Iglesia de San Francisco (Évora)
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| Iglesia de San Francisco | ||
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| Monumento nacional de Portugal | ||
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| Localización | ||
| País | Portugal | |
| División | Évora (São Mamede, Sé, São Pedro e Santo Antão) | |
| Coordenadas | 38°34′08″N 7°54′31″O / 38.568965, -7.908622 | |
| Información religiosa | ||
| Diócesis | Arquidiócesis de Évora | |
| Historia del edificio | ||
| Fundación | 1510 | |
| Construcción | 1470-1510 | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Estilo | Manuelino | |
La iglesia de San Francisco en Évora es una iglesia de arquitectura gótica-manuelina. Construida entre 1480 y 1510 por los maestros pedreros Martim Lourenço y Pero de Trilho y decorada por los pintores regios Francisco Henriques, Jorge Afonso y Garcia Fernandes, está íntimamente ligada a los acontecimientos históricos que marcarán el período de expansión marítima de Portugal. Queda patente en los símbolos de la monumental nave abovedada ojival: la cruz de la Orden de Cristo y los escudos de los reyes fundadores, Juan II de Portugal y Manuel I de Portugal.
Según la tradición, en esta iglesia fue sepultado Gil Vicente en 1536.


Ségun la tradición, el convento de San Francisco de Évora habría sido la primera casa de la Orden de los Franciscanos en Portugal, habiendo sido fundada en el siglo XII. Según los cánones de la Regla de san Francisco, la primitiva iglesia monástica tenía tres naves, con capillas comunicantes entre sí. En este primitivo edifício se realizaron varias ceremonias importantes, tales como la boda de Pedro I de Portugal con Constanza Manuel de Villena. De ese período quedan algunos vestigios, como lo demuestran las frestas trilobuladas al lado del pórtico principal. La iglesia sería remodelada al final del siglo XV, construyéndose el magnífico templo que hoy subsiste y que es una de las más impresionantes iglesias portuguesas. Respetando los límites originales, las tres naves fueron sustituidas por la nave única subsistente, cubierta por la bóveda gótico-manuelina que alcanza 24 metros de altura. El convento de San Francisco vivió entonces su época dorada, cuando la corte del rey Alfonso V de Portugal se instaló en el espacio conventual durante sus estancias en Évora. De esta forma, la iglesia de San Francisco fue elevada a la categoría de Capilla Real, de ahí los múltiples escudos regios de Juan II y Manuel I. En esta época, recibió el monasterio el título de Convento de Oro, tal eran las riquezas con que la familia real lo decoraba.




