Incidentes fronterizos entre España y Marruecos de 2026
crisis migratoria entre España y Marruecos de 2026
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Los incidentes fronterizos entre España y Marruecos de 2026 fueron una crisis migratoria iniciada el 30 de julio de 2026 tras la entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos hacia la ciudad autónoma española de Ceuta y los intentos de entrada registrados en Melilla. La mayor parte de los cruces se produjeron a nado, bordeando los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, aunque también se registraron intentos de entrada por la frontera terrestre de Melilla.[5][6]
| Incidentes fronterizos entre España y Marruecos de 2026 | ||
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| Parte de las relaciones España-Marruecos y la inmigración irregular en España | ||
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Localización de Ceuta, principal escenario de los incidentes. | ||
| Localización | ||
| País |
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| Localidad | Ceuta (incidente principal); Melilla (intentos de entrada) | |
| Datos generales | ||
| Tipo | incidente internacional y crisis migratoria | |
| Participantes |
~72 000 migrantes[1][2] | |
| Histórico | ||
| Fecha | 30 de julio de 2026 - presente | |
| Desenlace | ||
| Muertos |
88 (en España)[3] 11 (en Marruecos)[4] | |
El Ministerio del Interior español estimó que alrededor de 72 000 personas accedieron irregularmente a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, lo que convirtió el episodio en el mayor registrado en la frontera hispano-marroquí desde el incidente de 2021. Durante las días siguientes, más de 70 000 de ellas regresaron a Marruecos, mientras España y Marruecos coordinaron actuaciones para impedir nuevas entradas y facilitar el retorno voluntario y la devolución de quienes no reunían los requisitos para permanecer en España.[7][8][9][10]
La crisis provocó el colapso de los recursos de acogida de Ceuta, el despliegue de efectivos del Ejército de Tierra, la Guardia Civil, la Policía Nacional y Salvamento Marítimo, así como el cierre temporal del paso fronterizo de Beni Enzar en Melilla. Durante los intentos de cruce, fallecieron al menos 88 personas en Ceuta, según las autoridades ceutíes.[3] El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó los acontecimientos como una «violación de la integridad territorial» de España y solicitó una respuesta coordinada de la Unión Europea.[8][9][11]
Antecedentes
Frontera entre España y Marruecos

Ceuta y Melilla son dos ciudades autónomas españolas situadas en el norte de África y constituyen, junto con el Peñón de Vélez de la Gomera, las únicas fronteras terrestres entre la Unión Europea y Marruecos. Ambas forman parte de España desde hace más de cinco siglos. Tras la independencia de Marruecos en 1956, este país reivindica la soberanía sobre ambas ciudades, mientras que España las considera parte integrante de su territorio nacional.[12][13]
Ceuta y Melilla forman parte del espacio Schengen, aunque están sometidas a un régimen especial en materia de control fronterizo. En particular, los ciudadanos marroquíes residentes en las provincias limítrofes de Tetuán y Nador pueden acceder a las ciudades sin visado para estancias de corta duración, mientras que los desplazamientos desde Ceuta y Melilla hacia el resto del espacio Schengen están sujetos a controles documentales.[14][15]
La posición geográfica de las dos ciudades las ha convertido en puntos recurrentes de entrada irregular hacia España y la Unión Europea. Sus perímetros terrestres están protegidos por la valla de Ceuta y la valla de Melilla, además de otros sistemas de vigilancia, pero también se producen intentos de acceso por vía marítima, especialmente bordeando a nado los espigones fronterizos de Ceuta. No obstante, Ceuta y Melilla no concentran la mayoría de las llegadas irregulares a España, que en los años anteriores se habían producido principalmente a través de las rutas marítimas hacia las Canarias y, en menor medida, las Islas Baleares.[12]
Uno de los episodios más relevantes fue la tragedia del Tarajal de 2014, en la que murieron al menos 15 migrantes cuando intentaban acceder a nado a Ceuta. El suceso dio lugar a un amplio debate político y jurídico sobre la gestión de la frontera y las devoluciones en caliente, que continuó durante los años siguientes.[16][17]
La inmigración ha constituido periódicamente un foco de tensión en las relaciones entre España y Marruecos. La cooperación de las autoridades marroquíes para controlar las salidas hacia territorio español ha variado en función del contexto político y diplomático, lo que ha alimentado acusaciones recurrentes sobre la utilización de la presión migratoria como instrumento de negociación.[12][18]
Crisis fronteriza de 2021
El principal precedente fue el incidente fronterizo de mayo de 2021, durante el cual alrededor de 8000 personas accedieron irregularmente a Ceuta en dos días, en su mayoría bordeando a nado los espigones fronterizos. Entre los recién llegados había numerosos menores no acompañados.[19]
La entrada se produjo durante una crisis diplomática originada por la hospitalización en España de Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario, sin que las autoridades españolas hubieran informado previamente al Gobierno marroquí. La escasa intervención inicial de las fuerzas de seguridad marroquíes fue interpretada por el Gobierno español y por numerosos analistas como una forma de presión diplomática sobre España.[12]
Las autoridades españolas devolvieron a Marruecos a buena parte de los adultos que habían entrado, mientras que la situación de los menores dio lugar a procedimientos administrativos y judiciales prolongados. El episodio evidenció la limitada capacidad de acogida de Ceuta ante entradas masivas y el grado de dependencia de España respecto de la cooperación fronteriza marroquí.[19]
Incremento de los intentos de entrada
Durante los años posteriores continuaron produciéndose intentos colectivos de entrada por tierra y por mar. En agosto de 2024, varios centenares de personas trataron de acceder a Ceuta aprovechando la niebla para bordear a nado los espigones fronterizos.[20]
En septiembre del mismo año, las autoridades marroquíes desplegaron un amplio dispositivo para impedir una entrada masiva convocada mediante redes sociales. Los llamamientos animaban a miles de jóvenes a concentrarse en las proximidades de la frontera y tratar de acceder conjuntamente a territorio español.[21]
Las llegadas marítimas continuaron en 2025. En julio de ese año, al menos 54 menores y unos 30 adultos alcanzaron Ceuta a nado desde Marruecos aprovechando nuevamente unas condiciones de escasa visibilidad.[22]
En los años previos a los incidentes, diversos estudios reflejaron un elevado interés por emigrar entre la juventud marroquí. Un informe de Afrobarómetro publicado en 2025 señalaba que casi dos tercios de los jóvenes habían considerado emigrar en algún grado, principalmente para acceder a mejores oportunidades laborales o empresariales, continuar sus estudios o escapar de la pobreza. Diversos medios también relacionaron esta tendencia con el elevado desempleo juvenil, la falta de perspectivas y las desigualdades socioeconómicas.[23][24][25]
Estos episodios pusieron de manifiesto tanto la persistencia de la ruta marítima como la capacidad de las redes sociales para concentrar en poco tiempo a grandes grupos de personas cerca de la frontera.[21]
Sentencia del Tribunal Supremo
El marco jurídico aplicable a las entradas por vía marítima fue precisado pocas semanas antes del comienzo de la crisis. El 8 de julio de 2026, el Tribunal Supremo confirmó que el denominado rechazo en frontera o «devolución en caliente», regulado por la disposición adicional décima de la Ley Orgánica 4/2000, no podía aplicarse a las personas interceptadas en el mar cuando intentaban alcanzar Ceuta o Melilla a nado.[26]
La resolución tuvo su origen en el caso de un ciudadano argelino que había sido interceptado en el mar en 2024 y entregado inmediatamente a las autoridades marroquíes sin que se tramitara el procedimiento ordinario de devolución. El tribunal concluyó que el régimen especial de rechazo en frontera solo era aplicable a quienes intentaran superar los elementos físicos de contención establecidos en los perímetros terrestres de Ceuta y Melilla, como las vallas fronterizas.[26][27]
Según el Tribunal Supremo, los sistemas de vigilancia, como cámaras, sensores o aeronaves no tripuladas, no podían equipararse por sí solos a elementos físicos de contención. Las personas interceptadas en el mar debían quedar sujetas al procedimiento ordinario previsto en la legislación de extranjería, con asistencia letrada y posibilidad de solicitar protección internacional. Una eventual ampliación del rechazo en frontera a las entradas marítimas requeriría, por tanto, una modificación expresa de la legislación.[26]
Tras el aumento de las llegadas de finales de julio, sindicatos policiales y diversos responsables políticos sostuvieron que las redes de tráfico de personas habían difundido una interpretación de la sentencia según la cual quienes alcanzaran Ceuta a nado no podían ser devueltos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atribuyó posteriormente parte de la movilización a la explotación de esa interpretación por las redes de tráfico.[28]
No obstante, la relación causal entre la resolución judicial y la entrada masiva fue discutida. Representantes de organizaciones humanitarias señalaron que las llegadas a nado venían produciéndose desde meses y años antes, mientras otros análisis destacaron factores como la situación socioeconómica de los jóvenes marroquíes, la actividad de las redes de tráfico de personas, la difusión de convocatorias en redes sociales y el grado de control ejercido por Marruecos sobre su lado de la frontera.[29][30]
El Ministerio de Exteriores de Marruecos afirmó haber comunicado a España las posibles consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo, Al respecto, una fuente del Ministerio declaró que «un juez español desactivó el elemento disuasorio, hubo un cambio de paradigma» y agregó que el impacto de la sentencia fue amplificado por las redes sociales y las mafias.[31]
Acercamiento diplomático entre España y Argelia
El 20 de julio de 2026, diez días antes del inicio de la crisis, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial a Argelia, la primera desde el deterioro de las relaciones bilaterales en 2022 tras el cambio de posición de España sobre el Sahara Occidental. Durante la visita, Sánchez y el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune acordaron abrir una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, reforzar la cooperación económica y energética y profundizar en el diálogo político.[32]
Tras el inicio de la crisis migratoria, algunos medios apuntaron que el reciente acercamiento entre España y Argelia podía haber influido en el momento elegido para la presión fronteriza, en el contexto de la rivalidad regional entre Argelia y Marruecos y del conflicto del Sahara Occidental. No obstante, el Gobierno español evitó establecer públicamente una relación causal entre ambos acontecimientos.[33][34][35][36]
Desarrollo
Incremento de las llegadas por vía marítima
Durante la segunda mitad de julio de 2026 se produjo un incremento sostenido de las entradas irregulares en Ceuta desde las localidades marroquíes próximas a la frontera. La mayoría de los migrantes accedieron inicialmente por vía marítima, nadando alrededor de los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, aunque también se registraron llegadas mediante pequeñas embarcaciones.[37][38]
Entre el 20 y el 29 de julio llegaron a la ciudad autónoma alrededor de 1500 personas, una cifra excepcionalmente elevada para un periodo tan breve. Aunque predominaban los ciudadanos marroquíes, también fueron identificados migrantes argelinos que se encontraban previamente en Marruecos. Entre los recién llegados había asimismo numerosos menores no acompañados y algunas familias con niños.[37][38]
Las autoridades relacionaron inicialmente el aumento de las llegadas con las condiciones favorables del mar y la acumulación de personas en las localidades marroquíes cercanas a Ceuta. También se mencionó la difusión de rumores a través de las redes sociales sobre una supuesta relajación de los controles fronterizos. La coincidencia temporal con la sentencia del Tribunal Supremo que excluía las entradas por mar del régimen de rechazo en frontera generó un debate político sobre su posible influencia, aunque organizaciones que trabajaban con migrantes pusieron en duda que la resolución judicial fuera conocida por quienes intentaban cruzar.[37][39]
Saturación de los recursos de acogida
El aumento de las llegadas desbordó progresivamente los recursos asistenciales de Ceuta. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, afirmó el 30 de julio que los centros destinados a menores extranjeros no acompañados se encontraban muy por encima de su capacidad y que centenares de personas estaban durmiendo al aire libre.[38]
Según Vivas, la ocupación de los recursos para menores alcanzaba el 2400% de la capacidad ordinaria. Alrededor de un millar de adultos permanecían fuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes o habían sido instalados en alojamientos provisionales habilitados por las autoridades.[38][40]
Ante la imposibilidad de absorber nuevas llegadas, la Asamblea de Ceuta solicitó al Gobierno central la declaración de una emergencia nacional, el establecimiento de un mando único y el refuerzo de las fuerzas de seguridad. El Ejecutivo español descartó utilizar formalmente esa figura jurídica, pero anunció el envío de más efectivos y la coordinación de la respuesta entre diferentes departamentos estatales.[40]
Entrada masiva a Ceuta del 30 y 31 de julio
La situación cambió de escala durante la mañana del 30 de julio, cuando varios miles de personas se concentraron en la costa y en los pasos fronterizos próximos a Ceuta. Una parte de ellas bordeó los espigones a nado, mientras que otras consiguieron cruzar a pie por la zona de El Tarajal después de superar los controles establecidos en el lado marroquí.[41][42]
Las primeras estimaciones situaron entre 2000 y 3000 las entradas durante las primeras horas. Sin embargo, la continuidad de los cruces durante el resto del día incrementó rápidamente el balance mientras miles de personas seguían concentrándose en Castillejos.[41][43]
En el lado marroquí se produjeron concentraciones, carreras hacia la frontera y enfrentamientos entre grupos de migrantes y las fuerzas de seguridad. La policía marroquí empleó material antidisturbios para dispersar a las personas concentradas y recibió refuerzos con el propósito de impedir nuevos cruces. Durante las primeras horas algunos grupos atravesaron zonas vigiladas sin encontrar resistencia, aunque posteriormente las autoridades marroquíes desplegaron un dispositivo más amplio para impedir nuevos cruces.[43][44]
Ante la magnitud de las entradas, el Gobierno español ordenó el despliegue de unidades del Ejército de Tierra destinadas habitualmente en Ceuta para prestar apoyo logístico y de vigilancia a la Guardia Civil. Los militares se incorporaron al dispositivo fronterizo, aunque las competencias policiales y el contacto directo con los migrantes continuaron correspondiendo a las fuerzas y cuerpos de seguridad.[41][42]
El 31 de julio, el Ministerio del Interior estimó que alrededor de 49 000 personas habían accedido a Ceuta durante las 24 horas anteriores, mientras que el presidente de la ciudad elevó la cifra a unas 60 000. Debido a la rapidez y al carácter desordenado de los cruces, ambas estimaciones fueron consideradas provisionales.[45][46]La llegada representaba una proporción muy significativa respecto a la población habitual de Ceuta, de unos 84 000 habitantes, y miles de personas ocuparon temporalmente calles, playas y otros espacios públicos mientras las autoridades organizaban la asistencia de emergencia.[45][46]
Fallecimientos y operaciones de rescate
La Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, Salvamento Marítimo y Cruz Roja desplegaron embarcaciones y equipos de asistencia para rescatar a las personas que se encontraban en el agua y atenderlas una vez alcanzaban territorio español. Los servicios de emergencia realizaron intervenciones continuas debido al agotamiento, la hipotermia y las lesiones sufridas durante los cruces.[37][38]
Los intentos de entrada provocaron decenas de fallecimientos, la mayoría por ahogamiento, aunque también se registraron víctimas durante las aglomeraciones y enfrentamientos junto a la frontera. La cifra aumentó a medida que los equipos de rescate recuperaban cadáveres en las aguas próximas a Ceuta y en la costa marroquí.[47][46]
Los primeros balances difundidos durante el 31 de julio fueron provisionales y oscilaron entre 34 y 43 fallecidos, debido a la continua actualización de los datos y a las dificultades para determinar si todos los cuerpos recuperados estaban relacionados con el episodio fronterizo.[47][46][48] Al día siguiente, el Ministerio del Interior elevó el balance a 67 fallecidos, mientras continuaban las labores de búsqueda y recuperación de cuerpos en el entorno marítimo de Ceuta.[49][50]
Equipos de buceo de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y los servicios de emergencia mantuvieron las operaciones de búsqueda en las inmediaciones de los espigones fronterizos. Numerosos supervivientes fueron atendidos por agotamiento, heridas o síntomas derivados de la permanencia prolongada en el agua.[48]
Intentos de entrada y cierre fronterizo en Melilla
La presión fronteriza se extendió también a Melilla. El 30 de julio, grupos de migrantes se concentraron en los alrededores de Beni Enzar, en el lado marroquí de la frontera, e intentaron aproximarse al paso fronterizo y al perímetro de la ciudad autónoma.[51]
La Delegación del Gobierno ordenó el cierre temporal del paso de Beni Enzar, el único puesto fronterizo que permanecía operativo entre Melilla y Marruecos, y pidió a los ciudadanos que evitaran desplazarse hacia el perímetro para no obstaculizar el trabajo de las fuerzas de seguridad. El cierre afectó tanto al tránsito de vehículos como al de peatones.[51]
En la localidad marroquí de Beni Enzar se produjeron enfrentamientos entre los migrantes concentrados y las fuerzas de seguridad, que trataron de impedir una entrada colectiva. Aunque la presión fue menor que en Ceuta y no se produjo un cruce de dimensiones comparables, el episodio obligó a reforzar la vigilancia terrestre y marítima en torno a Melilla.[46][51]
Contención fronteriza y retorno masivo
Durante el 31 de julio, España y Marruecos reforzaron sus respectivos dispositivos fronterizos y coordinaron medidas para impedir nuevas entradas. Las fuerzas marroquíes cerraron los accesos hacia Castillejos y dispersaron las concentraciones próximas a la frontera, mientras España mantuvo desplegados en Ceuta efectivos del Ejército de Tierra, la Guardia Civil y la Policía Nacional.[47]

Ese mismo día comenzó un retorno masivo hacia Marruecos, que continuó durante el 1 de agosto hasta alcanzar a la gran mayoría de quienes habían entrado en Ceuta. Según los datos difundidos por el Ministerio del Interior, al menos 48 300 de las aproximadamente 50 000 personas contabilizadas habían regresado al país vecino, aunque las cifras estaban sujetas a revisión debido a que algunas personas habían atravesado la frontera en más de una ocasión.[52][53]
Los retornos se produjeron tanto a través del paso fronterizo como por el mismo espigón marítimo utilizado para entrar en la ciudad. Efectivos españoles orientaron a grupos de migrantes hacia los puntos habilitados para regresar, mientras las fuerzas de seguridad marroquíes impedían nuevas concentraciones en los alrededores de Castillejos.[54]
Paralelamente, ambos países acordaron agilizar la identificación y devolución de las personas que no reunieran los requisitos para permanecer en España. No obstante, las devoluciones quedaron condicionadas por la aplicación del procedimiento ordinario previsto en la legislación de extranjería, especialmente en el caso de quienes habían accedido por vía marítima.[47]
Durante el 1 de agosto comenzó además la instalación de una barrera marítima provisional de unos 500 metros en el espigón del Tarajal, destinada a impedir nuevos cruces a nado, mientras las autoridades marroquíes continuaban bloqueando el acceso a la frontera de los grupos que trataban de aproximarse desde Castillejos.[55]
Diversos migrantes explicaron que habían decidido regresar debido a la falta de alimentos, alojamiento y dinero, al agotamiento físico y a la imposibilidad de continuar desde Ceuta hacia la península. Algunos afirmaron haber viajado después de ver en las redes sociales imágenes y mensajes que presentaban la frontera como fácilmente franqueable, pero comprobaron que permanecer en la ciudad no les permitía acceder automáticamente al territorio continental español.[56]
La saturación de los centros de acogida, el cierre de numerosos comercios y la dificultad para obtener productos básicos agravaron la situación. Algunos migrantes también denunciaron actitudes hostiles y episodios de maltrato por parte de residentes, aunque varias de estas acusaciones no habían podido ser verificadas de manera independiente.[56][57]
El Gobierno español atribuyó la rápida disminución del número de personas presentes en Ceuta a la cooperación con Marruecos, al refuerzo de los dispositivos fronterizos y al retorno de quienes habían comprobado que no podían continuar hacia la península. Aunque la actividad comercial y la circulación comenzaron a recuperarse parcialmente, las fuerzas de seguridad mantuvieron un dispositivo reforzado y los servicios de acogida continuaron atendiendo a quienes permanecían en la ciudad, especialmente menores no acompañados y personas que habían solicitado protección internacional.[56][55]
Papel de Marruecos en la crisis
La Inteligencia Española concluyó que Marruecos permitió la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta, aunque no la planeó. También ha sostenido que los servicios de espionaje marroquíes no avisaron a España del movimiento migratorio que se estaba gestando en las redes sociales tras la sentencia del Tribunal Supremo. Asimismo, mantuvo que debido a la celebración de la Fiesta del Trono, la vigilancia marroquí en la frontera se redujo al mínimo, lo que contribuyó al desarrollo de los incidentes.[58]
La Guardia Civil detectó a agentes de inteligencia marroquíes entre los migrantes que cruzaron a Ceuta a través de las cámaras del puesto fronterizo.[59]El Cuerpo sostuvo que este no sería un episodio excepcional, ya que también habría ocurrido en otros momentos con presión migratoria en la frontera. Enmarcó los hechos en las prácticas propias de la guerra híbrida y señaló que difícilmente se hubieran producido sin el conocimiento de la Inteligencia marroquí. El objetivo de la infiltración sería controlar de cerca la entrada masiva de migrantes y recabar información sobre el dispositivo desplegado por España, la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad y la evolución de los incidentes. Los testimonios recogidos por The New York Times apuntarían a la actitud pasiva de los agentes marroquíes y a sus indicaciones a los migrantes para que cruzaran la frontera.[60]
Por su parte, el Gobierno de Marruecos negó haber relajado deliberadamente los controles fronterizos y sostuvo que había advertido previamente a España sobre las posibles repercusiones de la sentencia del Tribunal Supremo. Atribuyó los acontecimientos a la actuación de redes de tráfico de personas y a la difusión de rumores sobre una supuesta apertura de la frontera, y reiteró que todos los migrantes que cruzaran la frontera serían retornados.[61][62][31]
No obstante, medios españoles, informes de la inteligencia española y diversos analistas diplomáticos sostuvieron que la aparente pasividad inicial de algunas fuerzas marroquíes contribuyó al desarrollo de los incidentes y relacionaron la crisis con el contexto de las relaciones entre España, Marruecos y Argelia.[63][64]
Respuesta institucional
Gobierno de Ceuta
El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, calificó inicialmente la situación como una «emergencia humanitaria y social» y advirtió de que los recursos públicos de Ceuta no podían asumir el ritmo creciente de llegadas. Según Vivas, los centros de acogida de menores se encontraban ampliamente por encima de su capacidad y el número de migrantes que permanecían fuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes superaba al de las personas alojadas en su interior.[65]
Ante el agravamiento de la crisis, Vivas solicitó al Gobierno de España la declaración de una «emergencia nacional», la creación de un mando único y el envío inmediato de efectivos policiales, militares y recursos humanitarios. El presidente ceutí sostuvo que la presión migratoria había adquirido una dimensión que excedía las capacidades ordinarias de la ciudad autónoma y reclamó una respuesta coordinada de todas las administraciones.[65][66]
El Ministerio del Interior rechazó formalmente la petición de declarar una emergencia nacional al considerar que la legislación española sobre protección civil no contempla las crisis migratorias entre los supuestos que permiten activar esa figura. No obstante, el Gobierno central reforzó los dispositivos policiales y militares y estableció mecanismos de coordinación entre los ministerios de Interior, Inclusión, Política Territorial y Juventud e Infancia.[67]
Tras reunirse con Pedro Sánchez el 31 de julio, Vivas reiteró que Ceuta necesitaba una respuesta estructural y no únicamente medidas de emergencia. Aunque agradeció el refuerzo de medios, lamentó que la reacción estatal hubiera llegado cuando los servicios de la ciudad ya se encontraban colapsados y reclamó garantías para evitar que una situación similar volviera a repetirse.[68]
Gobierno de España
El Gobierno de España ordenó el despliegue de unidades del Ejército de Tierra en apoyo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de reforzar los servicios de acogida, identificación y asistencia humanitaria. El Ejecutivo afirmó que mantuvo una comunicación continua con las autoridades marroquíes para contener nuevas salidas y facilitar el retorno de quienes no tuvieran derecho a permanecer en España.[69]
El 31 de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajaron a Ceuta. Ambos visitaron el paso fronterizo de El Tarajal y participaron en una reunión de coordinación con Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno, los responsables territoriales de la Guardia Civil y la Policía Nacional y representantes de los servicios de acogida y de Cruz Roja.[70]
También el 31 de julio la general Loreto Gutiérrez Hurtado, jefa de prensa del Departamento de Seguridad Nacional, fue cesada por actualizar la página del Departamento. En dicha actualización se daba cuenta de la entrada ilegal de 49.000 marroquíes en Ceuta y de otros datos relacionados que no fueron posteriormente desmentidos por el Gobierno.[71][72][73]
Sánchez calificó la entrada masiva como un «ataque» y una «violación de la integridad territorial de España» y aseguró que el Estado emplearía todos los medios disponibles para restablecer el control fronterizo. El presidente atribuyó la movilización de los migrantes a redes de tráfico de personas que habrían difundido una interpretación interesada de la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de quienes accedieran por vía marítima.[68][74][75]
Al mismo tiempo, el Gobierno defendió la cooperación mantenida con Marruecos y evitó responsabilizar directamente al Ejecutivo marroquí de haber facilitado deliberadamente los cruces. Sánchez sostuvo que la comunicación con Rabat había sido fluida, agradeció la colaboración de las autoridades marroquíes para contener la situación y señaló que estas habían intervenido posteriormente para frenar nuevas concentraciones junto a Ceuta y Melilla.[68][69][75]
Paralelamente, el Gobierno trasladó la crisis al ámbito de la Unión Europea. Pedro Sánchez remitió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que defendió la actuación de España durante la crisis, criticó que algunos gobiernos europeos hubieran planteado la exclusión temporal de Ceuta del espacio Schengen y solicitó a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea la convocatoria urgente de una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. En la misiva sostuvo además que la protección de las fronteras exteriores constituía una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros de la Unión Europea y pidió una respuesta coordinada ante este tipo de situaciones.[76][77][78]
El Ejecutivo anunció reformas legales para adaptar la gestión de las entradas marítimas a la doctrina establecida por el Tribunal Supremo e inició la instalación de nuevas barreras de contención en los espigones fronterizos. También se habilitaron instalaciones provisionales destinadas a identificar a los recién llegados, prestar asistencia a los solicitantes de protección y agilizar la devolución de quienes no reunieran los requisitos legales para permanecer en España.[68][69][79]
Gobierno de Marruecos
Las autoridades marroquíes reforzaron el despliegue policial en los alrededores de Findeq y Beni Enzar y utilizaron material antidisturbios para disolver concentraciones y evitar nuevos intentos de entrada. El embajador de Marruecos en España manifestó su pesar por los acontecimientos y afirmó que su país defendía una migración legal y ordenada.[74]
El Gobierno marroquí negó haber promovido o tolerado deliberadamente la entrada masiva y atribuyó los acontecimientos a la actuación de redes de tráfico de personas, a la difusión de rumores sobre una supuesta apertura de la frontera y a la interpretación de la sentencia del Tribunal Supremo español. Asimismo, sostuvo que había advertido previamente a las autoridades españolas sobre las posibles repercusiones de dicha resolución judicial y defendió la actuación de sus fuerzas de seguridad para contener los cruces y evitar nuevos intentos de entrada.[63][80]
Unión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó de «inaceptables» las imágenes procedentes de Ceuta, expresó el apoyo de la Comisión a España y reclamó el cese inmediato de los cruces irregulares. La Comisión ofreció asistencia operativa y financiera y señaló que se encontraba en contacto con las autoridades españolas y marroquíes.[74][81]
El comisario europeo de Migración y Asuntos de Interior, Magnus Brunner, manifestó que la frontera de Ceuta era también una frontera exterior de la Unión Europea y ofreció el apoyo de Frontex para reforzar la vigilancia, registrar a los migrantes y colaborar en las operaciones de retorno. La Comisión recordó, no obstante, que Ceuta y Melilla tienen un régimen particular dentro del espacio Schengen y que la entrada en las ciudades autónomas no concede automáticamente acceso al territorio continental europeo.[81]
Von der Leyen instó a España a recuperar plenamente el control de la frontera y a garantizar procedimientos rápidos de identificación, asilo y devolución, respetando al mismo tiempo el derecho europeo y la protección especial de los menores.[74][81]Posteriormente, elogió la eficacia de la gestión de los gobiernos español y marroquí y pidió dar una respuesta europea común, unida y solidaria.[82]
Reacciones
España
Reacciones de la población de Ceuta
La visita de Sánchez y Grande-Marlaska se desarrolló en un clima de fuerte tensión social. Decenas de personas se concentraron en las inmediaciones del helipuerto y del Palacio de la Asamblea para protestar por la gestión de la crisis. El presidente del Gobierno fue recibido con abucheos, pitidos, insultos y gritos de «Sánchez, dimisión» y «Ceuta no se vende».[83]
Las protestas expresaron el malestar de parte de la población por la tardanza que atribuían al Gobierno central, la saturación de los servicios públicos y la presencia de miles de migrantes sin alojamiento en las calles. En algunos puntos próximos al Ayuntamiento se produjeron momentos de tensión entre residentes y grupos de migrantes, lo que obligó a intervenir a la Policía Local para evitar enfrentamientos.[84]
Las autoridades locales suspendieron diversos actos públicos, entre ellos parte de las actividades previstas con motivo de la feria de la ciudad, debido a la situación de emergencia y a la necesidad de destinar efectivos policiales y servicios municipales a la gestión de la crisis.[74]
Algunos personajes y organizaciones vinculados con la extrema derecha como Alvise Pérez, Vito Quiles y Núcleo Nacional viajaron a Ceuta tras los incidentes. Grupos de ceutíes protestaron en contra de su presencia en la ciudad con gritos como «perseguís a los débiles» o «aprovecháis la situación para sembrar odio», motivo por el cual tuvieron que ser escoltados por la policía.[85][86][87]
Reacciones políticas
El Partido Popular responsabilizó al Gobierno de haber reaccionado tarde y vinculó la crisis con la política migratoria del Ejecutivo y con el deterioro de las relaciones con Marruecos. Sus dirigentes exigieron una mayor presión diplomática sobre Rabat, el refuerzo permanente de las fronteras de Ceuta y Melilla y una revisión de las políticas de regularización de extranjeros.[74]
Vox describió los acontecimientos como una invasión y reclamó el cierre total de la frontera, la devolución inmediata de quienes hubieran entrado irregularmente y la movilización de las Fuerzas Armadas. Otros partidos criticaron esa terminología y pidieron diferenciar la protección de las fronteras de la atención humanitaria debida a los migrantes y, especialmente, a los menores.[74]
Desde el Gobierno se rechazó que el procedimiento extraordinario de regularización de extranjeros hubiera provocado las entradas. El Ejecutivo señaló que dicho proceso exigía acreditar una residencia previa en España y sostuvo que no ofrecía ningún beneficio inmediato a quienes acababan de acceder a Ceuta.[69]
El Movimiento Sumar se distanció de la postura mantenida por Sánchez y señaló al gobierno marroquí, calificando el incidente de «decisión política de una dictadura que ha puesto en riesgo, deliberadamente, la vida de miles de personas». También comparó los acontecimientos de Ceuta con la Marcha Verde sobre el Sáhara Occidental de 1975.[88]
Internacionales
Reacciones europeas sobre el espacio Schengen
La crisis provocó críticas de varios gobiernos europeos a la política migratoria española. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afirmó que la llegada masiva constituía una amenaza para la seguridad europea y, el 31 de julio, decidió restablecer temporalmente controles en las fronteras interiores con España, con entrada en vigor el 1 de agosto y una duración inicial de un mes. Según el Gobierno italiano, los controles serían aleatorios y afectarían a ciudadanos de terceros países procedentes de España. El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, vinculó además el episodio con las políticas españolas de regularización de migrantes.[89][90][91][92]
El Gobierno español rechazó las declaraciones italianas y convocó al embajador de Italia en Madrid. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó las afirmaciones del Gobierno italiano de impropias y recordó que ningún Estado miembro puede decidir unilateralmente la expulsión o suspensión de otro país del espacio Schengen.[93]
Dirigentes políticos de Finlandia y de otros países apoyaron la posibilidad de adoptar restricciones, mientras Alemania, Austria, Bélgica, los Países Bajos y Suecia reclamaron a España que garantizara el control de la frontera exterior de la Unión. Francia reforzó los controles en los pasos fronterizos con España ante el temor de que parte de los migrantes pudiera desplazarse hacia otros Estados europeos.[94]
Las medidas anunciadas no supusieron la expulsión de España del espacio Schengen. El Código de fronteras Schengen permite a los Estados restablecer temporalmente controles en sus fronteras interiores por razones de orden público o seguridad, pero no contempla que un país pueda suspender unilateralmente la pertenencia de otro Estado miembro. Por ello, las declaraciones sobre una posible «expulsión» o «suspensión de España» fueron interpretadas principalmente como propuestas políticas para introducir controles fronterizos temporales.[95]
Otras reacciones internacionales
El Gobierno alemán expresó su solidaridad con España y defendió una respuesta europea coordinada. Francia manifestó su preocupación por el control de las fronteras exteriores y justificó el refuerzo de sus controles terrestres como una medida preventiva. Otros gobiernos europeos reclamaron una mayor cooperación con Marruecos y la intervención de Frontex.[69][81]
El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, criticó la gestión española de la crisis migratoria y opinó que España debía explicar «por qué sigue manteniendo enclaves coloniales en África», en referencia a Ceuta y Melilla. Sus declaraciones suscitaron una respuesta del ministro español Óscar Puente, quien las interpretó como un cuestionamiento de la soberanía española sobre ambas ciudades.[96] Durante la crisis también reaparecieron en redes sociales unos mensajes publicados en 2019 por Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, en los que animaba a «liberar» Ceuta y Melilla. La propia información recordaba que, tras aquella polémica, la Embajada de Israel en España reiteró que dichos mensajes no representaban la posición oficial del Estado de Israel respecto a la soberanía de las ciudades autónomas.[96]
Nigel Farage, líder de Reform UK, criticó las políticas migratorias de España, argumentando que fomentaban la migración ilegal y advirtiendo que situaciones similares podrían extenderse al Reino Unido y Europa, pidiendo controles fronterizos más estrictos y describiendo la crisis como un desafío más amplio para la seguridad y la gobernanza europeas.[97]
Organismos internacionales y organizaciones humanitarias pidieron que las medidas de control fronterizo respetaran el derecho de asilo y el principio de no devolución.[98] UNICEF manifestó especial preocupación por el elevado número de menores no acompañados y solicitó que fueran identificados y alojados en instalaciones adecuadas, separados de los adultos y protegidos frente a posibles situaciones de trata o explotación.[74]
Desinformación
La crisis estuvo acompañada por la difusión de numerosos contenidos falsos o descontextualizados en redes sociales. RTVE Verifica, Newtral y Maldita.es desmintieron la circulación de vídeos antiguos atribuidos erróneamente a los incidentes, imágenes grabadas en otros países, cifras incorrectas sobre el número de personas implicadas y otras publicaciones virales relacionadas con la actuación de las autoridades españolas y marroquíes.[99][100][101] Diversos medios señalaron asimismo que la crisis fue objeto de campañas de desinformación y de la difusión de mensajes destinados a reforzar distintas narrativas sobre la inmigración y la gestión de los acontecimientos.[102][103]