Illa Tiqsi
From Wikipedia, the free encyclopedia
Illa Tiqsi (también como: Illa Tiksi, Illa Teqse, Illa Tecce o Illa Ticci) es el concepto filosófico primordial dentro de la cosmovisión preincaica e incaica. En dichas cosmovisiones, se entiende como el principio ontológico absoluto; es decir, no se comprende como una deidad antropomorfa, sino como la realidad fundamental y trascendental que subyace a toda existencia. Este principio no se personifica ni se representa mediante atributos humanos, sino que se concibe como la base última e incondicionada del ser y del devenir en el universo andino. De igual modo, Illa Tiqsi constituye el orden primordial y la fuente originaria de vida que precede y fundamenta toda manifestación de lo existente.[1] [2]
Definición

El concepto de Illa Tiqsi es comprendido como la luz primigenia o el resplandor fundamental que moldea la forma, otorga el ánimo y concibe la existencia del todo absoluto. Se considera la energía eterna e increada (sin principio ni fin), inmaterial, incognoscible, de la cual todo está impregnado.[1]
Se desconoce el origen exacto de este pensamiento; no obstante, se trata de un concepto filosófico complejo cuyas raíces se retrotraen a tiempos anteriores al incanato. Con el transcurso del tiempo, dicho pensamiento ha ido transmitiéndose y evolucionando hasta ser también un principio presente en la cosmovisión incaica. En las corrientes andinas contemporáneas, este principio universal sigue presente y su concepto permanece inalterable.[2]
Por regla general, esta fuerza inmaterial está asociada con el dios supremo Viracocha; no obstante, tal como se expuso anteriormente, Illa Tiqsi es un principio metafísico que trasciende del antropomorfismo (forma humana o animal) y las características personales. Si bien Viracocha es un dios incorpóreo, en muchos mitos, Viracocha también es una deidad antropomorfa e inmanente (mayormente asociado con el Dios de los báculos). Algunos estudiosos aseveran que el concepto de Illa Tiqsi es la esencia original, verdadera e inefable del Dios supremo incaico. Esta última entidad podría considerarse la manifestación y/o personificación primordial de este principio trascendental (actuando como el agente activo que moldea el universo).[1] [2]
El concepto de Illa Tiqsi permea a todo el universo y es la fuente preexistente de toda la vida: lo que existía, existe y está por existir (es la existencia misma que abarca la totalidad espiritual y universal). Esto incluye a todos los dioses que los pueblos andinos adoran. Como principio abstracto y absoluto, se entiende a todas estas divinidades como manifestaciones, intermediarios, atributos o hijos de esta fuerza suprema universal. Además de Viracocha, se considera que los dioses Inti e Illapa son las principales exteriorizaciones de Illa Tiqsi: Inti es el Sol, la manifestación de la energía celestial que envuelve al mundo en un manto de calor; mientras que Illapa es el Rayo, la expresión directa de la energía celestial que desgarra la bóveda celeste y arremete violentamente contra la Tierra.[1] [2] [4] [5]
Cualquiera de sus criados o criadas, o amigos y aliados que quisiesen ir a servir a aquel señor en la otra vida, que podían de su voluntad hacerlo; porque, lo uno, el gran Illa Tecce Viracocha, criador del sol y de la luna y estrellas y cielo y tierra, y señor de todos los demás dioses, se lo premiaría muy bien.Relación de las costumbres de los naturales del Pirú, página 150
Visión andina vs Visión occidental
Tras la llegada de los conquistadores españoles, se buscaba una entidad dentro de la religión andina que fuera equiparable con el Dios cristiano. Esto último fue realizado como estrategia para ilustrar la concepción de una religión monoteísta a los pobladores indígenas y, además, simplificar la conversión de aquellos nativos al cristianismo. Los pueblos que fueron subyugados por los incas poseían sus propios dioses principales y/o creadores que fueron sincretizados para legitimar su asimilación dentro del panteón incaico. Los dioses de estos pueblos estarían supeditados a Inti y Viracocha (dioses cusqueños).[6] Este último se concebía como un principio abstracto que daba origen y propósito al universo; del mismo modo, su culto estaba reservado exclusivamente para la nobleza. Es menester resaltar que la concepción original de Viracocha también lo establece como un dios ambisexual o sin género definido (como principio universal, trasciende del binarismo sexual y encarna las fuerzas masculinas y femeninas en sí mismo).[7] A pesar de su abstracción, Viracocha también figuraba como una fuerza creadora antropomorfa (deidad con forma visible) en diversos mitos de origen del cosmos. Al contemplar la complejidad del concepto de Viracocha, los conquistadores tuvieron que distorsionarlo para su propio beneficio. Los cambios en la caracterización de la entidad fueron más allá de lo estético. La transición de la compleja figura de Viracocha a un hombre barbado y blanco resulta en una reinterpretación forzada muy palpable. A raíz de explicar el monoteísmo, los españoles posiblemente se vieron en la necesidad de fusionar y/o superponer distintas deidades creadoras andinas pertenecientes a cultos más antiguos.[7] Acto seguido, al nombre de Viracocha se le fue incorporado nombres de dioses andinos creadores y/o conceptos abstractos.[8] Este cambio fue determinante para consolidar la existencia de una entidad única y absoluta (monoteísmo), mas no una entidad suprema e inefable que está por encima de otras deidades con características más personales (politeísmo).[9]
Como resultado, al reestructurar el concepto de Viracocha, los nombres de los dioses de cultos predecesores fueron transformados en epítetos de la divinidad suprema. De esta forma, se formó un amalgama bajo la forma de una entidad que reúne innumerables atribuciones en su nombre completo. A partir de este momento, el nombre completo del dios fue: Apu Kon Illa Tiqsi Wiraqucha Pachayachachiq Pachakamaq. El significado completo del nombre de la entidad absoluta está sujeto a múltiples apreciaciones hechas por estudiosos. La identificación de diversas divinidades en el nombre completo de Viracocha es palpable.[9]
