Indicadores mundiales de gobernanza

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Mapa del indicador de imperio de la ley en 2005
Leyenda:
     percentil 90–100 %      percentil 75–90 %     percentil 50–75 %     percentil 25–50 % percentil     percentil 10–25 %     percentil 0–10 %
El rango de percentiles indica el porcentaje de países con el indicador por debajo del país que tiene ese color. Por ejemplo, que Canadá aparezca en verde oscuro indica que, para entre el 90 y el 100 % de los países del mundo, el valor del indicador de imperio de la ley está por debajo del que sale para Canadá.

Los Indicadores mundiales de gobernanza son 6 números calculados para cada país en un programa de investigación del Banco Mundial que reflejan el nivel en ese país de 6 dimensiones clave de la gobernanza:

  1. Voz y rendición de cuentas
  2. Estabilidad política y ausencia de violencia
  3. Eficacia del Estado
  4. Calidad regulatoria
  5. Imperio de la ley
  6. Control de la corrupción

Estos indicadores se han calculado desde 1996 hasta la actualidad para más de 200 países, basándose en cerca de 40 fuentes de datos elaboradas por más de 30 organizaciones de todo el mundo. Se actualizan anualmente desde 2002.

Estos indicadores contribuyen a la creciente investigación empírica de la gobernanza que ha proporcionado apoyo a activistas y reformadores en todo el mundo en sus pretensiones de reforma y seguimiento de políticas. Los indicadores, y los datos que están detrás, son parte de la investigación y opiniones actuales que han reforzado el convencimiento de gobernantes con mentalidad reformista, de la sociedad civil y del sector privado, de que la buena gobernanza es clave para el desarrollo económico.

Este creciente reconocimiento del vínculo entre la buena gobernanza y el desarrollo económico, sugerido por la evidencia empírica,[1] ha estimulado la demanda de monitoreo de la calidad de la gobernanza entre países y dentro de los países a lo largo del tiempo. Prácticamente todas las fuentes de datos a partir de los cuales se calculan estos 6 indicadores agregados están disponibles públicamente. Los propios indicadores también son públicos (ver abajo el enlace a su web).

Los Indicadores mundiales de gobernanza son una recopilación de las percepciones de un grupo muy diverso de encuestados en muchos países. Algunas de estas encuestas recogen las opiniones de empresas, particulares y funcionarios públicos de los países evaluados. Otras reflejan las opiniones de organizaciones no gubernamentales (ONG) y donantes de ayuda con amplia experiencia en los países evaluados, y otras se basan en las evaluaciones de agencias de calificación de riesgos comerciales.

Una visión complementaria de los Indicadores mundiales de gobernanza a escala macro son las Encuestas de gobernanza del Banco Mundial, que son herramientas de evaluación de la gobernanza a escala nacional desarrolladas por el Instituto para el Desarrollo Económico.

Los Indicadores mundiales de gobernanza ofrecen una instantánea útil de algunas percepciones sobre la calidad de la gobernanza de un país, pero los investigadores han señalado problemas importantes en su elaboración. Estas críticas han sido ampliamente refutadas en varias publicaciones por quienes elaboran estos indicadores.

Los críticos afirman que los usuarios de estos indicadores a menudo no tienen en cuenta sus limitaciones o no son conscientes de ellas. Las críticas incluyen: [2] [3] [4]

  • Demasiado complejos: el grupo de trabajo sobre el control de la corrupción utiliza 24 fuentes diferentes en diversas combinaciones para distintos países.[5] La gran cantidad y diversidad de indicadores, elaborados por terceros, en un solo grupo de trabajo dificultan enormemente su comprensión.
  • Arbitrarios: por ejemplo estos indicadores utilizan las respuestas a la frase «Las regulaciones ambientales perjudican la competitividad» de la Encuesta de opinión ejecutiva del Foro Económico Mundial, pero no tiene en cuenta otras preguntas de esa encuesta que otorgan altas calificaciones a países con un alto nivel de protección ambiental.
  • Ausencia de una teoría subyacente de la «buena» gobernanza: no existe un concepto normativo ni una teoría unificadora que permita distinguir entre buena y mala gobernanza. ¿Cuándo son deseables los impuestos, la protección laboral o ambiental y cuándo son excesivos?
  • Sesgos ocultos: se otorga poca importancia a las encuestas de hogares en comparación con las evaluaciones de expertos y las encuestas a empresas. Por ejemplo, la Encuesta mundial de Gallup, que pregunta a los ciudadanos sobre su exposición a la delincuencia, recibe una ponderación nula en el indicador de imperio de la ley, mientras que Global Insight Business Risk and Conditions, un proveedor estadounidense de información empresarial que mide el riesgo delictivo para las empresas, recibe la tercera mayor ponderación.
  • Falta de comparabilidad en el tiempo y el espacio: por ejemplo el índice sobre el control de la corrupción para Europa del Este y Asia Central tiene 23 combinaciones diferentes de fuentes, pero solo 4 pares de calificaciones de países se basan en un conjunto común de fuentes.
  • Falta de aplicabilidad: estos indicadores ofrecen poca orientación sobre posibles acciones para mejorar la calidad de la gobernanza. Por ejemplo, un parámetro que se utiliza para calcular el indicador del imperio de la ley se centra en «cuán seguros se sienten los empresarios respecto a sus propiedades», pero no en las razones de esa sensación.
  • Exageración: el Instituto para el Desarrollo Económico (anteriormente denominado Instituto del Banco Mundial) promociona estos indicadores como «mediciones fiables de la gobernanza», pero, por ejemplo, da la impresión engañosa de que las opiniones de la ciudadanía están bien representadas, lo que hace que estos indicadores resulten especialmente atractivos para las agencias donantes preocupadas por las personas en situación de pobreza. El Instituto para el Desarrollo Económico se vanaglorió de incluir la Encuesta mundial Gallup en los parámetros para el cálculo de estos indicadores. Se trata de una encuesta de hogares a escala internacional disponible para muchos países, pero esta encuesta no tiene ponderación alguna en 2 de los 6 indicadores, tiene una ponderación marginal en otros 2 y no proporciona datos para los 2 restantes.
  • Falta de claridad conceptual: «[L]os seis indicadores de gobernanza miden un concepto subyacente amplio de "gobernanza eficaz"… parecen decir lo mismo, con distintas palabras… los 6 indicadores no discriminan de forma útil entre los diferentes aspectos de la gobernanza. Más bien, cada uno de ellos —independientemente de su denominación— simplemente refleja percepciones sobre la calidad de la gobernanza en términos generales. Esto implica que su utilidad como guías para los formuladores de políticas y para los estudios académicos sobre las causas y consecuencias de la "buena gobernanza" puede ser limitada… El hecho de que estos indicadores estén disponibles bien podría haber hecho considerar innecesarios los esfuerzos por medir el impacto real de las instituciones en un lugar concreto».

Fortalezas

Véase también

Referencias

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