia, Eugène de Beauharnais.[18] Restablecido el orden, Junot dejó su puesto en julio de 1806, llamado de vuelta a París para ocupar el cargo de gobernador militar, fue sustituido por el mariscal Pérignon.[19]
En 1806, Nardon decretó la división del territorio en trece municipios según las leyes comunales francesas y la redacción de leyes públicas en francés; el conde Sanvitale se convirtió en alcalde de Parma. A partir de 1808, los dos ducados formaron el 111.º departamento francés de Taro, que envió seis diputados al Cuerpo Legislativo, entre ellos al cardenal Charles François Caselli.[St 10] Jean-Jacques-Régis de Cambacérès fue nombrado príncipe del Imperio y duque de Parma el 24 de abril de 1808, mientras que Piacenza recaía en Charles-François Lebrun. Estos dos títulos no les otorgaron autoridad sobre los territorios del antiguo ducado de Parma y Piacenza.[20] Desde agosto de 1810 hasta 1814, el barón Dupont-Delporte administró el departamento como prefecto. El juicio sobre su administración es contrastado: económicamente próspero, promovió el cultivo del tabaco y el azúcar, la producción de seda y revitalizó la industria;[St 6] por otro lado, abolió la universidad y desclasificó la Academia de Bellas Artes.[St 11]
Después de la derrota de Napoleón I en la batalla de Leipzig en 1813, las tropas austriacas, asistidas por las fuerzas napolitanas de Murat y comandadas por el general Nugent, avanzaron desde Módena y entraron en Parma el 13 de febrero de 1814. Las fuerzas francesas al mando del general Pierre Guillaume Gratien se retiraron hacia Piacenza y recuperaron la iniciativa. La brigada de Starhemberg eligió el río Taro como línea de defensa. El 2 de marzo, cede y los franceses retoman Parma durante solo una semana. La coalición reconquistó definitivamente la ciudad, que organizó una regencia provisional[Ma 11] encomendada al marqués Cesare Ventura, al príncipe Casimiro Meli Lupi di Soragna y al conde Filippo Magawly.[Lo 38] Los parmesanos estaban satisfechos con la llegada de los aliados debido a los impuestos y gravámenes impuestos por Francia.[Lo 39]
El 9 de marzo, el frente se estabilizó en el Taro. Nugent contaba con una división de 6000 hombres y 14 cañones, los 100 000 napolitanos del general Carrasco y dos divisiones inglesas de 1700 hombres cada una. Los franceses, al mando de Antoine Louis Popon, se encontraban en Borgo San Donnino (actual Fidenza) y contaban con 9800 hombres y 10 cañones.[21] El 24 de marzo, el papa Pío VII llegó a Borgo San Donnino desde París después de que Napoleón le hubiera autorizado a su regreso a Roma. Fue puesto al cuidado de los austriacos y se detuvo en Parma, en el Palacio Ducal, antes de partir el 27 de marzo.[21][22] En la noche del 12 al 13 de abril, los austriacos marcharon hacia el Taro y libraron una batalla que ganaron gracias a su superioridad numérica. Los franceses se retiraron al Val de Nure; la abdicación de Napoleón evitó el enfrentamiento final en Piacenza.[21][23]
De la época napoleónica quedan la finalización parcial del catastro, la ampliación de la via Emilia unida a la ruta París-Nápoles, lo que le confirió el carácter de ruta imperial, así como la finalización de la ruta que unía Parma con La Spezia a lo largo de 142 kilómetros.[St 12]
Restauración
María Luisa, «la buena duquesa» (1814-1847)


El artículo 5 del Tratado de Fontainebleau establecido el 11 de abril de 1814 recogía que «Los ducados de Parma, Piacenza y Guastalla pertenecerán en plena propiedad y soberanía a Su Majestad la Emperatriz María Luisa. Estos pasarán a su hijo y a sus descendientes en línea directa. El príncipe, su hijo, asumirá desde este momento el título de Príncipe de Parma, Piacenza y Guastalla».[Lo 40] El Congreso de Viena de 9 de junio de 1815 reiteró la asignación de los ducados a María Luisa, pero retiró la sucesión a su hijo, el duque de Reichstadt, en favor de los Borbón-Parma, quienes se instalaron provisionalmente al frente de un nuevo ducado de Lucca. El Tratado de París, fechado el 10 de junio de 1817, confirmó estas disposiciones.[Ma 12]
El 31 de marzo de 1815, durante los Cien Días, María Luisa, desde el Palacio de Schönbrunn, pidió a los súbditos del ducado que juraran obediencia a su padre, el emperador Francisco I, para que pudiera administrar provisionalmente el ducado.[Ma 13] El 7 de marzo de 1816, el emperador declaró que devolvía el mandato a su hija María Luisa.[Ma 14] Decidida finalmente a gobernar sus estados, María Luisa, de 25 años, hizo su entrada en Parma el 9 de abril, acompañada por el conde Adam Albert von Neipperg,[Ma 15] su ministro y amante con quien más tarde tendrá cuatro hijos.[24]
Neipperg se hizo cargo de los asuntos exteriores y militares, y el ministro Magawly Cerati de la administración civil y judicial.[Ma 16] Durante este período, se revitalizó la Academia de Bellas Artes, se reabrieron las iglesias, al igual que el Colegio de Nobles, que, fusionado con el de Lalatta, se convirtió en el Colegio María Luisa. El Palacio de la Universidad fue confiado a los jesuitas.[Ma 17] Magawly Cerati, debido a intrigas palaciegas, tuvo que dimitir de su cargo el 27 de diciembre de 1816 y la duquesa suprimió su ministerio. Neipperg asumió entonces todas las funciones.[Ma 18]
Ya en 1817, Viena informó a Neipperg de la existencia en Suiza (Confederación de los XXII Cantones) de organizaciones secretas originadas en el Ducado, llamadasUnitari, Guelfi, Carbonari, algo que Neipperg dudaba, pues consideraba que el Ducado de María Luisa era el más pacífico de Italia.[Ma 18] Entre 1819 y 1820, surgieron los Sublimi Maestri Perfetti y los Carbonari quienes intentaron organizar una insurrección tras los movimientos insurreccionales de 1820-1821. María Luisa , presionada por Viena, se vio obligada a crear una comisión de civiles y militares que juzgó a los carbonaride forma justa y con clemencia: las dos condenas a muerte impuestas fueron conmutadas por trabajos forzados.[Ma 19]
El 22 de febrero de 1829, a los cincuenta y cuatro años, el conde Neipperg falleció. Durante trece años, administró sabiamente el ducado en nombre de María Luisa y fue extrañado por todos. Austria lo reemplazó por el barón Joseph von Werklein, secretario de Estado desde 1820.[Ma 20]
Al año siguiente, la Revolución de Julio en Francia despertó sentimientos liberales,[Ma 21] y en 1831, tras el levantamiento popular en el ducado de Módena, que se extendió a Bolonia, en los Estados Pontificios, la población del ducado se rebeló.[Ma 19] Mientras aclamaban a la duquesa, exigieron una constitución y la cabeza de Werklein.[Ma 21] Werklein implementó medidas estrictas, pero esto no le granjeó el respeto de Metternich, quien no sentía ninguna simpatía por él.[Ma 21] Amenazado de muerte, Werklein huyó de Parma, y María Luisa se refugió en Piacenza, preocupada por la creciente hostilidad hacia Austria.[Ma 22] El 15 de febrero se formó un gobierno provisional y, el 25 de febrero, se produjeron combates en Fiorenzuola, cerca de Piacenza, entre un batallón austríaco de 500 soldados y una columna de 170 insurgentes, en su mayoría estudiantes.[25] El 10 de marzo las tropas austriacas se acercaron a Parma y el gobierno se sometió a María Luisa, quien abolió todas las medidas tomadas por el gobierno provisional.[Ma 23] Entre junio y julio de 1831, los miembros del gobierno provisional fueron juzgados y a la mayoría se les concedió la amnistía. El 8 de agosto María Luisa regresó a Parma en un ambiente muy frío.[Ma 24]

El barón Marschall, inicialmente un plenipotenciario extraordinario, sucedió a Werklein. En noviembre de 1832 dimitió, considerando imposible su misión de equilibrar las cuentas. El ducado también mantuvo tropas austriacas, un gasto que Viena se negó a reducir.[Ma 25] El conde Charles René de Bombelles, nombrado por Metternich, lo sucedió como primer ministro.[Ma 26] La administración de Bombelles fue prudente; de hecho, Austria, a través de él, veló por el ducado para asegurar que el liberalismo reprimido en 1831 no pudiera resurgir. Se casó morganáticamente con María Luisa el 17 de febrero de 1834.[St 13]
El último episodio revolucionario tuvo lugar mientras María Luisa estaba convaleciente en Meidlingen, cerca de Viena, acompañada por el conde de Bombelles. El 16 de junio de 1847, mientras estudiantes y profesores celebraban el aniversario de la elección del papa reformista Pío IX, algunos atacaron el palacio del obispo Neuschel, acusado de ser extranjero. El ejército intervino y la revuelta se extendió. El conde Bombelles regresó a Parma, donde destituyó y encarceló a todos los altos funcionarios considerados liberales. En estas circunstancias, María Luisa regresó a Parma, aún enferma. Agonizó durante un mes antes de fallecer el 17 de diciembre de 1847.[St 13]
De este período, la duquesasigue siendo una duquesa querida por todos,[26][27] que supo renovar el urbanismo para dar a Parma la dimensión de una capital neoclásica. Entre sus obras se encuentran un puente sobre el Taro, el cementerio de la Villetta y el Teatro Regio, inaugurado el 16 de mayo de 1829 con la Zaira de Bellini escrita para la ocasión, la transformación de la Pilotta y del palacio ducal, la Beccherie y la biblioteca ducal.[La 7]
El regreso de los Borbones (1847-1859)

Tras la muerte de María Luisa, el ducado volvió a la Casa de Borbón-Parma, de acuerdo con el Tratado de París. El cabeza de familia era entonces Carlos Luis, hijo del exrey Luis I de Etruria, duque de Lucca desde 1824. Sin embargo, la situación no era tan sencilla: el barón Philipp von Neumann, consejero del emperador enviado desde Viena a Parma, informó a Metternich que, tras la muerte de la duquesa, los liberales habían intentado una insurrección. El conde Cantelli, podestá de Parma, fue destituido por haber intentado establecer un gobierno provisional antes de la llegada del nuevo duque.[Ma 27]
El 31 de diciembre de 1847, Bombelles informa a Metternich de la llegada de incógnito del nuevo duque, que toma el nombre de Carlos II, y de su hijo. Carlos II se revela débil y vil, creando un ambiente de sospecha y desconfianza: promete a Viena oponerse a los liberales y, para ellos, una constitución que finalmente no concede.[Ma 27] Ya en 1844, mientras María Luisa aún era duquesa, mediante el Tratado secreto de Florencia, negocia la cesión de Guastalla a Francisco IV, duque de Módena. A cambio, obtuvo una gran suma de dinero y Pontremoli del Gran Ducado de Toscana.[Lo 41] La cesión tiene lugar en enero de 1848.[28]
A principios de 1848, la noticia de una insurrección en Milán inflamaba Parma y estalló la revuelta. El 20 de marzo de 1848, los habitantes se reunieron armados y con escarapelas tricolores. Un disparo desencadenó la insurrección, que se saldó con muertos y heridos. El hijo del duque inició una acción represiva, mientras que Carlos II, preocupado por la magnitud de la rebelión, ordenó un alto el fuego e hizo un llamamiento «a los buenos ciudadanos para que esperaran las buenas resoluciones de su Padre y Soberano,[Ma 28] prometiendo una constitución.»[Ma 29][29]
Esta revuelta popular obligó a Carlos II a rechazar el tratado de alianza defensiva con Austria y a aliarse con Leopoldo II de Toscana, Pío IX y Carlos Alberto de Cerdeña, quienes se encontraban entonces inmersos en la Primera Guerra de Independencia de Italia. Cambió de opinión y abdicó en abril, nombrando una regencia compuesta por liberales encargados de redactar una constitución: los condes Giromola Cantelli y Luigi Sanvitale, los abogados Ferdinando Maestri y Pietri Gioia, y el profesor Pietro Pellegrini.[Ma 30][Lo 42] Carlos II decidió entonces abandonar el ducado: se refugió en Weistropp, Sajonia, el 8 de abril.[St 14] El príncipe heredero, a quien su padre había nombrado mayor general, huyó con Carlos Alberto, pero éste lo encarceló en Cremona y lo mantuvo varios meses en Milán.[Ma 31]

El fervor unificador que se extendió por toda la península, sumado a las victorias piamontesas, impulsó a los Estados centrales a la unificación: Piacenza y Parma solicitaron la anexión al Reino de Cerdeña tras los plebiscitos de 10 de mayo y 17 de mayo de 1848, respectivamente. El 16 de junio, el comisario sardo toma posesión del ducado.[Lo 42] Sin embargo, debido a la derrota de los piamonteses, incapaces de vencer a las tropas austriacas, y a su rendición del 9 de agosto, están de nuevo a las puertas de Parma. El 18 de agosto, el mariscal de campo, conde Thurn[30] estableció un gobierno militar provisional, que Carlos II aprobó desde su exilio sajón. Gian Battista Niccolosi asumió los ministerios del Interior y Justicia, y Antonio Lomnardini los de Finanzas y Obras Públicas. Todas las leyes aprobadas por el gobierno provisional fueron revocadas. La convivencia entre las tropas de ocupación y la población se volvió extremadamente difícil, hasta el punto de que se declaró la ley marcial y se tomaron medidas muy duras, como la pena de muerte para cualquiera que fuera encontrado en posesión de armas.[Ma 32] Con la reanudación del conflicto, los austriacos abandonaron el ducado para presentar batalla, y tras la desastrosa derrota piamontesa en Novara, que selló definitivamente el destino de la guerra, los austriacos que regresaron reinstauraron a Carlos II en el trono, mientras que el general Constantin d'Aspre, a petición del mariscal de campo Joseph Radetzky, se convirtió en gobernador civil y militar de Parma.[Ma 33] El 14 de marzo de 1849, Carlos II abdicó definitivamente en favor de su hijo Fernando Carlos, quien, desde Londres, aceptó una comisión que le aseguraba los poderes administrativos y ejecutivos hasta su llegada.[Ma 34]
El 25 de agosto de 1849, Fernando Carlos ascendió al trono como Carlos III de Parma. Estuvo casado con Luisa de Artois, hija de Carlos Fernando de Artois, duque de Berry, y hermana del «conde de Chambord», el pretendiente legitimista al trono de Francia.[St 14] Fue una figura muy discutida, inteligente pero peculiar, cuyas primeras acciones fueron intervenir contra los miembros de la regencia y establecer una comisión para estudiar los gastos del gobierno revolucionario.[Ma 34]
El duque afirmó desear la independencia de Austria, a la que estaba vinculado y en la que podía confiar en caso de ataques externos o revueltas internas. Extravagante, exigió a sus súbditos una conducta que él mismo no practicaba y era propenso a la violencia.[Ma 35] El ducado estaba dividido entre liberales y legitimistas, un movimiento derivado de la Restauración francesa que se nutría de un campo tradicionalista, con las ciudades inclinándose más hacia los liberales.[Ma 36] En 1853, los legitimistas de Parma, apoyados por la duquesa, buscaban la abdicación del duque mientras este se encontraba en Austria asistiendo a maniobras militares. Al enterarse de esto, el duque puso a la duquesa bajo estrecha vigilancia y despidió a los funcionarios que participaron en el complot.[Ma 37] En Parma, los impuestos estaban aumentando y los habitantes vivían bajo la vigilancia del jefe de policía Bassetti, quien firmaba numerosas órdenes de castigo corporal, siguiendo las demandas del duque. El descontento crecía lentamente en la ciudad. El duque fue apuñalado en una calle de Parma el 26 de marzo de 1854 por Antonio Carra y murió al día siguiente a la edad de 31 años.[Ma 38][St 15]

El 27 de marzo, la viuda del duque, Luisa María, anunció la muerte de su esposo y proclamó a su hijo, Roberto I, nuevo soberano, asumiendo ella misma la regencia. Todos los ministros fueron reemplazados para aliviar las tensiones. Tras el gobierno militar de Carlos III, el nuevo gobierno se encargó de mantener la neutralidad y la independencia de Austria, pero el 22 de julio de 1854 los súbditos, angustiados, intentaron rebelarse.[Ma 39] Todo comenzó con la ocupación de dos cafés; las tropas que llegaron al lugar abrieron fuego, lo que provocó una insurrección que el ejército austriaco reprimió violentamente.[Ma 40] Luisa María expresa su hostilidad a la excesiva represión judicial y exigió el fin de los juicios y el regreso a Austria de los oficiales más severos.[Ma 41] Las tropas austriacas abandonaron definitivamente el ducado el 5 de febrero de 1857.[Lo 43]
Ya en mayo de 1859, con el estallido de la segunda guerra de Independencia italiana, surgieron nuevos disturbios. Estos provocaron la partida de la familia gobernante a Mantua.[31] Los mazzinianos formaron un gobierno provisional, que fue frustrado por los militares, que no los apoyaron. La duquesa regresó entonces a Parma.[Lo 43] El 9 de junio de 1859, después de la victoria en Magenta, Luisa María abandonó Parma definitivamente,[Ma 42] pero no sin antes expresar su desaprobación en una carta de protesta escrita desde Saint-Gall el 28 de junio.[32]
El duque Roberto I se casó dos veces y tuvo 14 hijos. Entre ellos estaban la princesa Zita de Borbón-Parma, que se casó con el emperador Carlos I de Austria en 1911; los príncipes Sixto de Borbón-Parma y Francisco Javier de Borbón-Parma, que intervinieron en 1917 en un proceso de paz iniciado por su cuñado, el emperador de Austria (Affaire Sixto); el príncipe Francisco Javier, que se convirtió en jefe de la Casa de Borbón-Parma, una dinastía carlista; y el príncipe Félix de Borbón-Parma, esposo de la gran duquesa Carlota de Luxemburgo. En la siguiente generación, la princesa Ana de Borbón-Parma, sobrina de los anteriores, se casó en 1948 con el exrey Miguel I de Rumanía y el príncipe Carlos Hugo de Borbón-Parma, hijo mayor del príncipe Francisco Javier, se casó en 1964 con la princesa Irene de los Países Bajos, hermana de la reina Beatriz de los Países Bajos.
Integración en el Reino de Cerdeña (1859-1860)
La unificación de la Italia del Norte estaba entonces a punto de lograrse bajo la égida del Reino de Cerdeña. Lombardía fue anexada en junio de 1859 basándose en los resultados del plebiscito de 1848.[33] Este no fue el caso de los Estados parmesanos, que sin embargo aprobaron, el 7 de junio de 1859, pasar bajo administración sarda. El 15 de agosto, Luigi Carlo Farini se convirtió en dictador de la Emilia, que reagrupaba Parma, Piacenza y Módena,[Lo 43] mientras que las negociaciones de paz entre Francia y Austria habían comenzado el 8 de agosto sin la aprobación de los piamonteses. De hecho, Napoleón III solicitó unilateralmente un armisticio, el 11 de julio. El 7 de septiembre de 1859, Farini convocó una asamblea constituyente que votó por la deposición de la dinastía borbónica y la unión con el reino sardo[Lo 43] mientras que el Tratado de Zúrich de 11 de noviembre, que puso fin definitivamente a la guerra franco-austriaca, abogaba por una confederación italiana en la que se preservarían los derechos de los soberanos.[34] Sin embargo, el proceso de anexión se inició, tras algunos retrasos,[35] el 3 de diciembre de 1859, cuando se formaron las Provincias Unidas de Italia Central, que comprendían Módena, Parma, Piacenza y Toscana bajo el liderazgo de Carlo Bon Compagni di Mombello.[30] En enero de 1860, el primer ministro sardo Camillo Cavour formó un nuevo gobierno y preparó el plebiscito con el que Emilia confirmó, el 11 de marzo de 1860, su anexión al reino de Víctor Manuel II[N 2] y por tanto al reino de Italia , proclamado el 17 de marzo de 1861.[36][Lo 43]
| Fecha | Inscritos | A favor de la anexión | Otros |
|---|---|---|---|
| 10 de mayo de 1848, Piacenza[37] (anexión al Reino de Cerdeña) |
37 585 | 37 089 | Por la anexión a los Estados Pontificios: 352 Por el Reino de Lombardía-Venecia: 62 Por Parma: 11 |
| 24 de mayo de 1848, Parma[38] (anexión al Reino de Cerdeña) |
39 000 | 37 250 | Por Carlos II: 1100 Por la anexión a los Estados Pontificios: 500 Por la república: 1 |
| 24 de agosto de 1859, Parma[38] (anexión al Reino de Cerdeña) |
63 167 | Contra la anexión: 504 | |
| 11 de marzo de 1860, Emilia[Lo 43][38] (unión con la monarquía constitucional de Víctor Manuel II) |
427 512 | 426 006 | Contra la anexión: 667 |